LAS TURBULENCIAS INTERNAS EN EL PSOE

Sánchez se guarda el as de la consulta a las bases para frenar una abstención al PP

Los barones calculan que el líder del PSOE puede acudir a la militancia para reforzarse y ver revalidado su no. Ferraz insiste en que no toca hablar de eso ahora, que está buscando una solución

Foto: Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 5 de septiembre. (Reuters)
Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 5 de septiembre. (Reuters)

El PSOE sabe que antes o después, el partido debe poner boca arriba sus cartas y abrir un debate interno muy complejo. “Esto va a ser más complicado y nos va a desgastar más que aquel sí a la OTAN”, dicen gráficamente quienes mandan en el partido. El debate se abrirá internamente tras las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre. Ese es el tiempo pactado, pero en las filas socialistas se ha instalado el runrún sobre una nueva consulta a la militancia. Un arma con la que Pedro Sánchez ya se salvó meses atrás y a la que puede volver a recurrir para indignación de los barones.

Este lunes el PSOE andaluz daba por hecho que habrá comité federal tras los comicios del 25-S y advertía de que es en ese órgano donde habrá que debatir sobre si el PSOE queda anclado en el no al PP y a Mariano Rajoy o si se mueve hacia una abstención al PP “sin compromisos” para ejercer después una oposición dura que posiblemente obligará a convocar elecciones tras una legislatura corta.

Andalucía o Extremadura señalan como otro motivo de la división la discrepancia de criterio entre los que gobiernan comunidades y los que no

Aunque sigan sin decirlo abierta y públicamente, sobra decir que la federación más poderosa del partido, la que dirige Susana Díaz y marca el paso al resto de barones críticos con Ferraz, está entre quienes piensan que las terceras elecciones serían un desastre. Todavía entre bambalinas, apuestan por una abstención que permita al PP formar gobierno y poner al PSOE al frente de la oposición. Con la cabeza de Rajoy como contrapartida o incluso, admiten, sin esta condición. “Este es el debate entre quienes gobiernan y tienen responsabilidades y quienes se creen que por ir a unas nuevas elecciones no se pierde nada”, aseguraba un dirigente socialista andaluz, en línea con lo manifestado públicamente por el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara. Esa reflexión es posible oírla en otras muchas capas del partido, como una mantra, comienzan a instalarla.

Oposición dura y legislatura corta

Desde el puente de mando de los socialistas andaluces se escuchan reflexiones sobre la importancia de que sea el PP quien asuma la elaboración de unos presupuestos que van a ser muy duros, con Bruselas como espada de Damocles sobre las cuentas públicas. Aseguran que ahí está la primera oportunidad para que el PSOE despliegue su papel de oposición “a favor de los ciudadanos”. “Nadie dice que dar paso al PP con nuestros votos vaya a ser fácil. Habrá que debatirlo. Lo fácil sería sin duda decir que no a todo pero eso no es responsable, no siempre se puede elegir lo más cómodo”, empiezan a defender en privado y sin romper el silencio impuesto por la baronesa líderes del partido en Andalucía.

Sin embargo, en la hoja de ruta del PSOE todavía hay muchos factores no controlables que pueden alterar el guión político. Los críticos con Ferraz saben que Pedro Sánchez guarda en su manga una poderosa carta que posiblemente vuelva a jugar para sortear lo que decida el comité federal. Desde el equipo del secretario general no responden sobre este asunto. No toca, advierten. Sánchez ya se descolgó en el comité federal del pasado 30 enero con el anuncio de que iba a consultar a la militancia sobre posibles pactos de gobierno. No habló de este asunto en la ronda previa con los líderes territoriales. Es más, hubo quien le preguntó directamente en las horas previas y el secretario general negó que fuera a recurrir a esta baza que anunció horas más tarde.

