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Payasadas que Zelenski hizo de joven y explican el error de Putin en Ucrania
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Presidente por accidente

Payasadas que Zelenski hizo de joven y explican el error de Putin en Ucrania

Los rusos pensaban que el presidente cómico de Ucrania se rendiría pronto; los ucranianos, también. Pero frenó la invasión relámpago y ahora es el enemigo a batir. El método televisivo del bufón que sorprendió a todos

Foto: Imagen: EC Diseño.
Imagen: EC Diseño.

"El presidente de Ucrania abandona Kiev". Lo publicó 'Sputnik', agencia estatal rusa, al poco de la invasión. No era cierto. Más que 'fake news', que también, quizá era lo que Putin calculaba que ocurriría cuando el presidente de Ucrania viera el primer tanque ruso: que Volodomir Zelenski se disolvería como un azucarillo y su país se rendiría al paseo militar ruso.

En defensa de los estrategas rusos hay que decir algo: el primero en ver a Zelenski como un presidente débil que se mearía encima en cuanto Putin le apretara un poco fue el 'establishment' ucraniano

Zelenski venía de participar en el 'reality' 'Bailando con las estrellas', de protagonizar comedias románticas taquilleras y de doblar al oso de peluche 'Paddington'... cuando decidió presentarse a las elecciones generales en 2019.

Sus rivales le menospreciaron en campaña tildándole de "payaso". ¿Cómo iba a ser presidente un caricato? Pero cuando Zelenski pasó a la segunda vuelta y se convirtió en una amenaza real, la estrategia para frenarle cambió: el problema ya no era que fuera un "payaso", sino que no tenía lo que había que tener para enfrentarse a Putin. El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, lanzó carteles electorales de él encarado con Putin. Duelo de pistoleros. La idea era 'acojonar' al votante y dejar claro que Poroshenko era capaz de parar a los pies a Putin y Zelenski ni en broma.

placeholder Viandantes caminan junto a un cartel electoral en el que aparecen Petro Poroshenko (i), ante el presidente ruso, Vladímir Putin (d).
Viandantes caminan junto a un cartel electoral en el que aparecen Petro Poroshenko (i), ante el presidente ruso, Vladímir Putin (d).

La campaña de Poroshenko no funcionó: Zelenski sacó el 74% en la segunda vuelta. Voto de castigo masivo al desprestigiado 'establishment' ucraniano. El escritor Igor Lesev lo expresó con crudeza: "Hubiéramos votado a un gato muerto si fuera necesario".

Si la llegada de un "payaso" a la presidencia fue sorprendente, más anonadante aún es que el "payaso" sea ahora el símbolo de la resistencia a la invasión rusa. Preguntamos a ciudadanos de Lviv por este cambio de percepción. La mayoría de los que votaron a Zelenski lo hicieron sin mucho entusiasmo. Sin embargo, ahora sus discursos patrióticos son compartidos cientos de miles de veces cada día en Telegram, la red social de preferencia entre los jóvenes ucranianos. El presidente ha demostrado una especial habilidad a la hora de conectar con las nuevas generaciones. "Mi opinión de él cambió radicalmente. Está demostrando una enorme valentía y es un orgullo tenerlo como presidente en estas circunstancias", señala Anatoly, un joven informático desplazado desde Dnipro.

"Se está comportando como un presidente de verdad. Desde hace dos años yo estaba muy decepcionado con él, pero ahora, desde luego, estoy orgulloso de él", afirma Gregory mientras hace fila para inscribirse en las Fuerzas de Defensa Territorial de Lviv.

"Mi opinión de él cambió radicalmente. Está demostrando una enorme valentía y es un orgullo tenerlo como presidente en estas circunstancias"

El respaldo al presidente es mayoritario, pero no unánime. Aunque la guerra tiende a reducir todo en la percepción pública a blancos y negros, no hace falta ser prorruso para ver a Zelensky con malos ojos. Yuri, de mediana edad, director en una empresa de fabricación de plástico y al que el inicio de la invasión rusa pilló en Kiev, tuvo que escapar junto a su familia de las explosiones y considera a Putin como la mayor amenaza para Europa. Sin embargo, su presidente no le inspira ningún orgullo patriótico. Para él, un par de actos de valentía no cambian esa realidad. "¿Para qué se está sentando con los rusos a negociar? Los rusos no van a negociar, quieren hacerse con toda Ucrania", opina desde una cafetería del centro de Lviv. "Él es solo el tipo que Kolomoiski puso ahí", añade en referencia al oligarca que posee el canal de televisión 1+1, en el que Zelenski triunfó como actor antes de ser presidente.

