Estas han sido las mejores películas de 2021: no puedes perdértelas
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Estas han sido las mejores películas de 2021: no puedes perdértelas

En El Confidencial hemos seleccionado los filmes extranjeros más memorables del año de la nueva normalidad

Foto: Marion Cotillard en un momento de 'Annette', de Léos Carax. (Elastica)
Marion Cotillard en un momento de 'Annette', de Léos Carax. (Elastica)

Sin mucho preámbulo, porque para qué, en El Confidencial hemos elegido las mejores películas extranjeras —o las más relevantes— de un 2021 marcado por una nueva normalidad que ha cambiado las reglas del juego de la distribución cinematográfica. Grandes nombres como Léos Carax, Ridley Scott, Thomas Vinterberg o Steven Spielberg entran en este 10 +1 de lo mejor del año.

11. 'Quo vadis, Aida?', de Jasmila Zbanic

placeholder Jasna Djuricic es Aida, una traductora en el campo de Srebrenica. (Vercine)
Jasna Djuricic es Aida, una traductora en el campo de Srebrenica. (Vercine)

Nominada al Oscar a mejor película extranjera, si eso significa algo para alguien, esta película dirigida por la bosnia Jamila Zbanic recrea las últimas horas del campo de refugiados de Srebrenica durante la Guerra de Yugoslavia en el año 1995. A través del personaje de Aida (Jasnia Djuricic), una mujer bosnia que trabaja como traductora para las Naciones Unidas, Zbanic recuerda el bochorno que supuso la actuación de los organismos internacionales y de los cascos azules, que dejaron a merced del Ejército serbio a miles de civiles que murieron masacrados frente a la inacción de quienes habían prometido protegerlos.

Foto: Jasna Djuricic es Aida en 'Quo vadis, Aida?', de la directora bosnia Jasmila Zbanic. (Vercine)

Sencilla y seca, narrada con un pulso vibrante de tensión continua, la cámara sigue por un lado al Ejército de Ratko Mladic entrando a la ciudad bosnia de Srebrenica, por otro a la población desplazada que huye buscando refugio —entre la que se encuentra la familia de Aida—, y la dejación de responsabilidades de las autoridades, que prefirieron mirar a otro lado —según el punto de vista de la directora— que echar más gasolina al conflicto armado en el que se jugaban muchos intereses europeos.

10. 'West Side Story', de Steven Spielberg

placeholder El reparto de la nueva versión de 'West Side Story'. (Fox)
El reparto de la nueva versión de 'West Side Story'. (Fox)

Sin despegarse demasiado de la adaptación de Robert Wise de 1961, Steven Spielberg estrena su propia versión del musical de Broadway confiriéndole su personalidad en un ejercicio de, al mismo tiempo, renovación y nostalgia. Spielberg es un director nostálgico, sí. En muchas de sus películas incide en los valores románticos de una América pasada. Y esta vuelve a finales de los años 50, pero su lectura es más oscura de lo habitual y totalmente actual: ¿quiénes son los verdaderos estadounidenses en un país confeccionado por la inmigración?

Foto: Ariana DeBose y David Álvarez son el frente portorriqueño. (Fox)

La gentrificación, la raza, la lucha de clases están presentes en este ‘Romeo y Julieta’ urbano en el que el director juega a ratos con la puesta en escena teatral y a ratos con esa maestría cinematográfica sobre la que ha cimentado su carrera. Ansel Elgort (‘Baby Driver’, ‘Divergente’) como Tony y una desconocida Rachel Zegler como María encabezan un reparto escrupulosamente seleccionado e infalible tanto en la cuestión vocal como en la dramática. Y la reconstrucción del Nueva York de los 50 es apabullante cuando se acepta el juego entre los decorados y las localizaciones reales modificadas por CGI o escrupulosamente ambientadas. Nadie le había pedido a Spielberg un nuevo ‘West Side Story’, pero aquí está. Y nos —me— gusta.

