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Los galácticos matan al padre: cómo Mbappé devoró a Florentino (gracias a Neymar)
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Los nuevos mandarines

Los galácticos matan al padre: cómo Mbappé devoró a Florentino (gracias a Neymar)

Tras desestabilizar al Barcelona, el aumento del poder de los jugadores y la chequera de los clubes-estado arrinconan al Madrid en un mercado hormonado por los petrodólares

Foto: Imagen: L. M.
Imagen: L. M.

Escena 1: 4 de marzo de 1979. Los futbolistas del Barcelona y el Real Madrid se niegan a saltar al campo a jugar sus respectivos partidos de Liga. Huelga masiva de futbolistas españoles para protestar contra, entre otras cosas, el derecho de retención, que da derecho a los clubes a retener indefinidamente a sus jugadores a cambio de pequeñas subidas salariales anuales. Cambiar de equipo o ganarle una negociación al presidente de un club era misión imposible para un futbolista.

Escena 2: 21 de mayo de 2022. Kylian Mbappè da un portazo en las narices a Florentino Pérez.

Foto: Florentino Pérez en el estadio del Parque de los Príncipes. (Reuters/Gonzalo Fuentes)

Cuando, el pasado mes de agosto, el PSG rechazó una oferta de 200 millones del Real Madrid por Mbappé, la nación merengue reaccionó con incredulidad y sarcasmo. Incredulidad porque nadie podía creer que un club rechazara 200 millones por un jugador que se iría (de ahí el sarcasmo) gratis al año siguiente. "¿No lo queréis vender? Vendrá el año que viene y no veréis un euro", era el sentir popular general. Lo que no entendían los aficionados del Madrid es que las reglas del juego habían cambiando: que un jugador llegara libre ya no significaba que viniera gratis. Gratis era ahora sinónimo de una tonelada de billetes (tantos que si alguien ofrecía más, no habría mucha posibilidad de reacción).

Cuando el entorno de Mbappé retomó luego las negociaciones con el Madrid, sus condiciones fueron las siguientes: además del sueldo astronómico previsto, pidieron al Madrid 200 millones de euros de prima de fichaje, según 'Marca'. Los mismos malditos 200 millones de euros que no había querido el PSG por el jugador. El Madrid acordó finalmente pagarle a Mbappé una prima de fichaje de 130 millones.

Pero lo importante no es la cifra en concreto, exagerada en cualquier caso, como lo que reflejaba: los nuevos galácticos empezaban a mandar más que los clubes, cobraban los traspasos que antes recibían los clubes y estaban en condiciones de torear a Florentino Pérez y exprimir al PSG al mismo tiempo (se dice que Mbappè ha recibido una prima de renovación de 180 millones a cambio de seguir en París).

Foto: Ancelotti se abraza a Karim Benzema en el Bernabéu. (Reuters/Susana Vera)

En efecto, el caso Mbappé ha estado marcado por las millonarias cláusulas leoninas exigidas por el jugador al Madrid y al PSG. El jugador ha impuesto sus condiciones no porque le guste mucho el dinero, que quizá también, sino porque tenía el poder para hacerlo.

Paralelamente al psicodrama Mbappé, Erling Haaland, el otro gran galáctico en el mercado, fichó por el Manchester City. Según la prensa alemana, pese a firmar por cinco años, Haaland ha incluido una cláusula de salida en dos años por 150 millones de euros. Es decir, en dos temporadas, y a poco que le vaya bien, habrá nuevo culebrón Haaland, nueva puja entre equipos y nuevas primas de renovación y fichaje.

Resumiendo: Mbappé y Haaland, la sartén por el mango y creando tendencia.

Foto: Benfica vs Vitoria de Guimaraes (EFE)

El sorpaso de los nuevos galácticos a los clubes está cambiando el mercado del fútbol: de los contratos de larga duración y los traspasos entre clubes, hemos pasado a una élite de jugadores con contratos cortos para llevarse un dineral extra por renovaciones o fichajes. La pasta que antes se llevaban los clubes por vender jugadores se la están llevando ahora los jugadores; o mejor dicho: los jugadores especiales.

Habla Raffaele Poli, responsable del observatorio del fútbol CIES: "No hay 1.000 jugadores como Mbappé en el mercado, de lo contrario, el poder de la 'estrellas' no sería tan grande. Este grupo reducido de jugadores (Ronaldo, Messi, Neymar y ahora Mbappé) tiene una alta conciencia de su poder y una organización cada vez más profesional a todos los niveles (imagen, comunicación, finanzas, rendimiento deportivo, etc.) para optimizar al máximo su estatus, que no va a disminuir, vista la tendencia juvenil en redes a identificarse/apegarse a las estrellas incluso más que a los clubes en los que juegan. Los jugadores y su entorno harán todo lo posible por ejercer y reforzar este nuevo poder que les otorgan los jóvenes consumidores".

