Puigdemont da un paso atrás después de su derrota el 14-F y pide un rol internacional
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Puigdemont da un paso atrás después de su derrota el 14-F y pide un rol internacional

El 'expresident' está dando el primer paso para ir abandonando el papel protagónico en la política catalana que había mantenido hasta ahora y pasar a un segundo plano más discreto

placeholder Foto: Intervención por videoconferencia del expresidente catalán Carles Puigdemont. (EFE)
Intervención por videoconferencia del expresidente catalán Carles Puigdemont. (EFE)

Carles Puigdemont está dando un paso atrás y se retira de la primera línea de la política catalana, según aseguran fuentes cercanas a JxCAT. Tras haber encabezado la lista y haber sido derrotado por la ERC de Pere Aragonès el 14-F, ahora Puigdemont ha pedido jugar esta nueva legislatura un rol internacional que tenga cierto reconocimiento por parte de la nueva Generalitat que surja de la negociación en marcha y que se base en la denuncia al mundo del conflicto catalán. En la práctica, Puigdemont está dando el primer paso para ir abandonando su papel protagónico en la política catalana, el cual había mantenido hasta ahora, y pasar así a un segundo plano en la nueva etapa que se abre para el 'procés' tras estas elecciones.

Ayer mismo, Puigdemont envió una carta a todos los grupos parlamentarios, excepto a Vox. En ella, pedía a cada formación una “reunión bilateral” para “compartir las diferentes visiones”. Fuentes del PSC han confirmado que no se reunirán con él. En el constitucionalismo, la carta se ha leído como un intento de interferir en la negociación para la investidura. Pero como explica una fuente del Consell per la República, “la carta va firmada como presidente del Consell. Si eres independentista, puedes entender que te la envía un presidente en el exilio. Si no lo eres, está claro que es la carta de un 'expresident”. Su función de 'president legítim' se esfuma, esta vez por voluntad propia. Y esa era la base conceptual en la que se había apoyado hasta ahora para ir marcando toda la política catalana.

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Haga clic aquí para leer la carta completa.

Desde luego, Puigdemont no se presenta en la misiva ni como presidente de JxCAT ni como cabeza de lista del partido. Fuentes del independentismo explican que el 'expresident' busca un rol vinculado a la política internacional. También que ERC vuelva a reconocer el papel del Consell per la República e incluso que la futura Generalitat busque una vía para colaborar con CATGlobal ASBL, la entidad que da amparo legal a su operativa en Bélgica. En todo caso, desempeñar una función institucional por encima de los partidos políticos. Todo muy matizado, lejos del reconocimiento de 'autoridad nacional' que se arrogaba hace unos meses.

Esto supone dos cosas. Primero, Puigdemont se aleja de la política interior. No asume ningún tipo de responsabilidad sobre la derrota de Laura Borràs, candidata que no apoyaba. Pero como reconocen fuentes cercanas a JxCAT, tampoco quería encabezar la lista y acabó cediendo por la presión de los suyos. Se retira antes de que Pere Aragonès le aparte cuando sea 'president', consciente de que el rol que había jugado hasta ahora, de interferencia perpetua en la política de la Generalitat, resultará imposible con los republicanos en el Palau de la Generalitat. Las elecciones en febrero las fijó él. Y las perdió. Fin de la partida. Ahora, el 'expresident' solo aspira a un cierto reconocimiento de su papel fuera de Cataluña.

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También eso implicará dar carpetazo a uno de los grandes proyectos del Consell en los últimos tiempos, la creación de los 'consells' locales, que topaba de manera directa con la ANC. Primàries, la alternativa electoral de la ANC, le robó en estas elecciones 5.900 votos que le hubieran permitido acortar distancias con ERC.

Llamamiento a la unidad

En su último comunicado, el Consell per la República pide unidad a los partidos independentistas y reconoce como útil la vía del diálogo que abandera ERC, aunque no renuncia a la unilateralidad en última instancia.

Si Salvador Illa es el ganador moral, Puigdemont aspira a la autoridad moral


“En estas condiciones, el Consell per la República insta a todos los partidos independentistas a actuar en consecuencia y traducir este resultado en una agenda de reactivación del proceso de independencia que los ciudadanos nos instan a culminar. Desde el Consell, no contemplamos ningún otro escenario que no sea el de la definición y la concreción de una vía conjunta, consensuada y pactada entre ellos, tal y como se deriva del resultado electoral”, asegura en su nota. Como eso incluye a la CUP, que pide un referéndum para 2025 "como máximo", en la práctica parece que el puigdemontismo se resigna a que esta nueva legislatura no solo sea larga sino mucho más estable, y que se mueva por parámetros más realistas.

Ninguna responsabilidad

Este colocarse por encima de los debates permitirá a Puigdemont no asumir responsabilidad alguna en haber quedado por debajo de ERC en los últimos comicios. Puigdemont perdió este pulso cuando rompió con el PDeCAT. Los 77.000 votos que ha sacado este partido permiten pensar que los ocho puestos que pedía David Bonvehí en las listas no eran un precio tan alto. Ahora, Puigdemont ya no puede marcar las condiciones y será ERC la que determine los ritmos.

Foto: La candidata por la CUP, Dolors Sabater. (EFE)

Fuentes de JxCAT aseguran que ahora todo queda en manos de Borràs, Jordi Sànchez, Elsa Artadi y, en esencia, el partido tal y como opera en Cataluña. Waterloo, como ese concepto político que determinaba la política catalana, va dejando paso a una visión más pragmática en la que, ni mucho menos, se volverá a hacer una declaración unilateral de independencia en el corto plazo, por mucho que Laura Borràs se comprometiese a ello en campaña. El realismo de ERC no solo ha ganado en las urnas, en esos 35.000 votos que los republicanos han sacado a JxCAT. También se impone en lo conceptual. Y por eso Puigdemont da un paso atrás y prepara su salida ordenada de la primera línea del escenario catalán. Aspira a autoridad, como demuestra la carta. Pero a una autoridad moral. Por eso, incluso ha enviado la carta al PP. En cambio, el poder, eso ya es otra cosa.

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