LAS CONSECUENCIAS DEL 26-J

Podemos, IU y sus confluencias celebran un cónclave secreto para reconquistar las calles

Mantener la vía frentista, ampliarla a actores sociales y evitar encerrarse en la política institucional para volver a movilizar la calle son las bases de la nueva hoja de ruta

Foto: Los representantes de las confluencias, Izquierda Unida y Podemos durante la reunión en una fotografía hecha pública por Pablo Echenique.
Los representantes de las confluencias, Izquierda Unida y Podemos durante la reunión en una fotografía hecha pública por Pablo Echenique.

Sin convocatoria, lugar, hora o lista de asistentes. Lo único que ha sido contrastado por canales oficiales es que Podemos, Izquierda Unida y las confluencias (En Comú Podem, En Marea y A la Valenciana) celebrarán este viernes un encuentro en Madrid para “analizar los resultados electorales”. Sin embargo, y pese a la voluntad de escucha con la que llegan varios de los líderes que estarán presentes en el cónclave, según ha podido confirmar este diario, aseguran que pondrán propuestas sobre la mesa. Las bases de la nueva hoja de ruta de Unidos Podemos y sus confluencias comenzarán a configurarse a partir de hoy bajo dos premisas en las que todos coinciden 'a priori': mantener la vía frentista, ampliarla a actores sociales y evitar encerrarse en la política institucional para volver a movilizar la calle en un periodo que posiblemente estará marcado por nuevos recortes exigidos desde Bruselas.

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Hacia afuera, el mensaje se centra en ahuyentar cualquier mención al fracaso, fijando la idea de que los resultados no tienen precedentes, al tratarse de una formación tan joven. En base a esta premisa, la conclusión pasa por defender que Unidos Podemos es una organización con futuro y que “tarde o temprano acabará heredando este país”. Hasta aquí, el análisis poselectoral, donde las confluencias no esconden cierta posición de fuerza, al haber perdido porcentualmente menos apoyos que Unidos Podemos.

Podemos, IU y sus confluencias celebran un cónclave secreto para reconquistar las calles

El nuevo reparto de poder, el papel de cada organización dentro del bloque y, derivado de esto último, la vuelta a la discusión sobre los grupos propios parlamentarios son otras de las cuestiones que formarán parte del debate. En Comú Podem, En Marea y Compromís mantienen intacto su deseo de contar con su propio grupo parlamentario. Volverá a plantearse a la Mesa del Congreso, a sabiendas de que la relación de fuerzas no está de su parte, con la consiguiente negativa a esta pretensión, como ya ocurrió en la pasada legislatura. Existen planes B, y las distintas organizaciones también tienen previsto celebrar encuentros bilaterales.

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La intención de Compromís es separarse del grupo de Unidos Podemos e irse al Grupo Mixto, como ya ocurrió tras el 20-D. Una vez en él, recurrirán al Tribunal Constitucional. El diputado Joan Baldoví será el encargado de exponer esta postura, según las previsiones de Compromís. Dentro de En Marea, la fuerza que defiende seguir estos mismos pasos es Anova, la formación liderada por el histórico nacionalista Xosé Manuel Beiras, que estará presente en el cónclave junto a Alexandra Fernández, cabeza de lista de la coalición, Antón Sánchez, coordinador nacional, y Esther Duro, secretaria de Organización, aunque no descartan que pueda producirse algún cambio en la lista de asistentes. Podemos e IU bloquean esta opción, como ya hicieron con la propuesta de presentarse a las elecciones en forma de partido instrumental en lugar de coalición, un formato jurídico que aumentaría las posibilidades de que la Mesa les permitiese grupo propio.

Pablo Iglesias con Alexandra Fernández (En Marea), Xavi Domènech (En Comú) y Joan Baldoví (Compromís).
Pablo Iglesias con Alexandra Fernández (En Marea), Xavi Domènech (En Comú) y Joan Baldoví (Compromís).

La diferencia entre las intenciones de Compromís y Anova es que los primeros se mantendrían en el Mixto una vez elevada al Tribunal Constitucional su demanda, mientras que los segundos volverían al confederal de Unidos Podemos. Es decir, iniciarían la legislatura en el Mixto para poder emprender acciones jurídicas y en el siguiente periodo de sesiones volverían a integrarse en el liderado por Podemos. Se trata solo de una posición de partida, según reiteran desde ambas formaciones, pues todo está por discutir, pero se muestran seguros de que el Constitucional fallaría en su favor.

La confluencia catalana liderada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no contempla ninguna de estas vías, más allá de reforzarse en la demanda -poco más que verbal- del grupo propio. La presencia de la regidora no está confirmada, tampoco del cabeza de lista, Xavier Domènech. Los comunes quieren llevar el encuentro con la mayor discreción posible, después de que el sector más izquierdista de Barcelona en Comú apostase por separarse de Podemos tras los resultados del 26-J. La ruptura de la CUP con Carles Puigdemont dibuja la posibilidad de que se convoquen nuevas elecciones y los comunes ya piensan en clave autonómica. En Marea pugnará por la Xunta de Galicia en las elecciones de este otoño, pero al contrario que en el caso de En Comú Podem, los comicios empujan más aún a una apuesta por mantener la unidad de fuerzas.

Volver a la calle

La vía frentista fue defendida la misma noche electoral por Pablo Iglesias. Al día siguiente, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, también se plegó a esta hoja de ruta como “el único camino posible”. Existe unanimidad en no dar pasos atrás en esta estrategia. Garzón no estará en el cónclave porque desde este jueves tiene previstos varios encuentros en París con representantes del Partido de la Izquierda Europea (PIE). En su lugar, acudirá a la reunión una delegación de la dirección colegiada de IU con el nuevo secretario de Relaciones Políticas y Acción Institucional, Ernesto Alba, a la cabeza. Su pretensión es integrarse en el grupo parlamentario confederal de Unidos Podemos.

