nueva hoja de ruta para ser oposición

Pablo Iglesias arrincona a Íñigo Errejón en el debate sobre el futuro de Podemos

El consejo ciudadano está compuesto por una mayoría de afines al número dos, pero en los foros oficiosos que dotarán de base teórica la nueva hoja de ruta, apenas tienen cabida

Foto: Iñigo Errejón escucha a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. (Reuters)
Iñigo Errejón escucha a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. (Reuters)

Podemos comienza a definir su hoja de ruta para los años que le quedan por delante como partido de oposición. El debate interno para tal fin, impulsado por el secretario general, Pablo Iglesias, ha dejado a Íñigo Errejón relegado a un segundo plano. Las tesis divergentes del número dos, más en las formas que en el fondo, han quedado ensombrecidas por el formato y las personas elegidas por el líder de la formación para diseñar el nuevo marco en el que se moverá Podemos. El primer lugar en el que se ha comenzado a construir la nueva “hipótesis”, o más bien a difundirla, es el programa 'Fort Apache' que Pablo Iglesias presenta en el canal HispanTV. Para ello, se rodeó exclusivamente de afines y miembros de la “izquierda histórica renovada”, en referencia a la Izquierda Unida de Alberto Garzón.

Ni Errejón ni ningún dirigente cercano al secretario político contaron con espacio para colocar sus reflexiones en el debate que se ha abierto. La confluencia con el resto de fuerzas a la izquierda del PSOE, por tanto, tampoco se ha puesto en cuestión por ninguna de las voces autorizadas en este proceso de reflexión. Más aún, se apuesta sin ambages por seguir engordando esta confluencia y llevarla más allá de lo electoral. El único camino pasa por Unidos Podemos tras dar por amortizada la “hipótesis Podemos”.

Pablo Iglesias arrincona a Íñigo Errejón en el debate sobre el futuro de Podemos

La mesa de debate de 'Fort Apache', por la sintonía de los análisis y el consenso entre los 'tertulianos', tiene visos de convertirse en la nueva mesa camilla de la que se rodeará Pablo Iglesias. Su jefa de gabinete, Irene Montero, su padre político, militante del PCE y ahora diputado por Córdoba, Manolo Monereo, Ramón Luque, de EUiA, o Clara Alonso, de IU, fueron algunos de los elegidos para destapar las bases en las que pivotará la redefinición del proyecto.

El debate ha servido como anticipo e introducción de lo expuesto en el curso de verano de la Universidad Complutense dirigido por Luis Alegre, mano derecha de Pablo Iglesias en la ejecutiva madrileña del partido. En este espacio de reflexión para definir el futuro del partido, sí ha tenido cabida Errejón, pero su voz ha quedado arrinconada por una mayoría de afines al secretario general, incluido el propio Iglesias, Montero, Alegre o incluso Juan Carlos Monedero.

Pablo Iglesias arrincona a Íñigo Errejón en el debate sobre el futuro de Podemos

Si el consejo ciudadano estatal de Podemos está compuesto por una mayoría de afines al número dos, en los foros oficiosos que están dotando de base teórica la nueva hoja de ruta del partido, la abrumadora mayoría está compuesta por los denominados pablistas. El debate público y abierto, en una organización reacia a la hora de poner luz sobre sus reuniones ejecutivas, es un ejercicio que ha generado una elevada atención, pero al mismo tiempo ha visibilizado una relación de fuerzas en la guerra de posiciones interna que deja en un plano marginal al errejonismo. En unos meses, se celebrará un nuevo Vistalegre -congreso extraordinario-, y la percepción de la militancia y simpatizantes sobre la correlación de fuerzas no deja de tener también su importancia.

Movilización vs. regeneración sin sobresaltos

La apuesta de la dirección, encabezada por el secretario general, se centra en seguir alimentando el “bloque histórico” y equilibrar la política institucional con una mayor movilización. En palabras de Irene Montero, que ha arrancado su exposición sin esconder su pretensión de “impugnar” parte de los presupuestos en los que se asientan las tesis de Errejón, se trata de mantener vivo el proceso de acumulación de fuerzas y articular una “patria nueva” basada en las movilizaciones.

La reconversión de Podemos en un partido-movimiento, bajo el paraguas de Unidos Podemos, denota una preocupación por buscar marcos de relación con “los sectores más movilizados de la población”. “Tenemos que ser muy respetuosos” con estos movimientos, ha apelado Montero en la mesa que compartió ayer por la tarde con el secretario político, y “ser facilitadores de sus procesos, no oponernos a ellos”. Para la diputada por Madrid, la clave es que para representar la voluntad popular de cambio, no vale solo con salir en la televisión, sino que implica dar cabida a las partes más activas de la sociedad. Asimismo, entiende que se debe fomentar la participación interna y recuperar a los círculos como “espacios porosos que permitan ese nivel de participación que, de momento, no ha funcionado, en parte porque en Vistalegre dijimos que había que priorizar la maquinaria electoral y no los círculos”.

Íñigo Errejón apuesta por la renovación de cuadros "para que nadie sea imprescindible" y "donde ahora hay un líder pueda haber tres"

La lectura de Errejón es que la movilización se centre más en el ámbito cultura que en las calles. Por una parte, entiende que “las clases medias empobrecidas” enviaron el 26-J un mensaje por el que “quieren regeneración, pero sin sobresaltos”. Asimismo, apunta que los votantes “descolgados” entre diciembre y junio no se han ido a otras formaciones, sino que “prefieren que nos manchemos de cierta experiencia y normalización de la vida política”.

Otra de las cuestiones que ha defendido Errejón, como tareas a asumir en este nuevo ciclo político, es la renovación de cuadros: “Para que nadie sea imprescindible, que donde ahora hay un líder pueda haber tres”. Todo ello incluso “heredando a gente capacitada del orden viejo”, lo cual, si no tiene por qué excluir la vía de incorporar a los movimientos sociales más de vanguardia, sí es un complemento que puede ahuyentarlos. Las diferencias tácticas, más que políticas, están sobre la mesa. Como decía el propio dirigente del curso, Luis Alegre, “esto se trasladará como grandes divergencias, pero son muy de matiz e incorporadas en el corazón mismo de la filosofía”.

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