SIN ATADURAS INTERNAS

Los barones dan libertad a Sánchez para gestionar los apoyos que le lleven a Moncloa

El líder no encontrará previsiblemente contestación en el comité federal. En el partido sí se ha instalado la convicción de que no había más salida, incluso si supone el apoyo de los separatistas

Foto: Mariano Rajoy recibe a Pedro Sánchez en la Moncloa, el pasado 2 de octubre. (Reuters)
Mariano Rajoy recibe a Pedro Sánchez en la Moncloa, el pasado 2 de octubre. (Reuters)

"Ese es mi compromiso y saben ustedes que cumplo con mi palabra".

Si algo ha demostrado en los últimos años Pedro Sánchez, y especialmente desde que fue destronado en octubre de 2016 y tras su resurrección política casi ocho meses más tarde, es determinación. Voluntad de hierro. Resiliencia. Y ahora más que antes. Porque ahora cuenta con todo el poder en el PSOE. Ahora ya no se enfrenta a una investidura maniatado, sino que tiene por delante una moción de censura que podrá gestionar, de entrada, con plena libertad interna. Los barones que hace dos años trabaron su camino a la Moncloa hoy se lo asfaltan. Ninguno, previsiblemente, alzará la voz en contra. No solo porque Sánchez es un líder reforzado y casi intocable, sino porque en el partido se ha instalado la convicción de que, tras la sentencia implacable del caso Gürtel, no hay más salida que la que el secretario general exploró. La moción de censura contra Mariano Rajoy. Hasta el final. Aunque ello pueda suponer aceptar los votos de las formaciones separatistas catalanas. El objetivo es echar al presidente y gobernar, como dicen en la dirección, apenas unos meses, quizá hasta final de año, para después convocar elecciones generales.

Los barones dan libertad a Sánchez para gestionar los apoyos que le lleven a Moncloa

Sánchez, desde luego, no dio demasiadas pistas durante su comparecencia de este viernes ante los medios, medida al milímetro y tasada, porque solo aceptó dos preguntas de los periodistas que abarrotaban la sala de prensa de Ferraz. Ni tampoco las ofreció en la reunión previa de la ejecutiva federal que arrancó con todo ya guisado. Minutos antes de su comienzo, el Grupo Socialista registraba la moción de censura en el Congreso, con el teórico propósito, así lo explicó la cúpula, de cortar de cuajo cualquier tentativa de Rajoy de disolver las Cortes y convocar elecciones, ya que la Constitución prohíbe llamar a las urnas cuando una iniciativa de este tipo está en trámite. Sánchez expuso ante su dirección sus planes, sin dar detalles y de forma muy sucinta, luego su vicesecretaria general, Adriana Lastra, comenzó a aplaudir y se puso en pie, los demás miembros de la ejecutiva la secundaron y el líder se marchó a preparar su comparecencia. Nadie quiso intervenir porque, como explicaba uno de los dirigentes, ya estaba "todo hablado" de antemano, a través de las reuniones del núcleo duro y las conversaciones telefónicas que Sánchez mantuvo horas antes. Las formas molestaron a algunos cuadros, sí, pero nadie rechistó.

En la reunión de la ejecutiva, Sánchez intervino para exponer su plan, Lastra promovió un aplauso al líder en pie y la secundaron. No hubo intervenciones


Y nadie de peso, casi con toda seguridad, se opondrá a los planes del secretario general en el comité federal convocado para este lunes, 28 de mayo. Susana Díaz y la mayoría de los barones sí se desplazarán a Madrid para arropar a su líder. No es descartable que puedan oírse advertencias por el riesgo de entrar en la Moncloa con los apoyos de fuerzas como ERC y PDeCAT, pero no se testará contestación interna. El comité está copado por los sanchistas y los críticos, vencidos de forma aplastante hace un año en las primarias, entienden que no es momento de distracciones y sí de mostrar respaldo al partido y a su jefe en un momento vital que puede ayudar a relanzar las siglas y fortalecerlas como alternativa. No quieren "repetir errores del pasado". Porque otra percepción muy asentada en el PSOE es que la moción, prospere o no, está "ganada". Una operación 'win-win', como la catalogan muchos y como catalogaban antes la misma iniciativa presentada en la Asamblea de Madrid hace mes y medio para tumbar a Cristina Cifuentes. El órdago servirá para devolver a Sánchez y al PSOE al centro de la arena, además para apretar las filas, pues al plácet de la dirigencia se suma, dicen en Ferraz, el entusiasmo de las bases.

