Aragonès visita Waterloo para hablar con Puigdemont de indultos y su Consell
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'Cumbre' en Waterloo

Aragonès visita Waterloo para hablar con Puigdemont de indultos y su Consell

El nuevo presidente de la Generalitat visita a su antecesor en Waterloo después de fotografiarse en un encuentro informal con el Rey y antes de ir a Moncloa

placeholder Foto: El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

El presidente catalán, Pere Aragonès, se reúne este viernes en Waterloo con el fugado Carles Puigdemont en el primer encuentro entre ambos dirigentes independentistas tras la constitución del Gobierno de Cataluña. La reunión tiene lugar, paradójicamente, apenas 48 horas después de que Aragonès mantuviese un encuentro en Barcelona con Felipe VI, en el marco de la inauguración de las jornadas anuales del Cercle d’Economia, el evento económico más importante del año en Cataluña. Aunque fue un encuentro informal y la Generalitat no cumplió con el debido respeto institucional a la Corona, la breve conversación significa el comienzo de una nueva etapa política en Cataluña, un leve deshielo.

El hecho de que Aragonès se viese antes con Felipe VI que con Carles Puigdemont no fue intencionado y queda para la anécdota. El calendario así lo exigía, ya que las jornadas del Cercle d’Economia fueron retrasadas por causa de la pandemia y coincidieron en las fechas previas a la reunión de Waterloo. Fuentes independentistas consultadas por El Confidencial restan relevancia a ese hecho. Pero destacan la importancia de que Aragonès y Puigdemont se vean antes de que el ‘president’ vaya a Moncloa a reunirse con Pedro Sánchez. Ese es el encuentro verdaderamente importante.

Foto: Saludo de Felipe VI con el 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

La ‘cumbre’ de Waterloo servirá, por un lado, para negociar una postura común y una estrategia conjunta ante el Gobierno central y, por otra, algunas fuentes resaltan que puede servir para "cerrar heridas". "Y es bueno y muy positivo que se vean cara a cara, sin intermediarios, que muchas veces no transmiten bien los mensajes de ambos interlocutores y que provocan tensión en vez de limitarse a ser correa de transmisión de la información", añaden.

No hay que olvidar que, aparte de sus cargos institucionales (‘president’ y ‘expresident’), Aragonès es el actual líder de ERC (con Oriol Junqueras en la cárcel y Marta Rovira fugada en Suiza) y Puigdemont es el presidente de Junts per Catalunya, los dos socios del Govern. Ambos necesitan entenderse para gobernar con una cierta tranquilidad durante los próximos cuatro años. Pero también necesitan entenderse para forjar juntos una sola estrategia político-jurídica.

Dos puntos importantes

La reunión tiene lugar, además, en un momento en que, a pesar de que acaban de firmar un pacto de legislatura, desde Junts se ha pedido a Esquerra que Aragonès “no se deje tutelar por Oriol Junqueras”. De ese modo, quieren poner distancia entre la actitud pactista de Junqueras y el ‘president’. “Es curioso que quien hable de tutelar a un ‘president’ sea precisamente Junts, que ha tenido a Quim Torra, que ejerció de vicario de Waterloo. Ese sí fue un ‘president’ tutelado por Puigdemont, mientras que Aragonès ha pilotado personalmente el acuerdo con Junts y la CUP y no se ha dejado influenciar por Junqueras, más bien al revés”, responden desde las filas republicanas al aviso de los ‘junteros’.

La estrategia de Puigdemont pasaría por zafarse de la acusación de sedición, que le podría llevar a la cárcel

Fuentes soberanistas destacan a El Confidencial dos puntos importantes en la agenda del encuentro. El primero es cómo afrontar el tema de los indultos y de qué modo puede afectar. Según algunas fuentes, el expresidente fugado “está harto y quiere cerrar su caso, por lo que quiere atar que el tema del indulto le afecte de alguna manera”. Su estrategia pasaría por zafarse de la acusación de sedición, que le podría llevar a la cárcel. Si se reforma la ley, ya habría ganado un punto. Pero le quedaría el tema de la malversación, delito que también comporta pena de cárcel.

En este caso, Puigdemont abordará su estrategia jurídica reclamando que en el delito de malversación “deben acreditarse importes exactos malversados”. En su caso, además, aducirá que él, como ‘president’, no firmó ningún decreto de gasto, sino que todas las partidas fueron autorizadas por el consejero de Economía y vicepresidente de la Generalitat. Aunque el Govern es un órgano colegiado y todos sus miembros son igualmente culpables.

