Lo que exige la CUP a ERC: plan de rescate social y fecha para el referéndum
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"Necesitamos una nueva hoja de ruta"

Lo que exige la CUP a ERC: plan de rescate social y fecha para el referéndum

Los anticapitalistas vuelven a tener la sartén por el mango para repetir un Gobierno independentista. No condicionan su entrada en la Generalitat, pero quieren imprimir su huella

placeholder Foto: La candidata por la CUP, Dolors Sabater. (EFE)
La candidata por la CUP, Dolors Sabater. (EFE)

El resultado de las elecciones catalanas ha dejado claro que, una vez pasado el ‘efecto Illa’, entra en escena el ‘efecto CUP’. Los nueve diputados de la CUP son estratégicos para poder conformar un nuevo Gobierno de la Generalitat presidido por Pere Aragonès, el candidato republicano. Pero hay un precio alto para poder formar ese Gobierno.

Necesitamos una nueva hoja de ruta. Todos los actores independentistas hemos de sentarnos y aprobar esa nueva hoja. La CUP, ERC, JxCAT, todas las organizaciones y agentes sociales e incluso la ANC. Lo que han demostrado estas elecciones es que el movimiento independentista sigue muy vivo. Se decía que había un agotamiento general y no es así. Por eso, debemos determinar cuál será la nueva hoja de ruta en el futuro próximo”, explica una fuente de la CUP a El Confidencial.

Foto: El candidato del PSC, Salvador Illa. (Reuters)

En esa negociación, los 'cuperos' son partidarios de integrar a los 'comunes'. “Es preciso que nos sentemos con ellos y que se den cuenta de que aquí solo hay una solución y es que hagamos un referéndum. En estos momentos, la prioridad de la CUP y de ERC es presionar a los 'comunes' para que se decidan, que digan claramente si están con el independentismo o con el constitucionalismo. Que se posicionen de una vez y que abandonen su actitud de verlas venir”, argumentan las fuentes.

También se aprovecharía la negociación de una hoja de ruta conjunta para abordar el tema de un posible nuevo referéndum de independencia. La situación óptima sería una consulta acordada con el Estado, pero en la galaxia independentista nadie confía en que España lo permita. En ese sentido, se podría acordar un calendario. Aunque la CUP no lo ha discutido todavía internamente, la misma negociación de la hoja de ruta debería fijar una fecha para el referéndum. “Se trataría de que ERC pueda tener margen de maniobra. ¿Que quiere tres años para intentar negociar un referéndum acordado? Ningún problema. Que lo haga. Pero, una vez cumplido el plazo, si no se ha llegado a ninguna conclusión, habría que tener preparado un plan B que nos lleva indudablemente a la vía unilateral”.

En ese 'interregno', los anticapitalistas reclamarían solo las medidas de un plan de choque social. “A ERC le permitiría gobernar con cierta independencia y a nosotros nos permitiría no sentirnos muy incómodos con la participación de JxCAT en el Govern”, subrayan desde la formación de la izquierda soberanista.

Controlar a Aragonès vía Presupuestos

Mientras tanto, la CUP ha de decidir qué hacer frente a otras cuestiones no menos importantes: por ejemplo, si da luz verde a un Gobierno ERC-JxCAT e incluso abordar si está dispuesta a entrar en él. Para empezar, la formación anticapitalista quiere negociar con Pere Aragonès el apoyo a la investidura al mismo tiempo que los Presupuestos de la Generalitat. ¿Por qué? “Exigimos un plan de rescate social. Queremos una batería de medidas a un año. Y eso lo podemos forzar a través de unos Presupuestos negociados. Con el plan de emergencia aprobado, confiaremos mucho más en el Govern, porque a un Gobierno se le fiscaliza a través de los Presupuestos”.

ERC trata de cerrar un Gobierno independentista mientras Illa insiste en ir a la investidura

Si algo tienen claro los anticapitalistas es que no aflojarán en sus reivindicaciones. “Para investir a Carles Puigdemont, pusimos sobre la mesa unas ciertas condiciones y hemos de reconocer que se cumplieron. Entre ellas, que la Generalitat se retirase de las acusaciones contra manifestantes en una veintena de pleitos”. Ahora, con Aragonès, la CUP se siente con más legitimidad para reclamar incluso más cosas. “A Esquerra, por la vía de la izquierda, le puedes pedir más cosas, por una simple razón de afinidad ideológica. Cuando negociábamos con Convergència, sabíamos que era derecha muy dura y a veces era complicado llegar a acuerdos. Con Esquerra, la cosa debe de ser más fácil, porque entenderá mucho mejor las medidas sociales que le planteamos como contrapartida”.

