EL CAMINO HACIA LA CONFORMACIÓN DE UN NUEVO GOBIERNO

Sánchez: "Yo no soy Rajoy. Voy en serio y voy a llegar hasta el final para formar Gobierno"

El líder del PSOE agradece al Rey la "confianza" puesta en él al proponerle como candidato. Anuncia que este miércoles empezará a hablar con los partidos y pide "al menos un mes" para negociar

Foto: Pedro Sánchez, durante su rueda de prensa en el Congreso después de que el Rey le propusiera como candidato a la investidura, este 2 de febrero. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su rueda de prensa en el Congreso después de que el Rey le propusiera como candidato a la investidura, este 2 de febrero. (EFE)

Pedro Sánchez no eludirá su "responsabilidad", como a su juicio hizo Mariano Rajoy al declinar, el pasado 22 de enero, la oferta del Rey. Él sí que asume el reto -es un "inmenso honor"- y va a intentar formar Gobierno. "Hasta el final", porque él sí va "en serio". Siempre teniendo en mente que gobernar "no es un fin en sí mismo", sino que el fin "son las políticas" y "no se trata de sillones, sino de soluciones", no se trata de "quitar a unas personas para poner otras", sino de "poner encima de la mesa políticas distintas". Porque España "se puede gobernar desde la moderación y el diálogo". 

El secretario general de los socialistas no quería dar espacio a la vacilación o a la inseguridad cuando compareció en rueda en rueda de prensa en el Congreso pasadas las ocho de la tarde. Lo hacía tras el anuncio del presidente de la Cámara Baja, Patxi López, de que el Rey le había entregado la propuesta de encargar la investidura al líder del PSOE y también tras la comparecencia del presidente en funciones en La Moncloa. El secretario general ya había revelado por la mañana que había manifestado a Felipe VI su disposición a intentar formar Gobierno. Por la tarde, lo primero que hizo fue agradecerle la "confianza" depositada en él y elogiar la "exquisita" labor durante la doble ronda de consultas. 

[Consulta el discurso de Pedro Sánchez en PDF en el Congreso]

Como en otras ocasiones, Sánchez tiró de determinación y de aplomo, pese a ser consciente del "desafío" que afronta y de las "dificultades" que entrañará el proceso de diálogo que desembocará (o no) en un nuevo Ejecutivo. Trabajará "sin descanso" para lograrlo. Convencido de que "el cambio está más cerca" y de que urge sacar a España del "bloqueo" en el que se encuentra. Y para ello iniciará los contactos desde mañana miércoles con todas las fuerzas políticas. El líder del PSOE, igual que en su comparecencia de la mañana, no explicó qué metodología seguirá ni con quién comenzará las conversaciones. Sí garantizó que se implicará personalmente "desde el primer minuto", aunque le acompañará un equipo negociador, cuya identidad no quiso revelar. Necesitará "al menos un mes" para intentarlo, para ir armando un acuerdo que le permita gobernar para cuatro años y con la "suficiente estabilidad". 

Sánchez: "Yo no soy Rajoy. Voy en serio y voy a llegar hasta el final para formar Gobierno"

Como recalcó ante los periodistas, él no va de farol. "Yo no soy Rajoy. Yo voy en serio y espero que el resto vayan en serio", proclamó. El PSOE "da un paso al frente, con todas las consecuencias", y quiere llegar "hasta el final" para construir ese Gobierno de "cambio" que los españoles "se merecen y necesitan". Una y otra vez se dirigió a Podemos y Ciudadanos para que abandonen sus "vetos" y sus "tácticas partidistas", porque han de pensar "en el bien común". De lo contrario, harían un "flaco favor a la esperanza de cambio de millones de españoles". Sánchez enfatizó que "el cambio no es patrimonio de un líder, ni de una formación política", sino de los ciudadadanos que lo reclamaron el 20-D y que votaron a PSOE, Podemos y Ciudadanos. 

Primero el "para qué"

Pero Pablo Iglesias no cede. Minutos antes, y también en el Congreso, insistió a Sánchez en que no tiene más que dos caminos: o una alianza de izquierdas, con Podemos e IU o un Ejecutivo con PP y Ciudadanos. La suma de PSOE y los dos emergentes es, sencillamente, "imposible". El líder socialista, en cambio, recalcó por enésima vez que hablará con todas las fuerzas políticas, incluido el PP, y que tenderá la mano "a izquierda y derecha" para conformar un Gobierno "progresista y reformista". A Podemos le pidió "serenidad", "responsabilidad" y "generosidad" y, como hiciera el pasado 22 de enero, subrayó que los votantes de la formación morada "no entenderían" que sus diputados no apoyaran la candidatura de un socialista. "Generosidad, principios y convicciones" que espera que presidan las reuniones con todos los actores políticos que haya a partir de ahora. 

