La tasa de paro en España ha subido casi el triple que en Europa por la pandemia
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El tercer peor país del euro

La tasa de paro en España ha subido casi el triple que en Europa por la pandemia

Los ERTE han conseguido evitar una destrucción masiva de empleo, pero, aun así, la tasa de paro ha crecido rápidamente, lo que muestra las tareas pendientes que tiene España por delante

placeholder Foto: Una oficina de empleo, en una imagen de archivo. (EFE)
Una oficina de empleo, en una imagen de archivo. (EFE)

La crisis económica del coronavirus ha sido muy diferente a las anteriores gracias a los mecanismos de protección del empleo que se han puesto en marcha. En España, el recurso al despido ha sido la vía principal por la cual las empresas ajustaban sus costes de producción durante las crisis. En esta ocasión, ha sido el Estado quien ha soportado el grueso de esos gastos a través de los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) extraordinarios que se han puesto en marcha durante esta pandemia. Su uso ha sido masivo entre las empresas que han necesitado ayudas sin un control excesivo por parte de las autoridades, dado el volumen de expedientes reclamados.

Sin embargo, a pesar del uso masivo de los ERTE, España vuelve a destacar como uno de los países que más empleo han destruido en esta crisis (los trabajadores en un expediente temporal se contabilizan como ocupados, no como parados). El recurso de los expedientes temporales no ha sido exclusivo de España, sino que ha sido generalizado en todos los países de Europa, de ahí que los éxitos nacionales sean fruto de la aplicación de algunas de las recetas europeas contra las crisis. Si el mercado laboral se ha comportado peor en España, es consecuencia de dos problemas 'typical spanish': la exposición a sectores de bajo valor añadido dominados por pymes y una elevada tasa de temporalidad. La suma de ambos da como consecuencia que la tasa de paro haya aumentado en 2,5 puntos en 2020, casi el triple que en Europa.

Foto: Foto: EFE.

Se trata del tercer peor dato de toda la eurozona, solo superado por Estonia y Lituania, los dos países bálticos donde los esquemas de protección de empleo no han funcionado. En el caso de Lituania, el peor país del euro, el Gobierno levantó la cláusula de mantenimiento del empleo por seis meses para las empresas beneficiarias de estas ayudas, lo que aceleró los despidos hacia final de año.

En España, la cláusula de mantenimiento del empleo se ha prorrogado mientras duren los ERTE, lo que ha paralizado los despidos. Sin embargo, los ERTE poco han podido hacer para frenar la destrucción de más de 600.000 empleos y el aumento del paro en casi 550.000 personas en 2020. Según los datos de Eurostat, casi el 40% del aumento del paro en la eurozona se ha concentrado en España, el triple del peso de España en el empleo de la región. En algunos países, como Italia o Portugal, la tasa de paro muestra valores extraños, llegando a caer en plena crisis. Además de los esquemas de protección de empleo activados, similares a los de España, está influyendo notablemente que la pandemia está complicando la búsqueda de empleo por las restricciones a la movilidad, de modo que hay muchos parados contabilizados como inactivos.

La tasa de paro ha aumentado en 2,5 puntos en España, esta subida es casi el triple del incremento del paro en Europa. En el conjunto de la eurozona, el desempleo creció apenas en 0,9 puntos. Esto significa que la brecha de paro de España respecto a sus socios aumentó como consecuencia de la pandemia. Esta vez, la diferencia no fue como en crisis anteriores, pero siguió existiendo un comportamiento diferencial negativo.

Foto: Temporada de rebajas en una tienda del centro de Barcelona. (EFE)

El foco del problema está en la elevada tasa de temporalidad que todavía tiene España, la más alta de Europa. Esto hace que el recurso al despido sea una herramienta muy sencilla para las empresas cada vez que estalla una crisis. Basta con dejar que esos contratos se extingan para así reducir ese coste salarial. Eso evita futuros problemas, como pueden ser las propias cláusulas de mantenimiento del empleo, limitación de los despidos, una reducción de las ayudas o cualquier cambio legislativo.

Más del 80% de los contratos destruidos durante la pandemia eran temporales. Ni siquiera los ERTE, que en ese momento permitían a las empresas el ahorro integral de los costes salariales y las cotizaciones a la Seguridad Social, evitaron la pérdida de estos puestos de trabajo.

Además de la temporalidad, España ha sufrido la crisis más profunda de los países europeos, y eso también se refleja en los datos del mercado laboral. Los sectores más afectados han sido los de servicios de bajo valor añadido: hostelería, comercio, ocio, etc., en los que la presencia de pymes y autónomos es más elevada. Este tipo de empleadores han recurrido menos a los ERTE y han optado por la destrucción de empleo de forma preventiva ante el estallido de la crisis. De ahí que este tipo de crisis haya sido especialmente difícil para contener el aumento del paro.

A pesar de todo, el aumento del desempleo nada tiene que ver con el que experimentó España tras la crisis financiera. En el año 2007, el país estaba en niveles de paro similares a los de la eurozona, pero tras la crisis de Lehman Brothers y la posterior del euro, el desempleo llegó a superar el 26%, más del doble que el nivel más alto alcanzado por la eurozona. Desde el año 2013, la tasa de paro se ha reducido, pero en ningún caso se han recuperado los niveles de 2007. Cuando empezó la crisis del coronavirus, la tasa de paro de España todavía era casi el doble que la europea: el 7,2% en la eurozona y el 16,6% en España. Tras la pandemia, esta brecha se habrá ampliado, pero habrá servido para mostrar la urgencia de reducir la dualidad en el mercado laboral.

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