OTRA SEMANA TOMADA POR LA POLÉMMICA

Desazón en el PSOE por los tiros en el pie y el "acoso" de la derecha: "No nos luce la gestión"

En el partido se escucha una sensación de cierta "frustración" o "pena" porque el Gobierno no logra tomar la iniciativa ni vender sus logros. En el Gabinete, sin embargo, la visión es más tamizada

Foto: Pedro Sánchez abandona el pasado 3 de junio el pleno del Congreso, que debatió y aprobó la sexta prórroga del estado de alarma. (Reuters)
Pedro Sánchez abandona el pasado 3 de junio el pleno del Congreso, que debatió y aprobó la sexta prórroga del estado de alarma. (Reuters)

—Mira, después de cuadrar el círculo para sacar adelante la sexta prórroga de la alarma con Ciudadanos, PNV y ERC. Después de hacerlo con tiempo esta vez. Sin cesiones importantes. Y mira... no nos ha lucido nada.

La reflexión, amarga, la verbalizaba un alto cargo del Gobierno el pasado martes a la noche. El Ejecutivo de coalición había logrado amarrar, sin sobresaltos y sin estrecheces, la útima ampliación de la alarma. El Consejo de Ministros había dado luz verde al anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados. La evolución de la pandemia del covid-19 seguía siendo positiva. Pero toda la actualidad de este 2 de junio se la había comido otro asunto, de indudable calado: la nota reservada, adelantada por este diario, que firmó la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, por la que proponía el cese como jefe de la comandancia del instituto armado en Madrid del coronel Diego Pérez de los Cobos. Destitución por "pérdida de confianza" y por "no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de Policía Judicial, con fines de conocimiento". Boooom.

La oposición se lanzó en tromba contra el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, del que pidió su dimisión automática. El ministro se negó a marcharse —y elaboró una nueva versión para explicar la caída de Pérez de los Cobos— y el presidente y el conjunto del Gabinete le mostraron su apoyo.

La tormenta amainó pero no por ello se disipó una cierta sensación, más presente en las alturas del PSOE que en el Gobierno, de que el Ejecutivo apenas logra "levantar cabeza". Se encadenan las polémicas, los tiros en el pie —el pacto con Bildu, fuente de un profundo malestar interno; el desplante de Pablo Iglesias hacia Vox en el Congreso; el tropezón de la ministra de Industria, Reyes Maroto, con las fechas de apertura de las fronteras terrestres con Portugal y Francia—, se suma el "acoso", la "Inquisición" del PP contra el Gobierno. Un ambiente, en suma, adverso, tal y como lo descodifican en el PSOE, y que hace muy complicado "sacar rédito" de la gestión de Pedro Sánchez y de iniciativas como el ingreso mínimo vital, una medida "histórica", que crea un nuevo derecho de ciudadanía y que ha tenido una visibilidad inferior a la que Ferraz esperaba.

La nota reservada que señala a Marlaska llega tras el pacto con Bildu, que causó un hondo malestar, o la trifulca del vicepresidente Iglesias con Vox


No hay, al menos por ahora, un clamor interno. Ni una alarma. Pero sí se palpa, al hilo de muchas conversaciones de este periódico con dirigentes de primer nivel del PSOE, con altos cargos, con ministros, un sentimiento que para algunos es "frustración", para otros "desazón", "pena" o pura impotencia. Pero todos advierten, no obstante, de que aún no hay motivo para el desaliento, puesto que las polémicas son pasajeras, sirven incluso para "cohesionar" a los dos socios de la coalición —de nuevo aflora el mantra de que el Gobierno no va a caer—, y los ciudadanos acabarán premiando al Ejecutivo por su preocupación por "no dejar a nadie atrás" en esta crisis. Esa percepción se relaciona con el hecho de que las encuestas no están reflejando un enorme desgaste del PSOE ni dejan entrever ninguna alternativa. Aunque legislatura queda. Mucha. Casi cuatro años, como siempre proclama Sánchez.

El coste de la negociación

"Cada semana es verdad que tiene su afán, pero estamos más a la defensiva que propositivos. El partido tiene que entrar a los charcos que hay, no queda otra. Pero sí, no vendemos una escoba", indican desde Ferraz con pesar. El ejemplo más doloroso, para la cúpula, es el IMV, una medida que Sánchez y su dirección ya idearon en 2015 —y llevaron al programa electoral—, diseñada por la hoy exministra de Sanidad Luisa Carcedo, y que cinco años después está en el BOE, acelerada por la pandemia del covid-19. Su aprobación fue precedida por el ruido de las palabras de Iglesias contra Vox en el Congreso y sucedido por el coleo de la investigación judicial del 8-M y la nota reservada de la destitución de Pérez de los Cobos, que dejó en una situación aún más comprometida a Marlaska.

