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¿Hacia otra anexión de Putin? Por qué Bielorrusia es el factor clave en Ucrania
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El otro vecino peligroso

¿Hacia otra anexión de Putin? Por qué Bielorrusia es el factor clave en Ucrania

Bielorrusia es un escenario fundamental en el actual conflicto en Ucrania. Lo que haga puede ser la clave de los futuros avances rusos, pero también el escenario de un nuevo desastre

Foto: El presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, junto a Vladímir Putin. (EFE/Mikhail Metzel)
El presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, junto a Vladímir Putin. (EFE/Mikhail Metzel)
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Hace unas semanas, tratábamos en esta misma serie de artículos la cuestión del posible cambio de fronteras de Rusia. Aunque dicho texto se centraba en la más que probable anexión de territorios ucranianos —para la que los preparativos ya están en marcha— y la posible partición futura de la Federación Rusa, obviábamos otro elemento que, sin embargo, es crucial en la partida que se está jugando desde el Kremlin: la unión de Rusia y Bielorrusia en una macrorrepública donde Moscú daría las órdenes y Minsk pasaría a ser una capital regional.

No es ningún secreto que esta vieja idea de Putin lleva años sobre la mesa, y que, desde que las grandes protestas de 2020 pusieron al régimen bielorruso contra las cuerdas, el proceso se ha acelerado. El presidente Aleksandr Lukashenko depende de Moscú para mantenerse en el poder, por lo que se ha visto obligado a abandonar la resistencia que anteriormente desplegó ante este proyecto de unión. En realidad, como afirmó Putin en una rueda de prensa conjunta con Lukashenko en abril de 2022, el presidente ruso declaró que Rusia, Bielorrusia y Ucrania son “un pueblo trinitario”. “Así ha sido a través de nuestra historia conjunta que viene desde siglos. No distinguimos dónde termina Bielorrusia, dónde termina Rusia, dónde están Rusia y Bielorrusia”, sentenció entonces Putin.

Foto: La líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanóvskaya. (EFE/Rafal Guz)

Como explica el historiador ucraniano Serhii Plokhy, este concepto se remonta a los pensadores imperiales rusos del siglo XIX, quienes ya formularon la idea de una nación rusa tripartita consistente en los “grandes rusos” (los de Rusia), los “pequeños rusos” (los ucranianos) y los “rusos blancos” (los bielorrusos). Esto, sumado a las declaraciones de Putin asegurando que no le preocupa la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN porque son casos muy diferentes al de Ucrania, viene a indicar que la invasión de esta última tiene en realidad menos que ver con el temor al crecimiento de la Alianza Atlántica que con los anhelos expansionistas del presidente ruso.

Putin, de hecho, aseguró la semana pasada que "la presión externa sin precedentes sobre Rusia y Bielorrusia está llevando a acelerar los procesos de unificación", culpando de ello a las “sanciones impuestas por el llamado Occidente colectivo”. El problema es que el proyecto no termina de gustar en la propia Bielorrusia, empezando por el aparato de seguridad del país. De modo que Rusia está optando por llevar a cabo esta unión —en realidad, una anexión encubierta— muy poco a poco, a base de acuerdos, despliegue de asesores y, desde hace unos meses, de tropas.

"No distinguimos dónde termina Bielorrusia, dónde termina Rusia"

Bielorrusia es un escenario fundamental en el actual conflicto en Ucrania. Las columnas rusas que trataron de asediar Kiev partieron de suelo bielorruso, y el Ejército ruso utiliza el país como plataforma para sus ataques con misiles y bombarderos Tupolev Tu-22M3 contra objetivos ucranianos. Esta semana, Lukashenko amenazó a Europa con una “limpieza moral” y aseguró que Ucrania había lanzado misiles contra territorio bielorruso, los cuales las defensas del país habrían interceptado con éxito. No hay evidencias de que este incidente haya ocurrido realmente, pero esta retórica ha hecho temer que el régimen bielorruso esté preparando el terreno para entrar en la guerra en favor de Moscú. Hace unas semanas, las autoridades bielorrusas anunciaron la creación de una nueva unidad militar fronteriza y de una milicia popular.

El temor de las autoridades ucranianas es que Bielorrusia lance una ofensiva en el oeste de Ucrania en un intento de poner fin a los envíos de armamento occidental, que en muchos casos llegan desde Polonia y otros países vecinos. La otra opción, según los expertos, es que el Kremlin podría estar tratando de obligar a Kiev a desviar parte de las fuerzas comprometidas en las batallas del Donbás y Jersón para oponerse a esta nueva invasión fantasma. De momento, fuentes de Inteligencia señalan que no existe una concentración de tropas significativa en la frontera bielorrusa como la que tendría lugar antes de una operación de este tipo; pero esto podría cambiar en los próximos días. De hecho, Minsk ha anunciado “ejercicios militares” inminentes para prepararse ante la “agresión occidental”.

Foto: Los presidentes de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, y Rusia, Vladímir Putin. (Reuters)

Aun así, no está nada claro que Bielorrusia esté en condiciones de cumplir los deseos de Rusia. Esta semana circuló en redes sociales una carta supuestamente firmada por oficiales de una unidad del Ejército bielorruso que se oponían a la participación de su país en la guerra de Ucrania. Investigadores de la oposición bielorrusa han concluido que la carta es probablemente falsa, puesto que las firmas no se corresponden con las de los oficiales que, se supone, participan en la misiva. Pero esto, indican, abre otra posibilidad interesante, que es que los autores de la falsificación hayan sido los propios servicios de Inteligencia de Lukashenko, en un intento de “demostrarle” a Rusia por qué su país no puede formar parte de la invasión.

Todo esto ocurre en un contexto explosivo para la estabilidad de la propia Bielorrusia. Existe una campaña interna de sabotaje de los ferrocarriles bielorrusos por parte de activistas del país para dificultar los suministros a las tropas rusas. Algunos de estos activistas han sido capturados y ahora se enfrentan a posibles penas de muerte, lo cual solo ha incrementado el malestar entre los oponentes del régimen. Además, desertores del Ejército bielorruso combaten en Ucrania contra las tropas rusas —el llamado Regimiento Kalinouski, en el que uno sus líderes murió hace pocos días durante la defensa de Lisichansk—, lo cual hace temer que el conflicto armado pueda acabar cruzando la frontera y llevando a este país a la guerra civil. Bielorrusia puede ser la clave de los futuros avances rusos, pero también el escenario de un nuevo cataclismo.

Hace unas semanas, tratábamos en esta misma serie de artículos la cuestión del posible cambio de fronteras de Rusia. Aunque dicho texto se centraba en la más que probable anexión de territorios ucranianos —para la que los preparativos ya están en marcha— y la posible partición futura de la Federación Rusa, obviábamos otro elemento que, sin embargo, es crucial en la partida que se está jugando desde el Kremlin: la unión de Rusia y Bielorrusia en una macrorrepública donde Moscú daría las órdenes y Minsk pasaría a ser una capital regional.

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