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"Más atroz que un animal": Italia pasa de la rusofilia a la vanguardia contra Putin
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'Errare humanum est'

"Más atroz que un animal": Italia pasa de la rusofilia a la vanguardia contra Putin

Draghi se posiciona duramente contra Rusia y abre el melón de las sanciones energéticas:"¿Queremos paz o tener encendido el aire acondicionado?"

Foto: El primer ministro Italiano, Mario Draghi. (EFE/Horacio Villalobos)
El primer ministro Italiano, Mario Draghi. (EFE/Horacio Villalobos)
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Indecentes son las masacres que estamos viendo cada día”, replicó el primer ministro italiano, Mario Draghi, al ser preguntado por la posición del Kremlin, que había calificó las sanciones italianas a Rusia de “indecentes”.

En concreto, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, manifestó en el programa de televisión 'Solovyov Live' que “Italia, en este momento tan difícil, probablemente se ha olvidado de quién le echó una mano en su momento. Y ahora, con todo su liderazgo, está al frente de un ataque a nuestro país (...) Los mandatarios italianos han tomado esta posición, una posición que es simplemente indecente”. Zakharova se refería a unos hechos recientes que levantaron cierta polémica en su momento y que han levantado aún más polvareda ahora. Los rusos hablan de ayuda desinteresada y los italianos no lo tienen hoy tan claro.

En el inicio de la pandemia, marzo de 2020, cuando Italia era el epicentro de los contagios, fue muy sonado el apoyo que Rusia prestó a los transalpinos. Entonces, cuando dentro de la UE había bastante descoordinación y varios socios europeos no respondieron a la petición de asistencia de Roma, una importante ayuda de Moscú llegó al país. Los rusos, con bastante parafernalia, enviaron 14 aviones con equipamiento médico y personal sanitario. Especialmente impactante fue la imagen de camiones militares rusos, con grandes banderas, recorriendo carreteras italianas. Entonces, algunas voces críticas dijeron que era pura campaña de promoción de Putin y otros hablaron de que devolvían un favor a Italia, uno de sus mejores socios dentro de la UE, que llevaba años pidiendo que se rebajaran las sanciones impuestas al Kremlin por la conquista de Crimea.

Foto: Soldados ucranianos disparan una pieza de artillería contra posiciones separatistas en Novoluhanske, en la región de Donetsk. (Reuters)

El escándalo ha saltado ahora, cuando, dos años después, existen dudas razonables de que, más que de una generosa ayuda rusa, se tratara de una misión de espionaje.

Espías sanitarios

El entonces primer ministro, Giuseppe Conte, indicó cómo comenzó todo. “Putin se ofreció a enviar personal especializado. Me dijo que habían adquirido mucha experiencia en el manejo de pandemias porque habían pasado el SARS. Estábamos en una gran dificultad. Cualquier ayuda era bienvenida”, relató. El personal ruso, con sus vehículos, se fue a Bérgamo, entonces epicentro de las muertes en Italia, y colaboró con el hospital Giovanni XXIII y con el hospital de emergencia que se instaló en el recinto ferial. Según el Gobierno italiano, siempre que el personal ruso salía de los recintos, lo hacía acompañado por personal militar italiano.

El prestigioso periódico italiano 'La Repubblica', por su parte, ha realizado una amplia investigación de lo sucedido y afirma que, tras estudiar el perfil profesional de los sanitarios rusos que vinieron a Italia, más que médicos y enfermeras para ayudar a tratar pacientes, lo que enviaron desde el Kremlin fueron espías sanitarios. “Dentro del contingente había de hecho muy pocos médicos y enfermeras con experiencia clínica, es decir, acostumbrados a tratar pacientes en la sala, pero estaban los mejores especialistas rusos en el campo de la investigación sobre vacunas, terapias y planes epidemiológicos. Los resultados de los estudios que efectuaron en Bérgamo nunca fueron compartidos con las autoridades italianas”.

Foto: Balcones en Milán. (EFE)

Además, mantiene el periódico, “la expedición en Bérgamo estaba bajo las órdenes directas del ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y para dirigirla estaba el general Sergej Kikot, con una larga experiencia madurada también en Siria”. Algunos medios han informado incluso de un enfrentamiento directo entre Kikot, que pretendía que sus hombres se movieran libremente por Italia, y el general italiano Luciano Portolano, que le habría contestado “aquí mando yo” cuando el ruso le dijo que su libertad de movimientos era un acuerdo entre los más altos niveles.