"Nos cuesta poner en la agenda nuestros temas. De ahí la desazón", dicen en Ferraz, donde creen que ha influido la exposición por las costosas prórrogas

En la dirección explican que en las últimas semanas se ha acrecentado esa "frustración" porque la presión era máxima y el Gobierno estaba en el centro del tablero. Estaba impelido a transaccionar cada una de las prórrogas de la alarma dada la espantada del PP, sumergiéndose en una negociación "agónica" y de último minuto, salvo, paradójicamente, la última, que se despejó varios días antes de la votación.

Desazón en el PSOE por los tiros en el pie y el "acoso" de la derecha: "No nos luce la gestión"

"Eso nos ha producido desgaste. Y Pedro ha tenido que dar la cara en el pleno cada 15 días en el Congreso, con lo que tiene el hemiciclo de teatro. Es meterte en la bronca. Negociar tiene un coste porque lo que negocias con ERC te lo pone más complicado con Ciudadanos, y a la inversa. Al final, todo suma... o todo resta, según como se vea", expresa un mando de Ferraz con una visión muy panorámica de cuál es la temperatura del partido. "Nos cuesta poner en la agenda nuestros temas. Nos cuesta llevar la iniciativa. De ahí la desazón en el partido", opina otro miembro de la cúpula. "Los aciertos son mayores que los errores, pero se amplifican. Yo no recordaba un acoso de la derecha política, mediática, económica de tal envergadura desde 1993-1996 [la última legislatura de Felipe González], pero tampoco habíamos vivido un periodo tan difícil", sostiene una veterana de la dirección.

Quizá el episodio que ha convulsionado más al PSOE fue el inesperado pacto con Bildu en la quinta prórroga, que la dirección justificó por la necesidad de garantizar que salía adelante y los votos estaban justos. Sabedor del malestar en sus filas, Sánchez atendió la opinión de su vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, y protegió a la portavoz, Adriana Lastra, que jamás da un paso sin autorización de su jefe. El Gobierno ni exploró un acercamiento a la formación 'abertzale' de cara a la última ampliación —aunque igualmente se abstuvo—, y buscó afianzar al PNV, recomponer puentes con ERC y consolidar la alianza puntual con Cs. Objetivo cumplido: 177 votos a favor de la sexta extensión de la alarma, por 155 en contra y 18 abstenciones. Pero el acuerdo con Bildu fue solo el primer patinazo de tres semanas llenas de altibajos.

"Salir de la burbuja" de Madrid

"Es cierto que algunas de esas cosas han emborronado un poco la gestión. Pero no percibo que se le dé mucha importancia —contemporiza un responsable de la dirección—. Mi diagnóstico es que, abstrayéndonos de lo anecdótico, las cosas van bien. Pero sí, ha habido errores propios absurdos, que no se deberían cometer. Pero no creo que resten mucho. Quien no levanta cabeza es la derecha. Lo de Bildu es lo que más ha desgastado y menos ha gustado. Lo de Marlaska ha pesado menos. Se admite que pudo haber error en la gestión del conflicto. Pero en el fondo todo el mundo está de acuerdo con el cese". Respecto a la investigación judicial del 8-M, no hay preocupación, porque lo que se percibe es una "persecución" del feminismo, una de las banderas santo y seña del PSOE. "Yo percibo sensación de precrisis", tercia en cambio con inquietud un barón socialista, que abre un melón que, no obstante, nadie se atreve a descartar del todo: que una vez pasada la emergencia sanitaria, Sánchez emprenda un reajuste en su Ejecutivo para darle "un nuevo impulso".

"Hay que trasladar confianza y tener aguante.Todo lo que hemos hecho se verá y es verdad que hemos cometido errores", dice una ministra del núcleo duro

Otros dirigentes, no obstante, piden "salir de la burbuja", situarse "fuera de la M-30", poner un pie fuera de Madrid, donde el ecosistema político, empresarial y mediático es, creen, más hostil hacia el Gobierno. "Los ciudadanos de a pie no saben quién es De los Cobos. Es inevitable que haya ruido, pero ya venderemos", apunta otro integrante de la cúpula. Coincide con él un responsable territorial y senador: "Se vende gestión, no toda la que quisiéramos pero está bien. Hay polémicas porque la caverna no deja de enredar para que no luzca nada, y la oposición de derechas con tanta radicalidad no consigue nada. Se han cometido errores, sí, igual que en Francia o Italia, pero se ha gestionado esta situación tan extraordinaria con cierta solvencia. Yo no lo veo tan dramático". "Con este ruido, es muy difícil vender gestión, aunque sea extraordinaria, y es una pena", valora una secretaria general de federación.

