EL EFECTO ARRASTRE DE MADRID PARA EL CICLO DE 2019

El PSOE respira con la moción de censura a Cifuentes y Sánchez recupera oxígeno

El registro de la iniciativa ha sentado bien a los socialistas, y les permite salir de semanas negras en las que se encadenaban las malas noticias. Ferraz cree que el impulso ayudará al secretario general

Foto: Pedro Sánchez y Ángel Gabilondo, el pasado 11 de marzo en Madrid, en los actos por el 14º aniversario de la masacre del 11-M. (EFE)
Pedro Sánchez y Ángel Gabilondo, el pasado 11 de marzo en Madrid, en los actos por el 14º aniversario de la masacre del 11-M. (EFE)

"La verdad es que cuando vi a Ángel Gabilondo anunciar la moción de censura, respiré". La autora de estas palabras no es precisamente una dirigente cercana a Pedro Sánchez. Por eso dan buena cuenta del clima que ahora reina en el PSOE. Tras semanas en las que se agolpaban las malas noticias en la casa socialista y en las que crecía la crispación interna y la angustia por los malos pronósticos que arrojaban todas las encuestas, el viento comenzó a soplar a favor. La oportunidad la ha servido en bandeja Cristina Cifuentes, atrincherada en su despacho en la Puerta del Sol de Madrid pese al alud de informaciones en contra, cuando cada vez parece "más evidente", en palabras de los socialistas, que no cursó su máster en 2011-2012 y que pudo recibir un trato de favor de la Universidad Rey Juan Carlos. La moción de censura registrada por el PSOE en la Asamblea de Madrid, y encabezada por el exministro Ángel Gabilondo, ha insuflado ánimos en el partido, ha apretado las filas y ha permitido al líder escapar de la anemia de las últimas semanas.

Sánchez había ido preparando el terreno en las últimas semanas, desde que el eldiario.es destapara que la presidenta regional había obtenido su titulación académica con notas falsificadas. Pero antes de lanzar su órdago, quería tener todo bastante atado. Ferraz y Buen Suceso, el cuartel general de los socialistas madrileños —a menos de cien metros de la sede federal—, actuaron coordinados en todo momento y pactaron guardar el as hasta escuchar a Cifuentes en el pleno extraordinario en la Cámara autonómica, fijado para el pasado 4 de abril. Gabilondo optó por una intervención deliberadamente desvaída, desapasionada, inquisitiva con la presidenta, pero sin traspasar la línea. En la tribuna ni siquiera se atrevió a pedir la dimisión.

El portavoz quería escuchar antes la opinión de su grupo, pero también se quería separar el anuncio de la moción del pleno en sí mismo, con el fin de que la presentación de la iniciativa se convirtiese en el último titular de una intensa jornada en la que Cifuentes no consiguió, ni mucho menos, despejar todas las dudas que pesaban y siguen pesando sobre su máster. El aplauso dentro del PSOE fue general.

"La moción destapa caretas y recoloca a la gente. Ubica al PP en el espejo de la vergüenza, la corrupción. Y sitúa a Cs en el suyo", dicen en Ferraz

Ya solo quedaba el registro formal, y se produjo el jueves por la tarde, cuando se conoció que la supuesta presidenta del tribunal examinador, Alicia López de los Mozos, había confesado que jamás integró ese jurado, jamás evaluó a la entonces delegada del Gobierno en Madrid y jamás había estampado su firma en acta alguna. La URJC había dado traslado de su investigación interna a la Fiscalía al apreciar posibles hechos constitutivos de delito y el Ministerio Público había abierto a su vez diligencias tras la denuncia presentada por los estudiantes. Un cóctel explosivo que hacía "urgente" el registro de la moción de censura. Por "higiene democrática", como aseguraba José Manuel Franco, secretario general del PSOE-M. La presión se volcaba automáticamente hacia Ciudadanos, muy remiso a apoyar la iniciativa. La formación naranja prefiere por ahora ganar tiempo y por eso ha demandado que se abra primero una comisión de investigación.

Una operación 'win-win'

En el equipo de Sánchez entienden que se trata de una operación 'win-win'. Es decir, que gana en todo caso, aunque finalmente Gabilondo —como todo parece indicar— no se convierta en jefe del Ejecutivo regional. Señalan que se ha podido ver que el partido ha actuado con "prudencia", y por "responsabilidad", porque le habría sido "más cómodo" aguardar desde el sofá el hundimiento de Cifuentes. "Más que suerte es que se ha comprobado que el PSOE siempre está en momentos decisivos para el país", advertía un miembro de la ejecutiva.

