LOS COMICIOS EN GALICIA Y EUSKADI, DECISIVOS PARA EL FUTURO DEL PSOE

El hundimiento el 25-S sitúa a Sánchez al borde del abismo frente a sus críticos

El secretario general, que se había implicado activamente en las dos comunidades con dos candidatos de su cuerda, tropieza con los peores resultados históricos. Los datos le ponen a tiro de los barones

Foto: Pedro Sánchez y el candidato socialista a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, este 23 de septiembre. (EFE)
Pedro Sánchez y el candidato socialista a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, este 23 de septiembre. (EFE)

Esta vez Pedro Sánchez no podrá parapetarse en las encuestas. No podrá decir que los ciudadanos aprecian más a los socialistas que los institutos demoscópicos. Esta vez no, no tiene escapatoria. Los sondeos pintaban bastos y bastos hubo este 25-S. Los peores. El PSOE firmó sus dos peores resultados históricos en Galicia y Euskadi, dos comunidades en cuyas campañas el secretario general se implicó activamente y avaló a dos candidatos de su absoluta confianza. Cuarta posición en el País Vasco, con los mismos escaños que el PP —cuando salía de gobernar hace cuatro años—, y sobrepasados por En Marea, en votos, aunque no en diputados. Hundimiento (casi) total. Y eso que con los primeros datos del escrutinio en Ferraz trasladaban "optimismo moderado". El líder socialista, que podía encontrar su tal vez última tabla de salvación en estos comicios, la perdió, y se colocó a tiro de quienes en su partido quieren destronarlo para frenar la imparable sangría. También sufrió un duro revés su estrategia, defendida con uñas y dientes, sobre la salida al bloqueo institucional del país: su no al PP y su apuesta por un Gobierno alternativo. Los próximos serán días complicadísimos para su supervivencia, con la cita del comité federal del sábado en el horizonte. 

La dirección federal no pudo más que rendirse a la evidencia. En una brevísima declaración institucional del número dos, César Luena, de poco más de dos minutos, y sin preguntas, reconoció que los resultados habían sido "negativos" para el PSOE, de los que no podían estar "satisfechos", y que llegaban tras una campaña en condiciones "muy difíciles" para los socialistas. No especificó cuáles, pero podría intuirse que Ferraz apuntaba a los barones críticos, por haber enturbiado estas dos últimas semanas, un argumento que se oía con insistencia en privado entre los colaboradores de Sánchez en los últimos días

César Luena, que compareció a las 23:40, reconoció que los resultados habían sido "negativos" tras una campaña en condiciones "muy difíciles" para el PSOE

Los números del 25-S resultaron escalofriantes. En Galicia, con casi el 100% escrutado, donde el PP se hizo con una holgadísima mayoría absoluta de 41 escaños, el PSdeG cayó a la tercera plaza, aventajado por la coalición patrocinada por las Mareas, Podemos, Esquerda Unida y Anova. El infierno, peor incluso al que sufrió en 1997, cuando también fue tercero, entonces por debajo del BNG, pero obtuvo 15 escaños. Este 25-S, los socialistas, con el profesor universitario Xoaquín Fernández Leiceaga como cabeza de cartel, se quedaron aún más empequeñecidos: 14 diputados, cuatro menos que en las últimas autonómicas. Lo nunca visto. Un 17,88%, 254.235 papeletas. En Marea les superó en casi 17.000 votos, y a punto estuvo de sacarles un escaño. El PSdeG únicamente quedó por encima del nuevo partido instrumental en las provincias interiores y más rurales, Lugo y Ourense. La diferencia con el PP, a 30 puntos y 27 actas, era abismal. La esperanza de poder volver a la Xunta, que Ferraz albergaba, quedó pulverizada

En diciembre, el 'sorpasso' de En Marea ya se había producido en votos, aunque no en escaños. En junio, el PSdeG consiguió darle la vuelta a los números y se colocó segundo en sufragios, y eso daba cierto aliento a la dirección, pensando que Podemos estaba ya en retroceso. Pero las cosas no fueron así. Ni mucho menos. Aunque la esperanza estaba puesta en Ourense, donde se había quedado a 105 votos de robar el último escaño al PP

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En Euskadi, batacazo total, también sin paliativos. Al 99,93% escrutado, el PSE de Idoia Mendia consiguió un pírrico 11,94%, poco más de 126.000 papeletas. Y solo nueve escaños (tres en cada territorio histórico), los mismos que el PP. Casi la mitad de los 16 de hace cuatro años. En 1980, los socialistas vascos también obtuvieron nueve parlamentarios, pero entonces solo había 60 actas a repartir, por las 75 de ahora. El único consuelo es que Mendia puede seguir siendo socia preferente de un PNV que rubricó un resultado espléndido: con sus 29 asientos en la Cámara de Vitoria, ambos suman la mayoría absoluta. La secretaria general y cabeza de cartel compareció cerca de las 11 de la noche acompañada de su equipo. Lucieron cargas largas, sí, lamentaron la caída y la achacaron al "hartazgo" de los ciudadanos por la sucesión de convocatorias electorales, al "convulso" escenario político y al "ruido" (alusión velada a las polémicas internas que han lastrado las dos campañas), pero insistieron en que los nueve representantes seguirán trabajando en su hoja de ruta, alejada del soberanismo. 

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Leiceaga también compareció con rostro grave en la sede del PSdeG. Aunque evitó calificar la noche de fracaso, sí asumió la derrota y adelantó que los socialistas harán una "reflexión seria" tras el varapalo en las urnas, que les coloca en peor posición, a falta del escrutinio definitivo, que en 1997 y las 15 actas obtenidas por el hoy alcalde de Vigo, Abel Caballero. También prometió una "oposición constructiva" a Feijóo. 

