tras los resultados del 26-j

Iglesias entierra la 'hipótesis Podemos' y abre el camino para una "guerra regular"

El líder de la formación ha recuperado el tono académico, tras una semana de reflexión después del fracaso electoral del 26-J, para justificar, en términos teóricos, la nueva hoja de ruta

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, tras una reunión del consejo de coordinación del partido. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, tras una reunión del consejo de coordinación del partido. (EFE)

Se ha cerrado un ciclo y Podemos, o como pretende Pablo Iglesias, Unidos Podemos, entra en una nueva fase más ralentizada, en "una guerra de ejércitos regulares" que deja atrás la guerra de movimientos, "partisana", practicada hasta ahora. Un escenario "completamente nuevo y un desafío", según ha expresado Pablo Iglesias, en la inauguración de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial. El líder de la formación morada ha recuperado el tono académico, tras una semana de reflexión centrada en el fracaso electoral del 26-J, para justificar, en términos teóricos, la nueva hoja de ruta para el partido que pretende llevar a cabo.

El camino pasa imprescindiblemente por seguir construyendo un "bloque histórico" junto a la "izquierda histórica renovada" y las confluencias. Solo manteniendo estas alianzas más allá de lo electoral, ha asegurado Iglesias, puede afrontarse la guerra de posiciones en la que enmarca el nuevo escenario político. Como si se tratase de un debate preparatorio del congreso extraordinario que afrontará el partido el próximo otoño, el número dos, Íñigo Errejón, también ha lanzado una breve reflexión en el arranque del curso por el que pasará la plana mayor de Podemos a lo largo de toda la semana. El secretario político ha compartido la evidencia del cierre de ciclo tras el 26-J, que pone fin a la "guerra relámpago", pero ha hecho una llamada a la cautela sobre los compañeros de viaje en el camino que se abre.

Iglesias entierra la 'hipótesis Podemos' y abre el camino para una "guerra regular"

Sin haberse puesto sobre la mesa la estrategia de volver a agitar la calle, aunque indirectamente se asocia a la construcción del "bloque histórico" al que han apelado tanto Pablo Iglesias como el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, el número dos de Podemos ha advertido de que convertir a los 71 diputados de Unidos Podemos "ha sido siempre un camino hacia el fracaso y la marginalidad política". Una reflexión que no ha dudado en replicar Irene Montero, jefa del gabinete de Pablo Iglesias, para quien el nuevo ciclo pasa por construir un bloque histórico que sea capaz de expresarse en la vida pública del país, no solo en términos de movilización social, sino en "una disposición de fuerza". Una batalla de largo aliento, ha añadido, reconociendo, como había apuntado Errejón, la dificultad de mantener los equilibrios entre las instituciones y las calles.

El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias (3i), acompañado por Alberto Garzón (2i), Íñigo Errejón (3d), Carolina Bescansa (i) e Irene Montero (d). (EFE)
El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias (3i), acompañado por Alberto Garzón (2i), Íñigo Errejón (3d), Carolina Bescansa (i) e Irene Montero (d). (EFE)

El debate está servido y, tras coincidir en que la hipótesis Podemos ha quedado enterrada tras el 26-J y hace falta repensar el futuro de la formación, el curso de verano de la UCM se convertirá en el terreno de discusión donde se apunten las primeras conclusiones. Durante su presentación, han quedado claras las diferentes posiciones, que en gran medida se derivan todas de una misma premisa: mantener la alianza o no con IU. Es decir, volver a ser Podemos, denominación que utiliza en todo momento Íñigo Errejón, o mantenerse como Unidos Podemos, denominación a la que en cambio recurre Pablo Iglesias.

El arranque de la reflexión político-académica en la que se instalarán los líderes del partido estos días ha estado marcado por un fuerte desequilibrio, con un Errejón arrinconado por una mayoría de voces, en este foro concreto, afines a Iglesias. El propio director del curso, Luis Alegre, mano derecha del secretario general en la ejecutiva madrileña, ha defendido asimismo la construcción de un bloque histórico como principal reto de futuro y ha negado el derrotismo histórico de la movilización social advertido por Errejón.

