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El estancamiento del Ejército ruso en Ucrania abre la vía a una auténtica negociación entre Putin y Zelenski
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El avance es más lento de lo previsto

El estancamiento del Ejército ruso en Ucrania abre la vía a una auténtica negociación entre Putin y Zelenski

Antes de alcanzar un hipotético acuerdo, el Kremlin y Kiev quieren jugar sus últimas bazas, lo que alargará la guerra y supondrá más matanzas y destrucción

Foto: Restos de un avión militar derribado en Kiev. (EFE/Sergey Dolzhenko)
Restos de un avión militar derribado en Kiev. (EFE/Sergey Dolzhenko)
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El Ejército ruso ha resultado ser un 'tigre de papel'. Al cabo de tres semanas de ofensiva en Ucrania, no ha tomado ninguna de las 10 principales ciudades del país y ha tenido numerosas bajas —hasta 6.000 militares en las dos primeras semanas—, según la Inteligencia de EEUU. Viktor Zolotov, director de la Guardia Nacional rusa, reconoció incluso, el lunes 14, que el avance era más lento de lo previsto, contradiciendo así a sus jefes del Kremlin, que sostenían que la 'operación militar especial' se desarrollaba según lo planeado.

Quizá por eso el líder ruso, Vladímir Putin, ha renunciado a 'desnazificar' Ucrania, como anunció a finales de febrero, y ahora parece, por fin, dispuesto a negociar en serio con su enemigo, Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano elegido democráticamente en 2019.

Foto: Único encuentro entre los ministros de Exteriores de Rusia y Ucrania desde el comienzo de la guerra en Turquía. (Reuters)

La intención inicial de Putin era instalar en Kiev un régimen títere, probablemente parecido al de Alexander Lukashenko en Bielorrusia. Prueba de su empeño en colocar a hombres afines en los puestos de mando es que en algunas de las ciudades medianas que ha conquistado, como Melitópol (155.000 habitantes), sus militares secuestraron, el 13 de marzo, al alcalde, Ivan Fedorov, y pusieron en su lugar a una mujer, Galina Danilchenko, dispuesta a colaborar con el ocupante. En Dniprorudne (18.000 habitantes), sucedió después otro tanto.

Ahora, los representantes de Putin en la mesa de negociación han, aparentemente, renunciado a obtener una rendición casi sin condiciones —en las primeras reuniones, solo hablaron de los pasillos humanitarios para evacuar a civiles— y discuten un plan de 15 puntos sobre el futuro de Ucrania, según el diario 'Financial Times'. Las conversaciones de paz por videoconferencia son “más realistas”, declaró Zelenski el miércoles, y además son casi ininterrumpidas.

El propio presidente ucraniano hizo, el miércoles 16, una concesión verbal que sus representantes debieron ofrecer en la mesa de negociación. “Ucrania no es miembro de la OTAN”, afirmó. “Lo comprendemos”. “Hemos escuchado que no podíamos adherirnos”, añadió, dejando caer que renunciaba a esa vieja aspiración para su país. Ucrania sí ha iniciado los trámites para ser miembro de la Unión Europea.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, recogió el guante. “Un estatuto de neutralidad está siendo discutido en profundidad junto con, obviamente, garantías de seguridad”, declaró a la televisión rusa RBC. “Es una opción que se está discutiendo y que podría desembocar en un compromiso”, añadió después Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, en declaraciones a la agencia de prensa rusa RIA.

Foto: Tropas rusas con equipos NBQ. (Kovalenko Alexander)

Esta disposición rusa a negociar ha supuesto cierto alivio para los gobiernos occidentales, y no solo porque suponga quizás, en unas semanas, el fin de la guerra. “Desmiente las indicaciones de algunas agencias de Inteligencia sobre la megalomanía y la burbuja en que viviría Putin, empeñado en ignorar lo que está sucediendo sobre el terreno en Ucrania”, señala un funcionario que lee a diario informes de varios servicios secretos. Aun así y con todo, el líder ruso sigue siendo “imprevisible”, alertaba el jefe del Estado Mayor francés, el general Thierry Burkhard, en un mensaje enviado a sus oficiales el 10 de marzo y que fue desvelado a través de Twitter por la cuenta de Twitter @OpexNews.

Que se produzca un acercamiento entre ambas partes sobre el futuro estatus de Ucrania no significa que el acuerdo de paz esté al alcance de la mano. Primero, porque quedan otros muchos asuntos que resolver. Moscú pretenderá, por ejemplo, que Kiev reconozca la independencia de las regiones secesionistas de Donetsk y Luhansk y que la península de Crimea le pertenece. Querrá además limitar el tamaño del Ejército ucraniano.