En la parte socialista del Gobierno, la visión es algo más tamizada que en el partido. Son conscientes de que flota un cierto desasosiego en el partido, de que les toca soportar "el ruido" exterior, pero insisten en que están más centrados en las urgencias del día a día. "En un momento tan excepcional, no sirven los parámetros normales. Hay que seguir trasladando confianza y tener aguante.Todo lo que hemos hecho se verá y también es verdad que hemos cometido errores —asegura un miembro del Ejecutivo muy próximo al presidente—. Todos hemos sufrido mucho, política y personalmente. Pero no tengo inquietud: el PP está tan perdido que hay que esperar que se calmen las aguas y estemos en más normalidad, aunque esta sea diferente. Y pronto vamos a elecciones en Galicia y Euskadi [el 12 de julio] y en el PSOE nos ponemos en clave máquina".

Pedro Sánchez se suma al minuto de silencio el último día del luto oficial por las víctimas del covid-19, este 5 de junio. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en primera fila. (Borja Puig | Pool Moncloa)
Pedro Sánchez se suma al minuto de silencio el último día del luto oficial por las víctimas del covid-19, este 5 de junio. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en primera fila. (Borja Puig | Pool Moncloa)

Otra ministra pone en valor los resultados. Las seis votaciones de prórroga ganadas en tres meses de alarma, "a pesar de que estén empeñados en hacer del 8-M en Madrid una especie de 11-M". "Se están haciendo cosas muy importantes y con mucha trascendencia: el presidente ha sido clave en el fondo de reconstrucción europeo [España recibirá 140.000 millones de euros entre transferencias y créditos], reconstruimos con empaque ambiental y social... —glosa esta ministra—. Y hay quien prefiere vestirse de Torquemada cual Inquisición en plena caza de brujas. Creo que lo importante es que la gente lo entienda. En el Gobierno no hay desazón. Pero sí pena porque este país no se merece esta oposición y es para nosotros un orgullo poder contribuir en un momento tan, tan difícil".

Las "teorías conspiranoides" de la derecha

Otro miembro del núcleo duro del Ejecutivo insiste en que en el Gabinete están más "concentrados en el impacto de las medidas" que van aprobando semana a semana que "en los réditos". "Puedo hacerme cargo de lo que piensan algunos compañeros, pero estamos a lo que estamos, a millones de frentes, aunque obviamente nos preocupa el ruido, la polarización, y consume energía tener que contestar a unos y a otros. Necesitaríamos un PP que esté a la altura, pero tenemos que evitar que nos distraiga la crítica. La dirección nacional del PP está muy orientada a eso, al acoso y derribo al Gobierno, a lanzar cortinas de humo". Esta ministra llama a guardar la "calma y la tranquilidad". A esperar. "Es evidente que nos gustaría que lo que hacemos tenga visibilidad, pero algunos están en otra cosa. La política es resolver problemas, y eso es lo que buscamos".

"Tenemos que evitar que nos distraiga la crítica. El PP está orientada al acoso y derribo al Gobierno y a las cortinas de humo", conviene otra ministra

Esta lectura es la que este viernes ya expresaba la ministra portavoz, María Jesús Montero: la derecha intenta "agitar" y hacer de la crispación y la bronca su "seña de identidad". Está "inmersa en el permanente ruido, no solo de las caceroladas que preconiza". La titular de Hacienda, como ya hiciera una semana antes, reprochó al PP que digiera "mal los resultados democráticos" y que en vez de ayudar en esta crisis "esté obsesionada por las teorías conspiranoides". En el Ejecutivo sí preocupa el tono de la oposición, que entienden extraordinariamente duro contra Sánchez y contra el titular de Interior, hasta con "insinuaciones homófobas".

Desazón en el PSOE por los tiros en el pie y el "acoso" de la derecha: "No nos luce la gestión"

En el interior del Gabinete se asume que el pacto con Bildu fue un error, también que Marlaska quizá no estuvo fino en la gestión del fulminante cese de Pérez de los Cobos. Pero el apoyo del Ejecutivo y del partido al ministro es total, sin fisuras. Al menos hasta ahora. Por mucho que se deslice que "siempre se pueden hacer mejor las cosas". Sánchez alegó que era objeto de ataque por estar desmontando la 'policía patriótica' que creció con el PP en la Moncloa. Hay cierre de filas y convicción de que el presidente no prescindirá de él.

Otro miembro del Ejecutivo advierte, no obstante, del peligro de que Gobierno se sumerja en una "burbuja" que le impida ver el exterior. "A veces tengo la sensación de que vivimos en una realidad virtual. Estamos como subidos en una bici, pedaleando, sin rumbo, y no podemos dejar de pedalear, con una oposición miserable". Este ministro carga las tintas contra el equipo que rodea a Sánchez en la Moncloa, capitaneado por su gurú, Iván Redondo. Por haber "creado un mundo de 'Matrix", en el que preocupa más "el titular del día siguiente" que una estrategia más pensada.

