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El hombre que ve miles de horas de la tele rusa para que tú no tengas que hacerlo
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La TV que quiere manipular a los rusos

El hombre que ve miles de horas de la tele rusa para que tú no tengas que hacerlo

Francis Scarr ha visionado miles de horas de los programas más populares afines a Moscú. Esta es la manera de ver las estrategias generales del Kremlin desde la invasión de Ucrania

Foto: Una pantalla gigante en Moscú, después de los referéndums ilegales del Donbás. (EFE/Yuri Kochetkov)
Una pantalla gigante en Moscú, después de los referéndums ilegales del Donbás. (EFE/Yuri Kochetkov)

Francis Scarr pasa de lo ridículo —"Las noticias regionales de Rossiya 1 han publicado un reportaje sobre el mapache 'evacuado' (robado) del zoo de Jersón, que dicen que se ha convertido en un 'símbolo de nuestros paracaidistas' y sus victorias"—, a lo dramático —"El diputado ruso Boris Chernyshov, celebrando el 'odio sagrado' de los bombardeos sobre la infraestructura crítica ucraniana y pidiendo que los ucranianos de a pie que se 'congelen y pudran' en sus casas"—. Desde el inicio de la invasión a gran escala rusa de Ucrania el pasado 24 de febrero, la televisión estatal rusa se ha convertido en uno de los elementos clave a seguir para quien quiera entender qué está pasando en el escenario bélico. En sus principales cadenas, que atraen a millones de espectadores, se dibujan narrativas, se detecta quién ha caído en desgracia y quién será prontamente ascendido en la escalera del poder. Se ven las semillas de lo que está por venir en la estrategia general del Kremlin.

Con miles de horas visionadas de los programas más populares de los principales canales de televisión afines a Moscú, Scarr es el hombre que se lo ve todo… para que tú no tengas que hacerlo.

Foto: La misteriosa primogénita de Putin. (Rossiya 1)

¿Deberíamos haber estado más pendientes de la televisión rusa ya desde antes de la invasión? ¿No nos dimos cuenta de lo que se estaba fraguando? Scarr, que trabaja en el equipo BBC Monitoring de la cadena británica, y lleva haciendo seguimiento de la televisión rusa desde 2018, cree que sí. "En última instancia, todo comenzó con el Kremlin intentando manipular a la población rusa de manera que estuvieran preparados para aceptar algo así".

El punto de inflexión más detectable es 2014, desde la anexión de Crimea y las consecuentes sanciones impuestas por Occidente contra el Kremlin. "Ahí es cuando empezaron a convertirse de manera manifiesta y agresiva en anti-Occidental y anti-Ucrania. Y es a este tipo de lenguaje al que el ruso medio ha estado sujeto durante años ya", comenta.

Explotando las emociones a través de la televisión

Esta retórica del Kremlin y su presidente Vladímir Putin por su puesto no se limita solo a los programas que sigue Scarr, los populares talk show o tertulias políticas de los principales canales rusos. Ha estado en los discursos del propio Putin, en la proyección internacional de sus cadenas como RT o Sputnik, en otros elementos más sociales. "Pero [estos programas] han jugado un papel clave en preparar a los rusos para lo que Moscú está haciendo en Ucrania. La televisión rusa ha jugado, ha estado explotando las emociones de los rusos durante los últimos años y preparando el terreno para que lo que está haciendo ahora sea algo así como aceptable".

Foto: Soldados ucranianos lanzan un dron en el frente de Bakhmut. (Reuters/Leah Mills)

Los programas talk show políticos ya eran habituales en la televisión rusa, pero cuando comenzó la "operación militar especial", como sigue llamándola el Kremlin, el peso de las tertulias se multiplicó exponencialmente. De 9-10 de la mañana hasta bien pasado el prime time de la noche. Un ejemplo: 60 Minutes, uno de los programas estrellas del Canal 1, dura ahora dos horas y media, y tiene una edición por la mañana y otra por la noche. En otras palabras, los televidentes de la TV rusa no pueden escapar. Y el menú permanente es "una fijación —ya desde hace varios años— con Ucrania". "El tipo de contenido habitual al que se exponen los rusos es totalmente distinto a lo que esperarías en la mayoría de otros países. No pueden encender la TV en mitad de la tarde y ver algún programa inicuo de cocina, o uno de expertos de antigüedades hablando de cualquier cosa", ejemplifica Scarr. "Este tipo de propaganda pro-guerra es todo lo que tienen en la televisión".

Foto: Logo de RT, antigua Russia Today. (Reuters)

Si hay silencio, puede haber espacio para las dudas. Y la televisión rusa lo sabe. Aunque las tropas del Kremlin han sufrido varias derrotas y los objetivos de la "operación militar especial" son cada vez menos ambiciosos, la abrumadora cantidad de horas de tertulias políticas con la guerra en Ucrania y sus consecuencias en el resto de Europa como único foco siguen al mismo nivel.

"[Pero] Rusia no es Corea del Norte. Saben que los rusos tienen acceso también a medios independientes, a televisiones extranjeras, internet. Saben que no tienen el control total de la información", explica Scarr. Aun así, este tipo de programas juegan un papel clave para dar forma a los mensajes que interesa al Kremlin.

