El BdE detecta un "notable repunte de la actividad" y revisa al alza el PIB
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NUEVAS PROYECCIONES HASTA 2023

El BdE detecta un "notable repunte de la actividad" y revisa al alza el PIB

La economía se recupera tras un primer trimestre decepcionante. El BdE lo revela en sus nuevas proyecciones macro. Hasta finales de 2022, no se recuperará el PIB perdido

placeholder Foto: Fachada de la sede del Banco de España, en Madrid. (EFE)
Fachada de la sede del Banco de España, en Madrid. (EFE)

La economía española vuelve a crecer con fuerza. Tras la contracción observada en el primer trimestre del año, por las medidas de restricción de la movilidad, en el segundo trimestre el PIB avanza con intensidad. Básicamente, por el gasto de los hogares, que, al calor de las vacunas, estarían recuperando la confianza en el futuro de la economía. Igualmente, desde la óptica exterior, la recuperación de la demanda procedente del conjunto de las economías avanzadas y de China se está traduciendo en un “comportamiento expansivo de las exportaciones de bienes”, como señala el Banco de España.

Como consecuencia de ello, el escenario central de las proyecciones del banco central anunciadas este lunes prevé un crecimiento del PIB del 6,2% este año, y del 5,8% en 2022. Para 2023, la tasa de crecimiento del producto sería del 1,8%. El nivel de PIB previo a la crisis sanitaria se alcanzaría hacia finales del próximo año.

Foto: El diputado de Unidas Podemos Rafa Mayoral. (EFE)

Es decir, la economía habría tardado casi tres años en recuperar el PIB perdido desde marzo de 2020, que es cuando se declaró el primer estado de alarma. Esto supone, en comparación con las proyecciones de marzo, una revisión al alza del crecimiento del PIB del 0,2 puntos para este año y 0,5 para el próximo, lo que refleja, dice el banco, el impacto positivo sobre la actividad del cambio en las percepciones de los agentes económicos y el mayor dinamismo del producto en el actual trimestre.

Para el segundo trimestre de este año, tras el -0,5% de primero, se estima que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) podría ascender a un 2,2% en tasa intertrimestral en el escenario central de estas proyecciones. Es decir, en torno al 8,8% si se anualiza ese crecimiento.

Esto es así, sostiene el Banco de España, porque los riesgos se han mitigado, aunque todavía siguen ahí. En particular, la aparición de nuevas variantes del virus en algunas regiones. En segundo lugar, el otro riesgo es un repunte de las insolvencias empresariales, que conduciría a una pérdida de empleos y, posiblemente, a un deterioro del capital de la banca, lo que podría incidir desfavorablemente sobre su capacidad para la concesión de crédito.

Nuevos hábitos de los agentes económicos

Y es que, aunque la pandemia quede atrás desde el punto de vista de la salud pública, dejará importantes cicatrices en el tejido productivo. Como recuerdan las proyecciones, incluso una vez resuelta la crisis sanitaria, continuarán estando presentes las consecuencias de la misma. Estas pueden adoptar formas muy diversas, que comprenden desde las posibles secuelas en forma de destrucción del tejido productivo y de aumento del desempleo de larga duración hasta los cambios en los hábitos de los agentes.

Según sus estimaciones, el nivel medio esperado de la tasa de paro en 2023 será equivalente al 13,7% de la población activa, lo que supone apenas cuatro décimas menos que en 2019. Es decir, se habría estancado la lucha contra el desempleo durante cuatro años. Esa será la ‘factura’ de la pandemia en términos de empleo. El Banco de España considera que el crecimiento de las horas trabajadas será del 6,7% en 2021, un avance que se moderará hasta el 5,4% y el 1,8%, respectivamente, en 2022 y 2023.