Foto: El delantero galo es el gran vencedor. (Reuters/Christian Hartmann)

Según Miguel Delaney, redactor jefe de fútbol del periódico británico 'The Independent', "lo de Mbappé es un caso sin precedentes y relativamente aislado. Hay muy pocos jugadores con esa capacidad de presión y muy pocos clubes capaces de entrar el trapo".

El problema español: el Madrid y el Barcelona están dejando de estar entre esos clubes.

Más que un coladero

Mbappé ha volteado ahora el tablero de la relación entre clubes y galácticos, todo se aceleró la década pasada. El Barcelona hizo de canario en la mina con Neymar y Messi.

El fichaje de Neymar por el Barcelona en 2013 fue el primer gran ejemplo de que algo se estaba descontrolando en el mundo del fútbol

El fichaje de Neymar por el Barcelona en 2013 fue el primer gran ejemplo de que algo se estaba descontrolando en el mundo del fútbol. Más que una negociación fue un sainete financiero. Una subasta a varias bandas, atravesada por una tupida red de intermediarios y empresas pantalla, acabó encareciendo tanto el precio final... que el Barcelona lo ocultó durante años: se dijo que costó 53 millones, pero como desveló 'El Mundo' en 2021, fueron 204 millones, casi cuatro veces más. El fichaje de Neymar acabó en los tribunales con gran escandalera y achicharró la presidencia de Sandro Rosell.

Y todavía faltaba la renovación de Messi por el Barcelona en 2017.

"En periodos anteriores, no estaban impulsados ​​por propietarios de estados-nación, que han arrastrado al alza a toda la industria"

Las cifras secretas de la renovación de Messi fueron siderales:. 74 millones de euros netos de salario al año entre fijos y variables, prima de renovación de 115 millones de euros y prima por cumplir el contrato de 78 millones, según reveló 'El Mundo' en 2021.

El presidente Josep Maria Bartomeu firmó la renovación de Messi en plena inestabilidad por la sorpresiva fuga de Neymar al PSG, que desencadenó un serial de decisiones erráticas del Barcelona. Atentos a la secuencia.

En 2017, el PSG pagó 222 millones para llevarse a Neymar por sorpresa. El mundo del fútbol se quedó en 'shock' (y eso que la letra pequeña del contrato no se conoció hasta el año pasado: 43 millones de sueldo anual y 50 millones de prima de fichaje).

Lo inquietante no fue la constatación de que el PSG tenía mucho dinero, sino el efecto contagio que provocó la operación Neymar. Según desveló ‘The Independent’, “uno de los objetivos del PSG con el fichaje fue aumentar los precios y los salarios a tal nivel que solo un puñado de clubes pudiera competir”.

¿Cómo reaccionó el Barcelona a la fuga de Neymar? Con pánico. Con fichajes fuera de mercado para recuperarse del golpe (Dembélé y Coutinho pasaron a ser los fichajes más caros de la historia del club). Lo siguiente fue un Barça en caída libre: no solo no volvió a ganar la Champions (ni siquiera se quedaría cerca), sino que entró en barrena económica: entre la renovación multimillonaria de Messi y los fichajes a lo loco para tapar la huida de Neymar, la masa salarial se desmadró y acabó estrangulando al club.

Cegados por los éxitos, los gestores del Barcelona mimaron a sus estrellas (sobre todo a Messi, pero no solo) más allá de la inconsciencia. La combinación de falta de competitividad (menos ingresos por no avanzar en la Champions), gasto en salarios fuera de todo realismo y cerrojazo del covid dejó el club al borde la quiebra.

Foto: Actualmente, los espectadores disfrutan de una gran cantidad de información gráfica durante la retransmisión de los partidos en directo. (Fuente: LaLiga)

El Barça se había convertido en el equipo que más gastaba en salarios del mundo. En su primera rueda de prensa como nuevo presidente, en la primavera de 2021, Joan Laporta admitió que la masa salarial era un 10% superior a los ingresos, y que la deuda ascendía a 1.350 millones de euros.

Si el fichaje de Neymar por el PSG fue una trampa para hinchar artificialmente el mercado y asfixiar a la competencia, el Barcelona cayó en ella de manera estrepitosa.

