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Llega el verano, pero la guerra sigue: por qué no hay que dejar de apoyar a Ucrania
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Llega el verano, pero la guerra sigue: por qué no hay que dejar de apoyar a Ucrania

La resistencia ucraniana se ha sustentado en parte por el apoyo de los ciudadanos y gobiernos europeos. Pero, con la llegada de las vacaciones, este corre el riesgo de desvanecerse

Foto: Una mujer protesta en Berlín contra la invasión de Ucrania (EFE/Filip Singer)
Una mujer protesta en Berlín contra la invasión de Ucrania (EFE/Filip Singer)

Los ciudadanos europeos han sido esenciales para que sus gobiernos mantengan la ayuda a Ucrania para defenderse contra la agresión militar rusa. En el caso alemán, por ejemplo, los líderes políticos se han mostrado más temerosos y dubitativos que la opinión pública. Sin embargo, gracias a la presión de esta, los dirigentes alemanes han ido cambiando su postura y han comenzado a ayudar a la nación ucraniana contra la invasión de Moscú.

No obstante, hay algunas excepciones a esta tendencia. Es el caso de Italia, en donde la población se ha mostrado generalmente más indecisa que sus políticos. Pero, incluso en el país transalpino, la presión para apoyar a Kiev de algunos votantes parece haber condicionado la acción gubernamental, mientras que la gran parte de estos simplemente han aceptado que su nación ayude a Ucrania.

Foto: Javier Rupérez, exdiputado y actual presidente de la plataforma Denaire. (Cedida)

A principios de marzo, poco después de que Rusia comenzara la invasión del país vecino, advertí que la solidaridad europea con Ucrania podía desvanecerse una vez que los ciudadanos empezar a sentir el impacto económico de la guerra. Después de todo, tal y como observó Albert Hirschman, los votantes son también clientes, lo que supone que constantemente hacen un balance entre su compromiso público y sus propios intereses.

En Alemania, de acuerdo con una encuesta reciente, el apoyo público a un embargo del gas ruso ha comenzado a evaporarse. Por su parte, en Italia, la coalición gubernamental ha colapsado tras una crisis política que comenzó después de que el Movimiento 5 Estrellas —cuyo líder criticó el suministro de armas a Ucrania y pidió negociar con Rusia— no se presentara a una moción de confianza, lo que dio lugar a una cadena de desencuentros que terminaron con Mario Draghi presentado su dimisión el jueves por la mañana.

Foto: Una protesta de refugiados en Idomeni, Grecia, en 2016. (EFE/Nake Batev)

A juzgar por una reciente encuesta llevada a cabo por el European Council on Foreign Relations (ECFR), el aumento de los precios de la energía y de los alimentos puede llevar a que un mayor número de europeos perciba —de manera errónea— que hacer concesiones a Rusia puede hacer que la guerra no siga alargándose. Ivan Krastev y Mark Leonard, autores de esta encuesta, destacan la importancia de un mensaje político coherente y eficaz para mantener el frente de solidaridad con Ucrania.

Sin embargo, un nuevo riesgo para la persistencia de la solidaridad europea con Ucrania emerge con la llegada del verano. En este periodo vacacional, los europeos tendrán menos tiempo y paciencia para mantener activo un seguimiento de la actualidad de la guerra. En consecuencia, la presión a sus dirigentes para que continúen apoyando a Ucrania ocupará un menor lugar en sus mentes.

placeholder Imágenes de una protesta contra la guerra de Ucrania. (EFE/Isaac Esquivel)
Imágenes de una protesta contra la guerra de Ucrania. (EFE/Isaac Esquivel)

Aquellos ciudadanos europeos que puedan permitírselo aprovecharán el parón veraniego para relajarse y escapar de la preocupación generada por el covid-19 y la guerra de Ucrania. Y están en todo su derecho de hacerlo. Desde luego, los precios desorbitados de la gasolina y de los vuelos harán que no olviden del todo el conflicto en el este del continente. Aun así, pasarán el tiempo en la playa con su familia o reuniéndose con sus amigos. Y, por lo tanto, desviarán su foco de atención de la guerra y de las manifestaciones o protestas para apoyar a la nación ucraniana.

La reducción de la presión pública sobre los gobiernos europeos puede llevar a una ralentización en el apoyo militar y político a Kiev. Un efecto similar puede ocurrir en las declaraciones de solidaridad hacia el país, teniendo en cuenta que, probablemente, los propios dirigentes políticos estarán también de vacaciones. A esto hay que añadir que, durante los meses de julio y agosto, el número de cumbres internacionales —lugar ideal para declaraciones de este tipo— es relativamente escaso.