Parece que el plan ruso era poder entrar en las bases aéreas de Amendola, en Apulia, y Ghedi, en Lombardía. Los rusos se ofrecieron sorprendentemente, explica el periódico 'Corriere', a desinfectar ambos importantes aeródromos. Desde los tiempos de la Guerra Fría, los rusos tienen a Ghedi en la mira porque aseguran que almacena armamento nuclear de EEUU (OTAN), mientras que Amendola es el mayor aeropuerto militar italiano. Las autoridades italianas sospecharon de las intenciones de los rusos y dijeron que no a la propuesta.

Foto: El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, junto al presidente ruso, Vladímir Putin. (Archivo)

Sin embargo, en todo caso, creen que el material genético que se llevaron al tratar a un paciente ruso en Lombardía, sin avisar a los italianos, fue con el que trabajaron para crear la vacuna Sputnik, afirma la revista 'New Yorker'.

“El más atroz de los animales”

Mucho y muy deprisa han cambiado las relaciones diplomáticas entre Italia y Rusia, que están hoy en un punto desconocido de su reciente historia. Los dos países, con una larga relación comercial y política desde los tiempos del telón de acero, han entrado en un nuevo escenario tras la guerra. El comedido y europeísta Draghi, al que antes del conflicto le acusaban de tibieza con Rusia, no ha dudado en ponerse al frente de las tesis más duras de la UE en su relación con el Kremlin.

Foto: El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. (EFE)

“Quiero expresar mi solidaridad con todos los periodistas de 'La Stampa' y su director, Giannini. La libertad de prensa está consagrada en la Constitución por nosotros. Quizá no es de extrañar que un embajador ruso se enfadara tanto con un diario italiano que pudiera manifestar actitudes de crítica, pues al fin y al cabo es embajador de un país donde no existe la libertad de prensa”, dijo Draghi, en rueda de prensa sobre la denuncia presentada por el embajador ruso en Roma, Sergey Razov, por el artículo "Guerra Ucrania-Rusia: si matar a Putin es la única salida", de Domenico Quirico, en 'La Stampa'.

El primer ministro ha sido también claro sobre el posible embargo al gas ruso en Europa: “Nosotros haremos lo que decida la UE. Si la UE decide en bloque el embargo del gas, nosotros estamos encantados de seguir la medida (…) Nos preguntamos si el precio del gas se puede cambiar por la paz. Ante estas dos cosas, ¿qué preferimos: que haya paz o la tranquilidad de tener el aire acondicionado encendido todo el verano?”, ha dicho Draghi.

Foto: El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune (d), estrecha la mano del primer ministro italiano, Mario Draghi (i). (EFE/EPA/Presidencia de Argelia)

Italia, al igual que han hecho otros países europeos, decidió el 6 de abril expulsar a 30 diplomáticos rusos del país. “Lo hacemos por motivos de seguridad nacional”, aclaró el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio. Es bastante llamativo el giro dado por el propio Di Maio, uno de los líderes del Movimiento 5 Estrellas, donde residen algunas de las voces que aún en Italia apoyan a Putin o se ponen de perfil en la guerra de Ucrania. “Yo soy animalista y creo que entre Putin y cualquier animal hay un abismo; seguro que el más atroz es él”, señaló el ministro en una entrevista en televisión.

Algunas voces clasificaron esas palabras como inoportunas e impropias del jefe de la diplomacia italiana. “La diplomacia se inventó solo para resolver situaciones de conflicto y aliviar tensiones, y no para viajes vacíos por países para degustar platos exóticos en recepciones de gala. Los socios occidentales deben aprender a utilizar la diplomacia como profesión”, ha sido la respuesta de la cancillería en Moscú a algunos de los muchos desplantes llegados de Occidente.

Parece que el guante lo recogió el propio Draghi, que el 30 de marzo tuvo por fin una conversación telefónica con Putin que inició, según explicó su propia oficina de prensa a los medios, con esta frase: “Presidente Putin, le llamo para hablarle de paz”. El italiano ofreció además a Italia como hipotética garante de la seguridad en Ucrania, junto a otros países, y pidió un alto el fuego y un claro empeño en encontrar un acuerdo de paz. El ruso le escuchó, le insistió en que el gas lo debe pagar en rublos, aseguró que había avances en las conversaciones con Ucrania y colgó el teléfono para, según lo ocurrido desde entonces, intentar mejorar su fallido plan de ataque a Ucrania y no mostrar ningún gesto concreto que haga pensar que pretende cumplir sus palabras.

Indecentes son las masacres que estamos viendo cada día”, replicó el primer ministro italiano, Mario Draghi, al ser preguntado por la posición del Kremlin, que había calificó las sanciones italianas a Rusia de “indecentes”.

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