Susana Díaz, este 12 de septiembre, durante la inauguración del IX Congreso Ecológico de España, en Huelva. (EFE)
Susana Díaz, este 12 de septiembre, durante la inauguración del IX Congreso Ecológico de España, en Huelva. (EFE)

La consulta fue inocua en cuanto a la pregunta y las federaciones críticas como Andalucía no se significaron. Eso sí, Pedro Sánchez reforzó su liderazgo y le permitió ganar tiempo. Justo lo que sus críticos creen que volvería a pasar. La comunicación entre los principales líderes del PSOE y el secretario general es nula. Ya dijo el extremeño Guillermo Fernández Vara que lleva meses sin hablar con Sánchez. Susana Díaz tampoco tiene interlocución con él, admiten fuentes de su entorno. Lo mismo que repiten en Aragón o Valencia. En este clima de desconfianza nadie sabe seguro a qué se está dedicando el candidato socialista, si está intentando un gobierno alternativo con Podemos y los independentistas y si acudirá de nuevo a la consulta a las bases para evitar que una nueva resolución del comité federal le marque el camino.

El líder del PSOE puede encontrar en una nueva consulta a las bases otra vía para controlar los tiempos, esquivar a los barones y decir no al PP

Sánchez fue preguntado por el referéndum a los afiliados en agosto en rueda de prensa, y no quiso descartarlo. Igual que ahora en su equipo dicen ahora que no está en eso, que está en buscar una "solución" al país para evitar terceras elecciones y llamando a Podemos y Ciudadanos a que "levanten sus vetos" para construir "un Gobierno regeneracionista". Pero en otras federaciones tampoco hay tranquilidad y nadie tacha ningún escenario. "Sin haber siquiera debatido la abstención, no tendría mucho sentido convocar la consulta, pero quién sabe. Ya no es un as en la manga. Es una carta marcada", advierte otro importante barón, aludiendo a la previsión que todos tienen de que las bases validarían el no y se cerraría a cal y canto la posibilidad de facilitar el Ejecutivo al PP. "Y nadie podría impedir esa consulta. No hay músculo en el partido. Estamos realmente en las manos de Pedro", dice una diputada crítica con indisimulada preocupación. En otra federación, Castilla-La Mancha, sostenían hace unos días que convenía actuar con tiento precisamente para que el líder no repitiese la jugada del plebiscito.

En las filas del PSOE andaluz no olvidan que el secretario general aprovechó un desayuno informativo en Sevilla el pasado junio, en el que compartía mesa con Susana Díaz, para volver a dejar la puerta abierta a un referéndum a los militantes para preguntar sobre una posible política de pactos tras las segundas elecciones. “Sería una irresponsabilidad”, advierten desde las federaciones críticas. En su momento, nadie se atrevió públicamente a alzar la voz contra esa consulta. Es más, la baronesa andaluza fue la primera en tomar la palabra para valorar en el comité federal la bomba que había lanzado Sánchez y apoyar que se preguntara a las bases. En privado, sí que los dirigentes andaluces han cargado contra esa estrategia y se han mostrado convencidos de que se desvirtúa así la democracia representativa del partido y se despoja de sus atribuciones al comité federal y a los líderes territoriales.

Comité en octubre

Pese a que nadie cree que esa consulta a las bases sea oportuna ahora, hasta los más lejanos a Ferraz asumen que no pueden salir a decir eso por el alto coste que conllevaría oponerse a lo que se reviste como la fórmula más democrática. Más con un congreso federal aún por convocar donde los militantes tendrán la última palabra sobre el futuro de Pedro Sánchez. De momento sólo Vara habla en abierto. El PSOE andaluz da por hecho que habrá comité federal tras las elecciones, “sería lo lógico y razonable”, y habrá que abrir un “debate profundo”, aseguró el número dos, Juan Cornejo. Lo previsible es que el máximo órgano de poder se cite el sábado 1 de octubre.

