Jordi Sevilla: "Las eléctricas cometen un error echándole un pulso al Gobierno"
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"El Gobierno llega tarde al alza de la luz"

Jordi Sevilla: "Las eléctricas cometen un error echándole un pulso al Gobierno"

El exministro socialista y expresidente de Red Eléctrica ofrece su visión respecto a la labor económica y energética del Gobierno, la situación de REE o el polémico fichaje de Carmona por Iberdrola

Foto: Foto: S. B.
Foto: S. B.

Jordi Sevilla (Valencia, 1956) recibe a El Confidencial para abordar la actualidad política, económica y empresarial en España. Alejado de la primera línea de fuego, tanto en los político como en lo corporativo, el exministro socialista y ahora 'senior advisor' de Contexto Económico en LLYC ofrece su visión sobre la crisis energética actual, la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado o la situación de REE, empresa de la que fue presidente hasta 2020, cuando dimitió por sus diferencias con la actual vicepresidenta tercera, Teresa Ribera. Tampoco rehúye temas más espinosos como la contratación del socialista Antonio Miguel Carmona por Iberdrola.

PREGUNTA. El Gobierno ha tomado varias medidas para tratar de frenar el precio de la factura de la luz. ¿Qué le parecen?

RESPUESTA. Creo que España ha actuado tarde, la ministra [en referencia a Teresa Ribera] tardó mucho. Sus primeras declaracion, en las que señalaba que la culpa de esto la tenía el gas y que no se podía hacer nada, fueron desafortunadas. Lo creo yo y al parecer lo creyó también el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, porque a partir de entonces el Gobierno empezó a ponerse las pilas y empezaron a hacer muchas más cosas. Era muy previsible desde hace ya tiempo que el modelo del mal llamado mercado marginalista —que ni es mercado ni es marginalista— estaba pensado para unas tecnologías de generación eléctrica con unos costes similares. La irrupción de las renovables, mucho más baratas, significaba una ruptura de la lógica. Los que ahora se llaman beneficios caídos del cielo han pasado inadvertidos hasta que al dispararse el precio del gas se han hecho muy evidentes.

Foto: Teresa Ribera, Pedro Sánchez (c) y Jordi Sevilla. (Imagen: EC)

P. Europa sigue defendiendo el actual sistema de fijación de precios...

R. Es verdad que es una regulación europea, es verdad que esto se debería haber planteado a la vez que la transición energética, es verdad que Europa lo está viviendo de manera distinta a España... Yo creo que el Gobierno debería haber jugado más la baza de la isla energética. España cuenta con un bajo nivel de interconexiones con Francia y, junto con Portugal, esto la convierte en lo que se llama una isla energética. Con esa razón podíamos haber pedido una excepcionalidad a Bruselas para poder regular de manera distinta el mercado eléctrico al resto de Europa.

P. ¿Por qué cree que el actual modelo de fijación de precios no funciona?

R. Es el sistema más eficiente desde el punto de vista de la seguridad del suministro, pero no es un mercado porque la demanda es rígida, y la oferta está controlada por cuatro grupos, pues no es un mercado y no es marginalista, porque el marginalismo significa que el coste marginal más bajo es el que te determina el precio del mercado en un mercado eficiente y competitivo con muchos concurridores, esto de que aquí te lo marque el coste marginal más elevado es cualquier cosa menos marginal.

"No es un mercado porque la demanda es rígida, y la oferta está controlada por cuatro grupos"

P. ¿Qué cree usted que se debería haber hecho?

R. Se podían haber hecho otras cosas como han propuesto las empresas, primero sacar de la tarifa cosas que es discutible que se tengan que financiar con cargo a la tarifa. No estoy hablando solo de impuestos, sino de otro conjunto de primas y ayudas que se cargan en el recibo de la luz y que algunos defendemos desde hace mucho tiempo que podrían ir a presupuestos para bajar la factura.

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Foto: S. B.

Otra cosa que está haciendo el Gobierno y que es conveniente cambiar es la tarificación. No veo por qué tenemos que tener una tarifa regulada que se fija hora a hora en función de cómo está el mercado marginalista. Hay que ir a modelos como existen en otros países o como se hacía antes en España. Si la tarifa está basada en el precio promedio de tres, cuatro, cinco o seis meses, se evitarían los picos al alza y a la baja y se daría mayor certeza al consumidor.