9. 'Otra ronda', de Thomas Vinterberg

placeholder Mads Mikkelsen se amorra a la botella en esta comedia dramática. (BTeam)
Mads Mikkelsen se amorra a la botella en esta comedia dramática. (BTeam)

Poco queda ya del Thomas Vinterberg de ‘Celebración’. El descreimiento en torno a la familia, al amor o a la propia existencia se han ido edulcorando —a pesar de las tragedias— en un director moldeado hacia el gusto de un público más amplio. Películas amables con un puntito de oscuridad que ya no rezuman la bilis y las ambiciones que él y sus colegas de manifiesto enarbolaban 20 años atrás. El aburguesamiento era esto. Dicho lo cual, tampoco hace falta vivir siempre encabronados.

‘Otra ronda’ prepara su 'remake' americano. Con eso ya se entiende que es una película especial, tanto como para que venga una ‘major’ a homogeneizarla. Pero, aun así, es una de las mejores películas del año, a pesar de su previsibilidad y de la fórmula medida a conciencia por el director danés. Merece la pena por el guion agridulce, por la genialidad del planteamiento y por un Mads Mikkelsen desbocado en esa secuencia final después de más de una hora de retención anal, discúlpenme lo gráfico. Merece la pena por las ganas de vivir que insufla un director que perdió a una de sus hijas en un accidente al poco de comenzar a rodar.

Foto: Mads Mikkelsen ofrece uno de los grandes papeles de su carrera en 'Otra ronda', de Thomas Vinterberg. (BTeam)

Esta ‘buddy movie’ con moraleja junta un reparto de caras conocidas —todo lo conocidas que puede ofrecer el cine danés al público español— en la que un grupo de profesores de instituto cincuentones hastiados de llevar una vida terriblemente gris deciden poner en práctica un experimento: existe la teoría real descrita por un psicólogo escandinavo de que el ser humano nace con un déficit del 0,5% de alcohol. Si compensáramos esa carencia con una borrachera moderada perpetua, según dicha teoría, alcanzaríamos nuestras facultades mentales y físicas plenas. Los profesores deciden darle a la botella y el resto ya es historia del cine.

8. 'El poder del perro', de Jane Campion

placeholder Benedict Cumberbacht protagoniza este wéstern que adapta la novela homónima de Thomas Savage. (Netflix)
Benedict Cumberbacht protagoniza este wéstern que adapta la novela homónima de Thomas Savage. (Netflix)

La adaptación de la novela homónima publicada en 1968 por Thomas Savage le ha valido a Jane Campion el premio a mejor dirección y el regreso estelar a la primera división hollywoodiense tras años desaparecida. Este wéstern ambientado en 1925, en el paisaje rural de Montana, cuenta la historia de dos hermanos —uno interpretado por Benedict Cumberbatch, otro por Jesse Clemons— que gestionan la mayor ganadería de la zona y cuya relación bascula entre la dependencia y la confrontación de dos personalidades irreconciliables: el primero individualista, astuto y retorcido; el segundo bonachón, conformista y pausado.

Foto: Benedict Cumberbacht en la última película de la ganadora de la Palma de Oro por 'El piano'. (Netflix)

En medio del paraje inabarcable de Montana —rodada, en realidad, en Nueva Zelanda, de donde es oriunda Campion—, los dos hermanos pasan los días como reyes de su pequeño reino. Hasta que el hermano bonachón se enamora de una viuda sofisticada y culta (Kirsten Dunst), lo que desequilibra la dinámica entre los hermanos y provoca una lucha entre masculinidades. De una belleza sobrecogedora gracias a la fotografía de Ari Wegner (‘In Fabric’), ‘El poder del perro’ se cuela entre las mejores películas del año.