¿Se han convertido los altos salarios de los jugadores estrella en una trampa para la mayoría de los grandes clubes europeos? “Sí, y empeora con cada época. En periodos anteriores, incluso cuando los salarios eran enormes, no estaban siendo impulsados ​​por propietarios de estados-nación, que han arrastrado al alza a toda la industria, lo que es aún más problemático porque es muy difícil regular todo el mercado del fútbol en su conjunto”, cuenta Delaney.

Las barbas del vecino

La indulgencia económica hacia sus estrellas y la loca carrera por mantener el ritmo que imponían los petrodólares del City y el PSG hicieron descarrilar al Barcelona. De un modo menos extremo y más simbólico, es lo que le ha pasado ahora a Florentino Pérez en su intento frustrado de fichar a Mbappé.

El Real Madrid y el Barcelona llevaban tanto tiempo dominando Europa con mano de hierro —10 títulos de Champions entre 2000 y 2018— que cuando el Barcelona empezó a dar muestras de desintegración, Florentino se preocupó lo suficiente para convertirse en un Florentino desconocido. El Florentino de los últimos años ha estado más pendiente del control de gasto que de los fichajes galácticos, en un contexto de reducción de ingresos por covid y reforma millonaria del Bernabéu. En la temporada 2020-2021, el Real Madrid gastó, por primera vez en 40 años, cero euros en fichajes. Verano absolutamente aciago para los portadistas de 'Marca'. El Atlético de Madrid B y el Real Madrid Juvenil A gastaron más que el Madrid en fichajes ese verano. La 'austeridad' había llegado para quedarse.

El Madrid empezó esta temporada gastando 31 millones de euros en fichajes, pese a vender jugadores por valor de 151 millones

Siete clubes españoles gastaron más que el Madrid el pasado verano, entre ellos, el Almería de Segunda División. El Madrid empezó esta temporada gastando 31 millones de euros en fichajes, pese a vender jugadores por valor de 151 millones. En lugar de gastarse el superávit, el Madrid prefería llenar la hucha porque Florentino tenía un plan...

placeholder Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, y Florentino Pérez. (Reuters)
Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, y Florentino Pérez. (Reuters)

El plan

Florentino cortó el grifo, no quería entramparse como el Barcelona, pero se arriesgaba a que el Madrid (equipo exitoso, pero al borde de la caducidad) dejara de ser competitivo. El presidente del Madrid optó por ahorrar para intentar luego el fichaje del mejor jugador del mundo, Kylian Mbappé. Florentino estaba de engañoso perfil bajo, se preparaba en silencio para la guerra, aún estaba en condiciones de atraer al galáctico alfa y dar una lección a los nuevos ricos de los petrodólares...

En un mundo cortoplacista, el plan de Florentino fue criticado por los agoreros: el Madrid de las tres Champions seguidas (2016, 2017 y 2018) parecía en su ocaso y la falta de fichajes lo hundiría en la decadencia. Pero el Madrid de las vacas flacas no solo ha ganado la Liga este año, sino que el sábado jugará la final de Champions tras tumbar a los clubes-estado (PSG y City) en dos remontadas épicas e inverosímiles. Florentino había cuadrado el círculo: que su equipo de viejos guerreros rindiera al máximo sin refuerzos, mientras pertrechaba el fuerte para aguantar el brutal desembolso económico del fichaje de Mbappé.

Foto: Xavi, en el último partido de Liga. (EFE/Marta Pérez)

Pero cuando solo le quedaba colocar la última carta, el fichaje de un Mbappé ya que se dejaba querer, el castillo de naipes se vino abajo: el jugador francés fue abducido por el poderío económico y geoestratégico del PSG de Qatar. No es que la paciente planificación del Madrid saltara por los aires, es que el golpe de los nuevos ricos a las viejas fortunas del fútbol europeo era demoledor.

La prensa deportiva madrileña vendió por activa y por pasiva que Mbappé jugaría en el Madrid, y probablemente también Haaland, pero los dos futbolistas más deseados han acabado en el PSG y en el Manchester City en cuestión de semanas. Ya era oficial: los galácticos habían matado al padre Florentino.

Galácticos de primera hora

La creación de la Premier League (1992) y el caso Bosman (1995) calentaron económicamente el negocio del fútbol en los años noventa. La era de la acumulación de estrellas a precios desorbitados cogió el turbo en 2000, cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid y, antes de que nos diéramos cuenta, fichó a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. O cuando no había proyecto mesiánico en España que los bancos del ladrillo no pudieran financiar. Florentino, en definitiva, aceleró las nuevas reglas del juego: solo los grandes acorazados del fútbol europeo, capaces de pagar salarios cada vez más altos, competirían por los títulos.