Por último, creo que hay que fomentar los PPA [contratos a largo plazo a precio estable]. Son acuerdos fuera del mercado 'spot'. Se debería de haber fomentado mucho más esta figura.

P. Si se llevan costes de la factura a los Presupuestos Generales del Estado, se aumentará el gasto y se puede generar más déficit.

R. Es cierto, pero es mejor tratar de abordar ese déficit con Bruselas o elevar el impuesto de sociedades, que es más claro y transparente, que mantener esos costes en la factura que afectan a la competitividad empresarial.

P. Hoy, el Gobierno ha matizado su anterior reforma excluyendo parte del recorte a las eléctricas. ¿Cree que ha dado un paso atrás?

R. Las compañías eléctricas han enviado cartas a todos sus clientes diciéndoles que los contratos quedaban invalidados y que les aplicarían el recorte que anunció el Gobierno. Eso ha generado muchísimo nerviosismo entre las empresas. Cuando se aprobó el anterior decreto, en la explicación que envió la ministra excluía los contratos a largo plazo. Aun así, no quedaba claro y si hay que corregir se corrige si dicha correción tranquiliza y fomenta la relación a largo plazo.

Foto:  La vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. (EFE)

P. Dicha correción del Gobierno a la que alude se especificó a través de una respuesta que hizo Red Eléctrica. En una reciente entrevista, la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, aseguraba que se comunica a diario por WhatsApp con la ministra para la Transición Ecológica y también por teléfono. ¿Ve adecuado este nivel de interlocución?

R. No es la relación que yo concibo que debe haber entre el ministerio y Red Electrica, y esa fue una de las razones de mi salida. Presides una empresa con un accionista mayoritario que es el Estado [20% del capital social a través de la SEPI] y tienes que tener una buena relación con el Estado y también con los reguladores, pero yo siempre defendí una mayor independencia precisamente por ese 80% de accionistas privados que, por cierto, como presidente de la empresa te pueden llevar a los tribunales si entienden que no estás defendiendo sus intereses adecuadamente.

P. ¿Cómo ve la compañía después de su salida en febrero de 2020?

R. Me sorprende que la planificación [plan de inversión que elabora el Gobierno para REE] no esté aprobada. Lleva más de un año de retraso. Está todo el mundo pendiente de los permisos de conexión. Los retrasos que está habiendo en la planificación y los permisos de conexión de las renovables están generando incertidumbre. Estamos hablando de un sector muy regulado, pero con la burbuja y especulación que se han producido con los permisos de conexión a red, el que no esté todavía la planificación lanza mensajes contradictorios. Por una parte, el Gobierno llama a todo el mundo a invertir porque la apuesta por las renovables es clara y firme. Consigues arrastrar a una parte de las CCAA y del capital que apuestan por ello y luego se genera un cierto vacío porque no sabemos cuánta de esa renovable va a tener conexión a la red.

Sobre REE: "Me sorprende que la planificación [plan de inversión del Gobierno para REE] no esté aprobada. Lleva más de un año de retraso"

P. Ahora mismo se está produciendo un fuerte choque entre las empresas eléctricas y el Gobierno por las medidas para atajar el precio de la luz. ¿Cómo lo ve?

R. Es evidente que hay un pulso, pero creo que es un error por parte de las eléctricas echarle ese pulso al Gobierno y es un error por parte del Gobierno aceptar los pulsos a las empresas.

P. ¿Y quién ganará ese pulso?

R. No sé quién va a ganar el pulso, son malos pulsos, es mejor no tenerlos, intentar eludirlos, yo creo que los presidentes de empresas como Iberdrola, que actúa en muchos países, deberían cuidar mucho su imagen y evitar confrontaciones con el Gobierno, sobre todo porque actúan en sectores regulados por ese Gobierno, por lo tanto es un poco sorprendente.

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Foto: S. B.

P. A ese pulso parece circunscribirse la contratación por parte de Iberdrola de Antonio Miguel Carmona, exdirigente del PSOE. Como miembro del Partido Socialista, ¿qué le parece?

R. Yo no lo entiendo, creo que Iberdrola se ha equivocado, porque era evidente que iba a ser muy mal acogido por el actual Gobierno.

