El número de pensiones se reducirá por primera vez en 2020 por la pandemia
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El aumento de la mortalidad

El número de pensiones se reducirá por primera vez en 2020 por la pandemia

El aumento de la mortalidad durante la primera ola, que se cebó con las personas mayores y con enfermos crónicos, provocará una reducción de más de 2.000 pensiones

Foto: Imagen: Irene de Pablo.
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Durante las peores semanas de la primera ola el número de fallecidos llegó a rozar las 3.000 personas cada día, casi el triple de lo que hubiese sido normal, según los registros del Instituto de Salud Carlos III. El drama que se cebó especialmente con los mayores y los enfermos crónicos. Una de las consecuencias de esta pandemia es que en 2020 se reducirá el número de pensiones por primera vez desde que existen registros.

Así figura en el 'Informe económico y financiero de la Seguridad Social' anexo al Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021. El ministerio estima que a final de año seguirán en vigor 9,799 millones de pensiones, lo que supone un descenso de 2.143 prestaciones respecto al año anterior. Nunca antes se había producido esta situación, primero como consecuencia de la incorporación masiva de mayores a este sistema y, después, por el envejecimiento de la población.

En términos relativos, la reducción del número de pensiones en vigor será limitada, ya que apenas se reducirá un 0,02%. Sin embargo, se trata de un descenso que rompe con una tendencia de casi cuatro décadas. Hay dos causas que explican esta situación. La primera, y más evidente, es el aumento de la mortalidad entre los mayores, que ha provocado un gran aumento en las bajas de pensiones. Según los datos de la Seguridad Social, entre marzo y abril se registraron más de 65.000 bajas de jubilados por fallecimiento, una cifra que es casi un 65% más que en los mismos dos meses de 2019.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (Efe)

En muchos casos, las bajas fueron ‘dobles’ por el fallecimiento de pensionistas que compatibilizaban pensión de jubilación y de viudedad. La mayor parte de las personas que perciben una pensión de viudedad son mujeres de edad muy avanzada, justo un grupo social muy vulnerable al virus. Entre los meses de marzo y mayo se registraron más de 45.000 bajas por fallecimiento, un 50% más de lo normal. El resultado es que el número de pensiones de viudedad este año se reducirá en más de 15.000 personas.

Pero, además, también se ha frenado el alta de pensiones de forma inesperada. Uno de los ejemplos más evidentes es el de las pensiones de incapacidad permanente, que durante los meses del confinamiento registraron casi 8.500 altas menos de lo normal. Una caída que se explica, en buena medida, por el parón del trabajo, que redujo el número de accidentes. Y también por el parón de los servicios sanitarios, que se centraron casi exclusivamente en la atención a los pacientes contagiados de coronavirus.

El resultado es que el número de pensiones de incapacidad permanente se reducirá este año en 12.300 personas, según las estimaciones de la Seguridad Social. Esto es una caída de más del 1%, el mayor descenso relativo de todos los tipos de pensión.

[El regreso de la inflación obligará a subir el gasto en pensiones en 1.500 millones]

Las que seguirán creciendo son las pensiones de jubilación, ya que a pesar de la elevada mortalidad entre los mayores, España está a las puertas de recibir ya a los jubilados de la generación del ‘baby boom’. Esto significa que en los próximos años el país asistirá a un periodo de jubilaciones masivas que no se compensan ni siquiera con el aumento de la mortalidad. Las estimaciones de la Seguridad Social apuntan a que el número de pensiones de jubilación en vigor a final de año será de casi 27.000 más que hace un año.

Sin embargo, esta subida del número de jubilados es la más baja desde que existen registros, con un incremento de apenas el 0,4%. Además del efecto provocado por el aumento de la mortalidad, también se ha producido un parón de las jubilaciones como consecuencia de la pandemia. Entre marzo y mayo se registraron 23.000 jubilaciones menos que en el mismo periodo del año anterior. Este fenómeno podría ser simplemente un paréntesis y provocar en los próximos meses un fuerte crecimiento de las altas de jubilación, pero de momento no se ha producido.

La mayor parte del retraso en las jubilaciones (el 57%) se ha producido en la franja de edad de mayores de 65 años. La pandemia ha provocado que muchos trabajadores hayan prolongado su vida laboral, con el consiguiente impacto en la edad media de jubilación. Este indicador dará un salto importante este año, superando por primera vez los 64 años y medio en las jubilaciones registradas hasta agosto. Un paso importante para acercar la edad efectiva de jubilación a la edad legal, una de las recomendaciones más importantes del Pacto de Toledo, y que está por ver si es estructural o coyuntural debido a la pandemia.

De cara a 2021, el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social estima un repunte del número de pensiones, aunque no llegará a los niveles registrados en los últimos años. Según sus previsiones, crecerá un 99.900 personas, un 10% menos que el promedio de los cuatro años previos a la crisis del coronavirus. A pesar de la ralentización del número de prestaciones, el gasto total seguirá creciendo a tasas elevadas en 2021. El ministerio ha presupuestado un gasto en pensiones de 167.342 millones de euros, lo que supone un incremento de más de 6.000 millones de euros, una subida del 4%.

Durante las peores semanas de la primera ola el número de fallecidos llegó a rozar las 3.000 personas cada día, casi el triple de lo que hubiese sido normal, según los registros del Instituto de Salud Carlos III. El drama que se cebó especialmente con los mayores y los enfermos crónicos. Una de las consecuencias de esta pandemia es que en 2020 se reducirá el número de pensiones por primera vez desde que existen registros.

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