Mensaje del BdE al Gobierno: hay que pensar ya en reducir el déficit a medio plazo
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INFORME DEL BANCO DE ESPAÑA

Mensaje del BdE al Gobierno: hay que pensar ya en reducir el déficit a medio plazo

El déficit se ha disparado. Y por eso, sostiene el BdE, el Gobierno debe ir pensando ya en cómo corregir los desequilibrios a medio plazo. El espejo en que se mira es Reino Unido

placeholder Foto: Reloj en la fachada del Banco de España. (EFE)
Reloj en la fachada del Banco de España. (EFE)

No lo reclama de forma inmediata, pero el Banco de España ha lanzado un primer mensaje al Gobierno. Habrá que ir pensando, sostiene en un estudio, en un escenario “a medio plazo” de reducción del abultado déficit público de España (un 8,4% este año, según lo previsto por Hacienda en la comunicación enviada a Bruselas). Y el espejo en que se mira es el Reino Unido, el primer país que ha planteado un ajuste gradual del desequilibrio fiscal. Pero no solo actuando sobre el gasto público, sino, también, sobre los ingresos, elevando la presión fiscal.

Lo que preocupa a los técnicos del banco central es que la “persistencia de unos niveles muy elevados de deuda pública puede acabar incidiendo negativamente en la evolución económica”. Para llegar a esta conclusión, se apoyan en la literatura académica, que mostraría con una “abundante evidencia” los riesgos asociados a esta situación. En particular, por el hecho de que una nueva crisis —algo cada vez más frecuente— dejaría sin margen de actuación a las políticas fiscales contracíclicas, haciendo las economías más vulnerables.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

El otro argumento que ofrece es que un nivel elevado y persistente de deuda pública “puede lastrar la capacidad de crecimiento a medio y largo plazo”. Básicamente, porque el endeudamiento público puede absorber recursos que podrían destinarse a fines más productivos. O, incluso, puede favorecer que aumenten los tipos de interés, lo que incrementaría los costes de financiación de la deuda.

Es por eso que se sugiere al poder político que haga un “anuncio creíble sobre la implementación a medio plazo de un programa de ajuste fiscal gradual, una vez finalice la crisis provocada por la pandemia”. Esto, sostiene el banco central, puede ser un “elemento crucial para anclar las expectativas de los agentes económicos y reducir la incertidumbre”.

Déficit embalsado

La presidenta de la AIReF (Autoridad Fiscal Independiente), Cristina Herrero, en línea con el Banco de España, ha pedido en algunas ocasiones tanto al Gobierno central como a las comunidades autónomas (que suponen más de la mitad del gasto público) que aprueben una estrategia fiscal a medio plazo para hacer posible la sostenibilidad de la deuda pública. En el caso de las regiones, como recuerda la AIReF, si no hubiera sido por las transferencias del Estado durante la pandemia, su déficit habría crecido hasta el 1,7% y el 2% en 2020 y 2021. Algo que mostraría que el desequilibrio de las cuentas públicas está embalsado.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Según el reciente Programa de Estabilidad enviado a Bruselas, el Gobierno espera que entre 2021-2024 el déficit caerá del 8,4% este año al 5% en 2022, un 4% un año más tarde y un 3,2% el siguiente. Esto permitirá reducir el endeudamiento público hasta el 112,1% en 2024. España cerró el ejercicio 2020 con un déficit equivalente al 10,09% del PIB, frente al 2,86% de 2019. Esto supone un deterioro de 77.557 millones. Casi 25.000 millones de menos corresponden a menores ingresos y 53.070 millones a un gasto mayor, de los que 44.907 millones nacen de ayudas públicas contra la pandemia.

Diversos trabajos de investigación sugieren que con solo anunciar programas de consolidación fiscal mejora el PIB

El Banco de España basa sus argumentos en diversos trabajos de investigación que sugieren que con solo anunciar programas de consolidación fiscal mejora la actividad económica en el corto plazo. Principalmente, debido a cambios en el comportamiento de los agentes económicos antes de su aplicación. Algunos estudios han evidenciado que el anuncio de una subida de impuestos en EEUU genera un aumento del PIB, de la inversión y de las horas trabajadas antes de su implementación.

Y esto es, precisamente, lo que se ha hecho en el Reino Unido. El Gobierno conservador de Boris Johnson se ha comprometido a mantener las ayudas públicas para sostener la recuperación económica, pero, al mismo tiempo, dibuja ya escenarios para hacer sostenibles los niveles de deuda.

Foto: La vicepresidenta segunda, Nadia Calviño. (EFE)

Londres, como recuerda el Banco de España en un informe publicado este jueves, ha extendido la financiación de los principales programas para mitigar el impacto de la pandemia sobre los hogares y las empresas, como, por ejemplo, los programas de preservación del empleo y las subvenciones, o la reducción temporal del IVA para las empresas del sector hostelero. Igualmente, el presupuesto incluye una serie de medidas para apoyar la recuperación en los dos próximos años, como la introducción de deducciones en el impuesto sobre sociedades. Además, se habilitará un nuevo programa de préstamos y avales públicos para continuar apoyando las necesidades de financiación de las empresas.

Más impuestos

Desde el lado de la recaudación, sin embargo, el plan se centra en un aumento de la presión fiscal que elevaría los ingresos públicos unos cuatro puntos porcentuales, hasta un nivel cercano al 40% del PIB en 2026. En concreto, se plantean incrementos de los impuestos sobre sociedades y sobre la renta. En cuanto al impuesto sobre sociedades, y a partir de 2023, se aumenta el tipo impositivo a las empresas con un nivel de beneficios anuales superior a las 50.000 libras esterlinas, desde el 19% hasta un máximo del 25%. Respecto del impuesto sobre la renta, a partir de 2022 no se actualizará por la inflación el tramo impositivo a partir del cual se aplica el tipo máximo, y tampoco las deducciones personales.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (Efe)

El objetivo del Gobierno conservador es reducir el gasto público hasta cerca del 42% del PIB, hasta situarlo, de nuevo, en niveles próximos a los observados durante la pasada década. Por lo tanto, se estima que, de implementarse en su totalidad, este programa de ajuste fiscal contendría el incremento de la ratio de deuda pública sobre el PIB, que disminuiría desde un máximo cercano al 110% del PIB en el año fiscal 2023-2024 hasta el 106% del PIB en el 2025-2026. Como consecuencia de ello, el déficit primario (sin incluir el pago de intereses) se situaría en el 16%, 10% y 4% del PIB, respectivamente, entre 2021 y 2023.

No lo reclama de forma inmediata, pero el Banco de España ha lanzado un primer mensaje al Gobierno. Habrá que ir pensando, sostiene en un estudio, en un escenario “a medio plazo” de reducción del abultado déficit público de España (un 8,4% este año, según lo previsto por Hacienda en la comunicación enviada a Bruselas). Y el espejo en que se mira es el Reino Unido, el primer país que ha planteado un ajuste gradual del desequilibrio fiscal. Pero no solo actuando sobre el gasto público, sino, también, sobre los ingresos, elevando la presión fiscal.

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