P. ¿Esto hace daño a Pedro Sánchez?

R. Sobre todo le hace daño al presidente de Iberdrola [Ignacio Sánchez Galán], no al presidente del Gobierno, porque todos entendemos que es una provocación innecesaria a Pedro Sánchez, y los accionistas de Iberdrola tampoco creo que vean bien que su presidente incurra en provocaciones innecesarias al presidente del Gobierno.

Sobre Carmona: "No lo entiendo, creo que Iberdrola se ha equivocado, porque era evidente que iba a ser muy mal acogido por el Gobierno"

P. ¿Qué diferencia hay entre que Carmona fiche por Iberdrola y otros ex altos cargos del PSOE como José Blanco, Miguel Sebastián, Beatriz Corredor o usted mismo acaben en consejos de administración del Ibex 35 como Enagás, Indra o REE?

R. Es muy diferente, porque Blanco, Corredor, Sebastián o yo mismo hemos estado en las empresas a propuesta del accionista público. Carmona no está por el interés público, como sí el resto de los mencionados. Eso sí, la SEPI propone, después tiene que ser la junta de esas compañías y sus accionistas quien ratifique los nombramientos.

P. Durante la pandemia, se ha incrementado el déficit del Estado con la promesa de que habrá ajustes en el futuro. ¿Se está demorando demasiado en presentar un plan de ajuste?

R. Sería demasiado prematuro pensar que el Gobierno ya estuviera planteando su plan de ajuste cuando Bruselas ha dicho que antes de 2023 no lo pedirá. En mi opinión, en algún momento se va a plantear que la deuda covid que está en manos del BCE se condone, aunque eso signifique rebajar sus activos.

Foto: Pedro Sánchez durante la entrevista en La Sexta. (EC)

P. ¿Qué le parecen los Presupuestos Generales del Estado que ha presentado el Gobierno?

R. Son muy continuistas. Hay un gran incremento de la recaudación como consecuencia del ciclo económico y una caída de gastos, aunque algo menor. Nos despeja la duda de que los fondos Next Generation no sustituyen inversión propia, sino que van a más a más. Son unos presupuestos poco imaginativos, por decirlo de alguna manera.

P. ¿Por qué son poco imaginativos?

R. Porque prácticamente no hay grandes medidas de ingresos ni de gastos. Se limita a coger los presupuestos que quedaron con la pandemia y ajustarlos por el ciclo económico. Las nuevas medidas del bono cultural o el bono de vivienda sí que son imaginativas, pero tampoco son partidas estructurales.

P. Los presupuestos consolidan una parte del gasto extraordinario de la pandemia, que se convierte en estructural. ¿Podemos tener un problema con este nuevo gasto?

R. Sí y no. El problema es que una parte de ese gasto que se convierte en estructural viene a cubrir un déficit estructural, por ejemplo, en gasto sanitario. Veníamos diciendo desde hace mucho tiempo que los recortes aplicados durante las legislaturas de la austeridad estaban descapitalizando nuestra sanidad pública. Lo que se hace ahora es revertir los recortes.

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Foto: S. B.

P. El gasto social cada vez es más importante, pero las pensiones se llevan casi el 80% de ese nuevo gasto.

R. En las pensiones me sorprendió el acuerdo alcanzado, y no para bien. Todos sabemos que la reforma de las pensiones tenía dos grandes referentes: uno, a corto plazo, favorable a los pensionistas, que era la revalorización con el IPC, y otro que ponía un poco más complicada la relación entre cotización y pensión de cara la futuro. Llámale tasa de sostenibilidad, de equilibrio generacional o como sea.

El Gobierno tenía para negociar una cosa buena y una mala, que todos esperábamos que se negociaran a la vez. Cuando ya has entregado la buena, va a ser mucho más complicado sacar por acuerdo la mala. Pero si no hacemos eso, estamos machacando una vez más a la juventud, que es una de las cosas que a mí más me sorprenden de España: los pensionistas se manifiestan y consiguen cosas y la juventud, que está en peor situación, no lo hace. Me parece que es una gran insolidaridad la que estamos viendo en este momento.

