EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

¿Ha perdido la UE a Italia a frente China y Rusia? Los riesgos de la diplomacia de crisis

El Movimiento Cinco Estrellas fortaleció la narrativa pública de agradecer a China y Rusia por su amistad única y apoyo a los italianos

Foto: Balcones en Milán. (EFE)
Balcones en Milán. (EFE)

Con el plan económico del covid-19 de la UE ahora sobre la mesa y el confinamiento de Italia mantenido hasta los primeros días de mayo, el país acaba de entrar en la tercera y más delicada fase de un juego de narrativas.

La primera fase empezó en marzo, con la intensificación de la crisis del covid-19. En aquel momento, la mayoría de los líderes italianos estaban listos para mantenerse unidos en la lucha contra la expansión del virus. Las excepciones soberanistas se encarnaron en el líder de la Liga Matteo Salvini y su contraparte en los Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, quienes hacen un fuerte uso de la propaganda pero que solo cuentan con el 22% de los asientos en el Parlamento italiano.

Entonces, en abril, Italia entró en la segunda fase del juego de narrativas: muestras de solidaridad. Italia estaba en la primera línea en la recepción de apoyo médico desde la Unión Europea, sus estados miembros, Estados Unidos y, más visiblemente, China y Rusia. En esta fase, la polarización gradual de la coalición italiana de gobierno comenzó.

Por un lado, el Movimiento Cinco Estrellas fortaleció la narrativa pública de agradecer a China y Rusia por su amistad única y apoyo a los italianos. Por ejemplo, el partido sostuvo que el apoyo chino era una recompensa por el significativo compromiso italiano con la iniciativa de la nueva ruta de la seda china (Belt and Road Initiative). Según el Movimiento Cinco Estrellas, la inversión italiana en este proyecto común ha ayudado a reaccionar a la emergencia de covid-19 más eficazmente.

Por otro lado, el Partido Democrático enfatizó su gratitud hacia Washington y Bruselas, haciendo todos los esfuerzos para reforzar las relaciones europeas y transatlánticas de Italia. Sin desestimar el apoyo de Moscú y Pekín, el Partido Democrático insistió en la importancia de ser cautos en una admiración pública [hacia estos países] que pudiera comprometer esas relaciones más fuertes y estructuradas [con la UE y la OTAN].

La segunda fase ha tenido varios aspectos claves. Rusia, tradicionalmente un amigo cercano de políticos de derechas italianos como Salvini y el exprimer ministro Silvio Berlusconi, trata ahora directamente con el anti-establishment Movimiento Cinco Estrellas y con el centrista primer ministro, Giuseppe Conte. Sin embargo, la situación se hizo algo confusa debido a la respuesta tardía e inadecuada del Gobierno a las presuntas amenazas contra un periodista de La Stampa desde el Ministerio de Defensa ruso. Hay una creciente discrepancia entre cómo Roma aborda las relaciones con Moscú y las percepciones públicas en el país: la mayoría de los italianos no consideran al país como su mayor amigo. Pese a todo, el gobierno italiano, o al menos, la mitad de él, ha incluido Rusia en la lista de los primeros en responder a las peticiones de Italia de solidaridad internacional.

Otro aspecto clave de la segunda fase fue que el Movimiento Cinco Estrellas, el único arquitecto del rol de Italia en la Belt and Road Initiave, ayudó a promover la narrativa de la diplomacia de las mascarillas de Pekín, según la cual, China está rescatando a otros países al proveerlos de materiales médicos. Mientras muchos poderes occidentales estaban planteando sus dudas sobre la responsabilidad de China en la expansión global del virus, la mitad del gobierno italiano se transformaba en un símbolo de la ayuda china a la Unión Europea y sus estados miembros. Esto pareció reafirmar el rol del Movimiento Cinco Estrellas como el interlocutor preferido de China en Italia.

Finalmente, la UE ha emergido como el mayor perdedor de esta fase, probándose inicialmente incapaz de presentar una narrativa creíble en cuanto a cómo su gestión de la crisis de covid-19 protegía la salud y la seguridad económica de los europeos. Es poco probable que los italianos olviden su enfado con los conmentarios preliminares de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Y las consecuencias de esto son ya muy visibles: un 49% de los italianos quieren ahora abandonar la UE, una subida de 20 puntos porcentuales desde noviembre de 2018.

Adicionalmente, según una encuesta publicada la primera semana de abril, el 36% de los italianos creen que China debería ser el principal aliado de Italia en el desarrollo de alianzas fuera de la UE, comparado con el 30% de Estados Unidos (el otro 34% no estaba seguro). Entre aquellos que apoyaban la figura de China en este rol, el 53% votaban al Movimiento Cinco Estrellas y el 45 al Partido Democrático. Entre aquellos que apoyaban a EEUU, 51% eran votantes de derecha. Por tanto, la base electoral de la coalición de gobierno favorece las relaciones con China sobre EEUU. Los italianos no parece que vean ya a Rusia como un aliado creíble, quizá porque el pro-ruso Salvini ha perdido el control del debate desde que abandonó el gobierno.

El 36% de los italianos creen que China debería ser el principal aliado de Italia en el desarrollo de alianzas fuera de la UE

Ahora que la UE ha presentado su plan de un billón de euros, la política italiana seguramente se vuelva aún más polarizada. El Partido Democrático continuará favoreciendo fuertemente las medidas excepcionales que la UE ha creado de la nada, convencido de que Italia no puede esperar mejor apoyo económico o concesiones del bloque. Mientras tanto, los partidos soberanistas pedirán la dimisión del ministro de Economía Roberto Gualtieri o incluso la de todo el gobierno, pintando la aceptación del acuerdo de la UE como una traición. Y el Movimiento Cinco Estrellas, que ha sido la mano invisible detrás de la nominación de Conte como primer ministro, continuará dividido entre aquellos que trabajan entre bambalinas para establecer una posición italiana más dura y aquellos que dan la cara en las instituciones que tomarán una posición más cauta con respecto al acuerdo europeo, como por ejemplo los ministros del Movimiento Cinco Estrellas.

La cuarta fase comenzará seguramente cuando el gobierno levante gradualmente el confinamiento, con los ciudadanos retornando parcialmente a sus antiguas vidas y la clase política italiana evaluando la gestión de la crisis del covid-19 y el plan para la recuperación económica de Italia. Los líderes italianos se enfrentarán pronto a un excepcional “J’accusse!”. Italia puede quedar atrapada en otro peligroso juego de narrativas que tiene implicaciones vitales no solo para el futuro de Europa pero para el propio proyecto europeo, que ya está siendo puesto a prueba en estos días tan difíciles. Pese a todo Europa puede todavía jugar un papel principal en esta cuarta fase del juego de narrativas, si habla con una sola voz y supera la división norte-sur haciendo de la solidaridad el pilar político de su respuesta a las pruebas que están todavía por venir.

* Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Teresa Coratella y titulado 'The dangers of crisis diplomacy: Italy, China, and Russia'.

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