Franco reunió el viernes por la tarde a todos los secretarios locales del PSOE para recabar su apoyo, pedirles movilización y que hicieran pedagogía

"Digamos que la moción destapa caretas y recoloca a la gente en su sitio. Ubica al PP en el espejo de la vergüenza, que es la corrupción. Y también sitúa a Ciudadanos en el suyo, el de la derecha vergonzante que se avergüenza de sostener al PP pero que a la hora de la verdad lo sostiene. También retrata a Podemos, cuyo posible candidato, Íñigo Errejón, estaba de viaje en Bolivia en un momento crítico", indica uno de los colaboradores de Sánchez. Y, desde el punto de vista interno, la iniciativa "pone en la pista de despegue a Gabilondo, lo realza y lo proyecta", y al PSOE-M, una federación siempre desangrada por sus luchas intestinas, "le clava espuelas y movilización".

Si ha subido o no la adrenalina en el partido en Madrid se podrá comprobar este sábado en el acto convocado de urgencia en la capital en apoyo al candidato a la investidura, y en el que estará arropado por Franco y Sánchez. Pero el prólogo ha funcionado mejor de lo previsto: este viernes por la tarde el líder regional reunió en la sede de Buen Suceso a todos los secretarios locales del PSOE-M para explicarles el sentido de la moción, pedirles máxima implicación y rogarles que se empleasen a fondo en la pedagogía, en contar en sus distritos, pueblos y ciudades que la moción no es "electoralista", ni pretende "meter el dedo en el ojo" a ningún partido —en palabras de Sánchez—, sino regenerar la Comunidad y devolver el "buen nombre" a sus instituciones tras el reguero de casos de corrupción. Franco fue replicado por un caluroso aplauso y con los dirigentes puestos en pie. Una unanimidad muy rara y cotizada en la federación, tanto que hasta "impresionó" a la dirección. Fueron pocas las intervenciones, y todas en el mismo sentido, de respaldo a la decisión de intentar tumbar a Cifuentes. Aunque no será fácil.

El PSOE respira con la moción de censura a Cifuentes y Sánchez recupera oxígeno

Madrid es un punto estratégico para todos los partidos. También para el PSOE, pero se le ha escapado durante más de dos décadas, desde que en 1995 la mayoría absoluta de Alberto Ruiz-Gallardón obligara a Joaquín Leguina a hacer las maletas y marcharse de Sol. Por eso ahora la cúpula autonómica —y la federal— perciben que sus expectativas están al alza. "Si hacemos las cosas bien como hasta ahora, aunque no prospere la moción, nos permitirá tener más apoyos en las elecciones del año que viene. Los ciudadanos nos empiezan a ver como la alternativa seria al PP", señalan a este diario fuentes muy próximas al secretario regional.

Un termómetro para generales

Y Madrid no es solo Madrid. El enorme poder simbólico que atesora hace que lo que ocurre aquí irradie al conjunto del país. Tiene capacidad de arrastre. Un dato nada menor en un año, 2019, en el que convergerán autonómicas, municipales y europeas y tal vez generales. Sánchez ya hizo ver en 2015 que echaba el resto en la Comunidad al decapitar a Tomás Gómez y apostar por Gabilondo como candidato. Sabía que él mismo se la jugaba. Y para 2019 es consciente de que buena parte del éxito de los comicios de mayo se medirá por lo que ocurra en Madrid. "Siempre es un termómetro de lo que puede pasar en las legislativas. Y lo que pasa es que hasta ahora lo era para mal", indican desde el círculo de Franco.

"Ya nos vino el demonio a ver muchas veces. Ya tocaba que viniese Dios. La papeleta por fin es para otros", asegura un integrante de la cúpula

En Ferraz también se hace una lectura optimista. "Ni hace unas semanas todo era una catástrofe ni ahora el viento viene de espalda", advierten, enfatizando que en este segundo de Sánchez no ha habido "grandes errores", pero sí convienen en que el escándalo del máster de Cifuentes y la suerte de la moción de censura, beneficia tanto a la marca como al secretario general. "Ya nos vino el demonio a ver muchas veces. Ya tocaba que viniese Dios. La papeleta por fin es para otros [para Ciudadanos]. Nosotros lo tenemos fácil aquí", subraya un miembro de la ejecutiva federal.

El PSOE respira con la moción de censura a Cifuentes y Sánchez recupera oxígeno

Los habitualmente críticos con Sánchez respaldan la estrategia seguida por Ferraz y el PSOE-M y reconocen el "alivio" sentido después de semanas más oscuras, en las que se encadenaron los malos datos de las encuestas, el desarrollo de la escuela de buen gobierno —marcada por las importantes ausencias—, la estampida de Cs de la comisión territorial, en la que tantas esperanzas había depositado la dirección, la cascada de deserciones o la visibilización del malestar dentro del grupo y del partido. Dentro del PSOE, pues, no se oyen quejas a la actuación de la cúpula, menos aún tras la demoledora comparecencia del rector de la URJC, en la que no reconoció que el centro no tiene constancia de que la presidenta leyera su trabajo fin de máster ni queda tampoco rastro de ningún acta. "No quedaba otra que ir a la moción ante la falta de asunción de responsabilidades de Cifuentes", sentencia sin ambages un dirigente próximo a Susana Díaz. Una reflexión que reproducen otros cuadros nada alineados con Sánchez.

