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El futuro de Borràs como presidenta del Parlament, en manos de los funcionarios
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Al borde del juicio por corrupción

El futuro de Borràs como presidenta del Parlament, en manos de los funcionarios

El papel de los funcionarios será clave porque, al igual que en el 'caso Juvillà', no tramitarán sus votos ni el pago de sus nóminas. Ella pretende que la Mesa de la Cámara encargue una justificación para no dimitir

Foto: Laura Borràs y Pere Aragonès. (EFE/Toni Albir)
Laura Borràs y Pere Aragonès. (EFE/Toni Albir)

El futuro de Laura Borràs como presidenta del Parlament queda en manos de los funcionarios. Cuenta ya con la colaboración de los 33 diputados de ERC y se ha garantizado el apoyo de la CUP, según fuentes parlamentarias. Los de Pere Aragonès la respaldarán incluso en el actual clima de hostilidad manifiesta, especialmente tras descarrilar el acuerdo lingüístico. Pero aunque la Mesa, la Comisión del Estatut del Diputado y el Pleno apoyen a la segunda autoridad política de Cataluña, tendrá que dejar su cargo, renunciar a su salario de 155.570 euros y quedarse en casa en cumplimiento del artículo 25.4 del Reglamento del Parlament, que obliga a abandonar el escaño en caso de apertura de juicio oral por casos de corrupción. Los funcionarios del Parlament, esos mismos a los que Borràs culpó del "caso Juvillà", no se la jugarán por ella.

Su papel será clave porque no van a incurrir en ninguna irregularidad, igual que pasó con la marcha de Pau Juvillà. Fueron los funcionarios los que se negaron a tramitar los votos, pagar la nómina o facilitar el acceso. Una vez que se aplique el reglamento, no podrá ejercer, haga lo que haga o diga lo que diga.

El atrincheramiento institucional de Borràs —no piensa dimitir, como repiten en su entorno— topa no solo con los funcionarios, también con sus socios de Gobierno, con la beligerancia que la propia presidenta del Parlament ha mostrado siempre contra su antecesor, el republicano Roger Torrent, y con el mal clima que hay en este momento entre ERC y JxCAT a cuenta, por ejemplo, del espionaje ruso y sus interferencias en la causa catalana.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borrás. (EFE/Alejandro García)

Borràs afronta un juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) por adjudicar a dedo contratos irregulares que previamente troceó para favorecer a un amigo, según la Fiscalía. Ella niega estos extremos. Pero el caso ha pasado por el Tribunal Supremo antes del TSJC y nunca ha decaído. La doctrina oficial de JxCAT es que es una "acusación política" para castigar a una líder significada del 'procés'. En realidad, los expedientes irregulares del servicio de informática del 'Institut de les Lletres Catalanes', en la época en que fue dirigido por Borràs, poco o nada tienen que ver con la independencia de Cataluña. Se prevé que el juicio oral se abra después de Semana Santa.

Laura Borràs se ha garantizado que la CUP la respalde como parte de la lucha contra la "represión española". La propia Borràs siempre se ha sentido más cerca de los anticapitalistas que de buena parte de su propio partido. Pero eso supone el apoyo que supone: un voto en la Mesa y nueve en el Pleno. Escaso margen para su maniobra de intentar saltarse el reglamento del Parlament y de hacer pasar por un "caso político" una vulgar corruptela de grado menor. De hecho, la CUP no lo ve muy claro y someterá la decisión a sus bases, una manera elegante de no decirle que no, pero al mismo tiempo lavarse las manos.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE/Toni Albir)

La CUP, además, caerá en una honda contradicción en caso de que al final la respalde, puesto que el artículo 25.4 fue una modificación del reglamento que impulsaron los propios anticapitalistas. Pero en esta legislatura no será la primera. En el caso Juvillà, votó a favor del dictamen que desposeía al entonces diputado Pau Juvillà para luego, al día siguiente, votar en contra en el Pleno alegando que el miembro de su grupo parlamentario perdía el escaño por culpa de dicho dictamen. Como informó El Confidencial, lo que la formación independentista no apoyará es la modificación de ese reglamento, como pretendía Borràs para eludir su responsabilidad.

ERC como misterio

Los republicanos tienen 33 votos en el Pleno y dos en la Mesa. Borràs pretende que la Mesa encargue a la Comisión del Estatut del Diputado, donde previamente ha colocado a uno de sus principales apoyos en el Pleno, el abogado Jaume Alonso-Cuevillas, un dictamen alegando que ese punto del reglamento en anticonstitucional, que se viola la presunción de inocencia de la presidenta del Parlament y que se trata de una causa fruto de su actividad política y no de una corruptela en favor del interés privado de un conocido.

En este momento nadie sabe que hará ERC como grupo parlamentario con el caso Borràs

Para conseguir que la Mesa lo apruebe precisa de los dos votos de ERC. Lo mismo en la Comisión del Estatut del Diputado y, por último, en el Pleno, si al final lo elevan. Sin ERC, Laura Borràs carece de cualquier defensa posible.

Jugar al bloqueo

La última carta de JxCAT sería jugar al bloqueo. Pero ERC aquí tiene todas las de ganar. En caso de que, como es previsible, Borràs acabe defenestrada, la formación podría tener la tentación de jugar al bloqueo y negarse a votar a otro sustituto. Una réplica de la estrategia legitimista de Carles Puigdemont y el mantra "Puigdemont, el nostre president". Pero, en este caso, Junts corre un riesgo: la vicepresidencia de la Cámara catalana la ocupan los republicanos. En concreto, recae en la figura de Alba Vergès, la 'exconsellera' de Salut que acaparó todos los focos en lo más duro de la pandemia.

Así que, si la tentación es intentar bloquear el Parlament, Vergès acabaría asumiendo el mando. ERC se haría de una tacada con la Presidencia de la institución parlamentaria y ya tendría la Generalitat. Desde Pujol, nunca un partido habría ocupado tanto poder institucional. La resistencia numantina que plantea Borràs no parece una carta ganadora: únicamente alargaría el mandato seis meses, hasta que se dicte sentencia o hasta que el Tribunal Supremo acabe forzando su destitución.

El futuro de Laura Borràs como presidenta del Parlament queda en manos de los funcionarios. Cuenta ya con la colaboración de los 33 diputados de ERC y se ha garantizado el apoyo de la CUP, según fuentes parlamentarias. Los de Pere Aragonès la respaldarán incluso en el actual clima de hostilidad manifiesta, especialmente tras descarrilar el acuerdo lingüístico. Pero aunque la Mesa, la Comisión del Estatut del Diputado y el Pleno apoyen a la segunda autoridad política de Cataluña, tendrá que dejar su cargo, renunciar a su salario de 155.570 euros y quedarse en casa en cumplimiento del artículo 25.4 del Reglamento del Parlament, que obliga a abandonar el escaño en caso de apertura de juicio oral por casos de corrupción. Los funcionarios del Parlament, esos mismos a los que Borràs culpó del "caso Juvillà", no se la jugarán por ella.

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