Líneas rojas

Sánchez señaló que la moción que encabeza es "constructiva, para garantizar la gobernabilidad, constituir y formar un Gobierno del PSOE", monocolor, "con fundamentos sólidos y una hoja de ruta clara". Un Ejecutivo, dijo, para "una agenda social, que cumplirá y hará cumplir la Constitución española y que garantizará la convivencia y el cumplimiento de nuestro ordenamiento constitucional". El fin último es convocar elecciones "cuanto antes", pero primero "habrá que recuperar la normalidad institucional y política, atender las urgencias de los ciudadanos y abordar una tarea de regeneración democrática".

"El peligro de no hacer es muy superior al de hacerlo. No hacer nada es quedarte fuera de juego", asegura un presidente distanciado de Ferraz

La combinación preferida por los socialistas es, obviamente, la de una elección de Sánchez con el respaldo de Podemos y Ciudadanos. Pero el secretario general, preguntado expresamente, se abrió a ser investido con los votos de nacionalistas e independentistas, imprescindibles en caso de que el no de los naranjas se mantenga. Él apeló a la "responsabilidad y generosidad de los 350 diputados" para "sacar a España del lodazal de la corrupción" del PP. Eso sí, puso líneas rojas: "Será un Gobierno del Partido Socialista para defender la Constitución, la soberanía nacional, la integridad territorial y la convivencia entre los pueblos de España. Ese es mi compromiso y saben ustedes que cumplo con mi palabra".

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Uno tras otro, bien vía declaraciones públicas o a través de Twitter, los barones socialistas expresaron su apoyo a la moción. "Esta decisión le corresponde a mi secretario general", dijo Susana Díaz desde Jaén. "Yo confío en mis compañeros y estoy convencida de que ellos siempre van a tomar la mejor decisión pensando en nuestro país y en la responsabilidad que siempre ha tenido el PSOE". Díaz fue una de las dirigentes territoriales a las que, al menos hasta avanzada la tarde, Sánchez no había telefoneado. Igual que había ocurrido con el aragonés Javier Lambán, una incomunicación que sí molestó a este último, según fuentes de su entorno.

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Pero ni ellos ni el resto de sus compañeros presidentes autonómicos se opusieron a la moción. Lambán sostuvo que la salida natural sería una dimisión de Rajoy y una convocatoria de elecciones, pero si se enroca —cosa que hizo—, lo "obvio" es que las demás formaciones asuman su responsabilidad, "tomen la iniciativa" y presenten una moción, ya que este Ejecutivo, "absolutamente descalificado" por una sentencia", "no puede seguir ni un minuto más al frente del país". El asturiano Javier Fernández mostró su "respeto" a la decisión de presentar la moción contra un Rajoy que se halla en una situación "insostenible" tras una sentencia "clara y evidente", "muy contundente y demoledora".

"No hay otra salida, claro que no. Cuando tomas una decisión, evalúas el riesgo de hacer y no hacer, y el peligro de no hacer es muy superior al de hacerlo. No hacer nada es quedarte fuera de juego. No darle dimensión sería un error estratégico muy importante. La que dictó la Audiencia Nacional el jueves es la primera sentencia, pero faltan las demás sobre la corrupción del PP, y lo que ha pasado esta semana, también con la detención de Eduardo Zaplana, es muy fuerte", razona un presidente autonómico. "Ya veremos al final quién apoya la moción. De momento, solo tiene amarrado el apoyo de Podemos, y si Cs no respalda, también tendrá desgaste, y ya no podrá decir que es el adalid contra la corrupción", abundaban desde el círculo de la jefa de la Junta, en el que reiteraban que ella presta todo su apoyo a Sánchez y a la ejecutiva.

