El gasto en pensiones de jubilación se ha duplicado desde la burbuja inmobiliaria
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Supera los 7.000 millones cada mes

El gasto en pensiones de jubilación se ha duplicado desde la burbuja inmobiliaria

La última subida aprobada por el Gobierno impulsa el incremento del gasto por encima del 3,5% anual. La pensión media de los jubilados ha subido un 55% y la pensión inicial, un 57%

placeholder Foto: Manifestación de pensionistas en Bilbao. (EFE)
Manifestación de pensionistas en Bilbao. (EFE)

En medio de la discusión sobre cómo conseguir que el sistema de pensiones sea sostenible, se ha aprobado otra subida de las prestaciones que pagará la Seguridad Social con más deuda pública. El Gobierno aprobó el martes la revalorización de las pensiones del 0,9%, y del 1,8% en el caso de las mínimas, un incremento que ya se percibe en la nómina mensual que ha abonado la Seguridad Social en enero. Por primera vez en la historia, el gasto en las pensiones contributivas (se excluyen las no contributivas y las clases pasivas) ha superado los 10.000 millones de euros. Esto es, el gasto de un solo mes supera todo el gasto previsto para financiar los ERTE y el cese de actividad de los autónomos para todo el primer semestre del año. El grueso de este gasto (dos de cada tres euros) se destina a las pensiones de jubilación, la partida que más ha crecido en el último ciclo económico.

Desde el pico de la burbuja inmobiliaria, en el año 2007, el gasto en pensiones de jubilación se ha duplicado, pasando de 3.600 millones de euros al mes a superar los 7.200 millones en el inicio del año. Un incremento que se ha producido sin que haya empezado a jubilarse la generación del ‘baby boom’, que lo hará en el próximo lustro. Esta escalada del gasto ha provocado que el superávit que tenía el sistema hasta el estallido de la crisis se haya convertido en un profundo déficit. Una situación que, además, se ha visto agravada por la profunda crisis que ha sufrido el mercado laboral desde el año 2008 como consecuencia de la destrucción de empleo y la devaluación salarial.

Hay dos factores que explican esta subida acelerada del gasto en pensiones: el incremento de la pensión media y el envejecimiento de la población. Esto provoca que haya más pensionistas cobrando prestaciones más elevadas, lo que da por resultado el aumento de la nómina mensual que tiene que abonar la Seguridad Social. Y eso a pesar de que las dos reformas aprobadas en 2011 y 2013 han contenido el crecimiento del gasto.

Foto: Manifestación de pensionistas en Bilbao. (EFE)

La pensión media de los jubilados se ha disparado un 55% desde enero de 2007, pasando de 753 euros mensuales en 14 pagas a superar los 1.170 euros tras la revalorización aprobada este año. En el último ejercicio, la pensión media ha aumentado un 2,3%. Este aumento de la pensión media responde también a dos factores. El más importante es el ‘efecto composición’, esto es, quiénes son los jubilados que perciben una prestación. Los trabajadores que se han jubilado desde el estallido de la burbuja inmobiliaria han entrado en el sistema con una pensión superior a los que causaban baja por fallecimiento.

De esta forma, han entrado pensiones altas sustituyendo a pensiones bajas. En 2007, los trabajadores jubilados percibían una prestación inicial de unos 950 euros al mes, mientras que en noviembre de 2020 (último dato disponible), esta cifra se situaba cerca de los 1.400 euros. Esto significa que en este periodo, la pensión inicial ha subido un 45%, situándose ya claramente por encima del salario más común.

Las reformas del año 2011 y 2013 tuvieron como uno de los objetivos principales contener el aumento de la pensión inicial. La primera lo hacía elevando el número de años para el cálculo de la pensión, que pasará de 15 a 25 años en 2022. Este cambio paramétrico permitió limitar el crecimiento de la pensión inicial entre los años 2015 a 2018, aunque en gran medida fue consecuencia de la crisis económica, que lastró las carreras de cotización de los mayores, afectando a sus jubilaciones. En los últimos años, la recuperación económica permitió reactivar el crecimiento de la pensión inicial, hasta el punto de que a finales de año registraba un crecimiento superior al 6% interanual.

La segunda reforma de pensiones, la del año 2013, introdujo el ‘factor de sostenibilidad’ para adecuar las prestaciones al aumento de la esperanza de vida. La filosofía de este instrumento es sencilla: el aumento de la longevidad significa que los jubilados cobrarán una prestación durante más tiempo, lo que hace necesario ajustar la prestación mensual a los avances de la esperanza de vida. Sin embargo, este factor de sostenibilidad nunca llegó a aplicarse y ya está derogado. El Gobierno ya está estudiando fórmulas para introducir un 'factor generacional' que permita evitar que todo el ajuste de las pensiones recaiga sobre los jóvenes.

Foto: Imagen: Irene de Pablo.

En cuanto al número de pensiones de jubilación, en estos 14 años, ha aumentado un 26%, hasta el punto de superar los 6,1 millones de prestaciones. Hay dos tramos de edad que han aumentado de forma significativa. El primero es el de mayores de 85 años, que se ha disparado un 70% en los últimos 14 años y es consecuencia del aumento de la esperanza de vida. El segundo es el de personas de entre 65 y 74 años, consecuencia de la jubilación de la generación de los nacidos en los años cincuenta, justo antes del ‘baby boom’.

En cuanto a la salida hacia la jubilación de trabajadores de menos de 65 años, esta cifra se ha mantenido inalterada en los últimos 14 años. Esto significa que aunque la edad media de jubilación ha aumentado en este periodo, todavía hay muchas salidas anticipadas antes de la edad legal, lo que obligará a buscar políticas más eficientes para conseguir este objetivo. Es importante recordar que la edad legal de jubilación se está incrementando desde la reforma de 2011 con un periodo transitorio que se culminará en 2027, cuando llegue a los 67 años.

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