TRUMP MARCA EL RITMO DE LOS PRECIOS

El mercado espera nuevos 'petrotuits' de Trump para navegar el desplome del crudo

Desde los máximos anuales de abril, el precio ha retrocedido un 20% y esa evolución se está dejando notar en el nuevo indicador del crudo… la cuenta de Twitter de Donald Trump

Foto: Bombas extractoras en Texas. (Reuters)
Bombas extractoras en Texas. (Reuters)

Mayo ha supuesto un punto de inflexión en la escalada que venía experimentando el precio del petróleo desde el inicio del año. La tregua comercial, el acuerdo de los países de la OPEP de recortar la producción y la relajación de los temores sobre una inminente recesión en Estados Unidos dieron alas al barril, que llegó a recuperar hasta un 40% en el primer trimestre, superando los 65 dólares en el caso del Sweet Texas y los 70 dólares el Brent de referencia en Europa.

Sin embargo, desde los máximos anuales de abril, el precio ha retrocedido un 20% y esa evolución se está dejando notar en el nuevo indicador sobre el comportamiento del crudo… la cuenta de Twitter del presidente de EEUU, Donald Trump. Pero la "Real Donald J. Trump", en la que vierte sus comentarios según le brotan.

No en vano, desde que llegó a la Casa Blanca sus 'petrotuits' han pasado de ser algo anecdótico a convertirse en verdaderas declaraciones de intenciones para los inversores dentro del tablero de ajedrez que supone el mercado del oro negro para la estrategia geopolítica mundial. Todo pasa por el precio del petróleo, desde la guerra comercial, las tensiones en Oriente Medio, la hegemonía del mercado, la crisis de Venezuela, los desencuentros con Rusia… y en todos ellos está metido Washington.

EEUU necesita que los precios del petróleo estén controlados y en la parte baja del rango para que no descarrile ninguno de sus planes. De hecho, la última corrección comenzó precisamente tras el anuncio de Trump a través de su cuenta en la red social sobre la disposición de Arabia Saudí y otros miembros de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) de incrementar la oferta de crudo. Al tiempo, el país puso fin a la tregua comercial con China anunciando nuevos aranceles a sus productos tras no haber llegado a un acuerdo en algo más de cuatro meses de negociaciones.

Esta es una nueva 'victoria' del presidente estadounidense tras un goteo de 'petrotuits' instando al cártel a bajar los precios del barril con amenazas veladas. "Los precios del petróleo están subiendo mucho. OPEP, por favor, relaja y tómalo con calma. El mundo no puede afrontar un pico del precio—frágil".

Esto demuestra que la Organización, o más bien Arabia Saudí que, como el mayor exportador mundial de crudo que es, lleva la voz cantante, finalmente ha entendido que no le conviene enfadar a Trump, algo, que, por otro lado, no requiere mucho esfuerzo. De hecho, ya el pasado mes de septiembre, cuando los precios se dispararon por encima de los 75 dólares para el Texas y la cuenta del presidente llevaba seis meses echando humo, un solo tuit cambió las cosas: "Nosotros protegemos a los países de Oriente Medio, no estarían a salvo mucho tiempo sin nosotros y, a pesar de ello continúan presionando los precios del crudo más y más arriba. No olvidaremos. La OPEP debe bajar los precios ya".

Dicho y hecho, entre septiembre y diciembre el barril se desplomó por debajo de los 45 dólares ayudado, también, por el miedo del mercado a una ralentización de la economía global que lastre la demanda de petróleo al tiempo que aumentaban los inventarios.

Ahora, tras el parón tuitero de mayo mientras el precio se desplomaba hasta niveles para Trump aceptables, cerca de los 50 dólares, los inversores esperan que retome el tema petróleo en junio. No en vano, todas las miradas están puestas en la próxima reunión de la OPEP con una cuestión clave para EEUU sobre la mesa: las sanciones de EEUU a Irán por su programa nuclear que ha hundido su producción.

El deseo de Washington es que esa caída de la oferta se compense con un aumento del bombeo por parte de Arabia Saudí para evitar que se traslade al precio. Teherán considera esto una disrupción para el propio funcionamiento de la OPEP que, por otro lado, quiere retrasar la reunión del próximo día 25 a primeros de julio a petición de uno de sus países aliados, Rusia. Y es que la agenda estaba planificada de tal manera que tras el encuentro bianual en Viena, el día 26 el cártel se reuniría con sus socios para negociar las cuotas de producción, pero Moscú ha solicitado aplazar dicho encuentro al 3 y 4 de julio.

Algo que Irán, ahogado económicamente por las sanciones, no quiere que ocurra y de su lado cuenta con Venezuela, también bajo el bloqueo estadounidense, Libia, Argelia y Kazajistán, que se oponen a la postergación.

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