El chollo del diputado Dalmases: cómo vivir casi una década de subvenciones públicas
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INVESTIGACIÓN DE FONDOS PÚBLICOS

El chollo del diputado Dalmases: cómo vivir casi una década de subvenciones públicas

El sumario desvela una intrincada red por donde se detrajeron unos 2 millones de euros tan solo de la Diputación y que acabaron luego en cuentas corrientes particulares

placeholder Foto: Francesc Dalmases de Jxcat. (EFE)
Francesc Dalmases de Jxcat. (EFE)

El sumario judicial que acecha a Francesc Dalmases, el diputado de JxCat protegido de Laura Borràs, desvela una intrincada red de ingeniería por donde fluye el dinero público que acaba luego en cuentas corrientes de particulares. Solo de la Diputación, los investigadores sospechan que se detrajeron unos 2 millones de euros. Pero falta por estudiar la justificación del dinero que llegó desde otras administraciones, como algunos ayuntamientos, el Consell Català de l’Esport, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), Diplocat o diversos departamentos de la Generalitat.

Foto: Los diputados de JxCAT Francesc Dalmases, Laura Borràs y Eduard Pujol. (EFE)

De hecho, en una hoja encontrada por la Guardia Civil en la sede que compartían la Fundación Catmon y la Asociación Igman figura un listado de personas e instituciones con diversas cantidades que se supone que eran las ayudas que recibían: ahí se encontraban desde Ferrocarrils de la Generalitat hasta la empresa pública Acció, el Palau Robert (donde tiene su despacho Artur Mas), el Canal Olímpic, el FCB, todas las Diputaciones catalanas, Agbar, La Caixa, la fundación Vila Casas e incluso Presidencia de la Generalitat. También aparecen los nombres de Puigneró, que se sospecha puede ser el actual consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, (junto a la anotación de 50.000) y Gerard, presuntamente Gerard Figueres, el secretario general del Deporte de la Generalitat (junto a la anotación de 70.000).

Según la contabilidad de las entidades beneficiadas, Catmon percibió más de 589.000 euros en subvenciones públicas entre 2013 y 2016, además de otros 20.185 euros de donaciones provenientes de Diplocat, Òmnium Cultural y el FC Barcelona. En ese periodo, Igman recibió 698.900 euros también en subvenciones de organismos públicos. “La contabilidad ha puesto de manifiesto que los ingresos tanto de Catmon como de Igman provinieron casi en su totalidad de organismos y entes públicos, bien a través de subvenciones, donde alcanzaron el 91% en Igman y el 68% en Catmon, bien a través de la facturación de servicios”.

Poca justificación

El dinero era recibido por la Fundación Catmon y la Asociación Igman, pero una gran parte se diluía luego en pagos al diputado Dalmases como director de las revistas ‘ONGC’ y ‘Catalan International View (CIV)’ y en pagos a la empresa Discatimat, también controlada por él. La mayoría de ese dinero era indebidamente justificado, según los informes judiciales, y en algunos casos solo se disponía de una declaración jurada del propio Dalmases para certificar que el dinero se había gastado bien. En menor medida, también eran remunerados otros altos cargos. Sin embargo, uno de los que menos recibió fue Víctor Terradellas, exresponsable de relaciones internacionales de CDC y fundador de Catmon y de Igman junto a Dalmases: solo percibió algo más de 8.000 euros de Igman en 2016 y 46.000 euros en 2017, ya que pasó a percibir un salario de esta entidad. De Catmon tan solo percibió 2.781 euros en 2016 y cero euros el resto de ejercicios.

Los investigadores detectaron que, tras la recepción de las subvenciones, “y una vez que el dinero estaba disponible en las cuentas de los perceptores, se realizaban numerosas disposiciones en metálico”, lo que dificultó determinar el destino de los fondos.

Se determinó que los directivos de Catmon expidieron "certificados aludiendo no recibir otras subvenciones para una misma actividad"

No obstante, la Guardia Civil ha podido determinar, según se resalta en uno de sus informes, que los directivos de Catmon habían expedido “certificados aludiendo no haber recibido otras subvenciones para una misma actividad”. Tanto esto, “como las facturas duplicadas, o la contratación del propio Francesc Dalmases, íntimamente ligado a Catmon, son hechos que reflejan la intencionalidad de falsear el cumplimiento de los requisitos para obtener subvenciones y poder justificarlas”, dicen los informes policiales.

En un auto, el magistrado Joaquín Aguirre, titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, recoge uno de los informes policiales del caso, que detalla que la fundación Catmon “presentó como justificación de gastos directos del proyecto varias facturas para el pago de los servicios de Dalmases (patrón fundador de Catmon) por "tareas de dirección de la revista ONGC". Según el artículo 19 de los estatutos de Catmon, "los patronos ejercen el cargo gratuitamente, sin perjuicio del derecho de reembolso de los gastos debidamente justificados y la indemnización por los daños que le ocasione el desarrollo de las funciones propias del cargo". Algunas de las facturas fueron pagadas a Dalmases con anterioridad a las emisiones de las mismas”.