7. 'El último duelo', de Ridley Scott

placeholder Matt Damon irreconocible como Jean Le Carrouges en 'El último duelo'. (Fox)
Matt Damon irreconocible como Jean Le Carrouges en 'El último duelo'. (Fox)

A sus ochenta y pocos años, Ridley Scott ha demostrado ser capaz de lo mejor y lo peor con apenas un mes de diferencia. Obviemos ‘La casa Gucci’ para centrarnos en eso, lo mejor: ‘El último duelo’, la demostración de que el director inglés mantiene su energía macarra e iconoclasta y una visión técnica y narrativa privilegiada. Partiendo de una estructura inteligentemente heredada del ‘Rashomon’ de Kurosawa, Scott parte de un ensayo del medievalista Eric Jager, que reconstruye la crónica del último juicio por justa que tuvo lugar en Francia en el siglo XIV y que enfrentó a los caballeros Jean Le Carrouges y Jacques Le Gris por un asunto de honor relacionado con un asunto de faldas —no es así exactamente, pero lo dejaremos ahí para no hacer ‘spoiler’—.

Foto: 'El último duelo'.

Ambientada con una rigurosa precisión —Scott opta por el realismo en las recreaciones de las batallas y en la dirección de arte y vestuario—, ‘El último duelo’ describe a través de la narración del duelo entre ambos caballeros la violencia que regía la vida en el siglo XIV, desde las estructuras estamentales hasta las patriarcales. El abuso de poder como norma, dentro y fuera de la casa. Monarcas y nobles déspotas, una religión constrictora, un sistema legislativo basado en las prebendas y los designios divinos, y el papel de la mujer —centrado sobre todo en el personaje de Margherite Le Carrouges (Jodie Comer)— como último eslabón de la cadena de abusos. En el reparto, de nuevo un Adam Driver impecable, acompañado de Matt Damon en uno de sus mejores trabajos de los últimos tiempos. Incluso el histrionismo de su compañero Ben Affleck funciona en la última gran película de ese género olvidado que es la épica medieval.

6. 'Dune', de Denis Villeneuve

placeholder Timothée Chalamet protagoniza 'Dune'. (Warner)
Timothée Chalamet protagoniza 'Dune'. (Warner)

Demasiado fría, demasiado solemne, demasiado Villeneuve. Las críticas hacia la adaptación de ‘Dune’ del director canadiense no hacen sino incidir como fallas en lo que es, en realidad, firma personal. Para quienes nos dejamos embaucar por la soberbia del cineasta, ‘Dune’ es un disfrute visual y auditivo de principio a fin. Las texturas, los colores, el universo recreado por Villeneuve es más adulto y sombrío que el ‘kitsch’ de David Lynch. No hay humor ni lo pretende. La nueva versión es una ópera wagneriana autoconsciente y pretendidamente trascendental, un rodillo de imágenes y música obsesivamente medidas e irremediablemente emocionantes.

Foto: 'Dune'.

La trama es algo así como que, en una guerra interplanetaria, a los Harkonen, una dinastía culta y refinada, el emperador del universo les envía a explotar los recursos naturales de un planeta agreste y primitivo, atravesado por unos gusanos gigantes que aspiran todo a su paso. De nuevo, la forja del héroe que debe emprender un camino en el que las calamidades y los personajes a los que se encuentren le harán madurar. No tiene pérdida. Es la excusa para dejarse arrastrar por una explosión de sensaciones, para dejarse secuestrar por una fantasía estética. Un ejercicio de suspensión total de la realidad, lo que ocurre pocas, muy pocas, veces.

5. 'Mandíbulas', de Quentin Dupieux

placeholder Quentin Dupieux elige una mosca gigante para protagonizar una comedia muy descerebrada. (Karma Films)
Quentin Dupieux elige una mosca gigante para protagonizar una comedia muy descerebrada. (Karma Films)

Qué decir de Quentin Dupieux, el director más inteligentemente idiota del panorama europeo. El francés —Mr. Oizo en su faceta musical— se ha especializado en historias delirantes que ningún productor en su sano juicio querría producir. Pero, gracias a Dios, todavía hay billeteras insensatas. Después de presentarnos a un asesino en serie obsesionado por acaparar todas las cazadoras del mundo en la fantástica ‘La chaqueta de piel de ciervo’, Dupieux ha dirigido su propia versión de ‘Dos tontos muy tontos’ protagonizada por una mosca gigante.

