La extraña promesa de Sánchez: que el recibo de la luz de 2021 sea el más caro en nueve años
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ANTE LOS RÉCORDS DE LA ELECTRICIDAD

La extraña promesa de Sánchez: que el recibo de la luz de 2021 sea el más caro en nueve años

El presidente asegura que los españoles pagarán lo mismo que en 2018, un año especialmente prohibitivo. Llegar a ese objetivo supondría una bajada modesta en el mejor de los casos

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió este domingo en una entrevista en el diario 'El País' a que los españoles acogidos a la tarifa regulada habrán pagado a finales de este año por la luz lo mismo que en 2018. En plena alarma social por la subida de los precios en el mercado mayorista, que ha registrado hasta ocho récords el pasado agosto, la promesa sorprende por modesta, ya que significaría que 2021 cerrase con la tarifa más elevada de los últimos nueve años, igualada con la del año que Sánchez llegó a Moncloa.

Así se deduce de los datos aportados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), según los cuales la tarifa de 2018, con una media de 67,21 euros, fue la más cara desde 2012, cuando alcanzó su máximo histórico. Unas cifras similares a las de Facua, que explican que la factura para el usuario medio en 2018 ascendió a 77,18 euros, frente a los 71,15 euros de 2019 o los 63,64 de 2020, la más barata de la última década.

¿Qué vende Sánchez, entonces, con un objetivo tan modesto? Podría considerarse que resignación, pero lo que intenta el presidente es convencer a los españoles de que la factura se abaratará de aquí al final de año, viniendo como venimos del mes más caro de la historia para los consumidores con tarifa regulada. En cambio, los datos se pueden leer de otra forma al tomar como referencia la media de lo que llevamos de 2021: si se descuenta el IPC, el recibo tendría que subir para igualar al de 2018.

Foto: Así se revisa la factura de la luz para poder subsanar errores (Pixabay)

A pesar de que el Gobierno repite constantemente que el alza de los precios de la energía en el mercado mayorista apenas se está trasladando al bolsillo de los consumidores, lo cierto es que, de mantenerse los niveles de lo que llevamos de 2021, estos pagarían en septiembre, octubre, noviembre y diciembre una media de 68,46 euros al mes, 1,25 euros más que en 2018, según la OCU. Es decir: 821,76 euros al año. Para que el gasto de 2021 fuese igual al de tres años antes, de aquí a diciembre la factura debería bajar 3,75 euros al mes respecto al promedio de lo que llevamos de año, hasta los 64,71 euros. El abaratamiento sería muy superior, de más de 13 euros (un 16,7%), si se establece la comparación con la tarifa de agosto, cuando la factura media ascendió a 78 euros.

Sin embargo, estas cifras varían si se utilizan precios constantes. En los últimos tres años, el IPC se ha situado en un 2,8%, si se comparan los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a julio, con los del mismo mes de 2018. Al descontar el efecto de la inflación, la factura mensual media de lo que llevamos de 2021 alcanza los 66,54 euros, 67 céntimos menos que en 2018. He ahí la gran paradoja: para que los españoles pagasen lo mismo que en el momento que Sánchez tomó como ejemplo, la tarifa se debería encarecer ligeramente durante lo que queda de año. Las cifras reales variarán ligeramente cuando se conozca el dato definitivo de inflación de 2021 y se pueda comparar con el de 2018 para descontar el efecto del alza de precios.

Más allá de cuentas de la lechera, la hemeroteca no perdona: Sánchez criticó en 2018 Rajoy por una factura que ahora se marca como objetivo

En cualquier caso, para que el recibo fuese igual que el de 2018, como prometió el presidente, los precios deberían bajar desde los récords de agosto. Y ahí está la baza de Sánchez.

La referencia de agosto: la factura bajará

El octavo mes de este 2021 es la referencia que usan en Moncloa para prometer un abaratamiento de la luz. Según explicó el pasado lunes en el Congreso la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, el pago total anual de un usuario medio en 2018 fue de 598 euros, y este año llegaría a 644 si se mantuviesen los precios de agosto en los próximos cuatro meses. Con esa proyección como punto de partida, la factura se debería reducir 46 euros (11,5 al mes) de aquí diciembre para que los españoles pagasen lo mismo que hace tres años. Sin embargo, el descuento de la inflación reduce la bajada a unos 7,5 euros mensuales.

En función de los datos que se cojan —los del Gobierno o los de las asociaciones de consumidores—, de si se descuenta o no el efecto de la inflación —Sánchez apuntó a lo primero— y, sobre todo, de si se usa como referencia el recibo medio de lo que llevamos de año o el último —y más caro— de agosto, la promesa del presidente de un gasto similar al de 2018 puede implicar bajadas más o menos modestas o incluso subidas imperceptibles en la factura. Pero, más allá de las cuentas de la lechera, la hemeroteca no perdona: el líder socialista criticó en 2018 al Ejecutivo de Mariano Rajoy por una factura de la luz que ahora se marca como objetivo.

Sánchez llegó entonces al poder. Solo el inquilino de Moncloa y sus asesores saben si ha tomado ese año como ejemplo para intentar convencer a los españoles de que durante su mandato no ha subido la factura de la luz o simplemente para prometerles que en 2021 no pagarán el recibo más caro de la historia. Mientras tanto, la electricidad sigue batiendo récords en el mercado mayorista y el margen fiscal del Gobierno se agota. Ahora que el Ejecutivo se conforma con volver a 2018, tendrá que explicar cómo revertir la tendencia actual del mercado para conseguir su modesto objetivo.

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