Italia y el drama de las ayudas europeas: "Si fallamos tienen derecho a mandarnos a casa"
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ITALIA Y ESPAÑA, MAYORES BENEFICIARIOS

Italia y el drama de las ayudas europeas: "Si fallamos tienen derecho a mandarnos a casa"

Recientemente, se ha filtrado el primer y único documento oficial público que se conoce sobre cómo Italia está pensándose gastar el dinero proveniente del paquete de recuperación europeo

Foto: Italia y el drama de las ayudas europeas: "Si fallamos tienen derecho a mandarnos a casa"
Italia y el drama de las ayudas europeas: "Si fallamos tienen derecho a mandarnos a casa"

“Si perdemos este desafío, estarán en su derecho de mandarnos a casa”. La frase, que refleja la trascendencia del momento, es del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, hablando ante un grupo de estudiantes de la región de Umbria el pasado 15 de septiembre, justo el día en que Roma presentó las líneas guías para la definición del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR). Detrás de estas burocráticas siglas se esconde el primer y único documento oficial público que se conoce sobre cómo Italia, el mayor beneficiario del plan europeo aprobado el 21 de julio por los 27 países de la Unión Europea (UE), está pensándose gastar este dinero.

El documento, de 38 páginas y cinco capítulos, habla en términos muy generales, con valoraciones a ratos abstractas, del plan de Italia, país que tendrá acceso a 209.000 millones de fondos europeos del EU Next Generation. Con todo, el documento también enumera los seis objetivos fijos en los que está trabajando el Gobierno de este país, en gran parte en línea con las peticiones hechas por la UE. Todo proyecto debe favorecer la digitalización —la palabra ‘digital’ y sus derivaciones aparecen 57 veces en el texto—, la transición ecológica, las infraestructuras para la movilidad, la educación, la inclusión social y territorial y el sistema de salud italiano. La fecha límite para el primer borrador es el 15 de octubre, pero el plan definitivo no se espera hasta abril de 2021.

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El plan sanitario, en medio de una pandemia tan devastadora, es el más importante. El viceministro de Salud, Pierpaolo Sileri, ya avanzó, en un encuentro de la semana pasada en la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma, que el Gobierno ha calculado que, para los próximos años, el sistema sanitario italiano necesitará unos 25.000 millones de euros adicionales que se piensa que “en parte” podrían provenir del fondo europeo. Mientras que el propio Conte ha insistido en múltiples ocasiones en que “ningún plan de inversiones podrá conseguir los resultados esperados sin una profunda reforma de la Administración pública”, como dijo el pasado martes.

Esto responde, de hecho, a uno de los requerimientos de la UE de los cuatro principales enviados a Italia, que ha 'invitado' a mejorar el funcionamiento del extremadamente lento sistema judicial. Este asunto también ha aparecido entre las primeras 500 propuestas de proyectos concretos que han llegado procedentes de ministerios y otros organismos de la Administración pública al Gobierno, según un documento filtrado a mitad de septiembre y que fuentes consultadas han considerado auténtico.

La industria, delante

“Desde el Gobierno, también llegan señales que van en la dirección de querer invertir en política industrial e infraestructuras para la industria, para defender este sector”, argumenta Mario La Torre, profesor de Economía de la Universidad Sapienza de Roma y quien también ha colaborado con algunas administraciones —cuya identidad no quiere revelar por motivos de confidencialidad— para presentar sus propios proyectos. “Dicho esto, el Gobierno todavía está en la fase de ‘screaning’, la lista definitiva aún no ha sido elaborada, si bien lo más probable es que solo los proyectos más grandes tengan posibilidades de ser incluidos en el documento de octubre, mientras que los pequeños o desaparecerán o serán englobados”, añade.

Un policía, en Catania. (Reuters)
Un policía, en Catania. (Reuters)

Numerosos analistas también han hecho hincapié en que Roma también incluirá su intención de llevar adelante la banda ancha ultrarrápida en todo el territorio italiano, algo que le permitiría cerrar la brecha digital con otros países, en particular en el sur y en las zonas rurales. Un primer paso en este sentido ha sido el acuerdo alcanzado hace un mes entre la compañía telefónica Telecom (TIM) y el prestamista estatal Caja Depósitos y Préstamos del Estado (cuyo accionista mayoritario es el Ministerio de Economía italiano), para crear una empresa única (AccessCo) para la gestión de una sola red de banda ancha. Esto permitirá tanto atraer “inversiones privadas como los 6.000 millones de recursos del fondo de recuperación que el Gobierno pretende recaudar”, según escribió también el diario 'La Repubblica'.