El Zelenski televisivo y el Zelenski político, por tanto, no son fáciles de diferenciar: Zelenski los ha retroalimentado hasta el infinito y más allá...

Servidor del pueblo

La candidatura presidencial de Zelenski fue vista al principio como una metabroma televisiva, pues el actor arrasaba entonces en el "prime time' con una serie cómica, 'Servidor del pueblo’, sobre un ciudadano cualquiera (Goloborodko) convertido en, ejem, presidente iconoclasta de Ucrania. La comedia, con más audiencia que los partidos de la selección ucraniana de fútbol, se vendió con el profético eslogan: "La historia del próximo presidente".

"Su equipo de campaña apostó por los vídeos en internet, donde un candidato confiado, tranquilo y sonriente pronunciaba alegremente consignas"

¿La candidatura presidencial de Zelenski fue un mero golpe promocional? "Que la tercera temporada se emitiera en plena campaña electoral fue interpretado como una estrategia de marketing absoluta. Durante cinco años, el espectador convivió con Goloborodko y Zelenski. Por supuesto, se produjo el popular efecto psicológico de identificar al protagonista con el actor. Durante la campaña, sus rivales se desgañitaron gritando: 'Oiga, usted está votando por Goloborodko, no por ¡Zelenski!'", cuenta Frida Lensky en el ensayo 'Ze Time: ¿Who is Zelensky?.

Lo dice el presidente saliente sobre el nuevo presidente en 'Servidor del pueblo': "Te apuesto lo que quieras a que este capullo no dura ni un mes en el cargo". En efecto, Zelenski anticipó los comentarios que se harían sobre él cuando se convirtiera en el presidente real de Ucrania...

'Servidor del pueblo' narra las tribulaciones de un profesor de historia que lanza una diatriba anticorrupción a un compañero del cole, le graban sin darse cuenta, viraliza y se convierte en presidente por accidente. Es una comedia costumbrista entre el trazo fino y el brochazo gordo. Más taquillazo sobre choques culturales (como otras comedias europeas ligeras de la época) que sátira británica tipo 'The thick of it' o 'The Office'. Más blanca que corrosiva, aunque no exenta de momentos ácidos: su retrato de las bambalinas cutres del poder, su parodia de los oligarcas que mueven los hilos del país (y califican al nuevo presidente de "populista barato") y su visión de la política institucional como sucesión de rellenos innecesarios (el presidente tiene a su disposición una masajista filipina para cada parte del cuerpo). La serie tarda quince minutos en hacer su primera broma sobre Putin (censurada durante su emisión en la cadena rusa TNT, propiedad de Gazprom).

A imagen y semejanza de su personaje televisivo —ingenuo, bienintencionado y antipolítico— el Zelensky de la campaña electoral "hizo de su ignorancia virtud y admitió abiertamente no tener opiniones políticas firmes. 'No prometas nada y no decepcionarás a nadie', dijo en una de sus pocas frases memorables", contó la BBC en un reportaje electoral en el que Zelenski confesó su amor a los Monty Python y "lamentó" que a su audiencia le gustara más el humor tipo Benny Hill.

Festival de vídeos

Los vídeos lanzados por los presidentes de Rusia y Ucrania antes, durante y después de la invasión muestran una inversión de roles típica de la comedia: con el "payaso" convertido en Churchill y el veterano y astuto líder en modo errático.

Zelenski se ha crecido en sus apariciones televisivas: firme, directo y entero pese a estar sitiado por un ejército exageradamente superior. Algunos analistas creen que sus vídeos fueron claves para animar a la resistencia y que Rusia no logrará un triunfo rápido.

Efecto inesperado para los que pensaban que Zelenski huiría del país a las primeras de cambio; pero no tan sorprendente para los que habían seguido su carrera anterior: el punto fuerte del actor es justo ese tipo de vídeos, como evidenció su estrategia de comunicación durante la campaña electoral: "Zelenski se sentía muy bien frente al público, pero era francamente malo en los debates en directo sobre política, economía o gobierno: no era su campo. Por tanto, su equipo de campaña apostó por los vídeos en internet, donde un candidato presidencial confiado, tranquilo y sonriente pronunciaba alegremente consignas. La experiencia escénica le ayudó a ser convincente y natural", según Lensky.

