¿Y si convertimos las torres de alta tensión en corredores verdes?
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Un proyecto audaz

¿Y si convertimos las torres de alta tensión en corredores verdes?

Un gran proyecto de Red Eléctrica de España y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas propone utilizar estas grandes estructuras para fomentar la biodiversidad y evitar la fragmentación de hábitats

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Foto: Unsplash/@akstha.

La fragmentación del hábitat debido al exceso de infraestructuras, como carreteras, líneas eléctricas o embalses, afecta al 80% de los procesos biológicos. Al gran puzle de la naturaleza se le han ido separando las piezas, lo que provoca la rotura de las sinergias que mantienen unas especies y otras y dificulta el correcto funcionamiento de los ecosistemas.

Por todo ello, además de alcanzar los necesarios compromisos internacionales, para detener la pérdida de biodiversidad es necesario actuar sobre el terreno de manera urgente. El tiempo de los grandes discursos ha pasado y llega la hora de actuar.

Ambientalizar las infraestructuras humanas se vislumbra como una de las principales soluciones, y pocos equipamientos hay que se extiendan tanto por el territorio como las líneas de transporte de electricidad y de movilidad.

"Con inversiones y actuaciones relativamente pequeñas, se puede lograr la existencia de auténticos corredores de biodiversidad"

Ese es el objetivo del proyecto Transporting Biodiversity Using Transmmision Power Lines as Stepping Zones, desarrollado por el grupo de Ecología Aplicada de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Estatal de Oregón, con financiación de Red Eléctrica de España (REE), cuyo principal objetivo es mejorar la conectividad de los distintos hábitats silvestres.

La iniciativa pretende aprovechar el potencial de los 44.000 kilómetros de redes eléctricas en España —el 15% pasa por la Red Natura 2000— y los 500.000 kilómetros de toda Europa para crear refugios para la fauna menor en cada una de las bases de las torres de alta tensión. Unas estructuras que tienen una extensión de 100 metros cuadrados cada una y se colocan a una distancia de entre 200 y 400 metros.

Foto: Foto: SEO/BirdLife.

El investigador del CSIC Miguel Ferrer es el autor principal de este proyecto y ha asegurado a El Confidencial que la idea es “fácilmente aplicable en cualquier lugar del mundo”. De momento, los resultados observados son “esperanzadores”: aumenta la riqueza local de las especies, crece la densidad y diversidad de pequeños mamíferos y, a su vez, desde el aire, acuden más aves que encuentran en las bases del tendido eléctrico mayor abundancia de comida.

Dado que sería muy complicado comprar o expropiar las redes eléctricas para convertirlas en corredores de biodiversidad, Ferrer planteó una solución “mucho más práctica”: reconvertir las torres de alta tensión ubicadas en lugares críticos que impiden la interconexión de los ecosistemas en puntos inteligentes de biodiversidad.

“Y funcionó”, asegura el investigador, que ha observado cómo ha aumentado la presencia de algunos micromamíferos como topillos, ratones y musarañas, así como de pequeños reptiles e insectos polinizadores, como abejorros, abejas y mariposas nocturnas. Al mismo tiempo, se ha incrementado el número y la diversidad de especies de aves, que se sienten atraídas por estos focos biodiversos.

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Foto: Red Eléctrica de España

Con esta generación de “sinergias” entre especies, Ferrer aspira a convertir “el puzle del territorio español en una especie de moqueta por la que la fauna pueda distribuirse sin problema”. El siguiente paso es lograr financiación europea a través de los proyectos Life+, pues este investigador está convencido del gran potencial que tendría el proyecto a nivel europeo, donde estima que puede haber 2,5 millones de puntos de biodiversidad en los 500.000 kilómetros de redes que se extienden por la UE.

La idea de reconectar la biodiversidad a través de las bases de las torretas de electricidad encajó en la apuesta de Red Eléctrica de conseguir un impacto positivo de sus instalaciones en el medio ambiente, dentro de su estrategia de sostenibilidad a 2030.

“Después de todo, somos una empresa rural, porque las líneas están en entornos rurales y allí es donde hay mayor riqueza de biodiversidad”, destaca el director de Sostenibilidad de REE, Antonio Calvo, que afirma a El Confidencial que la empresa tiene el reto de que sus instalaciones generen beneficio e impacto positivo en su entorno de aquí a 2030.

Foto: Foto: Unsplash/@wolfgang_haselmann

De hecho, asegura que la idea de integrar mejor las instalaciones surgió hace tiempo con el propósito de convertir la red en un gran corredor de biodiversidad, incluso acogiendo más que antes de que estuviera la instalación. Calvo confía en el éxito del proyecto del CSIC y espera que “con inversiones y actuaciones relativamente pequeñas, se pueda lograr algo extraordinario: la existencia de auténticos corredores de biodiversidad”.

Por otro lado, añade que no solo han apoyado este proyecto “de resultados alentadores” sino que en ese camino han acometido otras iniciativas para evitar las colisiones de aves con los cables de toma de tierra, que son “más difíciles de ver”, a través de la instalación de salvapájaros.

En la misma línea, ha señalado que la compañía ha comenzado a trabajar con grupos de pastores y la Escuela de Pastores de la Comunidad de Madrid para estudiar la posibilidad de convertir las 'calles' bajo los tendidos en lugares de pastoreo. Así, el director de Sostenibilidad explica que periódicamente son necesarias intervenciones para evitar la maleza y prevenir incendios, y que hasta la fecha estas operaciones son realizadas por brigadas que cortan la maleza o aplican herbicidas. “Si cambiamos esto por un rebaño de ovejas, puede ser más beneficioso”, opina. Con ello, el presupuesto se destina a los pastores, que pueden obtener un ingreso extra por un servicio ecosistémico que realiza su ganado.

Foto: Foto: Unsplash/@publicpowerorg.

Ovejas y cabras “comen bastante y también 'descomen”, lo que es “estupendo” para la biodiversidad, celebra Calvo, convencido de que ambos proyectos pueden conjuntar “bastante bien”, generar pingües beneficios ambientales y, al mismo tiempo, contribuir a lograr sus objetivos de responsabilidad empresarial con la Agenda 2030.

A principios de este mes, el presidente del Consejo Económico y Social de la ONU, Munir Akram, subrayó que la próxima Cumbre de Biodiversidad de la ONU, que se celebrará en Kunming (China) esta primavera, “deberá hacer por la biodiversidad lo que París hizo por el cambio climático en 2015”. Proyectos como este demuestran hasta qué punto es posible frenar la pérdida de biodiversidad tomando las decisiones acertadas y actuando sobre el terreno.

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