LOS COMICIOS EN GALICIA Y EUSKADI, DECISIVOS

25-S: Sánchez mide (otra vez) su liderazgo antes de librar la pugna final con sus críticos

No solo el secretario general se juega su futuro. También lo hace el PSOE, dividido como nunca y perdido en su laberinto. Del resultado de estas elecciones dependerá si se desata la guerra fratricida

Foto: Pedro Sánchez saluda a militantes y simpatizantes tras su mitin este 24 de septiembre en Gavà, Barcelona. (EFE)
Pedro Sánchez saluda a militantes y simpatizantes tras su mitin este 24 de septiembre en Gavà, Barcelona. (EFE)

Ya se han cruzado tantas metas volantes, tantos días al borde del abismo, tantos titulares con el manido "Pedro Sánchez se la juega", que ya parece desvirtuada la impresión de que el secretario general de los socialistas se enfrenta a una prueba decisiva para medir su liderazgo. Pero esta vez, el 25-S, jornada de elecciones autonómicas en dos comunidades históricas, Galicia y Euskadi, puede que ya no haya más prórrogas para el jefe de Ferraz ni más demoras en una angustiosa lucha por el poder contra Susana Díaz y los barones que se enquistó hace casi un año. El PSOE se asoma al precipicio, y tras los comicios de este domingo, su líder puede ser llevado por la corriente o encontrar la palanca que le permita resistir algo más. 

El clima interno está tan enrarecido —"asfixiante", en palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba—, y la convivencia entre las distintas banderías (oficialistas frente a críticos, sanchistas frente a susanistas) tan difícil que de lo que pase esta noche, unos comicios en los que, de entrada, la opción de la victoria jamás se ha contemplado y es absolutamente irreal, dependerá el devenir del líder y de las siglas. Porque no se trata solo del futuro de Sánchez, sino del propio PSOE, enredado en la madeja de la investidura, presionado a su izquierda y a su derecha, menguado de apoyo electoral y desgarrado por las luchas cainitas. 

A Sánchez le han ayudado unas encuestas que pintaban un desastre que luego no se materializaba, y gracias a ello ha logrado superar obstáculos

Este 25-S, como las generales del 26-J y del 20-D, o como las municipales y autonómicas de mayo de 2015, o como las catalanas de hace justo un año, se presenta como otra jornada negra. Una sensación acrecentada por unas encuestas que, como en todos los casos anteriores, no dan tregua y sitúan al PSOE al borde de otro significativo desplome. Pero Sánchez ha sabido jugar con esas sombrías expectativas a su favor, un mérito que le reconocen sus detractores, una capacidad para "convertir en éxito lo que es un rotundo fracaso" y, gracias a ello, salvarse. En diciembre, los 90 escaños, 20 menos que en 2011 aunque por encima de lo que pronosticaban los sondeos, supieron a resultado "histórico", triunfalismo del que con el tiempo se arrepintió. En junio, los 85 diputados, cinco menos que seis meses antes pero suficientes para mantenerse como segunda fuerza y vencer la amenaza del 'sorpasso' de Unidos Podemos, impidieron el asalto de sus críticos a Ferraz y le ayudaron a mantenerse a flote. 

Idoia Mendia, con su marido y sus dos hijos, este sábado tras salir del mercado de La Ribera de Bilbao. (EFE)
Idoia Mendia, con su marido y sus dos hijos, este sábado tras salir del mercado de La Ribera de Bilbao. (EFE)

Candidatos y federaciones afines

El principal termómetro de esta noche electoral se encuentra en Galicia. El PSdeG, una federación despedazada por las luchas intestinas y con una gestora al mando presidida por la diputada nacional Pilar Cancela, podría quedar de nuevo tercera en el cajón. En 1997 y 2001 fue superada por el BNG. Ahora, los socialistas podrían quedar sobrepasados por En Marea, el partido instrumental que integra a las mareas, Podemos, Anova y Esquerda Unida. La esperanza de la dirección es mantener este 25-S la segunda plaza y rondar los 18 diputados que consiguió en 2012. La medalla de plata, en caso de que el popular Alberto Núñez Feijóo no consiga la mayoría absoluta, dejaría al candidato del PSdeG, el profesor universitario de pasado nacionalista Xoaquín Fernández Leiceaga en disposición de hacerse con la presidencia de la Xunta. 