Sin tiempo para "hacer equipo"

"Era mucho mejor el Pedro de primarias, el que se emocionaba, que el que quieren proyectar ahora. Ha perdido frescura, y a veces hay que pisar la calle, mancharse", sostiene esta fuente. Este ministro, como otros consultados, echa en falta que se haga "más equipo", y no basta, dice, con una reunión en la finca toledana de Quintos de Mora. Aunque admite que no ha habido tiempo: la coalición se formó en enero y en marzo sobrevino la pandemia, que impuso los Consejos de Ministros telemáticos y muy breves, por lo que muchos no han tenido oportunidad de departir, ni de hacer piña, ni casi de conocerse. Eso explica la cierta descoordinación interna, como se apreció este jueves, cuando Maroto anunció la apertura de fronteras para el 22 de junio, y tuvo que corregirse unas horas después.

En la Moncloa se subraya que se cierra una semana "estupenda" tras amarrar con Cs, PNV y ERC, porque asienta la legislatura. "Lo demás es pasajero"

En la Moncloa, sin embargo, advierten de que ni el partido ni los ministros ven la "globalidad" de la acción del Gobierno. "Este domingo [cuando se prevé una nueva comparecencia del presidente ante los medios] volvemos a marcar la agenda y todo lo demás suena a prehistoria", señala uno de los altos cargos del Gabinete. Otro coincide: "Ha sido importantísimo cerrar la prórroga con Cs, PNV y ERC. Esto es clave para la legislatura. Lo demás es pasajero. Hemos sacado el IMV y hemos habilitado dos mayorías diferentes para gobernar. Esta semana ha sido estupenda. Lo que ocurre es que la derecha consigue desmoralizar a nuestra gente. Pero no hay que preocuparse. Venderemos". En la Moncloa, pues, se hace hincapié en que la mayoría se ha visto fortalecida frente a un PP arrinconado con la ultraderecha de Vox.

Pablo Casado, el pasado 27 de mayo en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)
Pablo Casado, el pasado 27 de mayo en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)

Ahora que ya no hay más prórrogas que sacar adelante ni más votaciones importantes hasta los Presupuestos, Ferraz y el Ejecutivo esperan navegar sobre aguas más tranquilas y que sea posible lucir gestión, aunque lo que queda por delante es una durísima crisis económica y social. La clave de bóveda real de la legislatura, lo que definirá si el Gobierno aguanta o no, son las cuentas del Estado de 2021. Si hay nuevos PGE, que reemplacen los del PP de 2018, "la oposición deberá cambiar de estrategia, porque ya verá que Pedro resiste". La negociación, obviamente, ni ha comenzado, aunque al Ejecutivo le ayuda que no hay alternativa viable y para los pequeños grupos y las formaciones nacionalistas y ERC es peor escenario dar oxígeno al PP y Vox.

Resistir, resistir

Y al presidente le ayuda, convienen diversos dirigentes, la fugacidad de la política. Los tiempos ya no líquidos, como decía Zygmunt Bauman, sino gaseosos, que hacen que cada noticia, aún de impacto, quede sepultada por la siguiente al minuto. Las polémicas apenas duran y eso es como comprar crédito para Sánchez. Y el Gobierno, pese a sus frecuentes fricciones, que PSOE y Unidas Podemos no solo no ocultan, sino que intentan naturalizar, camina con vocación de supervivencia. "El Ejecutivo no va a caer. Sabemos qué tenemos que hacer, las prioridades, más allá del estilo de cada uno. Este es un Gobierno único y está funcionando bastante bien", opina una ministra, que contrapone la convivencia de las dos fuerzas de izquierdas con la tormentosa relación de PP y Cs en la Comunidad de Madrid.

El juicio es compartido: pese a la presión de la derecha, la unidad del Gobierno y del partido es "total", y la derecha no "levanta cabeza"

Un peso pesado del Ejecutivo dicta sentencia: "La derecha y sus extensiones están tan obsesionadas con derrocar al Gobierno, por cualquier medio, que está consiguiendo dos cosas. Uno, total unidad del partido y del Gobierno. Y dos, están desprotegiendo la retaguardia: sus votantes mayores, visto el drama de las residencias en esta crisis, y sus pactos con Ciudadanos".

Pedro Sánchez, el pasado 3 de junio en el Congreso durante su defensa de la sexta y última prórroga del estado de alarma. (Reuters)
Pedro Sánchez, el pasado 3 de junio en el Congreso durante su defensa de la sexta y última prórroga del estado de alarma. (Reuters)

Sánchez supera una semana turbulenta. Otra más. En su ADN y en su carácter está grabada una palabra, recuerdan quienes le conocen bien y como él mismo escribió: resistir.

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