LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS

Sánchez alivia la presión interna y convoca el comité federal para el 1 de octubre

La cita, una semana después del 25-S, será el teatro de enfrentamiento entre el líder, que pasa al ataque, y unos críticos que intentarán frenarle. Antes, el lunes, reunión de la permanente

Foto: Pedro Sánchez, durante el paseo que dio este 21 de septiembre en Pontedeume, A Coruña, con el alcalde, Bernardo Piñeiro, a su derecha. (EFE)
Pedro Sánchez, durante el paseo que dio este 21 de septiembre en Pontedeume, A Coruña, con el alcalde, Bernardo Piñeiro, a su derecha. (EFE)

Ya hay fecha. Sábado 1 de octubre. Entonces se celebrará el comité federal del PSOE, el que tendrá que decidir sobre la investidura, el que analizará los resultados de las vascas y gallegas del 25-S y en el que se visualizará otra vez (previsiblemente) la enconada guerra entre Pedro Sánchez y sus barones. El secretario general, según fuentes de su círculo más próximo, defenderá "el no a Rajoy" hasta el final y planteará la hoja de ruta a seguir. Así, expondrá a la dirigencia del PSOE sus planes y retará a sus críticos a rebatirlo o a exponer sin ambages qué quieren hacer con la investidura, a decir sin rodeos que prefieren facilitar el Gobierno al PP. 

La fecha de la convocatoria, seis días después de los comicios autonómicos, confirmada por Ferraz este jueves, fue adelantada por la SER. Al fijarse en rojo ese sábado en el calendario, Sánchez se quita presión de encima, al menos momentáneamente, y pasa a la ofensiva. Había muchísima expectación respecto a los planes del secretario general, cuándo querría citar al máximo órgano de poder de su partido, un encuentro pedido por algunos presidentes autonómicos para discutir sobre la salida al atasco institucional. La bola fue creciendo en las últimas semanas conforme se acrecentó la certeza de que los críticos aprovecharían la reunión para pasar la factura a Sánchez de los datos de las gallegas y vascas, toda vez que los candidatos de las dos comunidades, Idoia Mendia y Xoaquín Fernández Leiceaga, son de su cuerda, igual que las dos federaciones. Se había hablado de que quizás incluso se retrasaba el comité hasta el día 8, para tener un margen mayor. 

Con este gesto, Sánchez "tiene interés en hacer saber" que está dispuesto a verse las caras con la dirigencia del PSOE y pasar al ataque lo antes posible

En principio, no será así. Este martes, a través de la Secretaría de Organización, Ferraz envió a los miembros de la comisión permanente de la ejecutiva federal —esto es, el órgano más reducido de poder— la convocatoria de una reunión para el próximo lunes, 26 de septiembre, a las 10:30. Es la permanente la que convocará formalmente al órgano supremo, el comité. Dado que la permanente está citada el lunes, "todo indica", según expresaban a El Confidencial fuentes oficiales de Ferraz, que el comité tendrá lugar el sábado siguiente, el 1 de octubre. Una cadencia que es la acostumbrada. Así, "es casi al cien por cien seguro" que el máximo órgano se celebrará en poco más de una semana. 

Por cierto que lo que se reúne el lunes es la permanente y no, como es costumbre tras unos comicios, el plenario de la ejecutiva federal. Dato importante. La permanente la forman los secretarios de área, y quedan fuera los vocales.

El líder evita escuchar el lunes las críticas a su gestión, al convocar la permanente, un órgano más reducido y fiel, y no el plenario de la ejecutiva

Así, Sánchez va a tener al lado a los dirigentes más afines, y no a los más distantes, aunque en el cogollo de poder hay críticos como el andaluz Antonio Pradas o los responsables de Internacional (Carme Chacón), Empleo (Luz Rodríguez) o Inmigración (Eva Matarín). Así, conseguirá oír el día 26 sobre todo comentarios favorables, pese al revés que pueda sentir la víspera en Euskadi y Galicia. En la permanente el líder cuenta con una mayoría holgada

El "debate interno" necesario para los críticos

La 'cumbre' del día 1, la octava desde el 20-D, será clave para el futuro de los socialistas, tal vez más que ninguna otra en los últimos años. Porque mucho han cambiado las cosas desde la cita anterior, el 9 de julio. En aquel momento, Mariano Rajoy no había movido ficha y contaba solo con sus 137 escaños. Salió el 'no es no' al líder del PP y a su partido, aunque no se plasmó la posición en ningún papel, como sí ocurrió en diciembre. Sin embargo, en julio ya se percibían las dos corrientes de opinión contrapuestas: el rechazo tajante de la dirección a cambiar de postura y la puerta abierta a la abstención que los críticos dejaban, siempre y cuando Rajoy sumase más respaldos

Según los estatutos del partido, un tercio de los miembros del comité pueden exigir la convocatoria del órgano. El gesto sería visto como un desafío al líder

