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Sabotaje alemán al fondo de recuperación: así se ocultó quiénes reciben el dinero
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PROYECTO RECOVERY FILES

Sabotaje alemán al fondo de recuperación: así se ocultó quiénes reciben el dinero

A pesar de aprobarse hace dos años, en muchos países las ayudas Next Generation no cuentan con ningún sistema de transparencia ni fiscalización para saber adónde va el dinero

Foto: Logo de Recovery Files | FTM.
Logo de Recovery Files | FTM.

Hace unos días, Bruselas aprobaba el pago de la segunda ronda del fondo de recuperación de la crisis del coronavirus. Sin embargo, los Estados miembros europeos siguen haciendo que sea prácticamente imposible controlar quién se beneficia de ellos, dos años después de ponerse en marcha el plan.

A pesar de que el riesgo de fraude y corrupción con los fondos de la Unión Europea está por encima del promedio, varios países siguen ocultando deliberadamente al escrutinio público miles de millones destinados a ayudar a Europa a recuperarse después de la devastadora epidemia de covid, en línea con las ambiciones ecológicas y digitales de la Unión Europea.

Foto: La presidenta de la AIReF, Cristina Herrero. (Efe)

Por este motivo, nace el proyecto The Recovery Files, liderado por Follow the Money, en el que participan medios y periodistas de más de 15 Estados miembros, entre ellos El Confidencial. Para investigar cómo es posible que más de 723.000 millones de euros de dinero público queden excluidos del escrutinio público.

El papel de Alemania en las negociaciones

En el verano de 2020, estalló la alegría en Bruselas con el acuerdo para la creación del fondo de recuperación del coronavirus, pero la letra pequeña estaba por definirse. Los Estados miembros estaban ansiosos por gastar los miles de millones en sus economías destrozadas por la crisis, pero el Parlamento Europeo, en particular, estaba preocupado por el fraude y la corrupción. "Nuestro objetivo era crear una base de datos única en la que se recogiera toda la información sobre los beneficiarios”, cuenta Tana Foarfă, asesora política del eurodiputado liberal rumano Dragoș Pîslaru (Renew Europe).

La propia Foarfă estuvo presente en las negociaciones con los Estados miembros, unidos en el Consejo de la UE, y la Comisión Europea en otoño de 2020. A pesar del covid, las conversaciones entre los negociadores tuvieron lugar físicamente, con las mascarillas puestas y en los espacios más amplios posible. Las videollamadas no eran una opción: "No servían, porque teníamos que poder consultar con nuestros colegas la última hora de la negociación".

Para Boeselager, es un claro error. "Se trata de un principio: si tú no me vigilas, yo no te vigilo. De hecho, aceptas que habrá corrupción"

A pesar de los esfuerzos del Parlamento Europeo, pronto quedó claro que los Estados miembros no eran muy partidarios de la transparencia. Allí estaban representados por Alemania, que presidía el Consejo durante ese semestre. De las conversaciones con diversas fuentes se desprende que, en la práctica, era sobre todo la propia Alemania la que no toleraba ningún margen de maniobra en este tema.

Foarfă lo recuerda así: "La discusión fue principalmente entre el Parlamento Europeo y el Consejo. La Comisión apoyó abiertamente nuestro enfoque, ya que habría llevado a una uniformización de los datos proporcionados por los Estados miembros. El equipo de negociación del Parlamento realmente actuó como uno solo: habíamos comprobado a nivel técnico si nuestros deseos eran técnicamente factibles, y lo eran. Pero la presidencia alemana de la UE bloqueó toda la discusión sobre tal herramienta, no era un tema para ellos. La Comisión estuvo de nuestro lado, pero el único resultado fue un memorando de entendimiento firmado por el Parlamento y la Comisión al final de las negociaciones en el que ambas instituciones exponíamos nuestra posición y animábamos a los Estados miembros a proceder al tratamiento y recogida de información en un único formato interoperable. Lo intentamos hasta las últimas reuniones. No había más tiempo, de lo contrario habría sido la UE la que bloquease el fondo de recuperación que tanto necesitaban muchos países. No sabemos qué Estados miembros se opusieron específicamente".

Foto: Ursula von der Leyen junto con Charles Michel en una imagen de este martes. (EFE/Hoslet)

Un alto funcionario del departamento financiero de la Comisión Europea afirma, bajo condición de anonimato, que el Gobierno alemán no estaba en absoluto interesado en la obligación de recopilar información en bases de datos centralizadas y ponerla a disposición del público. Tampoco el Gobierno sueco: "Queríamos que todos los Estados miembros usaran Arachne [un sistema de evaluación del riesgo de los proyectos], eso haría la información sobre los beneficiarios disponible para la Comisión Europea. Pero nos dimos cuenta de que la mayoría de Alemania y Suecia tenía reservas. Suecia simplemente piensa que no hay corrupción en su país".