Manifestantes protestan en Londres contra la guerra en Ucrania. (EFE)

El peor escenario es que Vladímir Putin use el periodo vacacional para lanzar una ofensiva total y definitiva contra Ucrania. En el caso de que saliera victorioso, los ciudadanos europeos, con las pilas cargadas después del verano y listos para continuar apoyando a Kiev, pueden encontrarse en un escenario en el que ya es demasiado tarde para reaccionar.

Por lo tanto, los líderes políticos no deberían permitirse una desconexión total en estas vacaciones. En su lugar, deberían de mantener la presión sobre Rusia y proporcionar ayuda a Kiev sin demoras. En este sentido, la acción de la ciudadanía puede ser vital para que esto ocurra. Pero el desafío al que esta se enfrenta es cómo continuar apoyando a Ucrania mientras disfrutan del descanso de las vacaciones.

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Zelenski asiste virtualmente a una sesión del Congreso de los Diputados. (EFE)

Aquellos que quieran compaginar las vacaciones con el apoyo a Kiev deberían intentar definir en qué lugar se encuentra Ucrania en su escala de prioridades. De lo contrario, corren el riesgo de encontrarse o pasando las vacaciones consumiendo información negativa o sintiéndose culpables por no prestar la suficiente atención al conflicto. Como solución, podrían intentar mirar las noticias dos veces al día —una por la mañana y otra por la noche— sin sacrificar apenas el tiempo que quieren dedicar al descanso y a la familia.

También, desde lugares de ocio y descanso pueden seguir participando en campañas de ‘crowfunding’, como aquellas que tienen como objetivo poder suministrar drones ‘Bayraktar’ a Ucrania. Otra opción es coordinarse de manera remota con la familia y los amigos para ayudar a refugiados ucranianos a encontrar alojamiento y trabajo. Adicionalmente, estén donde estén en sus vacaciones, siempre pueden asistir a asambleas locales para debatir sobre cómo su país puede ayudar a Ucrania en su lucha.

Foto: Banderas de Ucrania en un cementerio. (EFE/Sergey Kozlov)

Además, las reuniones veraniegas presentan una oportunidad para cambiar el punto de vista, centrándose más en ideas nuevas y creativas sobre cómo los ciudadanos de a pie y sus dirigentes pueden apoyar a la nación ucraniana, mientras dejan a un lado una visión más pesimista en la que impera el horror de la guerra y la negatividad por el aumento generalizado de los precios. Por otro lado, los ciudadanos europeos pueden empezar a prepararse para un eventual inverno sin el gas ruso, comenzando a reducir su consumo energético. En esta cuestión también tienen un papel que ejercer los gobiernos, proporcionando a la ciudadanía los medios necesarios para afrontar el nuevo escenario que se impone en el sector de la energía.

Los europeos no tienen por qué sacrificar su parón vacacional en la cuestión ucraniana. Sin embargo, es importante encontrar formas de continuar apoyando a Ucrania durante el verano. El beneficio de ello no solo repercute en la nación ucraniana; también puede ayudar a reducir el pesimismo europeo por la evolución de las economías nacionales como consecuencia de la guerra, manteniendo un sentimiento de empoderamiento y de poder aportar un granito de arena para cambiar la situación. Sin un ininterrumpido apoyo público, el respaldo político a Ucrania puede pronto comenzar a desvanecerse. En definitiva, los europeos deben asimilar que, aunque no lo parezca, el papel que ejerzan en este contexto bélico sí es relevante para el futuro de Kiev.

Foto: Escombros en Járkov. (EFE/Orlando Barría)

Hay mucha gente que no puede desentenderse de la guerra. Muchos ucranianos se encuentran en el frente luchando. Millones de ellos buscan refugio en otros lugares. En este sentido, los europeos no tienen por qué hacer un seguimiento constante del conflicto, aunque su intención sea la de ayudar. De hecho, es aconsejable que no lo hagan. Si no, es posible que su interés genuino por la guerra degenere en fatiga y, consecuentemente, dar paso a la indiferencia. Algo similar sucedió con la pandemia del covid-19.

Por lo tanto, si los europeos quieren mantener su solidaridad y apoyo a Ucrania durante el conflicto, deben de tener cuidado para no acabar agotados mentalmente. Pero, al mismo tiempo, no deben olvidarse de Ucrania. Es importante seguir activos y en alerta, incluso si se encuentran disfrutando de las vacaciones.

*Análisis publicado originalmente en inglés en el European Council on Foreign Relations por Pawel Zerka y titulado 'Summer resolution: How to sustain public support for Ukraine'

Los ciudadanos europeos han sido esenciales para que sus gobiernos mantengan la ayuda a Ucrania para defenderse contra la agresión militar rusa. En el caso alemán, por ejemplo, los líderes políticos se han mostrado más temerosos y dubitativos que la opinión pública. Sin embargo, gracias a la presión de esta, los dirigentes alemanes han ido cambiando su postura y han comenzado a ayudar a la nación ucraniana contra la invasión de Moscú.

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