“No podíamos llegar a la cita del Recovery Fund [como en Italia llaman al EU Next Generation] sin la banda ultra ancha”, ha dicho el ministro de Asuntos Europeos, Vincenzo Amendola. Los proyectos de inversión, explicó Amendola esta semana en un artículo, “se concentrarán en sectores clave para el relanzamiento económico y social: desde el desarrollo del 'cloud' [una especie de enorme nube que permitiría ofrecer servicios a través de la web] a la banda ancha, desde una gestión más eficiente de las aguas y de la energía a las medidas para mejorar la ocupación femenina y juvenil o para reforzar el sistema sanitario”.

El nudo del método

Pero no todo el mundo está contento con este plan. Expertos consultados para este reportaje han insistido, por ejemplo, en que hubiera sido preferible la creación de un organismo ‘ad hoc’ compuesto por técnicos y encargado de identificar y evaluar los proyectos realmente merecedores dentro de las prioridades establecidas por el Gobierno y la Comisión Europea, como dice Beniamino Quintieri, profesor de Economía Política y expresidente de SACE, una empresa que cubre los seguros de las exportaciones italianas. Sin embargo, “en lugar de esto", afirma Quintieri, "han pedido a los ministerios presentar sus listas de deseos”, en vez de despolitizar los fondos, recordando que el año que viene es un año preelectoral.

Hasta la fecha, el organismo que coordina el plan italiano es el llamado Comitato Interministerial para los Asuntos Europeos (CIAE), una solución parecida a la de España. Pero no todos están de acuerdo en que sea la mejor opción para la tarea. Este organismo no posee “estructuras técnicas para la valoración de los proyectos”, criticó Giorgio La Malfa en un análisis en el prestigioso diario económico 'Il Sole 24 Ore'. "El riesgo es que el plan [italiano] se transforme en un tira y afloja político" por hacerse con los fondos, coincidía La Malfa, al proponer, en cambio, una agencia especifica gestionada por el economista y expresidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi.

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“El método [para elegir los proyectos] no está claro”, coincide Lorenzo Castellani, investigador y profesor de Historia de las Instituciones Políticas de la Universidad Luiss de Roma. “La situación actual implica una difícil negociación entre las fuerzas políticas”, agrega este analista. “Sin proyectos a largo plazo, una visión común y mecanismos que permitan una constante recopilación de datos, será difícil evaluar y controlar correctamente las inversiones”, afirma asimismo Matteo Sartori, miembro de Tortuga, un centro de estudios integrado por estudiantes, investigadores universitarios y jóvenes profesionales que trabajan para elaborar análisis sobre temas relativos al sector de la economía y de las ciencias sociales.

El problema del método y de los aspectos más técnicos de cada proyecto no es cuestión menor. Como también recordaba recientemente Zsolt Darvas, analista del centro de estudios Bruegel, “Italia y España, los dos mayores beneficiarios del Next Generation EU (NGEU)” han sido hasta la fecha algunos de “los peores en términos de absorción de fondos de la UE”. Por ejemplo, entre 2014 y 2020, España e Italia absorbieron respectivamente solo el 39% y el 40% del dinero procedente del Fondo Estructural y de Inversión Europeo (ESIF), ejemplificó esta fuente. “La dificultad está también en poseer profesionales aptos a la redacción de estos proyectos, que es un histórico déficit que Italia ha sufrido”, agrega el profesor La Torre.

En todo lo que ha circulado hasta ahora, se habla muy poco de Educación y de jóvenes. Italia corre el riesgo de seguir estancada

Y eso que el objetivo final es ambicioso. En concreto, Italia se ha puesto como misión duplicar su tasa de crecimiento anual (hasta el 1,6% del PIB) y aumentar 10 puntos su tasa de ocupación (hasta el 73%). Sin embargo, algunos ya ven fallos importantes: “En todo lo que ha circulado hasta ahora, se habla muy poco de Educación y de jóvenes. Italia corre el riesgo de seguir estancada, como ha ocurrido en las últimas décadas”, dice Sartori, al hablar de un país donde desde hace cinco años mueren más personas de las que nacen y quienes tienen más de 65 años equivalen al 23% del total de la población. Esta vez, sin embargo, la última palabra la tendrá la UE.

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