La actitud televisiva de Putin ha sido bien diferente a la de Zelenski. Cuando puso en alerta sus fuerzas de disuasión nuclear, el lenguaje no verbal de su jefe de Estado Mayor, Valeri Gerasimov, y de su ministro de Defensa, Sergei Shoigu, reflejó un "tierra trágame". Putin había vejado antes en otra reunión a su jefe de inteligencia, Sergei Naryshkin.

"Escenas bizarras en el Kremlin. Hemos visto a Putin reunido con su Consejo de Seguridad, suspirando con cara de aburrimiento, humillando a sus titubeantes asesores delante de las cámaras… El líder ruso no quiere dirigirse a la nación con un discurso en directo, de pie, erguido, sino que aparece detrás de su escritorio, repantingado en su asiento y visiblemente emocional, tenso, con muecas de desprecio", escribió Argemino Barro en este periódico.

Guerra sucia

En una de sus intervenciones para justificar la guerra, Putin pidió a los militares ucranianos dar un golpe de estado contra un gobierno de "neonazis" y "drogadictos". Llamar "neonazis" a los ucranianos formaba parte del guion conocido, pero lo de "drogadictos" desconcertó más en la UE, aunque quizá tenga una explicación y se llame: Zelenski.

La campaña electoral de Zelenski casi descarrila cuando su antiguo brazo derecho (Denis Manzhosov, amigo íntimo con el que montó su productora Kvartal 95 y rompió hace unos años por motivos nunca aclarados) reapareció anunciando una misteriosa rueda de prensa. Se elucubró con que Manzhosov confirmaría un rumor que circulaba por las redes sociales: la supuesta adicción a las drogas de Zelenski. Juego sucio en campaña. Finalmente, Manzhosov habló, pero para negar que Zelenski tuviera problema alguno con las drogas. El régimen Putin, no obstante, sigue erre que erre con lo de los drogadictos.

Zelenski superó todas las trampas de la campaña a golpe de discurso anticorrupción y guiños a la modernidad occidental. Reventó el eje electoral ucraniano en el que todo gira en torno a la posición frente a Rusia y a las densas tensiones territoriales (con una guerra abierta en el este del país contra los separatistas prorrusos). Su equipo de campaña lanzó mensajes tipo: "No dividimos a la gente en izquierda y derecha. No dividimos a las personas entre ucraniananoparlantes y rusoparlantes. Simplemente estamos todos juntos: todos utilizamos el mismo lenguaje: ¡el lenguaje de la igualdad!".

"¿Para qué se está sentando con los rusos a negociar? Los rusos no van a negociar, quieren hacerse con toda Ucrania"

Con no mucho más que eso, y a lomos de su popularidad y del desprestigio del 'establishment' ucraniano, Zelenski arrasó en las elecciones.

Convertido en presidente, el malestar popular con Zelinski llegó pronto: le estalló su relación televisiva con uno de los oligarcas (Kolomoiski, salpicado en diversos escándalos financieros), le estalló su bisoñez para gestionar y le estalló Putin. ¿Era Zelenski una sucesión de eslóganes tan bonitos como vacíos? Ni de izquierdas ni de derechas: ¿con la cabeza llena de serrín?

En los últimos años, hemos visto muchas cosas extrañas en la política mundial, convertida en circo populista de tres pistas, pero la conversión del caricato Zelenski en líder militar —firme ante Putin y jaleado por Occidente— es una de las más inauditas.

'Servidor del pueblo' tiene una mirada absurda sobre la política institucional. Llegado a la presidencia real, Zelenski ha visto cómo la teatralidad de la política derivaba en situación de vida o muerte. Otro en su lugar hubiera salido corriendo; él no. La guerra, de hecho, no ha acabado con el absurdo de la política posmoderna: si usted invadiera mañana España y se topara con una fiera resistencia liderada por Dani Rovira o José Mota, se sentiría sin duda desconcertado.

Nadie se tomaba en serio a Zelenski: ni los ucranianos ni los rusos. Pero Zelenski ha logrado (al menos) frenar la invasión relámpago. Ahora los rusos tratan de liquidarle a toda costa. De bufón a enemigo a batir. Quizá Putin se arrepienta de haber minusvalorado al payaso.

"El presidente de Ucrania abandona Kiev". Lo publicó 'Sputnik', agencia estatal rusa, al poco de la invasión. No era cierto. Más que 'fake news', que también, quizá era lo que Putin calculaba que ocurriría cuando el presidente de Ucrania viera el primer tanque ruso: que Volodomir Zelenski se disolvería como un azucarillo y su país se rendiría al paseo militar ruso.

Conflicto de Ucrania Vladimir Putin
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