CONSECUENCIAS POLÍTICAS DE LA PANDEMIA

El Gobierno ve fortalecida su mayoría para llegar hasta los Presupuestos

La oposición de PP y Vox une a los partidos de la moción de censura y la investidura, y Sánchez se vuelca en la estrategia de identificar a Casado y Abascal

Foto: Pedro Sánchez (i), y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a su salida del pleno del Congreso, este 3 de junio. (EFE)
Pedro Sánchez (i), y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a su salida del pleno del Congreso, este 3 de junio. (EFE)
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El portavoz del PNV, Aitor Esteban, elevó el nivel y citó en el debate de la última prórroga del estado de alarma la frase “golpéame, pero escúchame”, que le dijo Temístocles a Euribíades en la batalla de Salamina, según recoge Arthur Schopenhauer en 'El arte de tener razón'.

En realidad, en el desabrido debate parlamentario que sirve para mantener durante 98 días el estado de alarma para combatir la pandemia del coronavirus, hubo muchos golpes y poca escucha.

Como explicó desde la tribuna Íñigo Errejón (Más País), en cada prórroga que se aprueba empeora el clima político, aunque haya decenas de miles de muertos y una crisis económica y social.

En ese mismo libro, se desarrollan las 38 estratagemas para 'tener razón', es decir, para ganar debates. Y algunas de ellas son fácilmente identificables en el debate.

Por ejemplo, la última aconseja personalizar y ser ofensivo”. "Uno se aparta del objeto de discusión y ataca de algún modo al contendiente y a su persona", escribe Schopenhauer. De esto hubo mucho.

En el debate se escuchó a los líderes de PP y Vox, Pablo Casado y Santiago Abascal, rivalizar en dureza contra el presidente del Gobierno. Lo hicieron sin respiro, desde acusarle de “mentir” o “poner en riesgo España y el Estado de derecho” a la “negligencia criminal” que ha provocado miles de muertos, con relación causal directa entre la gestión de la Moncloa y los fallecidos por el virus. Y se oyeron palabras tan gruesas como “esbirro”, que pronunció un diputado en referencia al ministro del Interior.

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Vox ya estaba por voluntad propia fuera del escenario y el PP se ha ido deslizando desde las primeras prórrogas, cuando votó a favor y había ofertas de “mano tendida”, hasta el no rotundo y cargado de duras críticas políticas y personales a Sánchez.

Fuentes del PP identificadas con la visión de Casado aseguran que han conseguido liderar la oposición y recoger el malestar ciudadano por la situación sanitaria y la crisis que viene, así como el rechazo al Gobierno de Sánchez que muestran algunas encuestas. Y añaden que el Gobierno les facilita argumentos casi cada día para la crítica, como ha ocurrido con el caso de Fernando Grande-Marlaska y la crisis en la Guardia Civil.

Ahora ya no hay opciones para acuerdos con el Gobierno y el frente parlamentario de oposición ya está consolidado con PP y Vox, además de JxCAT y la CUP, que tienen otra lógica distinta. No parece fácil de mover para lo que queda de legislatura, sea lo que sea.

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No obstante, en algún sector no oficial del PP hay coincidencia con el Gobierno en detectar un error de base en esa estrategia de Casado: creer que va a haber elecciones inmediatamente, cuando en realidad los miembros del Ejecutivo tienen voluntad de continuar hasta el final de la legislatura. Por supuesto, salvo imprevistos, y a pesar de la pandemia y sus efectos.

De hecho, fuentes del Gobierno aseguran que el debate de ayer, aunque carecía de la emoción del resultado de la votación, tiene una enorme importancia política, porque supone un notable balón de oxígeno para Sánchez.

Primero por calendario, porque una vez superada esta prueba, el Gobierno no tiene votaciones trascendentes hasta que a principios de octubre empiece la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2021. En las próximas semanas, tendrá que convalidarse el decreto del ingreso mínimo vital, pero tiene asegurado el voto de toda la Cámara, salvo Vox. Y le servirá al Gobierno para rentabilizar políticamente la medida.

Le queda también la convalidación del decreto que aprobará en breve el Gobierno y que servirá para dejar sin efecto la prórroga. Fuentes de la Moncloa aseguran que se negociará con partidos y comunidades antes de aprobarse y dan por hecho que no habrá dificultades para sacar adelante ese escollo.

Perder cualquier votación es un revés para un Gobierno con precariedad parlamentaria, pero no tanto si no es sobre asuntos de tanta trascendencia como la prórroga del estado de alarma. Incluso, se puede aplicar la teoría de Alfredo Pérez Rubalcaba, que, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tenía mayoría exigua, aconsejaba perder cuanto antes una votación intrascendente para quitar importancia y trascendencia política a posibles traspiés posteriores.

