El Gobierno de Giuseppe Conte

Italia aprueba al Gobierno en su primer test electoral poscovid y deja 'tocado' a Salvini

La derecha ha conseguido imponerse en tres de las siete regiones en juego, pero no logra su deseo de desestabilizar al Gobierno. La victoria de la 'estrella creciente' en Véneto lima a Salvini

Foto: El secretario general del Partido Democrático, Nicola Zingaretti. (EFE)
El secretario general del Partido Democrático, Nicola Zingaretti. (EFE)

La política italiana ya no cabe en sus (desgastados) tópicos. La tormenta del coronavirus ha sido tan profunda; la pandemia económica, tan evidente, y la preocupación por el futuro, tan presente, que la gran cita electoral de este domingo y lunes en Italia —un referéndum constitucional para reducir de 945 a 600 parlamentarios y senadores y comicios en siete regiones— no han arrojado ni estruendosos golpes sobre la mesa, ni sobresaltos que pongan de momento en entredicho la supervivencia del actual Gobierno italiano de frágil coalición.

Los resultados, según las proyecciones sobre un escrutinio ya bastante avanzado, hablan de una oposición de centro derecha que ha logrado imponerse en 3 de las 7 regiones que celebraban comicios (solo una más de las que ya gobernaban), pero ha fallado en las de Campania, Apulia, y sobre todo en Toscana, la región clave y principal anhelo de la Liga de Matteo Salvini para desestabilizar el Gobierno nacional y abrir una crisis en un momento muy delicado. Es decir, cuando faltan pocas semanas para redactar la Ley de Presupuestos y presentar el primer borrador sobre cómo Italia usará el dinero del plan de recuperación aprobado antes del verano por Bruselas.

De ahí también la victoria oficialista en Toscana haya sido clave también para el actual líder del Partido Democrático (PD), Nicola Zingaretti, quien incluso corría el riesgo de ser apartado de su puesto en caso de derrota en esta región, algo que habría supuesto un verdadero terremoto para el Ejecutivo. A este positivo resultado de la noche se suma el del referéndum constitucional, promovido por el otro gran partido de la coalición del Gobierno, el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que ha acabado con una holgada (69%) victoria del 'sí'.

“El escenario es mucho más positivo para el PD de lo que se esperaba, pues además, tanto en Apulia como en Toscana, se presentaron solos”, subraya sobre el espaldarazo electoral al partido gobernante en esta primera prueba electoral Vincenzo Emanuele, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma, en declaraciones a El Confidencial. Además, "tras Emilia-Romaña en enero, también es la segunda vez este año que Salvini intenta conquistar un bastión 'rojo' y falla", añade el analista.

De hecho, el propio gobernador de Emilia-Romaña, Stefano Bonaccini, ha celebrado la victoria en el cuartel general del PD en Toscana. “Ha sido una victoria bellísima. No podía no estar aquí”, ha dicho Bonaccini, al felicitar a su colega toscano y nuevo gobernador de la región, el ensayista Eugenio Giani.

El resultado no era obvio. Este año y como nunca estas elecciones, las primeras después del confinamiento (se han distribuido 300.000 litros de gel desinfectante, 3 millones de guantes y 15 millones de mascarillas para las mesas electorales), también fueron un examen para las políticas del Gobierno central para frenar el contagio, algo que de momento Italia parece que está logrando mejor que España, Francia y Reino Unido (aunque va por detrás de Alemania).

Golpe a Salvini... incluso entre la derecha

El temor a que Salvini saliese reforzado de la cita electoral ha resultado paradójicamente infundado por la supervictoria de Luca Zaia en la región de Véneto con más del 70% de los votos. "La lista que más votos se ha llevado ha sido la de Zaia, no la de la Liga", apunta Emanuele. En plata: la creciente popularidad que ha ganado Zaia como gobernador de Véneto (empezará su tercer mandato) coloca a este político cada vez más como una estrella entre los 'liguistas' y una alternativa a Salvini, el actual líder del centro derecha.

Zaia tiene un perfil bastante distinto al de Salvini. Pertenece al ala más pragmática de la Liga, está vinculado a la vieja guardia del partido y, en los últimos meses, ha apostado por un discurso orientado a defender sin ambages las medidas restrictivas para frenar el covid-19, en lugar de seguir insistiendo en la retórica antiinmigrantes que tanto ha cabalgado el hasta ahora líder de la Liga. “La Liga ha ganado allí donde ha presentado a candidatos moderados”, ha zanjado el columnista italiano Gianni Riotta.