El presidente en funciones los sumó: los 32 diputados de Ciudadanos y el escaño de la representante de Coalición Canaria, Ana Oramas. Sánchez no modificó su postura. Pero las dudas se abrieron en el frente crítico. Ninguno de los barones patrocinó la abstención públicamente —ni siquiera Guillermo Fernández Vara, que había abogado por ella en julio, la defendió después a las claras—, conscientes del desgaste que podría acarrear ese viaje ante la militancia, la encargada de elegir nuevo líder en un congreso federal aún sin fecha. Sin embargo, Vara y otros presidentes sí insistieron en que el partido tenía que debatir su posición, analizar el escenario y ver cómo evitar, si a estas alturas es posible, unas terceras elecciones. El último episodio lo proporcionó la polémica a cuenta de "los ataques" en redes sociales al presidente extremeño. La ola de apoyo a Vara dejó ver también la demanda de los detractores de Sánchez de que haya "debate interno". Entretanto, la división interna se ha agudizado, la tensión se ha hecho insoportable y los reproches se cruzan constantemente. 

Sánchez alivia la presión interna y convoca el comité federal para el 1 de octubre

Sánchez, en realidad, podría haber aguantado el pulso unos días más. Las permanentes que se celebran un lunes pueden convocarse, y así ha sucedido en más ocasiones —sin ir más lejos, ocurrió el 2 de septiembre—, con poca antelación, el viernes anterior. Esta vez, el secretario general ha querido que se supiera que su dirección se verá las caras pocas horas después del escrutinio de vascas y gallegas, y lanzar a la vez la señal de que el comité está a la vuelta de la esquina. Esto hace que no se active el mecanismo alternativo: según el artículo 37 de los estatutos del PSOE, un tercio de los miembros del comité puede exigir su convocatoria. Como este se compone de unos 300 integrantes, harían falta en torno a 100 firmas. Pero ese gesto, con el que ya amagaron los críticos en enero, sería interpretado como una declaración de guerra, como un desafío en toda regla al secretario general. Al anunciarse la convocatoria de la permanente con tanta antelación, Sánchez "tiene interés en hacer saber que citará lo antes posible al comité", según explicaban fuentes de la cúpula. "Podía haber apurado más, sí, pero ¿para qué? Así, debate zanjado", sintetizaba un declarado sanchista de la ejecutiva. 

Además, tiene otro efecto inmediato: Sánchez obliga a sus detractores a moverse rápidamente en caso de que quieran destronarle. Tendrían apenas unos días para organizar el motín, si es que desearan llevarlo a la práctica. Y él, a su vez, puede contraatacar intentando doblar el pulso a sus contrarios convocando una consulta o incluso un congreso exprés.

La meta volante del 25-S

La dinámica de las elecciones del 25-S marcará en buena medida el devenir de la cita del 1 de octubre y de lo que ocurra en el PSOE. Porque si la meta volante de los comicios autonómicos se torna en fracaso, aumentarán la ansiedad de los barones y las ganas de liquidar la etapa de Sánchez al frente del partido. Pero si los resultados mejoran las sombrías encuestas publicadas en los últimos días, el secretario general se creerá reforzado en su estrategia orgánica y política. En las últimas semanas se manejaba la hipótesis, ahora ya mucho más desvaída, de la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, lo que conllevaría la caída del jefe de los socialistas. Un golpe palaciego al que no todos acaban de ver ventajas. 

Susana Díaz, durante la reunión del último comité federal del PSOE, el pasado 9 de julio. (EFE)
Susana Díaz, durante la reunión del último comité federal del PSOE, el pasado 9 de julio. (EFE)

Por el momento, todos velan armas hasta el domingo. Los críticos no quieren que vuelva el revuelo de la semana pasada. El mismo Vara reconoció este miércoles en rueda de prensa en Madrid que las diferencias son "pura anécdota" si se comparan con la situación del país. El presidente extremeño tenía previsto verse con el secretario general este miércoles por la mañana, como adelantó este periódico. La imposibilidad de casar sus agendas anuló la entrevista, pero Sánchez sí le llamó y mantuvieron una "larga" conversación en la que, según fuentes próximas al dirigente regional, no se abordó el frente interno. Ese capítulo se abrirá a partir del domingo. 

La 'cumbre' será clave para el PSOE y para el futuro institucional. Sánchez puede sortear el control de sus barones convocando otra consulta a la militancia

Sánchez, además, contará sus planes para salir del bloqueo institucional. La fórmula que ha defendido hasta ahora es la de un Gobierno de cambio que atraiga a Podemos y Ciudadanos. Los críticos, en cambio, insisten en que no se puede llegar a La Moncloa con el sostén de 85 escaños y rechazan por completo una entente que pase por la abstención o el aval de las formaciones independentistas. También se puede desvelar si el líder tira de un potente as: la consulta a la militancia. Ya lo hizo en enero para zafarse del control de los barones. Ahora podría hacer lo mismo para validar su no hasta el final al PP y a Rajoy o para respaldar un hipotético pacto que consiguiera trenzar en los próximos días. Porque, una vez pasada la campaña del 25-S, tiene previsto retomar su ronda de diálogo con los partidos. Y el siguiente en la lista es Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. 

El menú para el 1 de octubre se presenta cargado. En poco más de una semana, la situación del PSOE puede o estallar o estancarse. Todo es posible. 

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