Foto: Un policía junto al aeropuerto de Rzeszow-Jasionka. (Reuters/Hannah McKay)

Medios independientes como Meduza han reportado que es habitual que los principales comentaristas afines al Kremlin reciban instrucciones en encuentros directos, donde además pactarían las líneas maestras de la comunicación de los mensajes que el Kremlin quiere sembrar de cara al público interno ruso. Solo un ejemplo reciente. Hace apenas unos meses, el mismo medio reportaba un documento filtrado en el que el Kremlin instaba a posicionar el mensaje de que los ucranianos no eran solo nazis, sino también satanistas y ateos. Tres semanas después, Vladímir Solovyov, sostenía una y otra vez que Ucrania se había convertido en un "país sin Dios". Tampoco le gustaron las declaraciones del Papa Francisco en los que daba a entender que los soldados rusos, chechenos y buriatos (regiones rusas) eran "quizá los más crueles" de los que luchaban en Ucrania. "¡El catolicismo trae la muerte!", respondía la semana pasada.

"A veces resulta obvio porque detectas frases que se utilizan en los tres principales canales", detalla Scarr. Por el contrario, el ocasional silencio de algunas figuras mediáticas dice también mucho. "Cuando se han sufrido derrotas, como por ejemplo en la retirada de Járkov, no ves que reaccionen realmente a la noticia. En cualquier otra televisión y ante semejante noticia, esperarías que reaccionaran en televisión. Lo que sugiere que están esperando instrucciones sobre qué decir".

Los mensajes que los rusos deben escuchar

Sin embargo, Scarr puntualiza luego que es un error ver un "link directo" tan radical entre "lo que dice el Kremlin y lo que los medios rusos dicen al día siguiente". Los comentaristas estelares tienen más margen para su propia cosecha que repetir sin más. "Lo que les interesa es un mensaje amplio".

Foto: Militares ucranianos disparan con un sistema de cohetes de lanzamiento múltiple BM21 Grad en primera línea en la frontera de las regiones de Kharkiv y Lugansk. (Reuters/Vitalii Hnidyi)

Los mensajes:

-De operación militar especial quirúrgica a una admisión parcial que Rusia está ante una guerra, pero justificada.

-Los ucranianos han pasado de casi ser "rehenes de su Gobierno" a enemigos de la nación. De "hermanos pequeños", como se les solía llamar, a habitantes de una creación artificial. ¿Por qué luchan los ucranianos? Una perla que pescó Scarr fueron unas declaraciones en las que aseguraban que tenían "simplemente una ideología de misantropía ligada al canibalismo".

-De "una guerra contra (el Gobierno de) Ucrania" han pasado a una guerra contra Occidente. Ahora se está luchando por la identidad rusa y sus valores.

Foto: Mural anti-OTAN y anti-UE en Belgrado. (EFE/Andrej Cukic)

Un ejemplo de cuándo empezaron a apostar realmente por esta narrativa de que están luchando contra Occidente fue alrededor de la retirada rusa en Járkov. Según un comentarista clave, más de la mitad de los soldados implicados en la contraofensiva habían sido extranjeros. "Un comentario totalmente fuera de la realidad, pero una manera de decir a su audiencia que están luchando contra un enemigo mucho más formidable", apunta Scarr, más allá incluso del apoyo mediante el envío de armas a Kiev, sino incluso con soldados en el terreno.

Con las últimas derrotas (la retirada primero de la zona de Kiev, luego Járkov, ahora Jersón), empiezan a darse ya nombres y señales para encontrar cabezas de turco, aquellos que tomaron "malas decisiones" o "informaron mal" de las capacidades reales y sobre el terreno del Ejército ruso. También hay espacio para burlarse de los propios rusos, especialmente los que han huido del país. "Los niños se han ido, pero los hombres se han quedado".

Foto: Desfile militar en Moscú el Día de la Victoria, el pasado mayo. (Reuters/Maxim Shemetov)

Además de la repetición de esos mensajes de fuerza, la tele rusa también tiene unos modos muy particulares a ojos de Scarr. "He aprendido a esperar todo de la televisión rusa. Desde el tipo de lenguaje que utilizan, a los términos ofensivos con la gente que no les gusta", afirma. "Pero este tipo de nivel de retórica es a veces muy vulgar, pensada para burlarse del enemigo y crear la idea de que Rusia es un fortín asediado. Utilizan términos exagerados, hiperbólicos, hablando por ejemplo de cómo Occidente 'quiere eliminarnos, destruirnos'… especialmente cuando se producen las retiradas en el terreno [como la de Jersón o la de Járkov]".

¿Y qué papel juega Putin? El presidente ruso ha pasado de encarnar con su rostro y sus palabras —repetidas en todas las cadenas de TV— a estar completamente ausente, especialmente tras la retirada de Jersón. Cuando se toman decisiones impopulares, mejor que culpen a otro, y hasta salir menos en la tele.

Francis Scarr pasa de lo ridículo —"Las noticias regionales de Rossiya 1 han publicado un reportaje sobre el mapache 'evacuado' (robado) del zoo de Jersón, que dicen que se ha convertido en un 'símbolo de nuestros paracaidistas' y sus victorias"—, a lo dramático —"El diputado ruso Boris Chernyshov, celebrando el 'odio sagrado' de los bombardeos sobre la infraestructura crítica ucraniana y pidiendo que los ucranianos de a pie que se 'congelen y pudran' en sus casas"—. Desde el inicio de la invasión a gran escala rusa de Ucrania el pasado 24 de febrero, la televisión estatal rusa se ha convertido en uno de los elementos clave a seguir para quien quiera entender qué está pasando en el escenario bélico. En sus principales cadenas, que atraen a millones de espectadores, se dibujan narrativas, se detecta quién ha caído en desgracia y quién será prontamente ascendido en la escalera del poder. Se ven las semillas de lo que está por venir en la estrategia general del Kremlin.

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