El eurodiputado alemán Damian Boeselager (Verdes), que también participó en las negociaciones, confirma esta lectura: "Los representantes del Gobierno alemán estaban en contra de la publicación de los nombres de los beneficiarios e incluso de la obligación de utilizar sistemas de datos que se vinculen entre sí".

Alemania no solo frenó la apertura, sino que se ha negado a responder a las preguntas de este consorcio de medios sobre el porqué. Pero el resto de Estados miembros tampoco se esforzaron por que se adoptase una postura diferente. Para Boeselager, es un claro error. "Se trata de un principio: si tú no me vigilas, yo no te vigilo. De hecho, aceptas que habrá corrupción".

El caso español

En España, la transparencia de las convocatorias no está siendo un problema tan relevante como en otros países europeos. El portal de contratación estatal aglutina la mayor parte de las convocatorias a medida que se van publicando y posteriormente se detallan las empresas beneficiarias. El Consejo de Estado fue especialmente cauteloso con la ejecución de los fondos europeos para asegurar que todo el dinero público siguiese los controles previos establecidos para los contratos ordinarios.

Tanto el Banco de España como la AIReF han reclamado que se publique información sobre el desembolso de los fondos

El problema de España llega cuando lo que se quiere conocer es la ejecución del dinero público. Tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal han reclamado en numerosas ocasiones al Gobierno que publique, a través de la Intervención General (IGAE), información sobre el desembolso de los fondos. Porque no es lo mismo la publicación de un contrato o su adjudicación que el gasto realizado.

La IGAE publicó un primer informe sobre el ritmo de ejecución de los fondos al inicio del plan, en el mes de agosto de 2021. Sin embargo, esta información desapareció en los informes de ejecución posteriores y todavía no ha vuelto. De hecho, los datos públicos de España de ejecución real de los fondos no los publicó el Gobierno, sino que fue la Comisión Europea a partir de la información remitida por España.

Foto: Bandera de la Unión Europea.

Esta opacidad con el ritmo de gasto del dinero europeo está directamente relacionada con las dificultades del Gobierno para poner en marcha el plan. En el año 2021, el gasto realizado apenas fue del 0,2% del PIB, cifra que contrasta con los casi dos puntos de gasto que anticipó el Ejecutivo. La dificultad para acelerar el gasto se deriva del reparto de competencias entre los distintos niveles de la Administración, lo que requiere que una parte significativa de la inversión sea realizada por comunidades autónomas o ayuntamientos.

Los datos de ejecución fueron muy inferiores a los que esperaba el Gobierno desde el primer momento. Y esto coincide con el momento en que el Ministerio de Hacienda optó por ocultar esta información (se ofrece agregada con toda la inversión pública). Esto imposibilita que las instituciones que supervisan la economía española puedan analizar cuál es el impacto de los fondos sobre la recuperación económica.

Foto: Un paracaidista con la bandera de España, en Zaragoza. (EFE/Toni Galán)

Además, aunque los adjudicatarios de estos fondos sí son consultables en portales de transparencia, no están unificados y centralizados en uno solo, y muchas veces depende de la voluntad de cada comunidad autónoma hacerlos más o menos accesibles.

Negativa de Bruselas

"No hemos acordado publicar quiénes son los beneficiarios en la base legal del fondo de recuperación", explica Celine Gauer, alta funcionaria de la Comisión Europea, a la pregunta de unos periodistas sobre la transparencia en la publicación de quién se lleva los contratos y subvenciones del nuevo gran fondo europeo. "Puede que se incluya o no, simplemente no está previsto".

El pasado ha demostrado hasta qué punto el reparto de estos fondos no es ajeno a la corrupción y el fraude, incluso en los círculos más altos de los gobiernos europeos. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se lleva la palma: logró canalizar fondos de la UE a amigos poderosos que son dueños de los medios, ayudándolo a mantenerse en el poder. O, en el caso del ex primer ministro checo Andrej Babis, un documental de televisión reveló cómo logró canalizar los subsidios agrícolas de la UE a sus propias empresas.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

De manera más general, la UE ha reconocido que la contratación pública sigue siendo el principal riesgo de corrupción para los Estados miembros y le preocupa que se pierdan hasta 5 000 millones de euros cada año debido a la corrupción.

Una investigación mostró que los riesgos de fraude y corrupción son especialmente elevados en el caso de los fondos de la UE, en comparación con las subvenciones de los presupuestos nacionales. El académico húngaro Mihaly Fazekas, que durante años vio con tristeza cómo se despilfarraban miles de millones en su país, se doctoró en esta cuestión. El experto ha llegado a la conclusión de que con estos fondos existe la sensación de que es dinero “gratis”. Y a ello se suma que el tipo de proyectos a los que se destinan las subvenciones contribuye a que la probabilidad de que el dinero de Bruselas se malgaste sea mucho mayor. "Lo normal sería que el fondo de recuperación del covid abordara esos riesgos con controles adicionales", dice Fazekas. "Pero no está resuelto. No se han establecido requisitos adicionales para la licitación de proyectos”, añade.

