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Indignación en la Generalitat por el boicot en bucle de Puigdemont: "Es un desleal"
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Estrategia del Consell per la República

Indignación en la Generalitat por el boicot en bucle de Puigdemont: "Es un desleal"

El sector de ERC en el Govern critica con dureza las últimas actuaciones del 'expresident', desde la red paralela de embajadas al referéndum sobre los JJOO de Invierno, ajeno a la consulta que también hará Aragonès

Foto: Carles Puigdemont (i) y Pere Aragonès. (Reuters/Yara Nardi)
Carles Puigdemont (i) y Pere Aragonès. (Reuters/Yara Nardi)

Carles Puigdemont celebró este fin de semana en Waterloo una ‘cumbre’ con un equipo muy especial. Reunió en su palacete a los nueve embajadores que el Consell per la República tendrá dispersos por todo el mundo. Se trata de una diplomacia paralela, conocida de puertas adentro como Red Diplomática, que busca no solo encumbrar la labor del 'expresident', también restar protagonismo al Diplocat, el órgano en el que descansa la política exterior del Govern. La iniciativa es un paso más en la escalada de afrentas y contraprogramaciones con que Puigdemont busca dejar en evidencia a Pere Aragonès.

En la Generalitat no ocultan su enfado por la nueva estratagema del fugado, al que consideran un “desleal” porque practica una estrategia "obstaculizadora y boicoteadora" contra la Generalitat. "Lo que está claro es que Puigdemont necesita despuntar, porque a cada paso que da el Govern, contraataca interfiriendo en la gestión", explica a El Confidencial una fuente interna de la Administración catalana.

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont. (EFE/David Borrat)

Las maniobras de Puigdemont en el exterior levantan recelos y críticas en sus socios de gobierno, que consideran que son acciones partidistas para afianzar su protagonismo en el escenario político. “No es solo en el marco internacional. Nadie duda de que Puigdemont quiere tener protagonismo en la política interior de Cataluña y por eso mueve sus fichas conforme sus intereses políticos personales”, argumenta una de las fuentes consultadas.

La presentación de la Red Diplomática ha sido un paso cualitativo. En la Generalitat señalan la iniciativa de este fin de semana como la continuación de la labor que ya venía practicando. Y eso es, precisamente, lo que ha levantado las suspicacias. “En pro de una política unitaria, Puigdemont y su Consell deberían haber tenido en cuenta que la labor de las relaciones exteriores ha de hacerse desde el Govern. No podemos desgajar un trozo de la gestión pública y dejarla en manos privadas o de un organismo que no tiene representatividad ni la legitimidad para asumir una tarea semejante”, añaden las fuentes consultadas.

Contraprogramaciones

La lista de afrentas es larga. Al margen del equipo de embajadores, el Consell está recogiendo firmas para realizar un referéndum sobre los Juegos Olímpicos de 2030, al tiempo que el Gobierno que preside Aragonès ya anunció que pensaba realizar un sondeo en las comarcas afectadas para conocer la opinión de los ciudadanos afectados. La consulta solo podrá celebrarse si consigue reunir el 5% de los avales de los inscritos en el Consell per la República, para lo que tiene una suscripción abierta hasta el próximo 25 de mayo. El sondeo será en el mes de junio, pero, a diferencia de la iniciativa que prepara la Generalitat, el organismo liderado por Puigdemont prevé dejar votar a todos los ciudadanos de Cataluña.

Foto: Pere Aragonès. (EFE/Quique García)

Pero no es el único referéndum. Puigdemont le prepara otro a Aragonès para finales de verano, relativo a la posibilidad de que no se instalen líneas de muy alta tensión (MAT) en Cataluña, un debate que lleva décadas abierto y que pone Cataluña en una difícil situación. En primer lugar, porque no hay líneas de estas características. Y la Costa Brava, por ejemplo, solo dispone de una línea que si se cae por una sobrecarga en la demanda puede dejar el litoral catalán a oscuras.