En todo caso, este último debate ha servido para consolidar el bloque de investidura tras dudas y tensiones y un inicio en el que Sánchez tuvo que abandonar su unilateralidad para aprender a negociar.

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Les une, fundamentalmente, la acción de la oposición de PP y Vox y su tono. Ninguno de los partidos que apoyan al Gobierno aceptaría pactar con PP y Vox para conformar mayorías y todos rechazan su posición política.

“Se ha recompuesto la mayoría de la moción de censura. Y vamos a sacar los Presupuestos; esta derecha es pegamento”, asegura un destacado miembro del Gobierno.

Admiten, eso sí, que el “precio” de los acuerdos va siendo cada vez más alto por falta de alternativas. Y pese a su anuncio de que no aceptarían negociar sobre asuntos ajenos a la alarma, han terminado por admitir algunos como el de la convocatoria de la mesa de diálogo para Cataluña. ERC ha logrado que el presidente del Gobierno se comprometa solemnemente a convocarla en julio.

En 'El arte de tener razón', se incluyen otras estratagemas para ganar debates, como la 32, que aconseja identificar al adversario con una categoría negativa, “subsumiéndolo en una categoría aborrecible”. Ahora, a eso se le llama crear un marco.

Sánchez lo utilizó esta vez con más insistencia, con el recurso retórico de dirigirse siempre al “señor Casado y señor Abascal, señor Abascal y señor Casado”. Y los dos han “entrado al trapo” respondiendo lo mismo: “Señor Sánchez, señor Torra, señor Junqueras, señor Otegi, señor Iglesias”.

El presidente sabe cuánto le beneficia esa identificación para unir más a los suyos y, especialmente, a quienes les apoyan. “Hará más pequeño a su partido y más grande a la ultraderecha”, le dijo a Casado. Remató luego la portavoz socialista, Adriana Lastra.

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Y lo completó el presidente con otro recurso evidente al presentarse como defensor de la concordia, con petición incluida de reducir el tono de los debates parlamentarios. “El veneno del odio es el veneno más dañino porque corroe las sociedades”, dijo.

No obstante, otro de los rasgos evidentes del discurso de Sánchez en este pleno y que marca su estrategia es la de machacar la idea del pulso, el golpe o la resistencia de los poderes frente a su Gobierno. Iglesias lleva varias semanas con ese mensaje, y en este pleno el presidente y la vicepresidenta Carmen Calvo se han sumado a esa idea. También con la intención de reforzar su bloque parlamentario de la moción de censura y la investidura frente al adversario exterior.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. (EFE)

"¿En qué anda usted, señor Casado, en qué andan contra el Gobierno constitucional de España en el peor momento trágico de este país? ¡Cuénteselo a los españoles!", dijo Calvo en una réplica a una pregunta del PP.

Y el presidente lo hizo al sacar a relucir la “policía patriótica” de Mariano Rajoy como justificación de la destitución de Pérez de los Cobos, es decir, lo que para Unidas Podemos son las “cloacas”. De hecho, Sánchez dio una nueva versión diferente a todas las anteriores sobre la destitución: forma parte de la lucha de Marlaska contra esa policía patriótica o contra las cloacas. Ya hay otra más que no ha dado aún ni el ministro siquiera.

Del pleno, sale también el Gobierno con el margen de maniobra para el futuro de haber roto el precinto del acuerdo con Bildu y mantener el de Ciudadanos, haciendo compatibles a todos ellos. Aunque el PNV no esté cómodo con el partido de Inés Arrimadas y Gabriel Rufián (ERC) arremeta contra Ciudadanos identificándolo con Vox.

Fuentes del Gobierno insisten en que forman parte de las opciones para los Presupuestos en septiembre. Y de momento han dado la patada al balón hacia delante.

El pleno sirve para ver la situación del partido que ahora encabeza Edmundo Bal: por un lado, han apoyado al Gobierno en la prórroga y, por otro, han pedido la dimisión del ministro del Interior con duras intervenciones.

El propio Bal ha explicado que son un partido de centro con voluntad de acuerdos y ha resumido su posición dirigiéndose al banco azul y al del líder de la oposición: "Les votamos a pesar de lo difícil que nos lo pone Pedro Sánchez y de que no nos gusta su Gobierno" y “señor Casado, si usted fuera presidente, estaría aquí pidiendo la prórroga del estado de alarma y nosotros le apoyaríamos”.

Son bisagra con Arrimadas y no alternativa, como pretendió ser Albert Rivera, sin tener escaños para serlo.

Fuentes socialistas aseguran que intentarán, además, que salgan acuerdos de la Comisión de Reconstrucción del Congreso, aunque el clima no parece propicio. Aitor Esteban lo dijo rotundo: "la Comisión de Reconstrucción es un auténtico caos".

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