"Mantenimiento de la legalidad"

Tanto en Andalucía, como en Valencia o en Aragón coinciden en que la presión ha de recaer en primer término en Ciudadanos. Que se "retrate", que no se "escape", que "apechugue con su responsabilidad", ya que vino a regenerar la vida política, indicaban de forma plástica en el PSOE manchego, cuyo secretario de Organización, Sergio Gutiérrez, fue de los que más hizo hincapié en la necesidad de que las fuerzas constitucionalistas apoyen la moción.

El miedo no se ha evaporado en algunos territorios. "No nos tiene por qué dañar si mantenemos la firmeza del discurso constitucional", dice un barón

Las federaciones más alejadas de Ferraz son remisas a la hora de avanzar escenarios. Porque, dada la negativa inicial de Cs a respaldar la iniciativa de Sánchez, la única vía factible es que el líder socialista sea elegido presidente con los votos de ERC, PDeCAT y PNV, además de Podemos y sus confluencias, Compromís y Nueva Canarias. Y esa alternativa es bastante posible, aunque los 'jeltzales' son los menos claros hasta ahora. Tal hipótesis aterraba a la dirigencia socialista hace dos años, y ese temor operó, y mucho, en los barones susanistas que finalmente empujaron a Sánchez al abismo.

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El miedo no se ha evaporado en algunos territorios, sobre todo porque en 12 meses habrá autonómicas y tendrán que pasar el examen. Pero por ahora prefieren focalizar la presión en Cs y no plantear escenarios futuros. Además, incluso en los territorios más distantes se reconoce que la coyuntura es distinta a la de 2016, porque ahora se plantea un Ejecutivo interino, no se va a negociar "nada" con los secesionistas y hay una sentencia devastadora contra el PP sobre la mesa.

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"Cualquier salida" a la crisis, apuntó Lambán, ha de tener en cuenta "por encima de todo" la situación en Cataluña, dijo Lambán, el más explícito en sus reticencias a una operación arriesgada. "El Estado debe mantener absolutamente su política de oposición al separatismo y de mantenimiento de la legalidad, aunque sea recurriendo al 155", añadió. Otro presidente indicaba a este diario que, por mucho que PP y Cs quieran utilizar ese argumento de "entrega" del PSOE a los separatistas, no colará: "Hemos estado apoyando a Rajoy con el 155. ¿De qué me están hablando ellos?".

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"Lo que me da miedo —asegura otro jefe de un Ejecutivo regional— es vivir en un país donde los exministros y expresidentes autonómicos entran y salen de la cárcel por forrarse a costa de todos nosotros. No nos tiene por qué perjudicar que Pedro fuera investido con los apoyos de ERC o PDeCAT si mantenemos la firmeza del discurso constitucional, y eso Pedro lo dejó este viernes claro". En otros territorios señalan que, si fracasa por completo a Cs y la investidura depende de los separatistas, "ya hablarán". "Cuando llegue ese río, cruzaremos ese puente", avisan.

Gobierno solo "unos meses"

En el núcleo duro del secretario general inciden en la misma idea: no habrá en ningún caso una modulación del discurso contra el secesionismo. No se rebajará la dureza. Y es mucha, porque en los últimos días —no ayer viernes— Sánchez ha calificado a Quim Torra de "racista", "supremacista", "xenófobo" o "el Le Pen de la política española". En la cúpula subrayan que si hace falta otro 155, se irá a él, que no habrá complejos. Que en eso nada ha cambiado. Lo que sí ha mutado es la posición del candidato: hace unas semanas recalcaba que no sería jamás presidente "a cualquier precio" ni tomaría "atajos".

El PSOE está dispuesto a hablar con Cs de cuándo convocar elecciones y subraya que no habrá negociación con el secesionismo ni concesiones

En la dirección no hay "miedo" a que Sánchez pueda llegar a la Moncloa con los apoyos de nacionalistas y separatistas. Total, dicen, les "crucifican por todo" a los socialistas, dice con sorna un responsable. El jefe recordó en su comparecencia que el PP logró colocar a Ana Pastor en la presidencia del Congreso gracias a los votos del PDeCAT, como ahora Rajoy ha sacado sus Presupuestos de 2018 en la Cámara Baja con el sí del PNV. Pero en el círculo más cercano a Sánchez sí admiten que tampoco la dirección quiere alargar el tiempo en la Moncloa para evitar que se consolide cualquier impresión de que el PSOE se apoya en los soberanistas. "Los barones tienen elecciones, pero nosotros también, y somos conscientes", indicaba un alto mando.