Macron señaló que todas las ayudas debían estar disponibles en sistemas abiertos

Sin embargo, desde la creación del fondo de recuperación se hizo hincapié en que la transparencia sería óptima. En septiembre de 2020, cuando aún no se habían negociado las reglas del juego, el presidente francés, Emmanuel Macron, señaló que todas las ayudas debían estar disponibles en sistemas abiertos para que los ciudadanos pudieran seguir el rastro del dinero y para evitar el despilfarro y la corrupción.

Ese llamamiento a la apertura coincidió con fuertes debates en Europa sobre los países menos transparentes. La Comisión Europea y el Parlamento Europeo querían impedir que esos Estados miembros, especialmente Polonia y Hungría, pudieran recibir dinero de la UE si no se establecían mecanismos de control. La disputa quedó resuelta a favor de la Comisión el pasado mes de febrero.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, interviene en el Congreso de los Diputados. EFE Mariscal Opinión

Pero, a pesar de los acalorados debates y las buenas intenciones, al final no se incluyó ninguna obligación de transparencia sobre el destino del dinero para controlar los fondos Next Generation. Y ahora se están viendo las consecuencias de aquella decisión.

Incluso la mayoría del Parlamento Europeo ha pedido una mejor auditoría de los beneficiarios de estos fondos, con una votación la semana pasada que se saldó con 420 diputados a favor, 90 en contra y 83 abstenciones.

Promesa rota

Mientras tanto, las primeras decenas de miles de millones de euros han sido distribuidas por Bruselas a los Estados miembros. 66.000 millones de euros en subvenciones y 33.000 millones de euros en préstamos blandos. Pero, de momento, gracias a la obstinación de los Estados miembros, sigue siendo un gran misterio a quién ha ido a parar el dinero.

Foto: El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. (EFE)

La información recopilada por los medios de Recovery Files muestra que solo unos pocos países, como Eslovaquia o Lituania, están dispuestos a revelar todos los beneficiarios del fondo a través de una página web. Alemania barajó esta idea el año pasado, según documentos internos conocidos por Recovery Files. Pero cuando el Gobierno consultó a varios ministerios al respecto, la buena intención murió. ¿Por qué? De nuevo, el Gobierno alemán elude responder.

El presidente francés, Emmanuel Macron, que habló tan fervientemente a favor de la transparencia, tampoco ha cumplido su promesa. A las preguntas de 'Le Monde' sobre dónde está la información de los beneficiarios de las ayudas, se obtiene la callada por respuesta. Al final, el Ministerio de Economía dice que no se va a crear una base de datos única, sino que los datos pueden encontrarse repartidos en al menos 25 departamentos que se ocupan de las 400 partes distintas del plan nacional francés. Hasta ahora, ninguno de ellos ha querido compartir esa información con 'Le Monde', miembro de esta investigación, cuando se ha pedido.

El Tribunal de Cuentas Europeo dice, cuando se le pregunta, que aún no sabe cómo se van a auditar las cuentas en el futuro

El año pasado, la OLAF europea de lucha contra el fraude advirtió de los grandes riesgos de corrupción si los Estados miembros se niegan a cooperar en la recopilación de información sin ambigüedades. Y el Tribunal de Cuentas Europeo dice, cuando se le pregunta, que aún no sabe cómo se van a auditar las cuentas en el futuro. "Nos encontramos en un terreno un tanto incierto en lo que respecta a los detalles técnicos de estas auditorías", dijo el portavoz. "Los Estados miembros probablemente tendrán que entregarnos los datos. Dependiendo del tema concreto, es posible que también tengamos que consultar a las autoridades de los distintos niveles de gobierno".

Por ello, el activista de la transparencia Krzysztof Izdebski, de la coalición Open Spending EU, insiste en que los países deben ser más abiertos a la hora de investigar la corrupción, los conflictos de intereses y otras manipulaciones del dinero público. Por ejemplo, un estudio ha demostrado que cuanta más información se haga pública sobre una licitación, menos probabilidades hay de que se malgaste el dinero.

En vistas a esta falta de transparencia, varios medios de Europa coordinados por el medio holandés Follow the Money han decidido retomar la tarea que Bruselas ha dejado de lado. El objetivo es continuar y ampliar la investigación de The Recovery Files los próximos meses para sacar a la luz todos los datos posibles y destapar los abusos.

Hace unos días, Bruselas aprobaba el pago de la segunda ronda del fondo de recuperación de la crisis del coronavirus. Sin embargo, los Estados miembros europeos siguen haciendo que sea prácticamente imposible controlar quién se beneficia de ellos, dos años después de ponerse en marcha el plan.

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