Foto: La mosca gigante que protagoniza 'Mandíbulas'. (Karma Films)

'Mandíbulas’ es una comedia sin más pretensión que la del disfrute absurdo. Dos mongolos con el bolsillo pelado roban un coche para llevar a cabo una entrega mafiosa cuando se encuentran en el maletero una mosca gigante. Sin que tal hecho les sorprenda demasiado, deciden amaestrar al animal para exhibirlo por los pueblos —incluso en la tele, por qué no— para hacerse ricos. En su aventura de estafadores de medio pelo se cruzan con personajes estrafalarios de los que intentan aprovecharse con nefastos resultados debido a su deficiencia intelectual. Así de simple, sin más. Y, como siempre, con una habilidad genial para crear imágenes bellísimas de las situaciones más estúpidas.

4. 'El caballero verde', de David Lowery

placeholder Dev Patel es el Caballero Verde en este romance artúrico pasado por el tamiz posmoderno. (Amazon)
Dev Patel es el Caballero Verde en este romance artúrico pasado por el tamiz posmoderno. (Amazon)

Un romance artúrico pasado por el filtro de un moderno. Lo tomas o lo dejas. El último trabajo de David Lowery es una propuesta asequiblemente radical que demuestra una búsqueda por nuevas formas de narrar sin descuidar la esencia emocional del cine. La elección de un actor de ascendencia india como Dev Patel para interpretar a un mito fundacional británico como es Sir Gawain ya demuestra la ambición transgresora y emulsionante del cineasta inglés en esta épica medieval fantástica. Lowery cuenta la forja de héroe en un viaje a través de la Albión mítica en la que Sir Gawain se encuentra con una serie de personajes y de pruebas que le harán tomar una decisión moral: morir como un héroe o vivir como un tramposo.

El cineasta vuelve a trabajar con el director de fotografía Andrew Doz Palermo, con quien ya coincidió en ‘A Ghost Story’, y pinta unos paisajes legendarios gracias una fotografía inspirada en las pinturas medievales, de colores fuertes y salvajes. Entre gigantes, asaltadores de caminos, fantasmas y monstruos, destaca Alicia Vikander en un papel doble como los dos intereses amorosos del joven Gawain. En su poesía, Lowery juega con el espacio y el tiempo con apenas una idea de movimiento de cámara o de montaje, demostrando que es una de las voces jóvenes a seguir en este universo de contenidos homogeneizados y homogeneizantes.

3. 'Vortex', de Gaspar Noé

placeholder Protagonizada por Dario Argento y Françoise Lebrun, 'Vortex' es el último mazazo de Gaspar Noé. (Filmin)
Protagonizada por Dario Argento y Françoise Lebrun, 'Vortex' es el último mazazo de Gaspar Noé. (Filmin)

Siempre iconoclasta, todas las películas del francoargentino Gaspar Noé exigen el compromiso de un espectador predispuesto a una inmersión extrema, ya sea en el estudio de la violencia que es ‘Irreversible’ como el trasvase lisérgico que provoca ‘Clímax’, como el éxtasis estorbo-religioso que provoca ‘Lux Aeterna’. En una continua búsqueda de la experiencia física, Noé prosigue su exploración audiovisual y abandona esta vez el festival epiléptico para desnudarse en la que es, probablemente, su película más esencial, existencial y descorazonadora. 'Memento mori', nos dice, en esta historia sobre la descomposición de los cuerpos, las mentes y las almas, sobre la decrepitud y la tragedia ineludible que es la vida.

