Italia: toda la oposición para los herederos del fascismo
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LOS ÚNICOS CONTRA DRAGHI

Italia: toda la oposición para los herederos del fascismo

Los Hermanos de Italia (FdI) han sido el único partido que ha rechazado apoyar al Gobierno de Mario Draghi, una apuesta arriesgada con la que podrían captar a votantes descontentos

Foto: Giorgia Meloni, líder de los Hermanos de Italia. (EFE)
Giorgia Meloni, líder de los Hermanos de Italia. (EFE)

“Ella ha elegido el aliado correcto: los italianos”. El texto va acompañado de la fotografía de una sonriente Giorgia Meloni, líder del partido de extrema derecha Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia o FdI), abrazada a una mujer mayor. La traducción de ese eslogan, uno de los más usados los últimos días en redes sociales por esta formación política, es sencilla, directa y masticable para el gran público: el resto de partidos se ha aliado con las poltronas, el poder, la casta… y nosotros hemos elegido al pueblo.

placeholder Publicación compartida por las redes sociales de los FdI.
Publicación compartida por las redes sociales de los FdI.

Italia tiene hoy una composición parlamentaria extraña. A un lado, como partido en bloque, está FdI, heredero del fascista Movimiento Social Italiano y de la algo más moderada intermedia Alianza Nacional, y al otro todo el resto del arco parlamentario compuesto por conservadores, liberales, soberanistas, socialistas, europeístas, democristianos, ecologistas, radicales, regionalistas y populistas (o lo que quede de ellos, ya que entre sus filas hay disidentes) que apoyan y forman parte del Gobierno del exbanquero Mario Draghi. Ese conglomerado ideológico, antagónico en tantas cosas, debe ponerse de acuerdo para legislar, por ejemplo, sobre inmigración, jubilaciones, impuestos, la renta de ciudadanía, la reforma de la Justicia… Un Gobierno es algo más que poner vacunas y administrar las importantes ayudas europeas, por muy urgente que sea ahora eso, y ahí, previsiblemente, el polvorín podría estallar rápido. Solo el partido de Meloni, para bien o para mal, podrá decir que no es partícipe del resultado. ¿Cuántos desencantados puede haber con un Gobierno tan ecléctico en un panorama tan complejo? Meloni es hoy la única voz de todos ellos, pero hay matices. La política italiana es singular.

Críticas del entorno ideológico de extrema derecha

Lo previsible es que FdI vaya a gozar de un tiempo, no parece que demasiado largo, de ocupar portadas señalando errores en solitario. La incógnita es hasta dónde les puede llevar esa estrategia de ser el verso suelto que ya ha causado algún roce dentro de su entorno ideológico. Algún dirigente como Mario Landolfi, exministro de Comunicaciones con Berlusconi con la entonces Alianza Nacional, partido predecesor de FdI y mano derecha del exlíder de la extrema derecha italiana, Gianfranco Fini, ha declarado que “hoy es como una guerra y habrá los que han combatido y los que no. Giorgia Meloni y FdI deben combatirla. No apoyar a Draghi es un suicido político y poner los votos en la nevera”.

Foto: Imagen: Laura Martín.

Ha habido otras voces similares, siempre del entorno ideológico de la extrema derecha, que han pedido repensar ese no. Una carta de 24 exmiembros de Alianza Nacional, que son parte de la Asociación Rehacer Italia, pide a Meloni cambiar estrategia y entrar a formar parte del popular Ejecutivo de Super Mario Draghi que, según un sondeo del Corriere, apoyan hoy un 50% de los propios votantes de FdI. Otras encuestas elevan esa cifra hasta el 70%.

Sin embargo, no ha habido, por ahora, grietas dentro de la formación de Meloni. “Entiendo que la coherencia no está de moda. Draghi es un superclase, pero nosotros con Boldrini, Zingaretti y Di Maio no estamos. Otra cosa es que si proponen cosas que compartimos las apoyaremos”, ha declarado el coordinador de FdI, Guido Crosetto. Esa aparente “oposición responsable” será, parece, la estrategia, como lo fue ya en los meses duros de la pandemia en los que la Liga (Lega) de Matteo Salvini , principal partido opositor, no hablaba con Conte y Meloni sí. FdI no se lanzará en un principio contra Draghi, hoy eso es un suicidio, pero puede apoyar medidas concretas y oponerse a todas aquellas políticas que van contra su modelo de patria, familia e inmigración.

Meloni, la única opción de los antisistema

Un informe de diciembre de 2019 del Centro Italiano de Estudios Electorales señalaba que Lega y FdI son las dos formaciones políticas que compiten en Italia más estrechamente por el mismo electorado. El estudio hacía calificar a los votantes de cero a 10 a su propio partido. Cero era ser muy de izquierda y 10 era ser muy de derecha. El votante de FdI calificó a su partido con un 8,5 y el de la Lega con un 8.

Foto: Matteo Salvini acude a una reunión con el presidente italiano, Sergio Mattarella. (Reuters) Opinión

Sin embargo, ese estudio revela otro dato interesante para el actual panorama político. Los votantes del hoy mayoritario M5S se calificaron con un cinco, es decir, sentían que no eran de derechas ni de izquierdas, y el estudio los calificaba como los electores más alejados del resto de formaciones políticas. El voto del M5S es un voto antisistema, de votantes desencantados con la política, y ahí es donde la estrategia de Meloni puede arañar votos: el único partido antisistema que hay hoy con representación parlamentaria en Italia es FdI. El resto son todos parte del Gobierno. Es cierto que en el M5S hay voces disidentes que incluso no han apoyado a Draghi, pero aún no se han constituido como una nueva fuerza. Su marca personal ha quedado dañada al apoyar un Gobierno más prosistema que ninguno, y eso es herir de muerte una parte del proyecto.

