Alta volatilidad en el mercado

¿Serpientes de verano? La mejor protección para la cartera este año es no desconectar

Los temas que están provocando el mar de fondo en el mercado, y que todo apunta a que son los que van a traer de cabeza a los inversores en las próximas semanas, son más numerosos de lo habitual

Foto: Traders en Wall Street. (EFE)
Traders en Wall Street. (EFE)

El verano ya está aquí y con ello la época más difícil para la cartera -y el corazón- de los inversores. Entre los meses de julio y agosto, incluso hasta mediados de septiembre, es fácil que aparezcan las llamadas serpientes estivales en el mundo de las finanzas, la ausencia de volumen se traduce en un fuerte incremento de la volatilidad.

El problema en esta ocasión es que los temas que están provocando el mar de fondo en el mercado, y que todo apunta a que son los que van a traer de cabeza a los inversores en las próximas semanas, son más numerosos, profundos y trascendentes de lo habitual de la época, por lo que es posible que estemos a las puertas de un periodo no apto para cardíacos.

De entrada, más allá de la macroeconomía, es la geopolítica la que tiene que estar en primer término. Guerra comercial, tensiones en Oriente Medio… “en alguno de estos frentes, las probabilidades de que suceda algo inesperado son altas”, asegura a Cotizalia Gonzalo Lardíes, gestor de A&G banca privada. “Por una mera cuestión de probabilidad, son tantos frentes que una decisión mal medida -en referencia a Donald Trump- puede desencadenar un mal escenario”.

El presidente de EEUU de campaña en Orlando.
El presidente de EEUU de campaña en Orlando.

A juicio del experto el presidente de EEUU está jugando a un juego peligroso. “Quiere que la economía eche fuego antes de las elecciones y eso tiene unas consecuencias a largo plazo. Las presiones sobre Powell tienen que ser importantes”. Y más que lo van a ser a partir de ahora después de que esta semana la Reserva Federal haya vuelto a mantener el precio del dinero en contra de los deseos Trump.

El riesgo de un escenario como el actual es elevado en tanto que, “en un periodo de tipos bajos con la idea de mantenerlos un largo tiempo, hay suficientes riesgos como para que uno de estos acontecimientos te haga tener que retractarte”. Así, por ejemplo, si se cierra el estrecho de Ormuz, el precio del petróleo se dispara y con ello la inflación, los bancos centrales tendrían que subir tipos de interés rápidamente desencadenando un 'shock' en el mercado.

No en vano, las expectativas del consenso apuntan completamente en la dirección opuesta. Tras las declaraciones el pasado martes en Sintra del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que aseguró que si la situación no mejora, habrá más estímulos, los futuros descuentan en la Eurozona una probabilidad del 85% una bajada de tipos de 10 puntos básicos en septiembre y con una del 100% una bajada en octubre.

Eso mientras que en EEUU, tras la falta de consenso mostrada por el FOMC el miércoles, los futuros descuentan al 100% una reducción de los tipos tan pronto como el mes de julio, cuando hace 30 días la probabilidad de la misma era solo del 25%.

Citas en el calendario

En paralelo, los inversores esperan la llegada de varias citas importantes en el calendario, amén de los resultados semestrales. Por un lado, la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) prevista para la semana que viene y que se ha retrasado a julio con el papelón de las sanciones a Irán y las amenazas de EEUU a raíz de la crisis desencadenada por las explosiones en los petroleros japoneses. En ella se tiene que dirimir el reparto de cuotas y el aumento o disminución de producción de crudo en los próximos meses, algo vital en un escenario en el que, además, las expectativas de la demanda han caído con fuerza ante la ralentización económica.

Y, por otro, la próxima reunión del G-20 pero principalmente por tratarse del marco en el que EEUU y China pueden retomar sus negociaciones para poner fin a la guerra comercial después de que en mayo se acabó la tregua que mantenían desde diciembre.

Puede ser un verano volátil, pero no vemos que se vaya a caer la bolsa un 30%… lo mismo un 6% como ha ocurrido en mayo

“La geopolítica es la mayor preocupación, mucho más que la propia macro como suele ser, por eso las inversiones están en mínimos”, asegura Ignacio Cantos, director de renta variable de ATL Capital. No en vano, los inversores empiezan a perfilar sus carteras ante los posibles imprevistos que puedan suceder. Prueba de ello es que el precio del bono español a 50 años se ha disparado un 40% y solo paga un 1,5% de rentabilidad. “El cliente conservador tiene un panorama muy complicado y nosotros no somos partidarios de cambiarlo a bolsa porque luego con los altibajos sufre mucho”, explica el experto.

¿Cómo preparar la cartera?

Por ese motivo, desde la gestora aconsejan que “para pasar el verano más tranquilo, no me parece mal reducir algo, pasar del 30% en bolsa al 25%, y en el caso del inversor conservador lo mismo”. Aun así, “puede ser un verano volátil, pero no vemos que se vaya a caer la bolsa un 30%… lo mismo un 6% como ha ocurrido en mayo”.

Llegados a este punto, la pregunta obligada es cómo hacer la selección de cartera. En condiciones normales, estando en un final de ciclo económico, la lógica financiera haría pensar en deshacer posiciones en valores cíclicos y entrar en defensivos. Pero las condiciones distan mucho de ser normales.

Por lo pronto, desde que comenzó la recuperación, después de que la rentabilidad del bono español a diez años tocó el 7%, hasta el 0,45% actual, con la economía avanzando, las empresas que han tirado del Ibex 35 no han sido las cíclicas como debería ser, sino que han sido las defensivas. Y es que con los bancos centrales detrás, el mercado está distorsionado. Se ve claramente en el secundario con el 'bund' pagando un -0,30%.

“Ahora nos encontramos con el riesgo de que se produzca un periodo de crecimiento estancado con inflación alta -una estanflación como la crisis de los 70- y aunque, a priori para proteger una cartera es mejor los valores anticíclicos, son tantas las cuestiones que hay sobre la mesa que puede no funcionar esta fórmula, por eso yo soy partidario de ir tomando decisiones según sucedan los acontecimientos”, defiende Lardíes.

Además, se da la situación de que los valores llamados defensivos están muy caros, salvo excepciones como Telefónica a la que le ha penalizado otra serie de factores como su alto endeudamiento, y hay compañías cíclicas muy baratas. “Prefiero comprar IAG a PER 4 o Renault a PER 6, y estoy más tranquilo, que comprando Iberdrola a PER 18”, concluye Cantós.

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