Fuentes consultadas por este diario recuerdan que Puigdemont ya agendó en junio de 2021 una reunión con Aragonès cuando iba a verse con Pedro Sánchez. El 'expresident' pudo adelantarse y ser el primero en la lista de visitas institucionales de Aragonès tras el nombramiento del nuevo Govern. Inmediatamente después, Puigdemont citó a los consejeros de JxCAT en Waterloo para impartir órdenes y trasladarles las consignas pertinentes.

Foto: Carles Puigdemont, en una rueda de prensa en Bruselas. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)

Un poco más tarde, cuando se produjo la primera reunión de la mesa de diálogo entre ERC y el Gobierno central, Junts intentó hacerla fracasar. Ante la inutilidad de sus esfuerzos, Carles Puigdemont compareció en la Asamblea Nacional francesa para denunciar la “represión española”, justamente cuando tenía previsto reunirse la citada mesa. El mensaje era claro: si Aragonès apelaba al diálogo como fórmula para solucionar el conflicto, Puigdemont esparcía la teoría contraria.

Con motivo del escándalo de las escuchas telefónicas, Puigdemont pidió inmediatamente la ruptura de todo contacto entre Barcelona y Madrid, en contraposición a la idea de Aragonès, que congeló las relaciones con Sánchez, pero se negó a romper relaciones.

Una labor "desacomplejada"

En relación con la última iniciativa de nombrar una red de embajadores, Puigdemont sostiene que la acción exterior ha de realizarse a través del Consell per la República porque “no está condicionado por las normas legales y escapará al control del Gobierno español”. El también fugado Toni Comín dijo a los reunidos en Waterloo que "si alguna consejería está limitada en la acción política es la de Acción Exterior". "Esto quiere decir que los delegados [se refería a los ‘embajadores’ de la Generalitat] no tienen toda la libertad de acción que querríamos todas las personas que trabajamos para la culminación del proceso de independencia", añadió Comín. Así es como sus ‘embajadores’ realizarán una "labor desacomplejada" que, oficialmente, quiere aparentar ser "complementaria" a otras ya existentes, en referencia al Diplocat.

Foto: Laura Borràs y Jordi Turull. (EFE/Enric Fontcuberta)

Pero en realidad esa labor trabaja para dar mayor realce al propio Puigdemont. “A falta de puesto relevante en la política española, aspira a convertirse en el líder independentista indiscutible a nivel internacional”, critican sus rivales soberanistas. Los últimos movimientos apuntalan esta tesis. El fugado ya ha anunciado que dejará la presidencia de JxCAT a primeros del próximo mes de junio para dedicarse exclusivamente al Consell per la República. Con esa finta política, quiere transmitir la imagen de que el presidente de ese órgano no es un político ligado a ningún partido.

Coincidiendo con ese salto en su trayectoria personal, ha puesto en marcha toda una estructura a nivel mundial para poner en valor su trabajo en favor de la separación de España. El entramado de esa estructura es Red Diplomática, que dependerá directamente de su particular ministra de Exteriores o responsable de Acción Internacional, Neus Torbisco. Trabajó para el abogado Ben Emmerson, conocido por ser contratado por los independentistas en 2018 para presentar una demanda contra el Estado español ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Los nueve embajadores del Consell estarán en Fráncfort, Dublín, Luxemburgo, Londres, Tel Aviv, Nueva York, Costa Rica, Los Ángeles y Nueva Zelanda.

Carles Puigdemont celebró este fin de semana en Waterloo una ‘cumbre’ con un equipo muy especial. Reunió en su palacete a los nueve embajadores que el Consell per la República tendrá dispersos por todo el mundo. Se trata de una diplomacia paralela, conocida de puertas adentro como Red Diplomática, que busca no solo encumbrar la labor del 'expresident', también restar protagonismo al Diplocat, el órgano en el que descansa la política exterior del Govern. La iniciativa es un paso más en la escalada de afrentas y contraprogramaciones con que Puigdemont busca dejar en evidencia a Pere Aragonès.

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