El líder podría no tener escapatoria si el PSdeG cae al tercer escalón y Feijóo mantiene la absoluta y el PSE queda por debajo de los 10 escaños

Pero la mayoría de las encuestas dice otra cosa. Devuelven a los socialistas al infierno del tercer escalón y coinciden en revalidar la mayoría absoluta de Feijóo. Ya en las generales de diciembre fueron adelantados en votos (no en escaños) por En Marea, pero en junio le ganaron en papeletas (apenas mil, eso sí) y le superaron en un diputado. Sufrir la humillación del 'sorpasso' y que el PP pueda seguir cómodamente en el Gobierno por mayoría o con el concurso de Ciudadanos sería el peor de los escenarios posibles. 

25-S: Sánchez mide (otra vez) su liderazgo antes de librar la pugna final con sus críticos

En Euskadi, el PSE, el partido que llegó a Ajuria Enea en 2009 gracias al apoyo de los populares y que pilotó el final del terrorismo con Patxi López de 'lehendakari', puede dar un paso más hacia el desastre. De los 25 escaños de hace siete años, pasó a los 16 en 2012 y ahora podía quedar menguado a la mitad y conformarse con la cuarta plaza. Que los socialistas vascos, encabezados por su secretaria general, la exconsejera Idoia Mendia, queden adelantados por Elkarrekin Podemos —la alianza que cobija a la formación morada, Ezker Anitza-IU y Equo— ya se da por hecho, pero Ferraz tiene la esperanza de que la caída no será tan dolorosa, y logrará retener 10-11 parlamentarios. Además, podría consolidarse como un socio preferente del PNV, holgado vencedor del 25-S, a cuyo candidato y 'lehendakari', Iñigo Urkullu, no le habría hecho daño alguno la irrupción de Podemos. 

Sin Zapatero, Rubalcaba, González, Madina...

Sánchez no tendrá fácil desvincularse de lo que ocurra esta noche. Los dos candidatos, Idoia Mendia y Xoaquín Fernández Leiceaga, cuentan con todas las bendiciones de Ferraz. Y las dos direcciones autonómicas son totalmente afines. Los críticos no van a dejar pasar la oportunidad de recordárselo si se cumplen los sondeos. En el equipo del líder, sin embargo, insisten en que él se examina "en todas las convocatorias electorales", pero el 25-S, advierten, "él no es candidato" y, por tanto, no cabría extraer conclusiones de carácter orgánico de lo que suceda en Galicia y Euskadi, también porque apenas lleva dos años al frente del partido. Pero en el primer caso sí ha habido una interferencia directa de Ferraz, puesto que las listas de Pontevedra y Ourense fueron enmendadas contra el criterio de las cúpulas provinciales. Un movimiento que provocó el distanciamiento del principal poder institucional, Abel Caballero, alcalde de Vigo, que pese a los gestos de distensión apenas se ha involucrado en la campaña de Leiceaga, del que ya advirtió que no era su candidato, pues él había apostado por José Luis Méndez Romeu

El candidato del PSdeG a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, compra sardinas en el mercado de abastos de Santiago, este 24 de septiembre. (EFE)
El candidato del PSdeG a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, compra sardinas en el mercado de abastos de Santiago, este 24 de septiembre. (EFE)

El líder socialista se ha volcado además en los dos territorios, como estaba cantado. De las 15 jornadas, ha pasado 10 en las dos comunidades: seis en Galicia y cuatro en el País Vasco. Ambas federaciones diseñaron campañas muy centradas en los dos candidatos, evitando el desembarco de notables, más allá del secretario general y de dirigentes como Patxi López. No se ha tirado esta vez de José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, pese a que con ambos en el Gobierno se logró el fin de ETA. Tampoco ha aparecido Felipe González. O el exdiputado vizcaíno Eduardo Madina, si se descuenta un pequeño acto en Erandio. 

La primera parte de la campaña estuvo manchada por la salva de apoyos a Vara, y en la recta final estalló la cuestión del congreso federal exprés

La campaña del 25-S ha estado dominada, sin embargo, por polémicas ajenas a los dos territorios. Primero, por la salva de apoyos hacia el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, en defensa de su "libertad de expresión". Y dos, en los últimos días, tras conocerse que el secretario general baraja convocar un congreso federal exprés para dilucidar por fin el liderazgo del PSOE, runrún que ha desconcertado e indignado a los críticos

25-S: Sánchez mide (otra vez) su liderazgo antes de librar la pugna final con sus críticos

Al filo de la navaja

¿Y qué pasará a partir de esta noche? Todo dependerá de los resultados. Si el desastre se consuma, los barones lejanos a Ferraz —seis de los siete presidentes autonómicos, todos menos la balear Francina Armengol— se sentirán reforzados en sus argumentos e interpretarán que los datos son achacables a Sánchez y que los ciudadanos han dado la espalda a su estrategia. No les gusta ni su proyecto, que consideran vacío y errático; ni su forma de dirigir el partido, que ven cesarista; ni su falta de autocrítica, alegan, por los persistentes malos resultados. Pero si los negros pronósticos de las encuestas no se hacen carne, e incluso Leiceaga tiene posibilidades de alcanzar la Xunta, el líder saldrá fortalecido