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Curva descendente

La medida de estas elecciones del 25-S se hallaba, sobre todo, en Galicia, puesto que el 'sorpasso' de Elkarrekin Podemos en Euskadi y la caída a la cuarta plaza se daban por hecho. Pero el PSdeG se disputaba la segunda posición con En Marea, y la competición se presentaba igualada, aunque las encuestas situaban a la coalición por encima, y así fue. Los socialistas gallegos han seguido un camino descendente en los últimos años: de los 25 escaños de 2005 que junto con los 13 del BNG les permitieron acceder a la Xunta, a los 25 de 2009 (y uno menos de los nacionalistas, lo que proporcionó al PP de Alberto Núñez Feijóo su primera mayoría absoluta) y los 18 de 2012, la traducción de los 297.584 votos, el 20,61%. Lo mismo en el caso de Euskadi: de los 25 escaños de 2009 que facilitaron la Lehendakaritza a Patxi López, a los 16 en 2012 (212.809 sufragios, el 19,14%). 

Las encuestas a pie de urna pintaban el mismo desastre que las sondeos de los últimos días, vaticinaban el 'sorpasso' de En Marea y una humillante cuarta posición, con la posibilidad de la mitad de los escaños en el País Vasco. Y al final se acercaron bastante a la realidad

El PSdeG pierde cuatro escaños y se queda a casi 17.000 votos de En Marea, aunque con los mismos 14 diputados. El PSE se hunde: cae de 16 a nueve

Fue, con diferencia, la peor noche electoral de cuantas ha vivido Pedro Sánchez desde su llegada a la secretaría general en julio de 2014. Hasta este 25-S, las expectativas eran peores que los números que arrojaban las urnas, y eso precisamente le había ayudado a apuntalarse frente a sus críticos, que no le dejaron respirar casi desde el primer minuto.

Sánchez siguió el escrutinio acompañado de su núcleo duro en la planta noble de Ferraz: con su número dos, César Luena, los portavoces en Congreso y Senado, Antonio Hernando y Óscar López, y responsables muy fieles, como Susana Sumelzo, Ibán García del Blanco, Adriana Lastra, Luisa Carcedo y Roberto Jiménez, más la presidenta del PSOE, Micaela Navarro. Hasta las 23:40 no hubo ninguna comparecencia pública, y quien dio la cara ante los medios fue el secretario de Organización. Por apenas dos minutos. Tras felicitar a los dos ganadores de este 25-S, Alberto Núñez Feijóo e Iñigo Urkullu, y agradecer el esfuerzo de los militantes y candidatos y la confianza de los votantes, subrayó que los datos en las dos comunidades no eran "positivos" y por tanto no podían estar "satisfechos".

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"Determinante" para la gobernabilidad

Luena subrayó que en Euskadi el PSE será "determinante" para la gobernabilidad y, en línea con lo afirmado por Mendia, adelantó que los nueve diputados "garantizarán" que la agenda prioritaria será la "social". En Galicia, recordó que su partido empató en escaños con En Marea y que aún espera conseguir un asiento más que se disputa con el PP en Ourense a la espera del recuento definitivo. En consecuencia, admitió un "resultado negativo" en las dos comunidades, en una campaña "en condiciones muy difíciles para el PSOE". La lectura más sosegada del escrutinio, advirtió, llegará este lunes, cuando se reúna la comisión permanente de la ejecutiva federal, el órgano de dirección más reducido y en el que los críticos escasean. 

Verónica Pérez, dirigente de la máxima confianza de Díaz, se pregunta "¿y ahora qué?" tras firmar otra vez los "peores resultados". La respuesta, esta semana

Sánchez se había empleado a fondo en las dos campañas, apoyando a Leiceaga y Mendia, cabezas de cartel totalmente alineados con Ferraz, igual que las direcciones regionales. Eso complica su supervivencia, porque los críticos no pasarán por alto que son dos federaciones leales, en las que se permitió incluso alterar las listas (caso de Pontevedra y Ourense). Tampoco borrarán de su cartilla que es la sexta derrota consecutiva (autonómicas y municipales, catalanas, las dos generales y las dos citas de este domingo) y que durante la campaña Sánchez insistió con denuedo en que mantendría el no a Rajoy "hasta el final" y que su apuesta nítida es un Gobierno alternativo con Podemos y Ciudadanos

La semana se vislumbra muy agitada en la casa socialista. El pulso ya quizá no se podrá enmascarar. Sánchez tendrá que decidir si materializa su órdago de un congreso exprés para blindarse en el cargo o convoca a la militancia para que se pronuncie sobre la política de pactos. Eso se verá a partir de este lunes. Desde luego, los rostros de depresión de algunos miembros de la dirección de Sánchez lo decían todo. Pero era muy indicativa la reflexión de Verónica Pérez, secretaria provincial de Sevilla, mano derecha de Susana Díaz y presidenta del comité federal: se declaraba "harta" de encadenar "resultados históricos" —así calificó el secretario general sus 90 escaños de diciembre—, "harta" de pulverizar "los peores resultados". "¿Y ahora qué?", se preguntaba en su cuenta de Twitter. La respuesta la tendrán que dar en buena medida los críticos. Y también su jefa, la presidenta de la Junta, cuyos colaboradores ya adelantaban durante la noche que no podían revestirse de positivos o medianamente pasables los datos en Euskadi y Galicia. La réplica a Ferraz está al caer. 

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