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Fin de la era Draghi: Italia celebrará elecciones el 25 de septiembre
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Permanecerá en funciones hasta entonces

Fin de la era Draghi: Italia celebrará elecciones el 25 de septiembre

No había dudas de que Draghi iba a dimitir después de que, en una moción de confianza en el Senado la noche del miércoles, solo dos de los grandes socios de la coalición le dieran sus apoyos

Foto: El todavía primer ministro de Italia, Mario Draghi. (EFE/Fabio Frustaci)
El todavía primer ministro de Italia, Mario Draghi. (EFE/Fabio Frustaci)

El primer ministro italiano, el prestigioso economista Mario Draghi, ha perdido el apoyo parlamentario que necesita para mantener su Ejecutivo en vida, abocando el país a las urnas y sellando su accidentada dimisión. La mañana del jueves, una semana después de que se desatara la crisis de Gobierno y tras dos días marcados por el caos político italiano, el exbanquero ha reiterado oficialmente su renuncia ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, pero permanecerá en funciones "para el tratamiento de los asuntos de actualidad" hasta la celebración de elecciones este 25 de septiembre.

La eminencia de elecciones es ya un hecho, tras la disolución esta tarde de las Cámaras legislativas italianas, anunciada por Mattarella. La disolución anticipada de las Cámaras "es siempre la última opción", pero "no hay tiempo" que perder para poner a andar de nuevo al Gobierno italiano en el contexto de una de las mayores crisis políticas y sociales de los últimos años.

"Ante todo, gracias. A la luz de la votación expresada anoche por el Senado de la República, solicito que se suspenda la sesión porque voy a comunicarle mis decisiones al presidente de la República", ha señalado un Draghi visiblemente conmocionado tras poco más de un año en el poder al frente de un Gobierno de unidad para navegar a Italia en las procelosas aguas de la crisis económica y social poscoronavirus. "Hasta los banqueros tienen corazón", ha concluido, en un guiño al chiste de que el corazón de un banquero —Draghi fue exlíder del Banco Central Europeo— nunca ha sido usado.

Foto: El primer ministro italiano, Mario Draghi, en el Senado (EFE/Claudio Peri)

No había dudas de que Draghi iba a dimitir después de que, en una moción de confianza en el Senado la noche del miércoles, solo dos de los grandes socios de la coalición —el progresista Partido Democrático y el centrista Italia Viva— le dieran sus apoyos. El resto de los partidos de la macrocoalición gobernante decidió no pronunciarse sobre el voto. Los derechistas de Forza Italia y la Liga salieron de la Cámara durante la votación, y los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) se quedaron —para alcanzar el cuórum necesario—, pero no votaron.

Una estratagema política que sirvió para que Draghi no perdiese la moción de confianza (95 síes frente a 38 noes en una Cámara de 320 senadores), pero que hizo evidente que el mandatario ya no cuenta con una mayoría suficiente para seguir en el cargo. Eso sí, la decisión de Draghi de no dimitir de inmediato, sino posponer el anuncio definitivo hasta al menos después de la votación análoga en el Parlamento la mañana del jueves, dio algo más de tiempo al presidente de la República, Sergio Mattarella, para buscar una improbable solución a la crisis. En sus manos ha quedado la gestión de una crisis que llega en un momento muy delicado para Italia, que había recuperado cierto calibre internacional con el liderazgo del exbanquero.

Foto: Tor Bella Monaca. (Fabio Moscatelli)

La decisión del presidente, que ya había rechazado inicialmente la renuncia del primer ministro cuando la presentó la semana pasada, ha sido salomónica. Según el comunicado del Palacio del Quirinal, ha pedido a Draghi que permanezca en funciones hasta que se celebren algunas citas importantes para el país, como la elaboración de la nueva Ley de Presupuestos y su entrega a Bruselas. Pero también ha disuelto las Cámaras, por lo que las elecciones se han acelerado. Según ha decidido el Consejo de Ministros, la fecha definitiva para los comicios será el 25 de septiembre.

"El presidente de la República, Sergio Mattarella, recibió esta mañana en el Palacio del Quirinal al primer ministro, Mario Draghi, quien, tras haber informado sobre la discusión y votación de ayer en el Senado, reiteró su renuncia del Gobierno que presidía. De ello tomó nota el presidente de la República. El Gobierno permanece en funciones para el tratamiento de los asuntos de actualidad", ha señalado la presidencia en un comunicado.

El propio Draghi, en sus intervenciones durante la jornada del miércoles, dejó claro que los compromisos internacionales de Italia fueron una de las razones por las que se había pensado dar marcha atrás tras presentar inicialmente su renuncia la semana pasada, y seguir siendo el mandatario italiano. “Las movilizaciones de estos días no tienen precedentes y son imposibles de ignorar”, dijo, citando a los más de 2.000 alcaldes que le habían pedido que se quedara y a los empresarios que esperan medidas aún no aprobadas.

Foto: Moción de confianza en el Senado de Italia. (EFE/Angelo Carconi)

Los desafíos que Italia tiene por delante, las reformas que ha pedido la Unión Europea (a cambio de los hasta 230.000 millones de euros otorgados al país en los fondos de recuperación), la creciente inflación, la crisis del gas, la repuesta de Italia a la invasión rusa de Ucrania... Todas estas 'emergencias' son la razón de que Draghi reconsiderase esta semana su decisión de abandonar.

