urkullu puede ser lendakari sin pp y psoe

Feijóo gana y da munición a Rajoy ante la debacle de Sánchez en Galicia y País Vasco

Alberto Núñez Feijóo ha cumplido con el PP y ha revalidado la mayoría absoluta que le 'exigió' Mariano Rajoy cuando le obligó a volver a ser candidato

Foto: Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy. (EFE)

Alberto Núñez Feijóo ha cumplido con el PP y ha revalidado la mayoría absoluta que le 'exigió' Mariano Rajoy cuando le obligó a volver a ser candidato a la Xunta de Galicia, quitándole de la cabeza la idea de retirarse de la política, y le aplazó, al menos un par de años, su idea de asaltar La Moncloa: un plan que ahora vuelve a tomar más forma que nunca tras los resultados de ayer. El líder de los populares gallegos, con su mayoría absoluta, ha rearmado a Rajoy de cara a su particular duelo con Pedro Sánchez: la victoria del PP en Galicia es inversamente proporcional al fracaso estrepitoso del PSOE en esa autonomía, donde ha cosechado los peores resultados de la historia del PSOE, superado por En Marea; y en el País Vasco, donde ha empatado en la última posición con el PP en Euskadi. Con estos mimbres, Sánchez intentará seguir manteniendo el cesto de su 'no es no' ante sus barones.

El PP ha logrado conservar su mayoría absoluta en Galicia sin dejarse ningún diputado tras estos cuatro años de Gobierno. Con el 99,47% de los votos escrutados, Feijóo conserva sus 41 diputados y un 47,5% del voto. Tras él, a más de 400.000 votos de distancia, En Marea consolida el 'sorpasso' sobre el PSOE en número de votos (un 19,06% frente al 17,88% de los socialistas gallegos y 270.911 votos frente a 254.156 del PSdG), aunque igualarían en escaños con 14 cada uno. Un magro consuelo para el PSdG, que cosecha los peores resultados de su historia: hasta ahora, los 15 escaños de 1997 eran su suelo en Galicia.

El triunfo de Feijóo le reivindica como el primer líder del PP que hace frente a los recortes de la crisis y del Gobierno Rajoy y a los múltiples escándalos de corrupción que salpican a los populares, que este otoño supondrá un vía crucis judicial para el partido de Rajoy. Pues bien, el dirigente gallego ha desafiado a ambos fantasmas y ha dado a Génova una mayoría absoluta con la que hace unos meses costaba soñar. Pero, además, Feijóo se convierte —ahora sí— en el sucesor natural del actual inquilino gallego de La Moncloa, algo que hasta sus ocasionales rivales en el PP se lo reconocen en privado.

Pero para suceder a Rajoy hace falta que este sea investido primero, y la victoria de Feijóo es el mejor argumento con el que este lunes se desayuna el líder del PP para arrojárselo a Pedro Sánchez. "¿Alguien puede pensar —asegura un peso pesado del PP— que Sánchez pueda seguir bloqueando la investidura y forzar unas terceras elecciones desde la derrota que han sufrido hoy? ¿Y con otra mayoría absoluta del PP?".

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PSOE: de la 'dulce derrota' a la hecatombe

De momento, silencio en Ferraz y tranquilidad en el PP con un "satisfecho" Rajoy a la cabeza, que hoy reunirá en Génova a sus fieles para redoblar la presión sobre un maltrecho Sánchez sin datos positivos en estas elecciones: ha sido superado en votos por En Marea, ha obtenido los peores resultados de su partido en Galicia y País Vasco, ha quedado igualado a escaños con el PP en la última posición en Euskadi y no es necesario siquiera para que Urkullu vuelva a ser investido lendakari. No ha sido, como intentaban vender en Ferraz antes del escrutinio, una 'dulce derrota', sino una hecatombe en toda regla. Y con otra mayoría absoluta para el PP pese a la corrupción y los recortes. El 'no es no' va a ser muy difícil de vender después de estos resultados. 

En el País Vasco, Iñigo Urkullu ha sacado partido a su campaña "tranquila", intentando separar la "política vasca" de la gresca y el bloqueo que se vive en la política del Estado. Gracias a ello, el PNV ha ampliado en dos escaños su mayoría (de 27 a 29) y, lo que es más importante, no depende de nadie para poder ser elegido lendakari. Si antes de este 25-S eran muchos los que aseguraban que el bloqueo del Gobierno en el Estado no dependía de lo que sucediera en estas elecciones, los resultados les han dado la razón: tanto PP como PSE son irrelevantes para que Urkullu siga en la Lehendakaritza. Los 29 escaños del PNV suman más que los 17 de Bildu y los 11 de Podemos, aunque el candidato nacionalista puede querer darse cuatro años de tranquilidad y buscar un acuerdo de mayoría absoluta con PSE (9) o con el PP (9).

Podemos se desinfla

Una de las grandes sorpresas de la noche la ha protagonizado Podemos en el País Vasco. Si en Galicia su unión de última hora con En Marea le ha permitido —eso sí, manteniéndose casi al margen de la campaña, sobre todo Pablo Iglesias, que ha querido mantener un perfil bajo— superar al PSdG por la mínima y culminar el 'sorpasso' en votos, en el País Vasco se han quedado a años luz de los 18 escaños que les pronosticaban al comienzo de la campaña. La bisoñez de su candidata, Pili Zabala, y la campaña de victimización de la izquierda 'abertzale' en torno a su candidato proscrito, el condenado por terrorismo Arnaldo Otegi, han sido un cóctel que ha terminado por desinflar las expectativas de Podemos en el País Vasco donde, no hay que olvidar, fue la fuerza más votada el 26-J. 

Podemos comienza a mostrar síntomas muy preocupantes en medio de una guerra interna por saber cuál debe ser su estrategia: comienza a dejar de sorprender en las urnas y, lo que es peor, las encuestas le sobrevaloran de la misma manera que hace meses escondían su verdadero potencial. La pugna entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias por ver cuál debe ser la orientación del movimiento no hará sino recrudecerse tras unos resultados que pueden tacharse de decepcionantes en el País Vasco y de notables en Galicia, sobre todo, por el papel de las Mareas.

C's, el fiasco naranja

El último protagonista de la noche del 25-S tiene color naranja, aunque el horizonte político es bastante más oscuro. Si Podemos ha caído electoralmente en la dificultad para seguir sorprendiendo, Ciudadanos ha entrado en la irrelevancia en Galicia y País Vasco. En la primera, ha sido incapaz de movilizar el voto de castigo al PP —básicamente, porque presentó a una candidata desconocida, impuesta desde Barcelona— y no ha logrado entrar: 47.170 votos y un 3,3%.

En el País Vasco, el castigo ha sido mayor, porque en esa autonomía sí había un referente con el que poder comparar: UPYD —que no ha podido presentarse por falta de fondos— contaba con un escaño en la Cámara vasca y Albert Rivera no dudó en rodearse en la campaña de quienes fueron dos de sus referentes —Fernando Savater y Francisco Sosa Wagner— para intentar hacerse con el legado electoral del que fuera partido de Rosa Díez.

Al final, prácticamente, se ha quedado con casi 200 votos menos de los que obtuvo Gorka Maneiro (21.539 frente a 21.362) y un 2,02% que le deja fuera del Parlamento autonómico. La formación naranja deberá reflexionar sobre este camino a la irrelevancia en la periferia del país (fuera de Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia) ante unas terceras elecciones que, si los críticos de Sánchez no lo impiden, están a la vuelta de la esquina pese al último gran servicio electoral de Feijóo a su paisano.

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