La degradación política italiana ha llegado a tal punto que los partidos populistas basan sus campañas en pedir perdón a los ciudadanos por presentarse a ejercer tan indigno oficio. FdI incide ahí como punto de fuerza. “Nosotros podemos mirar a los ojos” es otro de sus eslóganes ahora más usados. No es poco en medio de tanto descrédito. Hasta no hace mucho en Italia por apadrinar este eslogan había codazos y al M5S le valió para alcanzar la cima en los comicios de 2018. Hoy, la formación de extrema derecha se ha apoderado de ese espacio por dejación de funciones del resto. Ideológicamente, son muchos los retratados en este Gobierno impuesto, de izquierda y derecha, pero Meloni se puede hoy permitir señalar con el dedo a todos ellos y, además, intentar captar parte de sus votantes, especialmente los de Lega y M5S.

placeholder El líder de Lega, Matteo Salvini, frente a una imagen del próximo primer ministro italiano, Mario Draghi. (EFE)
El líder de Lega, Matteo Salvini, frente a una imagen del próximo primer ministro italiano, Mario Draghi. (EFE)

El “yo nunca en la vida con Renzi” de Salvini

Meloni y Salvini llevaban semanas asegurando que solo aceptarían nuevas elecciones, hasta que el milanés descubrió que lleva dentro un hombre de estado. “Estoy hablando por teléfono con todos los líderes de todos los partidos, desde el Partido Democrático a M5S, Forza Italia y Renzi… Hay un momento en que se necesita enterrar el hacha de guerra y resolver los problemas”, declaró el martes 16 de febrero un sorprendente Matteo Salvini. Sorprendente porque, por ejemplo, el 20 de octubre de 2019, el mismo Salvini decía: “¿Yo, en un Gobierno con Renzi? Ni aunque me ofrecieran ser el rey del mundo. Nunca en la vida”. La frase puede parecer prepandémica, y el mundo ha cambiado y necesita líderes que lo entiendan, pero el 28 de enero pasado con mascarilla ya en la boca otra vez Salvini agitaba la cabeza y aseguraba a los periodistas: “Nunca, nunca… ¿Cómo puedo pensar en un Gobierno con todos dentro cuando el Partido Democrático quiere cancelar el decreto de seguridad que hemos hecho nosotros? Por seriedad yo no voy al Gobierno a toda costa para calentar una poltrona. (…) Yo en un Gobierno con Zingaretti, Di Maio y Renzi no sé qué puedo hacer”. Parece que dos semanas después descubrió que podía, al menos, sentarse.

Meloni, por su parte, dijo no entonces y ahora. ¿Por qué? En parte por ideología. Ella ya dijo no en 2018 a la coalición de Gobierno con el M5S que sí aceptó la Lega. De alguna manera, Meloni se dibuja como una ultra de Italia y Salvini parece más un ultra de él mismo. Pero hay una segunda parte de ese no actual que se basa en que ambas formaciones tiene intereses diversos.

Foto: Giorgia Meloni, líder del partido Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia). EFE

La Lega tiene su apoyo especialmente en el rico norte industrial italiano que hace años pretendían independizarse del, para ellos, pobre, vago y corrupto sur. Su espectro electoral abarca todo tipo de clases sociales. Según un estudio reciente del Instituto Ipsos publicado por 'Corriere', La Lega es por nivel de escolaridad el partido más votado de Italia entre personas con solo primaria y el menos votado por personas con estudios universitarios, con un 52% y 9% respectivamente de su total de electores. El voto duro de La Lega, conservador en todo caso, tiene un componente menos ideológico y más económico entre ciudadanos de todo tipo de clases sociales enfadados de que con sus impuestos se alimente al, para ellos, voraz y glotón sur. El norte rural, de bajos estudios pero alto nivel económico, es su suelo de votantes. Ideológicamente es inasumible para esos electores no apoyar al economista liberal más reputado del país al que ellos mismos elegirían por encima de Salvini para solventar una nueva crisis de números más que de ideas.

El votante de FdI, sin embargo, forma parte de las barriadas de las grandes ciudades y tiene una carga más ideológica. Desde el punto de vista formativo es muy parecido al del M5S. Un 14% de sus votantes son licenciados, un 39% han terminado secundaria y un 47% tiene primaria. En el M5S los porcentajes equivalentes son 14%, 41% y 45%.

Foto: Mario Draghi. (EFE)

¿A dónde van los votos de los desencantados del M5S?

Hasta ahora, desde las elecciones generales de 2018, el crecimiento del FdI es constante. Entonces obtuvo un 4,3% de los votos y hoy los diversos sondeos le dan entre un 15 y un 18% de apoyos, colocando a la formación en tercer lugar por encima del M5S. Su electorado es, según explica el último sondeo Ipsos, el más fiel, con un 82% que volverían a votar por ellos tras las elecciones europeas de 2019, y también el que más votos araña en estos momentos de otras formaciones. De hecho, un 35% de su estimación de voto actual proviene de exvotantes de la Lega.

La incógnita es si serán capaces de sumar también a los antisistema no ideológicos desencantados con el M5S. Entre las bases de los populistas, un 40% ha votado en contra de la decisión de participar en el Gobierno Draghi. Puede ser que entre las cenizas de una parte del M5S aparezca un nuevo proyecto que represente a ese 40%, pero por ahora eso son muchos votos que pescar que no parecen pertenecer a nadie. FdI, una formación señalada como racista, homófoba, tradicionalista, soberanista, antieuropea…, pero coherente, se posiciona para recibirlos al ser la única voz de los futuribles desencantados con el sistema de poltronas y el Gobierno.

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