Sánchez no da pistas por ahora de su equipo negociador o con quién se sentará en la mesa primero. Sí considera que con Podemos ya tiene vía libre

Tampoco aclaró si piensa en un Gabinete monocolor -como anhelaba en campaña y como prefiere su partido "por tradición y trayectoria"- o en uno de coalición, que es la propuesta de Iglesias. No cierra puertas. Insistió en que el procedimiento es claro: primero se hablará de las políticas y luego de los sillones. Primero "el para qué" y luego "el con quién". Su latiguillo de los últimos días. 

Felipe VI y Pedro Sánchez, este 2 de febrero en la Zarzuela. (EFE)
Felipe VI y Pedro Sánchez, este 2 de febrero en la Zarzuela. (EFE)

 

Lo que sí tiene claro Sánchez es que ya se dan las condiciones para iniciar el diálogo. La resolución aprobada por el comité federal del PSOE el pasado 28 de diciembre indicaba que no podría sentarse a negociar con aquellos que no hubieran renunciado expresamente al derecho a la autodeterminación o defendieran la secesión de Cataluña. "Los mismos líderes de Podemos lo han dicho", aseguró, dando por cumplida la primera condición respecto a la formación morada. Con las formaciones separatistas se reunirá para decirles que no está "de acuerdo" con sus planteamientos y para advertirles de que no quiere "su apoyo". 

Sánchez: "Yo no soy Rajoy. Voy en serio y voy a llegar hasta el final para formar Gobierno"

"Tenemos que entendernos"

¿Y la abstención de ERC y Democràcia i Llibertat, la rechazaría? Esa es la pregunta medular y para que los barones críticos tienen una respuesta clara: sí, su investidura no puede depender de formaciones secesionistas. Sánchez recordó que el PSOE es una fuerza "constitucionalista" y que fue él quien llamó a Rajoy tras la presentación de la moción soberanista en el Parlament de Catalunya, y quien se reunió con el presidente en funciones en plena precampaña. Y añadió que tanto los republicanos como la antigua Convergència ya han dicho que no facilitarán un Ejecutivo socialista. "¿Por qué no fiarse de su palabra?", inquirió. 

Sánchez: "Yo no soy Rajoy. Voy en serio y voy a llegar hasta el final para formar Gobierno"

Sánchez también hablará con el PP, aunque no contempla que se abstenga para su investidura, porque ha sido "claro" al advertir de que votará en contra de todo aspirante que no sea Rajoy. Sin embargo, sí cree que las formaciones emergentes levantarán sus vetos recíprocos. "Las fuerzas del cambio tenemos que entendernos", apremió. A los populares les garantizó, por cierto, que no aprobará ninguna reforma constitucional sin ellos. 

Los cuatro ejes prioritarios para el PSOE son la creación de empleo, la lucha contra la desigualdad, la regeneración democrática y Cataluña

El secretario general, que compareció en el Congreso con su núcleo duro apoyándole en la sala de prensa, prometió de nuevo "luz y taquígrafos", y transparencia en las negociaciones, aunque a la vez pidió que se respeten las "zonas de discreción" necesarias en procesos de este tipo. También apuntó que hablará, "por supuesto", con los barones territoriales, para mantenerlos al tanto -"va 'de soi'", reconoció-, porque las diferencias de criterio son "una fortaleza" del PSOE, y no una "debilidad", y luego someterá el documento del acuerdo al refrendo de la militancia y del comité federal

¿Y qué ejes son los que el PSOE considera prioritarios a la hora de negociar? Son cuatro, según enumeró Sánchez en su primera intervención [aquí en PDF]: la creación de oportunidades laborales (nuevo Estatuto de los Trabajadores, pacto educativo, reindustrialización del país o economía verde), reducción de la desigualdad, lucha contra la corrupción y regeneración democrática y resolución de la crisis de convivencia en Cataluña, vía reforma de la Carta Magna. Sobre estos cuatro puntos pivotarán unas largas y presumiblemente complicadas conversaciones para parir un nuevo Gobierno. 

[¿Qué partidos deberían pactar para formar Gobierno?]

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