“¿Los partidos y ustedes parlamentarios están listos a reconstruir este pacto? ¿Están listos a reconstruir ese esfuerzo que luego, con el pasar del tiempo, se debilitó?”, preguntó el miércoles el mandatario, al criticar también —en más de una ocasión y con dureza— la decisión de uno de los socios de su Gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, de retirar la semana pasada su apoyo a la coalición gubernamental.

El abandono a Draghi acerca el adelanto electoral a Italia.

De poco sirvió. Por supuestas diferencias sobre el programa de gobierno, la crisis provocada la semana pasada por el Movimiento 5 Estrellas desató el hundimiento del Ejecutivo de Draghi. Matteo Salvini, el líder de la Liga, se enrocó en su posición de no querer seguir gobernando con los grillitos (M5S), y Hermanos de Italia (FdI, por sus siglas en italiano) —el único gran partido de la derecha que no era parte de la coalición y que es el primero en los sondeos— ha festejado el desenlace. Su idea es ganar las próximas elecciones, por el malestar que existe entre la población ante el delicado momento que se está viviendo en Italia y en el mundo.

Pero, de ocurrir, el camino de Italia se presagia convulso. Y no solo porque Hermanos de Italia es heredero directo del posfascista Movimiento Social Italiano, de ideología de extrema derecha y con posiciones radicales en cuestiones sobre la inmigración y la pertenencia de Italia a la Unión Europea. También porque la formación no tiene prácticamente experiencia de gobierno, y carece de suficientes cuadros bien formados para ocupar puestos de poder.

Foto: Fratelli d'Italia en Milán. (EFE/Flavio Lo Scalzo)

Aun así, los FdI podrían acusar la falta de apoyo de los otros dos grandes partidos de la derecha, la ultranacionalista Liga y la derechista Forza Italia. Los líderes de las dos formaciones, Matteo Salvini y Silvio Berlusconi, han mantenido precisamente una cena después del voto en el Senado en la que se cree que han hablado del asunto.

Cruce de críticas entre Roma y Moscú

Acaba así la era de Mario Draghi —el hombre que salvó el euro— al frente del Gobierno italiano, después de que lograra que la economía del país creciera un 6,5% el año pasado o que la campaña de vacunación avanzara a pasos agigantados. Pero va más allá: durante sus 17 meses de mandato, su voz fue una de las más influyentes del contexto europeo en su postura de condena contra la invasión rusa de Ucrania.

Por segunda vez en pocos días, este miércoles, se produjo un nuevo cruce de críticas entre Roma y Moscú, al margen de la crisis política italiana. El Gobierno italiano ha tildado de “graves y continuas” las “injerencias” de Rusia en la política transalpina. En estos días, “se han hecho reiteradas declaraciones contra el Gobierno italiano” y también “se ha respaldado una fuerza política de nuestro país”, ha criticado en una nota el Ministerio de Exteriores de Italia sin precisar a qué partido se refería.

Foto: Manifestación contra Putin en Italia. (EFE/Alessandro Di Marco)

Rusia, por su parte, ha esgrimido una versión opuesta de la situación. “Luigi Di Maio [el ministro italiano de Exteriores] persevera en buscar causas externas a los problemas internos de su país”, ha afirmado la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova. Para luego restar importancia al asunto, en tono pícaro: “A nosotros mismos nos sorprende el poder que tiene la diplomacia rusa (…). Hemos descubierto que nuestros embajadores son capaces de derribar gobiernos con un par de llamadas”.

Pero el asunto también fue abordado por otros líderes. Matteo Renzi, el líder del centrista Italia Viva, citó el reciente viaje del presidente ruso, Vladímir Putin, a Teherán para estrechar lazos con Turquía e Irán. “Es un momento rico de problemas en Italia y en el mundo”, dijo Renzi.

Foto: El primer ministro Italiano, Mario Draghi. (EFE/Horacio Villalobos)

El nuevo rifirrafe, poco común en otras épocas, coincide con el desgaste de la relación entre los dos países, antaño buenos socios comerciales, un vínculo ahora dañado por la guerra y las sanciones impuestas a Moscú por su invasión de Ucrania. Más aún porque el Gobierno de Mario Draghi ha decidido claramente qué bando apoyar. El mes pasado, Draghi mantuvo una conversación telefónica con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y, al día siguiente, volvió a defender el envío de más ayuda militar a este país, un asunto sobre el que Roma trabajaba antes de que estallara la crisis política en Italia.

Además, el Gobierno italiano también ha aumentado sus esfuerzos para reducir su dependencia del gas ruso. Un objetivo que, de momento, está logrando, puesto que las importaciones de gas de Italia se encuentran cerca de su máximo histórico, según los últimos datos disponibles.

El primer ministro italiano, el prestigioso economista Mario Draghi, ha perdido el apoyo parlamentario que necesita para mantener su Ejecutivo en vida, abocando el país a las urnas y sellando su accidentada dimisión. La mañana del jueves, una semana después de que se desatara la crisis de Gobierno y tras dos días marcados por el caos político italiano, el exbanquero ha reiterado oficialmente su renuncia ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, pero permanecerá en funciones "para el tratamiento de los asuntos de actualidad" hasta la celebración de elecciones este 25 de septiembre.

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