Foto: Gaspar Noé presenta 'Vortex' en el Festival de San Sebastián. (Efe)

En un formato de permanente pantalla partida en la que los ángulos y los tiros de cámara se juntan, se entrecruzan y se separan, Noé imagina la vida de dos ancianos, interpretados por Dario Argento —¡en su primer papel protagonista!— y Françoise Lebrun —aquella jovencita lánguida de ‘La mamá y la puta’—. La cámara les sigue continuamente por los pasillos laberínticos de la casa —asfixiada de recuerdos y trastos que en algún momento fueron objetos—, por los pasillos laberínticos de las tiendas de ultramarinos, por las calles laberínticas de la ciudad hostil. Por los laberintos, en fin, de una mente deteriorada que ya no entiende el mundo que la rodea. Noé no deja ni un resquicio para el solaz. La corrupción del cuerpo empieza al nacer. Luego viene la mierda. Y luego la muerte.

2. 'Titane', de Julia Ducournau

placeholder Agathe Rouselle protagoniza este 'thriller' romántico dirigido por Julia Ducournau. (Caramel)
Agathe Rouselle protagoniza este 'thriller' romántico dirigido por Julia Ducournau. (Caramel)

Palma de Oro en Cannes, el segundo largometraje de Julia Ducournau representa el triunfo de una nueva ola de narradores europeos. Guste o no, ‘Titane’ anticipa un cambio y marca el camino por el que transitará el cine de autor con ambición popular en los próximos años. Detestada por la vieja escuela, ensalzada por ‘los modernos’, este ‘thriller’ sinuoso y ambiguo combina el efectismo contemporáneo con una profunda sensibilidad por las debilidades humanas. Algo que no puede negársele a ‘Titane’ es la conexión con su propio tiempo.

Foto: Agathe Rousselle, en 'Titane'. (Caramel)

El nuevo cine y el viejo cine se unen a través de sus protagonistas: la debutante Agathe Rouselle y el veterano Vincent Lindon. Violenta, sexual y desafiante, como ya fue ‘Crudo’, la ópera prima que puso a Ducournau en el mapa, ‘Titane’ plantea los retos identitarios, de género y relacionales del futuro. Los amores extraños, monstruosos, la desintegración de los dogmas tradicionales para engendrar algo nuevo, algo diferente. Incluso bello. Porque del dolor y de la muerte también pueden nacer cosas. Masculino y femenino se funden a lo largo de una película que transita por el ‘thriller’, el drama romántico e, incluso, por la comedia. Memorable esa escena en la que Vincent Lindon baila, sugerente, rodeado de bomberos hipermusculados y sudorosos a ritmo de Future Islands.

1. 'Annette', de Léos Carax

placeholder Adam Driver y Marion Cotillard protagonizan este musical escrito por Sparks. (Elastica Films)
Adam Driver y Marion Cotillard protagonizan este musical escrito por Sparks. (Elastica Films)

El riesgo siempre ha estado ligado a la carrera de Léos Carax. De un director tan polarizante como el de 'Holy Motors' o 'Mala sangre' nunca defrauda la apuesta formal, pero en ‘Annette’ ha conseguido vehicular el artificio en favor de una película profundamente conmovedora. Basado en las composiciones de los hermanos Sparks, este musical repleto de capas metarreferenciales rebosa imaginación y agudeza en cada una de las decisiones del director, manipulando al espectador hasta llegar a una revelación final que golpea a espectador barriendo de un golpe lo que cualquiera pudiera rechazar como artificio, como el hecho de que la hija de los protagonistas, Annette, sea una marioneta.

Foto: Marion Cotillard es Ann, estrella de la ópera y esposa del cómico Henry McHenry, interpretado por Adam Driver. (Elastica / Filmin)

En uno de los papeles más memorables de la carrera de Adam Driver —y ya van unos cuantos—, a pesar de su falta de cualidades vocales, Cárax construye un drama psicológico en el que pone a su disposición todos los recursos cinematográficos y teatrales posibles para contar una historia de amor tóxico y abuso, de una belleza trágica e incómoda, en la que Marion Cotillard aporta la elegancia y la dulzura mientras Driver revela su faceta más inquietante y primitiva. Difícil olvidar la primera secuencia, en la que, a ritmo de ‘May We Start’, el director recuerda que nos encontramos frente a una ficción, y más difícil todavía olvidar la última secuencia, en la que nos es revelado que, debajo de toda ficción, subyace la verdad.

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