Campania, en cambio, ha confirmado en el cargo el histriónico gobernador Vincenzo De Luca, también considerado un ‘enfant terrible’ del bando del centroizquierda. Esto después de hace unos meses De Luca se hiciera conocido en todo el país por sus vídeos virales, en los que le pedía a la población —con subidas de tono incluidas — que respetara a rajatabla las reglas para frenar el virus. Todo esto sin dejar de atacar a la Liga por sus supuestas presiones para que Lombardía, uno de los principales focos de contagio, reabriese al igual que el resto de las regiones.

Tema a parte ha sido, en cambio, la reelección del candidato saliente del centro derecha, Giovanni Toti, en Liguria, donde recientemente se inauguró la reconstrucción en tiempo récord del puente de Génova, y la victoria de la misma facción en la región de Las Marcas, donde PD y M5S no consiguieron consensuar un candidato común para competir con su rival y han cosechado el descontento de la ciudadanía por la gestión de la reconstrucción tras los terremotos de 2016 y 2017. La pérdida de Las Marcas ha sido un duro golpe emocional para la centroizquierda, que ha perdido así una región en la que gobernaba desde los años 90, aunque Las Marcas no tiene el mismo peso político que Toscana o Apulia. En la región del Valle de Aosta, cuyo anterior gobierno regionalista se vio envuelto en un grave escándalo de infiltración mafiosa y que suele escapar de la tradición división izquierda-derecha, el resultado llegará en los próximos días.

Revoluciones a medias

La imagen global después de estos comicios dibuja un escenario que está muy lejos de la Italia ‘fuera de control’ que hace tan solo dos años por estas fechas hacía temblar a Bruselas, e incluso del escenario de la Italia al borde del colapso de 2011, cuando Berlusconi se vio forzado a abandonar abruptamente el poder por la crisis económica que entonces golpeaba el país.

Eso sí, los comicios también han demostrado la creciente intrascendencia del M5S, que parece haber agotado su discurso antisistema y todavía no termina de entenderse con el PD, como ha demostrado el hecho de que los dos partidos solo se presentaron en coalición en Ligura. “Si hubiesen votado junto a nosotros, habríamos vencido en todas las regiones”, se ha quejado Zingaretti.

Creciente intrascendencia del M5S, que parece haber agotado su discurso antisistema y todavía no termina de entenderse con el PD

Pero los electores tampoco han premiado a los escisionistas, los dos partidos centristas Italia Viva (Matteo Renzi) y Azione (Carlo Calenda), que no han obtenido resultados de relieve, mientras que el partido Fratelli D'Italia, heredero del posfascista Movimiento Social Italiano (MSI) y que hoy lidera la mediática Giorgia Meloni, ha registrado un resultado significativo en Las Marcas.

En todo y caso y en prevención a unos resultados más adversos para los miembros de la coalición gobernante, el actual primer ministro italiano Giuseppe Conte ya había incidido en que "estas elecciones regionales no tendrán consecuencias para el Gobierno". Aupado en las encuestas de percepción, Conte lleva meses presentándose como una figura 'super partes', es decir, por encima de partidos políticos.

En lo que concierne al referéndum sobre la cantidad de políticos, se ha tratado también de una revolución a medias. De hecho, el cambio constitucional prevé una reducción del número de parlamentarios del Senado (de 315 a 200) y del Congreso (de 630 a 400), pero sin que ello vaya acompañado por una reducción de los privilegios de los que gozan estos funcionarios cuyo sueldo sobrepasa los 10.000 euros, a los que hay que sumar otros 8.000 euros en gastos adicionales (asistentes, alojamiento, traslados) y una cifra difícil de calcular en boletos gratuitos para viajar en tren, avión y barco, entrar en museos y cines, entre otros beneficios.

Asimismo, la reforma no va acompañada de otras medidas estructurales, algo que ha sido duramente criticado por muchos expertos en Derecho y politólogos. “No es serio reducir el número de parlamentarios sin un replanteamiento integral de todas las instituciones representativas: del sistema electoral, del bicameralismo y de las competencias de las asambleas”, ha opinado el conocido analista político Giovanni Orsina, al tachar la reforma de mera “expresión de la antipolítica”.

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