Me parece que estamos viendo una gran insolidaridad con la reforma de las pensiones

P. ¿Por dónde debería ir la futura reforma fiscal?

R. El problema no es saber o no lo que tenemos que hacer sino hacerlo. Los problemas están suficientemente estudiados por muchos expertos y gobiernos, lo que hemos perdido es el impulso social reformista para hacerlo. En el caso de la fiscalidad, me conformo con tener una recaudación per cápita por PIB como la media de la Unión Europea. Está muy estudiado dónde está el agujero: casi 30.000 millones de beneficios fiscales en el IRPF y en el IVA.

P. ¿La sociedad española está preparada para una gran subida de impuestos como sería esa?

R. El mismo que dice que no quiere pagar más como autónomo, luego quiere cobrar más pensión. El que no quiere que suba el IVA a los alimentos quiere que la sanidad esté mejor. Tenemos que ponernos ante nuestro propio espejo y entender este juego de sacrificios y de beneficios. Está muy bien decir que paguen bien los ricos, pero con eso no llega. Eso le da justicia al sistema, que está muy bien. Por ejemplo, dos personas que ganan lo mismo al año y con la misma situación familiar, pero uno lo gana trabajando y el otro de rentas de activos heredados de su padre, no pagan lo mismos impuestos. Paga mucho más el que lo gana trabajando, luego tenemos un sistema fiscal que penaliza el trabajo y el esfuerzo. Ese es un planteamiento que tiene que hacerse. Como sociedad, ¿queremos beneficiar al rentista?

Está muy bien decir que paguen bien los ricos, pero con eso no llega

P. En el Gobierno están saltando chispas por la reforma laboral. En los programas electorales de Pedro Sánchez, ha entrado y salido de forma recurrente la derogación de la reforma laboral. ¿Cuál cree que es la opinión del presidente respecto a la derogación?

R. No sé cuál es la opinión del presidente, sé lo que aparecía en el programa electoral, que yo hice y que es lo que se ha mantenido incluso en el acuerdo de coalición. Hay seis puntos y yo estoy de acuerdo con todos, son los que algunos llamábamos los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP, que pudo tener su sentido cuando estábamos siendo rescatados por Europa, pero casi 10 años después no tiene sentido mantener las políticas de salvamento nacional que se aplicaron en aquel contexto. Tiene sentido que esas cosas, que son cuatro o seis, se revisen. No se deroguen, se cambien. Creo que ahí se ha trabajado mucho desde hace tiempo. Mi tesis es que si este Gobierno hubiera empezado la negociación con los agentes sociales por la reforma laboral en los términos que figuran en el acuerdo de gobierno de coalición, los hubiese sacado con acuerdo.

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Foto: S. B.

P. ¿Incluyendo la CEOE?

R. En aquel momento, sí. Con algunos posibles matices, pero se habría sacado. Porque hay solo un par de temas que son comprometidos. El de la ultraactividad, que tampoco genera mucho problema, y el de la superioridad del convenio de empresa sobre el del sector, hay fórmulas para solucionarlo. Por ejemplo, en el acuerdo con Ciudadanos pactamos que el convenio del sector tuviera prevalencia en dos cosas: salario y jornada, y todo lo demás al de empresa. Yo creo que ahora no va a salir, pero la CEOE al principio habría aceptado.

Foto: La ministra portavoz, Isabel Rodríguez. (EFE)

P. ¿Qué opina del mantra de la 'derogación'?

R. Me parece que es un absurdo. La reforma laboral del 12 creo que tiene 270 artículos, ¿hay que derogar todos? ¿También el de los ERTE? Por lo tanto, no estamos hablando de derogar, sino de modificar los aspectos más lesivos. Esto se ha convertido en un mantra entre dos partidos que se presentarán por separado a las elecciones.

P. ¿Tiene la sensación de que las posiciones dentro del Gobierno están muy alejadas?

R. Creo que no, y creo que deberían fusionarse en el acuerdo de gobierno. Creo que son más codazos para ganar la posición en la foto que de contenido.

P. ¿Cómo introducimos los peajes en la red de autopistas?

R. La España democrática ha perdido la cultura de precio público que en la hacienda clásica forma parte imprescindible de la financiación de los precios públicos. Las autopistas son un servicio al conjunto de España, por eso se pagan con cargo a Presupuestos, pero es evidente que quienes más las usan más las gastan, por eso parece razonable que paguen un poco más con un precio público. Me parece que los peajes son sensatos y razonables enmarcados en este contexto, pero hace falta una pedagogía que se ha echado a la basura.

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