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Es más, la idea del núcleo duro es que se puedan convocar elecciones "en unos meses", tal vez hacia final de año. Que dé tiempo a adoptar algunas medidas, recuperar la estabilidad institucional y disolver las Cámaras. Ni siquiera Sánchez intentaría pactar un nuevo Presupuesto. En Ferraz saben que un Ejecutivo encabezado por su jefe nacería muy débil, con solo 84 apoyos en el Congreso y mayoría absolutísima del PP en el Senado, y que por tanto tendría difícil sostenerse. No es una "operación para tomar el poder", ni siquiera "es una investidura", repiten en el puente de mando. Por esa misma razón el secretario general y su equipo no entablarán "negociaciones" a partir de un programa con el resto de fuerzas. Sí habrá conversaciones, pero no se buscará "pactar nada". Y, desde luego, subrayan, no se acordará nada ni se cederá nada ante los independentistas.

En resumidas cuentas, algunos dirigentes en Ferraz tienen en mente un Gobierno "instrumental", con caducidad próxima. "Cs no va a tener excusas para decir que no, si lo que quiere es que vayamos a elecciones pronto. Se trata de hablarlo con ellos", indica un dirigente con muchos galones de la cúpula. El PSOE, por tanto, quiere discutir de eso con los naranjas. Otros miembros de la dirección, sin embargo, recuerdan que "nada está decidido", y algunos apuestan por un Ejecutivo de más largo aliento, algo que se desprendía más de las palabras del propio candidato. "La política es el arte de lo posible y del diálogo", convenía un integrante de la ejecutiva, más partidario de no poner fecha de fin del eventual mandato.

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Sánchez llegará, si nada se tuerce, hasta el final. Lo dijo en 2016, cuando su camino desembocó en una investidura fallida, y lo mantiene ahora. De entrada, no tiene ataduras internas. Su equipo le anima. Un colaborador lo resume gráficamente: "A mí morir en el campo de batalla no me da ningún miedo. Los demás, que digan lo que quieran, pero desde la oposición". Tampoco está claro que las puertas de la Moncloa estén abiertas. Pero consiga o no su objetivo, pase lo que pase, en el PSOE cala la idea de que el pulso está ganado.

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Sin debate en la cita de la ejecutiva, sin consulta a las bases... y sin Portugal

Algunos miembros de la ejecutiva federal se quejaban en privado de las formas "lamentables" utilizadas por el secretario general y su núcleo duro para impulsar la moción de censura, registrándola antes incluso de la reunión de la cúpula y sin debate en la cita de este viernes. Pedro Sánchez había sondeado a la gran parte de los miembros de su dirección, y por eso entendía que el visto bueno ya lo tenía. En la 'cumbre' de notables de la víspera, además, se discutió que convenía adelantar el registro para impedir que Mariano Rajoy, en un movimiento rápido, pudiera disolver las Cortes, chafando así la moción. 

[Consulta aquí la moción en PDF]

Sánchez tampoco ha echado mano de una prerrogativa de la que dispone la ejecutiva federal: la convocatoria de una consulta a las bases sobre asuntos de "especial trascendencia", que recoge el artículo 479 del reglamento del PSOE. La dirección argumenta que el apoyo de la militancia para echar a Rajoy de la Moncloa es sólido

Sánchez también está informando estos días de su moción a los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, y con Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia, exlíderes del PSOE los cuatro.

La presentación de la iniciativa ha dinamitado la agenda prevista para Sánchez. Él tenía programado un viaje a Portugal para seguir haciendo pedagogía contra el secesionismo, como había hecho en Alemania y Reino Unido. El líder no reaparecerá hasta el comité federal del lunes.  

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