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Junts descabezada: Puigdemont abandona la presidencia de JxCAT
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en una carta a la militancia

Junts descabezada: Puigdemont abandona la presidencia de JxCAT

Como adelantó El Confidencial, el expresidente catalán deja su "criatura" partidista para centrarse en impulsar el Consell per la República. Jordi Sànchez también renunció a la secretaría general

Foto:  Carles Puigdemont, el pasado 8 de abril. (EFE/David Borrat)
Carles Puigdemont, el pasado 8 de abril. (EFE/David Borrat)

“De un tiempo a esta parte, he llegado a la conclusión de que al partido le hace falta una presidencia más implicada de lo que yo lo he estado. Éste fue, de hecho, un compromiso mío y he de agradecer el respeto que todos han tenido y que me ha permitido mantener la estrategia que llevamos desde el exilio y que no es, ni ha de ser, la de ningún partido en particular”. Así se expresa Carles Puigdemont en una carta a la militancia de Junts per Catalunya (JxCat) enviada este martes por la mañana, en la que anuncia que no se presentará a la reelección como presidente de la formación en el congreso que el partido celebrará el próximo 4 de junio. Se plasma, así, la estrategia adelantada por El Confidencial hace unos meses y que el propio ‘expresident’ diseñó milimétricamente junto a un pequeño grupo de fieles.

En la misiva, Puigdemont asegura que “ahora es necesario, a mi entender, que el partido tenga una nueva presidencia. Que participe permanentemente de las reuniones ejecutivas, que participe a fondo de las decisiones políticas que sea preciso adoptar. Por eso, no presentaré mi candidatura a la renovación de la presidencia del partido”. Asegura que JxCat “es mi partido” y se deshace en alabanzas hacia la formación, asegurando que “no ha sido un partido clásico, vertical, rígido y con pensamiento único. Esta actitud nos aleja de la tentación sectaria en que suelen caer determinadas organizaciones muy rígidas y de gobernanza muy vertical”.

Foto: Carles Puigdemont. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)

Puigdemont quiere, ahora, centrarse en el Consell per la República. Es más: necesitaba dar este paso para posicionarse como un líder independentista por encima de partidos políticos. “Quiere ser el único referente del independentismo en Cataluña y necesitaba soltar lastre”, escenifica a El Confidencial un alto de Junts la decisión de Puigdemont. Ése es el primer paso en una hoja de ruta cuya meta está en la vuelta del fugado a Cataluña y su presentación ante los catalanes como el líder independentista por excelencia. De ese modo, espera poder doblegar a ERC, su gran rival, y recuperar el terreno perdido, aunque ésa sea una tarea muy difícil porque su figura comienza a ser cuestionada no sólo por sus competidores del independentismo, sino incluso por algunos sectores de su propio partido.

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont. (EFE/David Borrat)

De hecho, la labor de Puigdemont está en entredicho. Él mismo lo reconoce en la carta de despedida de la militancia: JxCat necesita a un ‘president’ que esté más implicado en la tarea de dirección del partido. Hasta ahora, según fuentes internas de la formación, tenía pánico a los conflictos internos y por eso jamás participaba en las disputas o los debates suscitados dentro de la organización. Su meta desde que llegó al poder fue situarse por encima de ERC e intentar convertir a sus principales rivales independentistas en poco más que una comparsa. La realidad fue que en las últimas elecciones los republicanos le ganaron la contienda y Junts pasó a ser tercera fuerza. Por si fuera poco, las previsiones electorales son muy negativas, ya que los sondeos auguran un fuerte retroceso de JxCat. Con las manos libres de la atadura de la presidencia de Junts, Puigdemont quiere aparecer ante la opinión pública como un líder no comprometido con ningún partido, pero con peso para decidir cómo ha de organizarse el sector soberanista.

Se puede evitar la guerra fratricida

Mientras su formación continúa en descenso y él salta del barco, dentro de JxCat comienzan a velarse armas de cara al próximo congreso. La retirada de Puigdemont, por raro que pueda parecer, puede contribuir a evitar una guerra fratricida. Ello se debe a que los dos grandes sectores que pugnan por el control de la formación podrán repartirse las cuotas de poder con mayor holgura.

Esas dos almas de Junts pelearán a cara de perro por el control del aparato del partido en el congreso de junio: por un lado, el sector encabezado por Laura Borràs, la presidenta del Parlament, que quiere blindarse en la cúpula de Junts porque ha de dejar la presidencia de la Cámara al abrirse juicio oral por presunta corrupción. Es el segmento que agrupa a los amigos de Puigdemont y a los fichajes que ha realizado en los últimos años. Con una ideología muy variopinta ni siquiera se puede considerar una corriente homogénea, ya que ahí se encardinan desde liberales hasta posicionamientos rayanos en la ultraderecha catalana.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE/Marta Pérez)

Por el otro lado, el veterano Jordi Turull está moviendo hilos para encontrar un hueco dentro de la formación, que le permita un amplio margen de maniobra. Turull es el representante de los veteranos de Convergència. Había sido presidente y portavoz del grupo parlamentario de CiU y es un político hábil capaz de saber modular su discurso y marcar perfil propio. Lo mismo puede ser un escollo insalvable para los rivales que es capaz de tender puentes inconcebibles.

“La militancia de Junts apostará mayoritariamente por Borràs, que nadie lo dude. Turull es muy válido, pero no tiene nada que hacer frente a la otra, porque Borràs sabe cómo hacerse sentir muy cercana y arrastra a la gente. Por eso Jordi Sánchez anunció su retirada: presentándose Borràs, él no tenía nada que hacer”, explica un alto dirigente de la formación.

Pero la marcha de Puigdemont y de Sánchez deja dos puestos vacantes: la presidencia y la secretaría general, que podrían servir para una cohabitación de las dos almas (la de Borràs y la de Turull) dentro de Junts. A la primera ya han comenzado a situarla en la cúpula del partido, como presidenta. Y Turull tendría un gran margen de maniobra como secretario general. El reparto de áreas evitaría, al mismo tiempo, la guerra fratricida por un mismo puesto . Aunque el futuro en política es muy volátil, la ‘cuestión interna’ del partido está hoy un poco más clara y menos revuelta que ayer. La decisión de Carles Puigdemont, además de servir a sus propios intereses y a su hoja de ruta personal, también puede servir de bálsamo para el partido que ha presidido hasta ahora.

“De un tiempo a esta parte, he llegado a la conclusión de que al partido le hace falta una presidencia más implicada de lo que yo lo he estado. Éste fue, de hecho, un compromiso mío y he de agradecer el respeto que todos han tenido y que me ha permitido mantener la estrategia que llevamos desde el exilio y que no es, ni ha de ser, la de ningún partido en particular”. Así se expresa Carles Puigdemont en una carta a la militancia de Junts per Catalunya (JxCat) enviada este martes por la mañana, en la que anuncia que no se presentará a la reelección como presidente de la formación en el congreso que el partido celebrará el próximo 4 de junio. Se plasma, así, la estrategia adelantada por El Confidencial hace unos meses y que el propio ‘expresident’ diseñó milimétricamente junto a un pequeño grupo de fieles.

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