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La marcha de Puigdemont facilita que Borràs y Turull se repartan JxCAT
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Lucha interna del independentismo

La marcha de Puigdemont facilita que Borràs y Turull se repartan JxCAT

Los dos dirigentes independentistas, que luchan por el liderazgo futuro del partido, podrán ahora distribuirse la presidencia y la secretaría general y evitar una ruptura interna de la formación

Foto: Laura Borràs y Jordi Turull. (EFE/Enric Fontcuberta)
Laura Borràs y Jordi Turull. (EFE/Enric Fontcuberta)

Los diferentes sectores que conviven dentro de Junts per Catalunya (JxCAT) tantean un gran pacto que pacifique la formación tras la salida de Carles Puigdemont de la presidencia del partido. El abandono del hasta ahora máximo líder tendrá lugar en el congreso anunciado para el próximo 4 de junio. En realidad, conforme señalan distintas fuentes a El Confidencial, la implicación de Puigdemont en la estrategia de la organización era muy baja, ya que había dejado todo el peso de las decisiones en manos del secretario general, Jordi Sànchez. Este último anunció también hace dos semanas que no se presentará a la reelección, con lo que JxCAT queda prácticamente descabezada y es urgente reconstruir la cúpula.

Los dos grandes sectores que aspiran a tener cuota de poder son los que se articulan en torno a Laura Borràs y Jordi Turull. La primera cuenta con el apoyo de las bases; el segundo está considerado un buen gestor y mantiene el respaldo de amplios cuadros que provienen de la antigua Convergència Democràtica (CDC). Pero las relaciones entre ambos son pésimas y necesitan un pacto. Si no, hay peligro incluso de escisión de la formación.

Hasta ahora, el enfrentamiento interno de los dos sectores estaba dejando cicatrices difíciles de curar. Las apuestas eran altas, hasta el punto de que Jordi Turull llegó a plantear como ‘propuesta estrella’ si salía elegido que estaba dispuesto a romper el Govern, un posicionamiento con el que una parte de JxCAT comulga. No era la panacea, pero sí una oferta que podría contentar a un sector del partido. “Con ella, esperaba atraer a las bases y restar posibilidades a Borràs”, señala una fuente interna de la formación. Turull había comentado a los suyos sus dudas acerca de presentar candidatura “sabiendo que Borràs era la favorita. Para presentarse y perder, mejor se quedaba en casa o se buscaba la vida en otro lugar”, indica un veterano ‘juntero’ a este diario.

Foto: Un póster electoral de 2017 en el que aparecen Jordi Sànchez y Carles Puigdemont. (Reuters/Eric Gaillard)

Nadie pone en duda que la actual presidenta del Parlament es la favorita en todas las encuestas, hasta el punto de que prácticamente tiene asegurada la elección si presenta candidatura a cualquier puesto. “No es una ‘pata negra’ del soberanismo, pero tiene tirón”, afirma una de las fuentes consultadas. Ese tirón es cuantificado por una de las fuentes en “más del 60% del apoyo de la militancia”. Y, por si fuera poco, tiene el apoyo de los sectores más radicales de Junts, con figuras como el ‘expresident’ Quim Torra, de un grupo nada desdeñable de diputados (encabezados por Francesc Dalmases) y de varias plataformas que pululan dentro del partido, como Acció per la República, en la cual se encuadra Aurora Madaula, nombrada miembro de la Mesa del Parlament y también integrante del Consell per la República y, por tanto, con peso en Waterloo. Además, Borràs ha maniobrado durante el último año para acercarse a Puigdemont y contar con su apoyo, al tiempo que ha marcado perfil como presidenta del Parlament, lo que ha provocado incluso tensiones con sus socios de ERC.

Presiones de Borràs a ERC

En diciembre pasado, fue Borràs quien presionó al Govern tras la sentencia que obligaba a impartir el 25% de las clases en castellano. La presidenta del Parlament exigió a la Generalitat que desobedeciese la sentencia y pidió públicamente que el consejero de Educación, Josep González-Cambray (que es de ERC), asumiese personalmente la dirección del centro de Canet de Mar que había provocado el fallo judicial para visualizar el posicionamiento del Govern y materializar la desobediencia. ERC hizo llegar privadamente su malestar a Junts por esa actitud. “El ‘pressing ERC’ es bestial. Se creen que todo vale. Este ‘pressing’ es el único argumento de Junts para justificar sus posturas y tiene como único objetivo desgastar a Esquerra”, explicó un alto cargo del Govern a este diario.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE/Marta Pérez)

Esa diferenciación de posturas es lo que contenta a un segmento importante de Junts, que votará siempre a favor de algo que perjudique a ERC. Por eso, el perfil marcado por Borràs gusta a las bases más radicales de JxCAT. Y también por eso Turull quiso contentarlas con una apuesta a la altura de las circunstancias: la ruptura del Govern. “Es un arma de doble filo: por un lado, es arriesgarse a que haya nuevas elecciones y que Junts se hunda. Pero también es poner ERC ante sus demonios y abocarla a convocar elecciones o a intentar un nuevo tripartito, a que la apoyen PSC y comunes para poder continuar gobernando. Esta última posibilidad sería la óptima para Junts”, aduce una de las fuentes consultadas.

El peligro de un nuevo tripartito, no obstante, es muy remoto, puesto que los socialistas jamás entrarían en un Gobierno presidido por Aragonès, entre otras cuestiones, porque fue Salvador Illa (PSC) quien ganó las elecciones y a quien correspondería presidir el Ejecutivo. Desde Junts, sin embargo, insisten en que el tripartito no se materializaría en la composición del Govern, sino en los apoyos parlamentarios que Aragonès pudiese tener para ir solventando la situación.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE/Toni Albir)

Por otra parte, Borràs no ha mostrado aún sus cartas. Sabe que su sola candidatura levanta aplausos en los sectores radicales ‘junteros’ y no le hacen falta ‘propuestas estrella’. De hecho, su sola presencia, dicen en Junts, “ya es suficiente para saber que marcará perfil y que ‘morderá’ espacio a Esquerra”.

Pero lo cierto es que la salida de Puigdemont, según ha podido conocer este diario de fuentes internas, puede beneficiar el acuerdo interno, ya que Borràs y Turull no han de pelearse por un sillón: pueden repartirse el poder. Borràs se quedaría con la presidencia y Turull sería el secretario general. La hoja de ruta de ambos es muy diferente, pero tienen puntos de encuentro, especialmente en lo que se refiere a la estrategia de confrontación con sus socios independentistas y a la proyección de perfil propio, que pueden facilitar la entente.

Los diferentes sectores que conviven dentro de Junts per Catalunya (JxCAT) tantean un gran pacto que pacifique la formación tras la salida de Carles Puigdemont de la presidencia del partido. El abandono del hasta ahora máximo líder tendrá lugar en el congreso anunciado para el próximo 4 de junio. En realidad, conforme señalan distintas fuentes a El Confidencial, la implicación de Puigdemont en la estrategia de la organización era muy baja, ya que había dejado todo el peso de las decisiones en manos del secretario general, Jordi Sànchez. Este último anunció también hace dos semanas que no se presentará a la reelección, con lo que JxCAT queda prácticamente descabezada y es urgente reconstruir la cúpula.

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