¿Está probando ahora Florentino su propia medicina con la superioridad económica de PSG y City? "En resumen, sí. Los superclubes [históricos] generaron este ambiente en primer lugar, y no olvidemos que se resistieron a cualquier tipo de regulación si les afectaba directamente", afirma Delaney, antes de matizar: los galácticos de Florentino explican el dominio actual de los clubes-estado, pero no justifican sus abusos. "Esto no significa que la situación actual sea correcta, por supuesto. La historia del fútbol europeo en los últimos 20 años es ver cómo el extremo superior [de la industria] se va estrechando cada vez más".

Foto: Mbappé seguirá en el PSG hasta 2025. (Reuters/Christian Hartmann)

Por la puerta que abrió Florentino, y al calor de la globalización económica del fútbol, se acabaron colando los jeques que ahora quitan el sueño al Real Madrid y al Barcelona, que se subió con éxito a la ola que levantó Florentino, pero se acabó desplomando cuando la ola se hizo demasiado gigante por la irrupción de los clubes-estado y su exagerada inflación del negocio.

¿Y los jugadores? Tan contentos. La llegada de los clubes-estado aumentó los salarios, con el consiguiente subidón del poder de las superestrellas.

Nuevos ricos, viejas trampas

Ferran Soriano, actual CEO del Manchester City y vicepresidente del Barcelona entre 2003 y 2008, explicó en un ensayo (‘La pelota no entra por azar’, 2013) las claves de un club de éxito. La principal: ingresar más para poder gastar más en salarios. "Hay una variable que explica los resultados deportivos de los equipos, con una correlación casi de uno a uno: los salarios (...) Los equipos que ganan son los que pagan los salarios relativos más altos, los que son capaces de contratar y pagar (...) a los mejores jugadores (...) Que equipos pequeños como la Real Sociedad estuvieran a punto de ganar la Liga en 2003, o que el Oporto ganara la Champions en 2004, puede llevarnos a engaño (...) Si queremos tener un equipo con posibilidades de ganar campeonatos de forma periódica y recurrente, deberemos (...) generar ingresos suficientes para poder contratar el mejor talento disponible (...) No tiene nada que ver con el azar".

Lo que no contó Soriano en el libro es que es fácil gastar cuando uno gasta a fondo perdido...

En 2020, la UEFA condenó al Manchester City a dos años sin competir en Europa y 30 M de multa por incumplimiento del 'fair play' financiero

En 2020, la UEFA condenó al Manchester City a dos años sin competir en Europa y 30 millones de multa por incumplimiento del 'fair play' financiero, creado para que los clubes no gastaran más de lo que ingresaban. Las pruebas contra el City parecían contundentes: 'Football Leaks' había filtrado varios correos electrónicos en los que los ejecutivos del club (entre ellos, Soriano) pactaban con los dueños (Qatar) patrocinios cataríes bajo cuerda para seguir metiendo dinero en el City saltándose la normativa.

¿Estábamos ante la prueba definitiva del abuso de los clubes-estado que denunciaban los clubes históricos como el Madrid, la Juventus o el Barcelona? ¿Competían los clubes-estado en superioridad de condiciones? ¿Había unas reglas para unos y otras para otros? Eso parecía, pero... La UEFA acabó retirando la sanción tras las alegaciones del City. Se habló entonces de la larga sombra de Qatar sobre el fútbol mundial. Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, es también el dueño de los derechos televisivos de la Champions, es decir, uno de los principales financiadores de la UEFA. En palabras de un conocedor de los entresijos del fútbol mundial: “La UEFA está cogida por los huevos por Al-Khelaifi”.

Foto: El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin. (EFE/Jean-Christophe Bott)

La Liga española tiene un mecanismo para mejorar el saneamiento financiero de los clubes: si te pasas con la masa salarial, no puedes inscribir nuevos jugadores. Norma que está obligando al Barcelona a hacer cabriolas para acometer nuevos fichajes.

La UEFA quiere ahora limitar la masa salarial de los clubes al 90% de los ingresos en la temporada 2023-2024, al 80% al año siguiente y al 70% para la temporada 2025-2026. La medida suena sensata. Otra cosa es que se cumpla. ¿Hacia dónde vamos?