Sánchez prometió citar al máximo órgano cuando hubiera "novedades", y no las hay. Aún no se ha producido siquiera la llamada a Rivera

Sánchez prometió que lo convocaría cuando hubiera "novedades", y de momento no las hay. La última conversación que ha trascendido de la ronda de contactos es la que mantuvo el jueves con el portavoz de la antigua Convergència, Francesc Homs. Pero aún no ha charlado con Albert Rivera, pese a que Ferraz prometió que seguiría un orden de mayor a menor peso parlamentario. La dirección no da ninguna razón para que se esté demorando tanto la llamada al presidente de C's, aunque algunos críticos sospechan que si no ha levantado el teléfono aún es porque sabe que en cuanto lo haga se le acabará "el teatro", puesto que se evidenciará que su propuesta de "Gobierno regeneracionista", es imposible. Entretanto, Sánchez sigue firme con su apuesta, pese a que oficialmente no se postule: el mismo domingo aseguró en Vitoria que llevaría "hasta el final" su compromiso de poner fin al Ejecutivo de Rajoy. Podemos comentó este lunes que el PSOE había pedido una nueva conversación con Pablo Iglesias y este subrayó luego que está en "contacto permanente" con Sánchez.

Sánchez se guarda el as de la consulta a las bases para frenar una abstención al PP

Sobre las declaraciones de Felipe González, abogando por el relevo de todos los candidatos si hay terceras elecciones, desde Andalucía dejaron claro que al expresidente “hay que oírlo siempre, guste o no guste” y subrayaron que Sánchez debería de someterse a nuevas primarias. Pero que nadie se equivoque. Si hay nuevos comicios nadie va a tratar de quitar a Sánchez del cartel porque creen que él se escribiría así su propio epitafio. “Nadie va a salir a comerse ese marrón”, decía con claridad una voz cualificada del PSOE. De lo que se trata es de evitar los comicios y para eso, los críticos, asumen que pueden encontrar muchas dificultades. Desde Ferraz, silencio: el secretario general, alegan, está intentando frenar una nueva llamada a las urnas.

Javier Fernández, Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara, contra las terceras elecciones

No hay ninguna voz que sea demasiado estridente, sino declaraciones en cascada que muestran la preocupación de los barones por el bloqueo. Este lunes se oyó a tres de ellos: el asturiano Javier Fernández, el extremeño Guillermo Fernández Vara y el valenciano Ximo Puig

El presidente del Principado, referente moral del partido y siempre muy comedido ante los medios, alertó del "riesgo evidente" de unas terceras elecciones como "parte de un destino inexorable y fatal", informa Efe. "Dicho a la brava, la incapacidad para superar el desafío soberanista y el bloqueo institucional puede llevarnos a pagar un altísimo precio, en disgregación territorial, en desafección ciudadana y en hastío", afirmó en la apertura del curso académico 2016/2017, en Oviedo. 

Ximo Puig, por su parte, pidió "humildad y generosidad" a los líderes políticos nacionales. El presidente de la Generalitat valenciana hizo suya la afirmación que su amigo José Luis Rodríguez Zapatero dejó hace una semana en su tierra: "Pactar no es traicionar". 

Fernández Vara, en 'Espejo público', en Antena 3, subrayó que "lo que no es posible es el no a todo, porque si es no a cualquier opción, hay elecciones", que no es "bueno ni para España ni para el PSOE". El presidente de la Junta de Extremadura volvió a demandar reflexión interna, que el partido se siente "a hablar de una nueva realidad" tras el fracaso de la investidura de Mariano Rajoy. Y aunque puede convocarse el comité federal reuniendo las firmas de un tercio de sus miembros, y estas se podrían conseguir, sin "ninguna duda", no cree que ese sea el "camino", porque agrandaría la división interna". 

El líder extremeño recalcó que para él "no es revisable" el rechazo a cualquier acuerdo con las formaciones independentistas que se aprobó en el comité federal del 28 de diciembre, más con el escenario de tensión con Cataluña. 

Vara reconoció que lleva dos meses sin hablar con el jefe de Ferraz. "Yo desde el minuto uno he intentado ser absolutamente leal a Pedro Sánchez mientras quiso que le fuera leal, es decir, mientras hubo diálogo y mientras ha habido cercanía y proximidad". "La lealtad no es siempre tocar las palmas al líder, es decir, tocar las palmas al líder no es serle leal, sino decir lo que uno piensa dentro de la lealtad a la organización", precisó, evidenciando el distanciamiento y la incomunicación. 

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