Si el desastre no se consuma, como espera Ferraz, Sánchez saldrá fortalecido. Lo contrario activará los movimientos de los críticos para frenar sus planes

Las últimas maniobras de Sánchez —no confirmadas ni desmentidas por Ferraz— han caldeado el ambiente en el PSOE y ha resucitado las ganas de los críticos de defenestrarlo cuanto antes, bien a través de la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, lo que llevaría a la conformación de una gestora, bien a través de una moción de censura, para la que se requiere el respaldo de la mayoría absoluta de los miembros del comité federal. Ambas soluciones se verían como un golpe palaciego, un escenario violento y jamás visto en el PSOE. Caiga o no, los barones sí están dispuestos a frenar los planes del secretario general: tanto la consulta a las bases para que elijan nuevo líder el 23 de octubre como una hipotética alianza con los independentistas, que Ferraz niega con vehemencia

25-S: Sánchez mide (otra vez) su liderazgo antes de librar la pugna final con sus críticos

Entre los detractores de Sánchez no hay unanimidad de criterio respecto a cómo propiciar su decapitación y qué tiempos hay que seguir. Andalucía, con Susana Díaz a la cabeza, sí está por la labor de que se le fulmine rápidamente para que una gestora administre la siguiente decisión clave: qué hacer con la investidura. Pero otros territorios, como Castilla-La Mancha, creen que es preferible "no quemar Ferraz", en palabras del presidente regional, Emiliano García-Page, y que Sánchez salga por la misma puerta por la que entró, un congreso. Es decir, que se abrase en unas terceras elecciones que ya se perciben como inevitables para después proceder a su relevo. 

El intento de formar gobierno

En Ferraz no se creen que los barones se atrevan a asaltar el trono. Aducen que no tienen números suficientes y que siempre han amagado para luego al final frenar su embestida. Además, recalcan que Sánchez tiene de su lado a las bases, y que esa es su gran fortaleza. El secretario general ha ignorado las cuestiones orgánicas durante la campaña, aunque sí ha lanzado avisos indirectos, subrayando (este sábado lo reiteró otra vez) que su "no es no" se mantendrá "hasta el final", porque es el compromiso con sus votantes y está cumpliendo el mandato del comité federal. También ha adelantado que quiere intentar formar gobierno, porque no hacerlo sería "imperdonable", y para ello promete ser "generoso" con Podemos y Ciudadanos, a los que pide el mismo gesto y que levanten sus "vetos cruzados". Su voluntad colisiona con las voces de los barones que remarcan que el PSOE no puede llegar a La Moncloa con 85 escaños, y menos del brazo de ERC y la antigua Convergència, y con las palabras de Pablo Iglesias y Albert Rivera, que siguen rechazándose. 

El secretario general ya ha adelantado que buscará el acuerdo con Podemos y Ciudadanos, y promete ser "generoso". No hacerlo, dice, sería "imperdonable"

Serán cruciales las llamadas, los movimientos que se produzcan nada más conocerse el escrutinio. No solo importará lo que pase este domingo, también en los días siguientes y hasta el comité federal del 1 de octubre. Un PSOE más dividido que nunca se acerca a una guerra fratricida en la que, gane quien gane, habrá un reguero de sangre y muchas heridas por suturar. El 25-S puede aproximar el desenlace. Pero también, sí, arrojar un resultado poco claro que postergue el comienzo de las hostilidades. Hace mucho tiempo que no vale pronosticar escenarios en el PSOE. Como tampoco tiene sentido avanzar la caída de un Sánchez que ha demostrado saber sobrevivir contra todo y contra todos. 

En Santiago, en Bilbao y en Ferraz

Este domingo están llamados a las urnas 2.255.579 gallegos y 1.783.414 vascos. Una jornada que arrancará a las nueve de la mañana, con la apertura de los colegios electorales, y finalizará sobre las 22.30 horas, cuando esté finalizado el escrutinio, que se podrá seguir en las webs habilitadas por la Xunta y el Gobierno de Euskadi

Los dos candidatos socialistas votarán en sus respectivas ciudades. Xoaquín Fernández Leiceaga, en el rectorado de Santiago de Compostela, a las once de la mañana. Idoia Mendia votará en el IES Miguel de Unamuno de Bilbao hacia las 10.30. 

La sede federal del PSOE, en la madrileña calle de Ferraz, estará abierta a los medios a partir de las 19 horas. Aún no se sabe si habrá comparecencia de algún dirigente concluido el recuento. 

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