Las previsiones se duplican desde mayo

El Gobierno contrarrestará la desaceleración económica con más gasto público

Los analistas esperan ya que el gasto de las administraciones crezca un 1,7% en 2019 aprovechando el mayor margen de déficit. Permitirá compensar la ralentización de las exportaciones

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)

La desaceleración de la economía es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el Gobierno de Pedro Sánchez. Todos los analistas esperaban este escenario hace meses, pero entonces no anticipaban que la demanda exterior se enfriaría tan rápido. La caída en el número de turistas y el parón de las exportaciones evidencian que España ha perdido uno de los principales vientos de cola que tuvo durante la fase de la recuperación.

El Gobierno compensará la ralentización de la demanda externa con más gasto público, lo que permitirá limitar la desaceleración del PIB. Según la encuesta a analistas de septiembre elaborada por Bloomberg, el gasto de las administraciones públicas crecerá un 1,7% en 2019, más del doble de lo que esperaban en mayo.

Aunque todavía no están firmados los Presupuestos Generales del Estado para 2019, los expertos ya están contabilizando las medidas parciales pactadas con Unidos Podemos y las que ya han sido aprobadas. La recuperación de la sanidad universal, la eliminación del copago o la derogación de los recortes en educación son algunas de las medidas propuestas para recuperar el Estado de bienestar.

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No todo el gasto recaerá sobre la Administración Central, sino que los subsectores tendrán un papel fundamental en este aumento. En primer lugar, las comunidades autónomas lograrán una mejora de su financiación, como ya ha anunciado el Ejecutivo. Por otra parte, los ayuntamientos tendrán una regla de gasto más flexible que permitirá incrementar sus presupuestos.

El resultado será un importante incremento del gasto de las administraciones públicas con el que no contaban los economistas hace solo medio año. En mayo, cuando todavía no estaban aprobados los PGE para 2018, el consenso de analistas estimaba un avance del gasto público del 0,7% en 2019. Hoy prevén que crezca más del doble, hasta el 1,7%.

El gasto público en 2019 será siete décimas superior al que estimaba el Gobierno de Rajoy hace apenas cuatro meses

Esta estimación de los analistas supera incluso las previsiones del Gobierno. El Ejecutivo de Rajoy prometió a Bruselas que el gasto público crecería un 1,1% este ejercicio y un 1,2% el próximo. El Gobierno de Sánchez modificó estas cifras cuando accedió a La Moncloa y elevó el gasto público hasta el 1,5% en 2018 y el 1,4% en 2019. Esto significa que en el conjunto de los dos ejercicios, el gasto de las AAPP será siete décimas superior.

No todo este incremento del gasto responde a las políticas del Gobierno actual, ya que los Presupuestos de Rajoy incluían también un importante aumento del gasto público. Sin embargo, la mayor parte de este incremento será ejecutado por Sánchez.

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El peso del gasto público sobre el PIB se sitúa ligeramente por encima del 6%. Esto significa que tiene una gran importancia sobre el ritmo de crecimiento. Hasta el estallido de la crisis, el gasto público llegó a aportar en torno a un punto del PIB nominal cada año, una cifra nada desdeñable. Si se cumplen las previsiones de los analistas y el gasto público crece por encima del 1,7% en el próximo año, el impulso fiscal contribuirá con más de una décima al crecimiento.

Déficit a cambio de PIB

Este crecimiento extra que conseguirá el Gobierno se ‘comprará’ con más déficit público. El Ejecutivo de Sánchez consiguió que la Comisión Europea otorgase a España cinco décimas más de déficit presupuestario para el próximo año, esto es, unos 6.000 millones más. Este incremento en las cuentas de las diferentes administraciones influirá de forma decisiva en el ritmo del PIB en el próximo ejercicio. En otras palabras, el país asumirá más deuda pública para el futuro a cambio de crecer más actualmente.

Sin este estímulo, es de esperar que el crecimiento fuese incluso más moderado que ese 2,4% que prevé actualmente el Gobierno. La ministra de Economía, Nadia Calviño, mantuvo la previsión de crecimiento de su predecesor en el cargo, Román Escolano, aunque reconoció que no se conseguiría con indicadores tan positivos como se estimaba hasta mayo.

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El nuevo cuadro macro, actualizado en julio, asume que el ritmo de la inversión en capital fijo y las exportaciones será más lento de lo que se esperaba (cuatro y una décimas respectivamente). Para contrarrestar esta desaceleración, estima un ritmo mayor del consumo interno, especialmente en el caso de las administraciones públicas, con dos décimas más de crecimiento.

El consenso de mercado cree que este nuevo cuadro macro, algo más pesimista, sigue equivocado. Los analistas prevén que el ritmo de las exportaciones será mucho más lento: crecerán un 3,3% frente al 4,5% que maneja el ministerio. El Gobierno compensará esta ralentización del sector exterior con el incremento del gasto de las administraciones públicas. Sin embargo, será imposible conservar el ritmo de crecimiento de este año, ya que los analistas estiman que el PIB crecerá un 2,3% en 2019, en torno a cuatro décimas menos que este año.

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