Foto: Sede del Banco de España. (iStock)

La otra factura tiene que ver con el desequilibrio de las cuentas públicas. El déficit presupuestario, en concreto, permanecerá en 2023 en cotas todavía muy elevadas (del 4,3% del PIB). Como resultado de esta evolución del saldo y de la trayectoria proyectada para el PIB nominal, la ratio de deuda pública, que en 2020 repuntó fuertemente hasta el 120% del PIB, apenas descendería en dos puntos en el horizonte de proyección. Es decir, un proceso muy lento que mete presión al crecimiento económico, ya que el sector público apenas tendrá capacidad de impulsar la actividad. Sobre todo, si se restauran las reglas fiscales, hoy congeladas por la Comisión Europea.

Vuelve el optimismo

Hay que tener en cuenta que el tono de la política fiscal, medido por la variación del saldo estructural primario neto (sin el pago de intereses), irá de más a menos desde 2021 a 2023. Este año será claramente expansivo (1,8 puntos porcentuales del PIB) y ligeramente en 2022 (0,4 pp), para pasar a ser contractivo en 2023 (–1 pp). Estos cambios, dice el banco central, reflejan el hecho de que sería en 2021 cuando se estima que se producirá el mayor impulso anual derivado de los fondos europeos.

La parte positiva es el papel que juegue el ahorro acumulado durante la pandemia, que puede alimentar el crecimiento en los próximos trimestres. Incluso, de una forma más intensa que lo previsto hace poco tiempo. Es decir, que las familias gasten sus ahorros más rápido a medida que se consolida el optimismo sobre el futuro de la economía.

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

Ahora bien, hay factores intrínsecos relacionados con el ahorro que hay que tener cuenta. Como recuerdan los economistas del Banco de España, los hogares que han ahorrado han sido fundamentalmente los de rentas más altas, cuya propensión al consumo es más reducida. En segundo lugar, el gasto que se dejó de realizar en su momento no es fácilmente recuperable, pues se trata sobre todo de consumo de servicios (hostelería) que no es fácil posponer (a diferencia del caso de los bienes duraderos). Finalmente, los hogares podrían decidir restringir voluntariamente sus niveles de gasto en anticipación de que el elevado volumen de deuda pública acumulado con la crisis conduzca a un aumento de impuestos en el futuro.

Turismo al 50%

Mayores incertidumbres existen sobre la aportación del turismo extranjero a la recuperación. Entre otras razones, porque depende de la vacunación internacional y del levantamiento de las restricciones para los viajes transfronterizos. El Banco de España estima que, en el escenario central de sus proyecciones, las exportaciones de turismo alcanzarán en el tercer trimestre de este año un nivel cercano al 50% del registrado en el mismo periodo de 2019. Teniendo en cuenta que los ingresos turísticos rondaron los 92.000 millones de euros en 2019, eso significa que aún falta por recuperar unos 46.000 millones de euros.

El Banco de España ni siquiera ve un riesgo significativo en el repunte de la inflación (2,7% en mayo), ya que, en su opinión, el avance de la subyacente (que elimina los componentes más volátiles, como son la energía y los alimentos no elaborados) seguirá siendo modesto.

Foto: Reloj en la fachada del Banco de España. (EFE)

Los economistas del BdE lo achacan al elevado grado de holgura presente en la economía (existe un elevado desempleo que resta presión a los costes) o los moderados crecimientos salariales. A medio plazo, en todo caso, espera un cierto repunte de la inflación subyacente, que es la más relevante, hasta el 1,1% en el promedio de 2023. En términos de la inflación general, esa tasa sería del 1,2%.

En cuanto a la inversión, el Banco de España observa un “creciente dinamismo” a medida que se despejan las incertidumbres que pesan sobre los hogares. Y en esto tendrán un papel esencial los fondos europeos, que ha situado entre sus objetivos estratégicos la rehabilitación de viviendas. Igualmente, las necesidades de digitalización de los distintos sectores productivos, que se habrían acrecentado tras la pandemia, también favorecerán el avance de la inversión.

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