Desde el público, en el turno de preguntas, el exdirigente Juan Carlos Monedero no se ha resistido a lanzar su opinión en el marco de los planteamientos que guiarán el futuro de la formación durante la próxima legislatura. Alineado con la postura de convertir a Unidos Podemos en el impulsor de nuevas movilizaciones, reducidas a la mínima expresión desde su irrupción en la arena política, ha defendido que la actual "crisis civilizatoria" no se combate solo desde las instituciones. "La calle no es solo estar dando voces", sino estar con las mareas o los aliados territoriales del modelo plurinacional, ha explicado, al tiempo que ha querido identificar la movilización con "un reto final, que es hacer el Parlamento diferente". La pedagogía que, según entiende, debe hacerse a lo largo de los próximos años tiene una de sus patas fundamentales en la calle.

Monedero ha llamado la atención sobre que la "crisis civilizatoria" no se combate solo desde las instituciones y Errejón advierte del "derrotismo" de erigirse únicamente como la voz de las luchas sociales

La conformación del denominado bloque histórico, o bloque social, como lo apodó Julio Anguita, o si se prefiere, la rebelión cívica preguntada por el líder de las mareas gallegas Xosé Manuel Beiras, no está exenta de dificultades, según Pablo Iglesias. "Hay piezas que tienen que encajar y que van más allá de las organizaciones políticas", con la complicación añadida de que, según ha reconocido, "venimos de culturas diferentes". En ese camino todavía por expurgar, incluso está por ver si el "núcleo irradiador" se mantendrá al frente. Iglesias aludía así a la famosa metáfora utilizada por Errejón para referirse a la vanguardia dirigente del partido, en contraposición a los "sectores aliados laterales", en la periferia del proyecto, no en su centro.

La pregunta lanzada por el número dos del partido, con una cierta incredulidad sobre su capacidad de convertirse en ganadora, es cómo se construye una fuerza "dentro y fuera de la institucionalidad". Bajo esta pregunta se centrará el grueso de un debate que está llamado a sentar las bases teóricas del nuevo Podemos o, según se desprende de la apuesta del secretario general y su núcleo duro, de Unidos Podemos.

PP, PSOE y C's en el nuevo sistema de partidos

Siguiendo el argumentario que el sábado pasado se trasladó a todos los líderes territoriales (el resultado electoral es espectacular para una formación de apenas dos años y medio de vida, por lo que hay que mantener viva la llama del "sí se pude" y la cohesión interna), Iglesias ha destacado el papel de Podemos por haber protagonizado el cambio en el sistema de partidos. Un nuevo sistema en el que Ciudadanos "no va a jugar la partida entre los grandes", que reduce a Unidos Podemos, PSOE y PP.

Los de Albert Rivera, ha preludiado el secretario general de la formación emergente, tendrán muchas dificultades para "representar algo diferente a CDS y UPYD". Su irrupción "solo se entiende tras el surgimiento de Podemos" y tendrán un papel mucho más secundario en la medida en que se estabilice el campo de juego. Por el contrario, el PP mantendrá la hegemonía del espacio conservador, ha añadido, "por la pirámide demográfica", pese a que "ningún partido que aspira a gobernar ha tenido una posición tan débil".

Los socialistas se mantendrán más fuertes de lo previsto, según el análisis de Iglesias, por su hegemonía en el sur de España y haber evitado convertirse en tercera fuerza el 26-J, aun cosechando el peor resultado de su historia. Con vistas al futuro, ha añadido, "van a jugar un rol clave a la hora de determinar quién gobernará España, si conservadores o progresistas", entendiendo que tendrán que decidir si gobiernan con Podemos o con el PP. Con todo, su papel nada tendrá que ver con el que ha jugado desde el 77, pues "los resultados electorales hablan de un Unidos Podemos mayoritario entre los menores de 40 años y primeros en Cataluña", ocupando así el espacio del PSOE "como partido capaz de articular territorialmente el Estado". Su conclusión: van a ser importantes, pero nada que ver con "su rol de los últimos 40 años".

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