No se verificaban las actividades

Recoge también el atestado que, con cargo a la misma subvención, se gratificó a Dalmases por “tareas de dirección de la revista CIV”, lo que sería irregular. Asimismo, explica que “hay técnicos que emiten informes sobre justificación de proyectos negativos por exceder el máximo de gastos indirectos y por la vinculación con el beneficiario, refiriéndose a la prohibición establecida en la Ley General de Subvenciones y a los pagos a Dalmases, aunque, al final, las facturas son admitidas”. En resumen, destacan que “todos los expedientes son irregulares, presentan un gran desorden e incoherencias, mostrando dejadez en la presentación de documentación por parte de los beneficiarios; algunas justificaciones no pasan por el registro”.

Los investigadores subrayan en varias ocasiones el hecho de que los técnicos de la Administración emitían a menudo informes negativos respecto a las subvenciones a Catmon e Igman, “aunque finalmente se cierren los expedientes con informe justificativo final positivo”.

"Falta verificación suficiente de las actividades de formación realizadas en Bosnia", avisan los investigadores

En ocasiones, no hay justificación de cómo se ha gastado el dinero. “Falta verificación suficiente de las actividades de formación realizadas en Bosnia”, avisan los investigadores. Y relatan que “Dalmases, como presidente de Igman, justifica mediante declaración jurada: 1. Una factura de viaje de Judit Aixalà (fundadora de Igman y asalariada de Catmon) a Sarajevo, sin que se explique que dicho viaje esté relacionado con ninguna actividad; 2. Un pago de 1.250 euros a Francesc Parés, tesorero de Igman, por su colaboración en calidad de experto en desarrollo rural”. Además, “se incluyen en las justificaciones facturas emitidas por diferentes personas físicas por los mismos conceptos de las facturas presentadas por Discatimat”. Esta empresa, que tiene la misma sede que Catmon e Igman, está controlada por el propio Dalmases.

La ristra de irregularidades es muy larga. “Alguna de las subvenciones se otorgó de manera directa sin concurso público "atendiendo al hecho de la singularidad del proyecto que no hace viable la convocatoria pública de la subvención". La falta de explicación debería interpretarse como que no hay explicación racional (desde el punto de vista jurídico-administrativo) más allá de un presumible interés de Castells en beneficiar por algún motivo personal a las personas del grupo Catmon-Igman”, dicen los documentos judiciales. Castells era Jordi Castells, responsable de relaciones internacionales de la Diputación de Barcelona, que cuando estalló el escándalo fue trasladado de su puesto y recolocado como subdirector general de Cooperación Local en Presidencia de la Generalitat.

La larga mano de Convergència

Uno de los informes de la Guardia Civil explica que la Diputación de Barcelona concedió ayudas para financiar la revista CIV en 2013 y 2014, “siendo plausible que las subvenciones obtenidas de la Diputación se hubiesen justificado con las mismas facturas que se utilizaron para justificar las recibidas de la Generalitat de Cataluña y del Ayuntamiento de Barcelona”. Más adelante, explica que todas las instituciones que surtían de dinero a estas dos entidades estaban controladas por Convergència, “pudiendo determinar que el 'modus operandi' es muy similar hasta el punto de que en algunas de las subvenciones otorgadas por las distintas instituciones, los beneficiarios fueron los mismos, llegando a utilizar las mismas facturas para justificar la ejecución de los proyectos subvencionados, algo que parece poner de manifiesto que la verdadera voluntad era captar fondos públicos, siendo completamente secundarios los proyectos y la justificación de la subvención vinculada a los mismos”.

De hecho, en otro informe más reciente, los investigadores señalan que en 2014 y 2015, Catmon recibió dos subvenciones de 49.918,40 euros anuales para la edición de la revista ‘CIV’. Pero esos mismos años “tramitó dos subvenciones de la Generalitat por importes de 120.000 y 100.000 euros, respectivamente. Es decir, Catmon obtuvo una doble financiación para el mismo proyecto, llegando a aportar las mismas facturas para justificar las subvenciones, facturas que ascendieron a 55.728,30 euros en 2014 y 49.837,81 euros en 2015”.

Foto: Francesc de Dalmases, Laura Borràs, Quim Torra, Miquel Buch y Víctor Terradellas. (EFE)

Afirma también el Instituto Armado que “se han ido obteniendo elementos probatorios que abundan en esta trama organizativa dirigida desde las instituciones públicas controladas por una determinada fuerza política para su propio beneficio y no pudiendo abstraerse esos hechos del contexto político y social actual, en el que las fuerzas soberanistas catalanas han impulsado un proceso de independencia al margen de las vías constitucionales que se fundamenta, entre muchas otras cosas, en acciones políticas, de comunicación, de participación y de internacionalización que necesariamente han de ser financiadas, infiriéndose que esa financiación podría haberse encauzado, al menos en parte, y tal y como esta investigación parece discernir, a través de subvenciones públicas a entidades directamente vinculadas con el ‘procés’ soberanista y con aquella formación política, como por ejemplo la Fundación Catmon o la Asociación Igman”.

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