"El nuevo 'fair play' financiero de la UEFA va a ir poniendo el listón en torno al 70%, que ya es mucho si queremos que los clubes sean rentables, pero que al menos equilibraría las cuentas. Pero el problema va a ser de control porque, en la carrera hacia el éxito, los clubes no han dudado y probablemente no dudarán en encontrar medios alternativos de ingresos que no aparezcan en sus cuentas", afirma Raffaele Poli.

"El caso Mbappé es un poco especial, pero muestra que la escalada de salarios y traspasos no va a detenerse, a pesar del 'fair play' financiero, dado que un club como el PSG, pero también otros, puede darse el lujo de pagar por un jugador cantidades muy por encima de lo razonable si el objetivo fuera equilibrar las cuentas en lugar de ganar trofeos a toda costa. Esto también explica el endeudamiento de clubes más 'tradicionales' como el Barcelona, el ​​Real Madrid, la Juventus o el Inter. Los altos salarios y traspasos son un problema para la buena salud financiera de los clubes, pero son los propios clubes los que crean este problema con una gobernanza poco responsable, ayer, hoy y muy probablemente también mañana", añade Poli.

La entrevista

Para rematar: hablamos con el economista e historiador del fútbol David Valero.

PREGUNTA. ¿Se han convertido los salarios de los futbolistas en el principal problema del fútbol?

RESPUESTA. Los ingresos del fútbol se han disparado los últimos 15 años, sobre todo por los derechos televisivos. Ha entrado mucho dinero nuevo al fútbol, pero los clubes no han aprovechado para sanearse, sino que, según les entraba el dinero, se lo iban dando a los futbolistas alegremente. Ha sido un error estratégico de los clubes. Lo han hecho mal. La inflación de los salarios es un problema grave, más que la de los traspasos.

P. ¿Qué deberían hacer los clubes cuando se encuentran exigencias como las de Mbappé?

"Los equipos de la Liga ya no pueden competir por los jugadores estrella, pero tampoco deberían: las estrellas están sobrevaloradas"

R. Creo que no deberían ceder. Las grandes estrellas no son tan decisivas para ganar títulos, y a la falta de Champions del PSG y el Manchester City desde que son clubes-estado me remito.

P. ¿Fue el fichaje de Neymar por el Barcelona el inicio de una era de exigencias disparatadas por parte de los jugadores?

R. Probablemente venía de antes. Lo que pasó con el contrato de Neymar es que acabó radiografiado y expuesto por diversas circunstancias.

P. Fuera Neymar o no el primero, lo que está claro es que las cosas no eran así antes, ¿no?

R. Las cosas eran radicalmente diferentes antes. A finales de los setenta, los jugadores eran prácticamente esclavos de los clubes. Si un jugador quería cambiar de aires, bastaba con que su equipo le hiciera una subida salarial de un 10% anual para retenerle. Lo decía la ley. El derecho de retención. Nadie era libre de irse cuando quisiera. Que Quini jugara en el Sporting hasta los 31 años y solo entonces se fuera al Barcelona no es casualidad.

P. O sea, que hemos pasado del cero al infinito…

R. Hemos pasado de una situación injusta para los jugadores a una situación injusta para los clubes. No tiene sentido ofrecer dinero sin parar a los jugadores cuando toda la industria está en pérdidas. No vale todo.

P. ¿Pueden los clubes españoles entrar en las pujas más salvajes?

R. Los equipos de la Liga española ya no pueden competir por los jugadores estrella, pero la cuestión no es tanto si pueden como si deben. Yo creo que no deberían. Las estrellas están sobrevaloradas. Mira lo bien que le ha ido al Real Madrid en la Champions sin Mbappé y sin hacer grandes desembolsos los últimos años.

P. ¿Compiten los clubes-estado y los clubes históricos en igualdad de condiciones?

R. Rotundamente no. El regulador del fútbol europeo, la UEFA, no tiene ningún incentivo para frenar el proceso inflacionista. Su principal interés (cortoplacista) es que no deje de entrar dinero en el circo, y el PSG y el Manchester City cumplen esa función perfectamente. No veremos a la UEFA enfrentarse a los clubes-estado.

Escena 1: 4 de marzo de 1979. Los futbolistas del Barcelona y el Real Madrid se niegan a saltar al campo a jugar sus respectivos partidos de Liga. Huelga masiva de futbolistas españoles para protestar contra, entre otras cosas, el derecho de retención, que da derecho a los clubes a retener indefinidamente a sus jugadores a cambio de pequeñas subidas salariales anuales. Cambiar de equipo o ganarle una negociación al presidente de un club era misión imposible para un futbolista.

Kylian Mbappé
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