Las llamadas internas para no visibilizar posiciones encontradas y la ausencia de autocrítica han marcado las horas previas a la formación de este encuentro

El mensaje que ya ha deslizado el coordinador de IU, en una carta dirigida a la militancia tras el 26-J, coincide con la hoja de ruta que pretende marcar Pablo Iglesias. Unidad y movilización. “En nuestra XI Asamblea hemos aprobado la hoja de ruta que insta a construir confluencia y unidad popular desde la movilización social y el plano cultural. Sin duda, toda confluencia electoral es insuficiente e incapaz sin esos otros dos elementos: la capacidad de construir una concepción del mundo diferente a la de la oligarquía y sin un movimiento popular protagonista. Estoy convencido de que ese es el camino correcto, y debemos aprovechar que tenemos una organización fuerte y unida. Nuestra mejora en representación política, con ocho diputados y dos senadores, estará igualmente al servicio de dicha hoja de ruta”, concluía.

Alberto Garzón, en la sede federal de IU, el pasado 27 de junio. (EFE)
Alberto Garzón, en la sede federal de IU, el pasado 27 de junio. (EFE)

Las llamadas internas para no visibilizar posiciones encontradas, la ausencia de análisis sobre las causas del fracaso electoral o la fragilidad de una estrategia que ha visto frustradas sus expectativas han marcado las horas previas a la formación de este encuentro. Como consecuencia de ello, la precaución y el silencio se han impuesto. No está previsto hacer públicas las conclusiones del encuentro, ni siquiera informar sobre los temas tratados. Las tensiones internas en el 'bloque histórico' y el peligro de fisuras o fugas han llevado a destruir las paredes de cristal de las que siempre han presumido estas fuerzas.

La dirección de IU defiende a capa y espada la confluencia y los críticos piden reflexionar

Por Juanma Romero

Alberto Garzón ya aseguró el pasado lunes que de haber ido por separado Izquierda Unida y Podemos el 26-J habrían obtenido "peores resultados", por lo que la confluencia ha sido "la mejor opción" para ambas. Y eso que Podemos, IU y las confluencias se dejaron, de diciembre a junio, 1.089.760 votos (pasaron de 6.139.494 papeletas a 5.049.734, del 24,36% al 21,1%). 

El coordinador de IU lideró el lunes una reunión de la comisión colegiada -la ejecutiva-, en la que goza de una abultadísima mayoría, y en la que se concluyó que había que perseverar en la misma hoja de ruta, sin dejar de diagnosticar "errores y aciertos", sobre todo en lo relativo al diseño de la campaña, la movilización o las capas a las que no se logró llegar. IU es partidaria de analizar los datos en frío y de recibir 'inputs' de sus territorios, que tendrán que reunirse antes del 16 de julio para elegir a los dirigentes que formarán parte de los órganos federales y a los que ha pedido opinión. La fecha del 16 de julio no es casual: entonces se reunirá la asamblea político y social (APyS), el máximo órgano de poder de la nueva IU -lo que antes era el consejo político federal, aunque goza de mayores competencias-. 

La nueva cúpula de IU no tiene "miedo" a los debates, pero considera que la posición de Garzón goza de un respaldo abrumador, como se vio en la XI Asamblea. Y la dirección está "muy cohesionada" en torno a él. 

A la reunión de este viernes acudirán tres representantes de la comisión colegiada de IU: el secretario de Relaciones Políticas, Ernesto Alba; la responsable de Comunicación, Clara Alonso, y la encargada de Estrategias para el Conflicto, Sira Rego. La semana próxima, el responsable de Organización de Garzón, Ismael González, se reunirá con su homólogo de Podemos, Pablo Echenique, para tratar las cuestiones relativas a la "visibilidad de IU en el grupo parlamentario".

Garzón aspira a una portavocía en la dirección o presencia en las comisiones. IU dispone de cuatro diputados propios (Alberto Garzón por Madrid, Miguel Ángel Bustamante por Sevilla, Eva García Sempere por Málaga e Isabel Salud por Gipuzkoa) y cuatro de las confluencias (Joan Mena y Fèlix Alonso por En Comú Podem, Ricardo Sixto por A la Valenciana y Yolanda Díaz por En Marea) más dos senadores (Iñaki Bernal, por Navarra, y Vanessa Angustia, por Pontevedra)

Las minorías críticas no comparten la visión más complaciente de los garzonistas. La eurodiputada Paloma López, de 'IU sí, con más fuerza', cree que hay que abrir "un periodo de reflexión", porque "es evidente que la confluencia no solo no ha sumado, sino que ha restado". Cree que no se puede llegar a la "fusión orgánica con Podemos", desnaturalizar IU, aunque sí considera pertinente que, ahora que se acercan las elecciones vascas y gallegas, las dos federaciones decidan si les conviene o no la convergencia. "En Euskadi, por ejemplo, sí ha funcionado muy bien", reconoce. 

Coincide en la sensación de "fracaso" Tasio Oliver, miembro de la colegiada por parte de Izquierda Abierta y alcalde de Castilleja de Guzmán (Sevilla). "Electoralmente, es obvio que no funcionó, porque el PP está más cerca de gobernar, las izquierdas son más débiles y las opciones de cambio están más esquinadas. La unidad de acción es un objetivo que sigue siendo válido, pero el modelo, las fórmulas y los procesos deberían revisarse", señala a este diario. Oliver considera que para el 26-J "faltó mucha gente, faltó proyecto común y faltaron horizontalidad y democracia en la coalición Unidos Podemos". El responsable de IzAb coincide con Garzón en que hay que "recuperar la movilización" en las calles.

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