En medio de ese debate, Puigdemont estaría sopesando seriamente la posibilidad de regresar a España en cuanto el delito de sedición sea reformado, con la esperanza de que el delito de malversación quede arrinconado en el Tribunal de Cuentas, lo que, en todo caso, no implicaría pena de cárcel como un procedimiento penal, sino solo de resarcimiento de daño y una multa. El procedimiento penal, sin embargo, difícilmente dejará escapar el tema de la malversación, que es el único que puede meter en la cárcel al fugado y lo equipararía al resto de miembros de su gabinete que ya han sido condenados y cumplen penas de prisión.

placeholder El 'president', Pere Aragonès. (EFE)
El 'president', Pere Aragonès. (EFE)

Un mensaje de Puigdemont

Este encuentro, pues, serviría para decidir cómo será la futura reunión entre Aragonès y Sánchez, cuyo tema estrella será la concesión de los indultos y la reforma de la ley sobre el delito de sedición. ¿Planteará el catalán una petición formal a Sánchez en nombre de Puigdemont? Nadie lo descarta.

El segundo punto importante a tratar es el papel que ha de jugar el Consell per la República (CxR), el órgano que preside Puigdemont y que estuvo a punto de hacer naufragar el acuerdo de legislatura. A ambos les interesa aclarar qué va a pasar con ese órgano, que recientemente se descolgó reclamando la vía unilateral, aunque dejando la puerta abierta a un pacto posibilista entre las fuerzas independentistas que, aun no aplicando esa vía, mantuviese vivo “el acatamiento al mandato del 1-O”. El ‘pressing’ del Consell per la República no es bien visto por los republicanos, que prefieren eliminar estas disensiones internas.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Pero puede haber novedades sobre el papel que ha de jugar el Consell. A Puigdemont le interesa que ERC y el Govern no menosprecien el papel que ha de jugar tanto en la estrategia global del independentismo como en la internacionalización del conflicto. A Aragonès, por el contrario, le interesa que el Consell no actúe como ‘pepito grillo’ o contrapeso interno a las decisiones del Govern. Así pues, ambos dirigentes tienen un interés mutuo en establecer unas nuevas reglas del juego que contenten a ambos.

La reforma del Consell es una de las principales consecuencias que puede tener el encuentro. Una de las posibilidades que hay encima de la mesa es, incluso, cambiar el nombre de ese órgano. La nueva entidad tendría un núcleo duro con tres representantes de JxCAT, tres de ERC, uno de la CUP, uno de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y uno de Òmnium Cultural. Luego, en una dirección más amplia, entrarían representantes de otras organizaciones soberanistas, como Demòcrates de Catalunya, Solidaritat Catalana per la Independència, Reagrupament, Moviment d’Esquerres (MES) o Els Verds de Catalunya, entre otras. El hecho de que haya un núcleo duro permitirá a JxCAT y ERC, como fuerzas mayoritarias, dominar la entidad. El reparto de sillones sería salomónico: el partido que tuviese la presidencia de la Generalitat debería ostentar la vicepresidencia del nuevo Consell, mientras que la fuerza que tuviese la vicepresidencia de la Generalitat debería tener la presidencia del Consell. Con esta maniobra, Puigdemont se saldría con la suya para integrar a ERC dentro del Consell y Aragonès podría dormir tranquilo teniendo el flanco interno a salvo de críticas del Consell.

La reunión será muy protocolaria y en ella se abordarán los acuerdos estratégicos, basados en permitir una exploración del diálogo

Los dos políticos tratarán más temas, como el posicionamiento de cada partido ante lo que llaman 'el mandato del 1-O' y la unidad estratégica ante los principales retos. De ahí que algunas fuentes califiquen la reunión de Waterloo como “muy protocolaria, en la que se abordarán los acuerdos estratégicos, basados en permitir una exploración del diálogo inicial, y en la que se ha de abordar la responsabilidad de la internacionalización del tema catalán”.

Otro de los temas candentes que están encima de la mesa es la acusación contra el exconsejero Miquel Buch (recientemente nombrado presidente de la empresa pública Infraestructures de la Generalitat). La Fiscalía pide para Buch seis años de prisión y 27 de inhabilitación por supuestamente contratar como asesor al 'mosso' Miquel Escolà para controlar la seguridad de Puigdemont en Bélgica. Escolà realizó informes banales durante los meses que estuvo contratado como ‘asesor’, mientras se dedicaba a viajar a los mismos lugares que el huido Puigdemont. De los 224 días que permaneció como asesor, 103 estuvo fuera de España, presuntamente con la misión de organizar la seguridad del huido ‘expresident’. Pero esos son temas menores, en los que básicamente hay menos dificultades y donde JxCAT y ERC se pueden entender con una cierta normalidad.

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