El prestigio de Gabilondo

Sí se perciben matices respecto a la incidencia que tendrá este capítulo a medio y largo plazo. Mientras que en Ferraz creen que puede ayudar a impulsar el liderazgo del secretario general, los menos afines al jefe ponen en cuarentena ese optimismo. "La política es una carrera de fondo. No se pone uno el termómetro todos los días", indica un mando del Gobierno andaluz. "Lo de la moción en Madrid está bien. Pero esto es una bagatela. Lo que pasa en España es una crisis nacional de puta madre que se lo puede llevar por delante todo", advierte por su parte un presidente autonómico. "A Ciudadanos esto también le puede ayudar si sabe mover bien sus fichas. Al PSOE supongo que también, pero dentro del PSOE hay miedo escénico a Cs por las encuestas y nuestra tendencia a la baja", precisa otro cargo territorial. En definitiva, que anticipar que el caso máster "da aire a Sánchez" es mucho decir para los que no sintonizan con Ferraz. "A nivel electoral la cosa sigue jodida... y a nivel orgánico, también", resume un cuadro valenciano. El líder volvió a decir ayer en TVE que no le preocupan lo más mínimo los sondeos.

Los críticos están de acuerdo en que el caso máster es un aliciente para el partido, pero son más prudentes cara al futuro: "Esto es una bagatela"

Al buen clima ayuda, no obstante, no solo la coyuntura. También el candidato a la investidura. Ángel Gabilondo, independiente, ministro de Educación con José Luis Rodríguez Zapatero, catedrático de Metafísica y epítome de la "honestidad" política para los socialistas. Él es un referente indiscutido y apreciado dentro del PSOE, para todos. La dirigencia del PSOE se fía plenamente de él y elogia su "solvencia", su prestigio y su fondo intelectual, la militancia le aclama y él se ha sabido ganar el respeto de un partido con el que se comprometió en sus horas más bajas y en cuyas batallas orgánicas jamás ha querido participar. Gabilondo se ha convertido en uno de los santones del PSOE sin formar parte de sus filas, un tótem cuya figura se agigantaría si además lograse la joya de la corona, la Comunidad de Madrid. Porque ya de lo que nadie duda es de que, pase lo que pase, él será el candidato a la presidencia del Gobierno autonómico en 2019. Ya lo adelantó Sánchez en la entrevista que este periódico publicó hace mes y medio.

La pregunta es qué ocurrirá a partir de ahora. Si Cifuentes seguirá enrocada pese a que el cerco se estrecha sobre ella y si Cs finalmente la dejará caer o al menos la asfixiará todo lo posible hasta conseguir su cabeza. En el PSOE consideran que el "papelón" lo tiene ahora Albert Rivera, y que en él debe focalizarse toda la presión. El presidente de la formación naranja se arriesga a cambiar de cara: de "regenerador a encubridor de la corrupción del PP", una etiqueta potencialmente corrosiva para el partido emergente. Aunque resulta difícil hacer pronósticos en un caso que evoluciona casi "por horas", la previsión del PSOE-M es que al final Cs proceda como en Murcia el año pasado: exigiendo la dimisión de Cifuentes bajo amenaza de que si no accede se sumará a la moción de los socialistas.

El PSOE respira con la moción de censura a Cifuentes y Sánchez recupera oxígeno

"Es que lo de la presidenta madrileña no se sostiene ya —subrayaba una diputada lejana a la órbita del líder—. Si sostienes a un muerto, el que al final huele a muerto eres tú. Por eso Pedro tenía razón este viernes cuando avisaba a Albert de que puede convertirse en un encubridor de los escándalos del PP". "La tozudez de los hechos hará replantearse a Ciudadanos su posición. Esperemos", indicaban en el entorno de Franco. El caso máster aún tendrá recorrido. Para empezar, está abierta la vía judicial. Y si Cifuentes resulta imputada, quedará todavía más debilitada. Claro que los tiempos de la moción de censura empezarán a correr a partir de que la Mesa de la Asamblea califique la iniciativa. Y eso sucederá previsiblemente este lunes. En 22 días, máximo, la votación habrá de estar resuelta. Ese será el margen para la reacción de Cs y del PP.

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