Los misiles del Kremlin se ceban nuevamente sobre zonas residenciales de Kiev

Ni Rusia ni Ucrania tienen además demasiada prisa por alcanzar un acuerdo, convencidas, cada una, de que el tiempo puede jugar a su favor. Con sus brutales bombardeos de áreas residenciales e incluso hospitales, el Ejército ruso espera quebrar de una vez el ánimo de resistencia de los ucranianos. El diluvio de explosiones sobre, por ejemplo, Mariúpol (445.000 habitantes) recuerda el que precedió al asalto a Grozni, la capital de Chechenia, en 1999.

Quizás el Kremlin considere que le quedan algunas bazas por jugar para que su enemigo se arrodille. Ya ha utilizado bombas termobáricas (TOS-1A), según el Ministerio de Defensa británico, cuyo uso está prohibido contra poblaciones civiles. Podría dar un paso más para atemorizar a la resistencia y emplear armas químicas, como advirtió el martes 15 Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

Foto: De izquierda a derecha: el líder del partido Ley y Justicia polaco, Jaroslaw Kaczynski; el primer ministro checo, Petr Fiala; el primer ministro esloveno, Janez Jansa; el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki; el primer ministro ucraniano, Denys Sh

Quizá cuente, por último, con esos 16.000 mercenarios sirios, excombatientes del Ejército de Bachar el Asad experimentados en lucha callejera, para dar el asalto a Kiev y acabar con Zelenski, símbolo de la resistencia. “Habrá que ver, si entran en combate, cómo se comportan sobre el terreno, porque si Alepo era su guerra, la guerra por la supervivencia de su clan, Kiev, Dnipro u Odesa no es la suya”, recalca un militar que estuvo destinado en el Mando Aliado de Operaciones de la OTAN.

El entorno de Zelenski está, sin embargo, convencido de que el tiempo juega contra Rusia. Si en circunstancias normales ya le sería difícil mantener este esfuerzo bélico, ahora, con las drásticas sanciones internacionales adoptadas contra el régimen de Putin, le resultará imposible. Oleksiy Arestovich, un asesor de Zelenski, repite estos días a la prensa que la guerra no durará “más allá de mayo, principios de mayo”, porque será entonces cuando Rusia deje de tener recursos para continuarla. “Esa sería la fecha más tardía”, recalcó.

Foto: El secretario general, Jens Stoltenberg. (Reuters/Johanna Geron)

Alargar la guerra conlleva, sin embargo, riesgos para el Ejército ucraniano y todos aquellos civiles que lo apoyan. “Considero que, pese a la extraordinaria resistencia que están demostrando las fuerzas ucranianas, ante la dificultad de sostener un dispositivo muy estirado y carentes de reservas operativas, podrían derrumbarse súbitamente”, advertía el general Thierry Burkhard en su nota confidencial que fue desvelada.

De poco le serviría, en todo caso, a Putin firmar un tratado de paz con Zelenski si se mantienen las sanciones que están arruinando la economía rusa. “De ahí que, en algún momento, un hipotético acuerdo de paz deba ser bendecido por la OTAN, la UE y el G-7, comprometiéndose al levantamiento paulatino” del castigo infligido a Rusia y a sus dirigentes, señala un diplomático acreditado ante la OTAN. “Esta es una baza de la que los negociadores ucranianos pueden sacar mucho partido”, añade.

Foto: Un ordenador muestra parte del código del 'malware' Petya. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

Hay una espada de Damocles que pende sobre Putin que ya nadie podrá parar por mucho que pacte con Zelenski. A instancias de casi 40 países —España se sumó el martes 15—, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional ha abierto una investigación sobre los crímenes de guerra perpetrados en Ucrania. Si recaba pruebas, el fiscal emitirá una orden de detención contra el presidente ruso y sus posibles cómplices. No podrá pisar, so pena de ser apresado, ninguno de los 123 países que forman parte de la CPI, pero si no sale de Rusia no podrá ser juzgado. Moscú es una de las pocas capitales, junto con Kiev, que no ha suscrito el Estatuto de Roma y que, por tanto, no reconoce a la Corte con sede en La Haya.

El presidente de EEUU, Joe Biden, no tiene ninguna duda de que debería ser juzgado. Putin “es un criminal de guerra”, afirmó el miércoles por la noche ante un grupo de periodistas.

El Ejército ruso ha resultado ser un 'tigre de papel'. Al cabo de tres semanas de ofensiva en Ucrania, no ha tomado ninguna de las 10 principales ciudades del país y ha tenido numerosas bajas —hasta 6.000 militares en las dos primeras semanas—, según la Inteligencia de EEUU. Viktor Zolotov, director de la Guardia Nacional rusa, reconoció incluso, el lunes 14, que el avance era más lento de lo previsto, contradiciendo así a sus jefes del Kremlin, que sostenían que la 'operación militar especial' se desarrollaba según lo planeado.

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