Además, se reserva una baza demoledora: “ERC tiene todo el derecho a proponer un candidato, porque es la fuerza más votada del bloque independentista, pero la CUP tiene derecho a rechazarlo y a pedir que propongan otro. Que no lo olviden. Es lo que hicimos con Artur Mas [Mas tuvo que retirar su candidatura a ‘president’ en enero de 2016 al ser vetado por el núcleo duro de la CUP]. Y seguramente pondremos algunas condiciones para votar a Aragonès que no serán bien recibidas o que el propio interesado no las verá. Por ejemplo, la ley Aragonès [regularización de los servicios básicos sociales y de atención a las personas] no ayuda a que confiemos en él. Pero habrá que ir modelando nuestras propuestas en los próximos días”, explican las fuentes citadas.

Foto: El candidato a la presidencia de la Generalitat por Ciudadanos, Carlos Carrizosa, y la presidenta del partido, Inés Arrimadas, comparecen para valorar los resultados electorales del pasado domingo. (EFE)

Entrar o no entrar en el Govern

Otro punto en el aire es cómo concretar el apoyo de la CUP al Gobierno independentista. La CUP parte de la base de que considera imprescindible mantener la mayoría independentista. Pero luego hay distintas sensibilidades dentro de la organización para dar el apoyo a un eventual Govern de ERC y JxCAT. El sector de Poble Lliure considera que, al mismo tiempo que se preserva en el Parlament la mayoría independentista, hay que “reorganizar los espacios unitarios de movilización”. Pero hay otro sector que no está dispuesto a que se reedite el mismo Gobierno que hasta ahora. Y hay otro, dispuesto a entrar en un Ejecutivo para impulsar la confrontación con el Estado y “hacer efectiva la República”. El número 2 de la candidatura, Carles Riera, anunció este lunes un nuevo ciclo en la política catalana, aunque subrayó que es preciso “un cambio, un giro radical, para hacerlo posible”.

Fuentes de la formación anticapitalista explican a este diario que “el objetivo que se plantea la CUP es acelerar el proceso de independencia y los cambios sociales de verdad. La experiencia nos demuestra que no se puede hacer nada si tienes a la derecha en un Gobierno, pero ahí es donde debemos presionar”. Aseguran, así, que “hay distintas sensibilidades. Dentro de la CUP no hay diferencia, hay matices. El sector de Endavant, por ejemplo, es más duro y apuesta más por mantener el pulso independentista al Estado, mientras que el sector de Poble Lliure apuesta más por la vía institucional, pero eso no quiere decir que no busque también la confrontación cuerpo a cuerpo vía calle. En este momento, ¿la CUP ha de entrar en un Gobierno de la Generalitat? ¿Y para qué?”.

“La única diferencia es que un sector opina que se ha de mantener una puerta abierta a explorar si se dan las condiciones para poder entrar en un Gobierno, mientras que otro sector opina que esas condiciones no se dan en la actualidad y rechazan ya la participación en cualquier ejecutivo”. En definitiva, se trata de matices: “Solo se diferencian en que unos son más optimistas y otros más pesimistas”, añaden las voces consultadas.

En cierto modo, la CUP tiene la sartén por el mango, al menos para permitir que un nuevo Gobierno independentista eche a andar, porque sin sus votos JxCAT y ERC tienen un diputado menos que en la anterior legislatura, por lo que necesitan la abstención de los anticapitalistas al menos en la segunda vuelta. De lo contrario, Cataluña se aboca a unas nuevas elecciones, ya que la formación de un nuevo tripartito (PSC, ERC y 'comunes') está prácticamente descartada. “Tras el 14-F, tenemos más peso y más fuerza en la política catalana, porque no es lo mismo negociar con cuatro diputados que con nueve”, advierten desde las filas de la CUP.

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