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Un bofetón de Kenia a Occidente por Ucrania y el imperialismo ruso
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Lección de historia y de multilateralismo

Un bofetón de Kenia a Occidente por Ucrania y el imperialismo ruso

El comunicado del embajador del país africano ante la ONU tras el reconocimiento ruso de las zonas sublevadas de Donestk y Lugansk se ha hecho viral por su contundencia

Foto: El embajador keniano ante la ONU, Martin Kimani. (Naciones Unidas/Loey Felipe)
El embajador keniano ante la ONU, Martin Kimani. (Naciones Unidas/Loey Felipe)

Desde las tierras de los sin voz llegó un repaso al primerísimo mundo en forma de clase de ética e historia que tuvo hasta epitafio. "El multilateralismo está acostado en su lecho de muerte. Ha sido asaltado hoy como lo ha sido en el pasado por otros estados poderosos", manifestó el lunes —apenas unas horas antes de que comenzara la invasión rusa de Ucrania— el embajador de Kenia en la ONU, Martin Kimani, en la reunión del Consejo de Seguridad.

El diplomático keniano condenó primero la intervención rusa en una de esas reuniones del máximo organismo internacional que suelen acabar con un célebre "deeply concerned" (profundamente preocupados). Y luego, Kimani no desaprovechó la oportunidad de soltar un inspirador discurso que se ha hecho viral sobre la visión que hay en África de los tejemanejes de las grandes potencias.

"Señor presidente, esta situación hace eco de nuestra historia. Kenia y casi todos los países africanos nacieron del final de un imperio. Nuestras fronteras no las dibujamos nosotros, sino que fueron dibujadas en las lejanas metrópolis coloniales de Londres, París y Lisboa sin tener en cuenta las antiguas naciones que dividieron. Hoy, divididos en las fronteras de cada país africano viven personas que comparten profundos lazos de historia, cultura y lengua", recordó el diplomático, en referencia al reconocimiento ruso de las repúblicas sublevadas de Donetsk y Lugansk que dio el pistoletazo de salida a la ofensiva militar contra el resto de Ucrania, pero que pareció hablar en nombre de todo un continente unido por cicatrices.

Occidente lleva décadas presumiendo de haber llevado trenes y escuelas a todas partes, pero en ese otro mundo del que apenas se escucha su voz recuerdan también las guerras mundiales y los repartos de sus tierras como botín de los vencedores. "En nuestra independencia, si hubiéramos elegido estados basados en homogeneidad étnica, racial o religiosa, todavía estaríamos librando sangrientas guerras décadas después. En su lugar, aceptamos que nos conformaríamos con las fronteras que heredamos. Pero continuamos persiguiendo la continental integración política, económica y de leyes en lugar de formar naciones que miraran hacia atrás en la historia con una peligrosa nostalgia. Elegimos seguir las reglas de la Unión Africana y la ONU no porque nuestras fronteras nos satisficieran, sino porque queríamos algo más grande forjado en la paz", prosiguió el embajador.

El diplomático intentaba ejemplificar el caso ucraniano con el complicadísimo problema que supuso la división europea de África. Las potencias colonizadoras levantaron muros en ríos donde a cada orilla vivían integrantes de la misma tribu y que de la noche a la mañana se encontraron con una frontera que los convertía en miembros de países distintos. "Creemos que todos los estados formados a partir de imperios que se han derrumbado o retirado tienen muchos pueblos que anhelan la integración con los pueblos de los estados vecinos. Esto es normal y comprensible, después de todo, ¿quién no quiere unirse a sus hermanos y hacer un propósito común con ellos?", recordó Kimani.

"Sin embargo, Kenia rechaza que ese anhelo pueda ser perseguido por la fuerza. Debemos completar nuestra recuperación de las brasas de los imperios muertos de una manera que no nos sumerja nuevamente en nuevas formas de dominación y opresión. Rechazamos el irredentismo y el expansionismo sobre cualquier base, incluidos los factores raciales, étnicos, religiosos o culturales. Lo rechazamos nuevamente hoy", concluyó el diplomático keniano.

Decenas de "Ucranias" en cada país

Las palabras del embajador keniano son desde luego un repaso a Occidente y sus juegos de intereses que legislaron la vida de millones de personas otorgándoles pasaportes inventados. El problema es que buena parte de los gobiernos africanos han heredado el problema de forma interna y no han querido modificar nada. Es cierto que las naciones africanas no se han lanzado a conquistar países vecinos, pero es cierto también que han tenido que reconquistar tras sus independencias sus propios territorios o, al menos, forzar mantenerlos unidos.

Tras el tablero de juego en el que convirtieron EEUU y la URSS a África durante la Guerra Fría fueron cayendo las independencias de todas las colonias. En la mayor parte de los casos, los nuevos dirigentes pertenecían a élites formadas en la propia URSS, EEUU o Europa que se encontraron con el problema tribal. ¿Y qué hicieron? En general prohibir el tribalismo para poder mantener la unidad heredada de la que hablaba el diplomático keniano. En otros casos peores, adentrarse en guerras civiles para someter al grupo perdedor por la fuerza.

Foto: Construcción de una autopista entre Nairobi y Mombasa por una empresa china. (EFE)

Países como Zimbabue, Mozambique, Tanzania… vieron como sus primeros presidentes democráticos, considerados hoy héroes nacionales, prohibían el uso de lenguas tribales, ritos o ciertas manifestaciones culturales en pos de conseguir la unidad territorial. Lo curioso es que en algunos casos se usó y potenció la estructura colonial contra la que se había luchado para que el territorio no se partiera. El riesgo estaba en que florecieran las múltiples diferencias y los países regresaron al mapa anterior a la Conferencia de Berlín de 1885, en la que se produjo el reparto de África entre los países europeos, donde había una miríada pequeños reinos y enormes zonas sin un dominio evidente. Las élites dirigentes "occidentalizadas" se oponían a ello.

A partir de ahí esa lucha de la que habla Kimani se ha mezclado en muchos casos con graves conflictos tribales internos. No hay una extranjera Ucrania que atacar, pero sí un interno Darfur, Biafra, Tigray… que someter.

Foto: El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, durante la inauguración de una placa conmemorativa en Adís Abeba. (Getty)

Se repitió tras las independencias, y se sigue repitiendo aún en ocasiones hoy, el hecho de que el Gobierno caiga sencillamente en manos de la tribu mayoritaria, lo que ha generado graves problemas en países como Sudáfrica, Zimbabue, Kenia, Etiopía, Sudán, Nigeria, República Centroafricana…

Ese conflicto latente que se mantiene, y que sigue tensionando naciones africanas como sucede ahora en Etiopía, está detrás del 'no' absoluto del embajador keniano, y de buena parte de los países africanos, a particiones territoriales por temas culturales, étnicos o religiosos. La posibilidad que prenda la mecha de un nacionalismo tribal y que se reconozcan internacionalmente esos estados son una amenaza clara en todo el continente. Potenciales Donetsk y Lugansk hay por toda África.

Desde las tierras de los sin voz llegó un repaso al primerísimo mundo en forma de clase de ética e historia que tuvo hasta epitafio. "El multilateralismo está acostado en su lecho de muerte. Ha sido asaltado hoy como lo ha sido en el pasado por otros estados poderosos", manifestó el lunes —apenas unas horas antes de que comenzara la invasión rusa de Ucrania— el embajador de Kenia en la ONU, Martin Kimani, en la reunión del Consejo de Seguridad.

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