TRAS CUATRO DÍAS DE CUMBRE EN BRUSELAS

La UE acuerda un fondo histórico de 750.000 millones para reactivar la economía

Los líderes europeos han logrado un pacto histórico tras una cumbre maratoniana con 390.000 millones de euros en transferencias para los países más afectados por el Covid-19

Foto: Los líderes de España, Francia y Alemania charlan durante la cumbre europea. (Reuters)
Los líderes de España, Francia y Alemania charlan durante la cumbre europea. (Reuters)

En una de las cumbres más largas, decisivas y complicadas de la historia reciente de la Unión Europea los líderes de los Veintisiete han dado su luz verde a una masiva emisión conjunta de deuda para la creación de un Fondo de Recuperación con el que reactivar la economía europea tras el shock generado por el coronavirus. Ha sido uno de los encuentros más difíciles que se recuerdan en Bruselas, el acuerdo no ha sido sencillo y se ha cobrado importantes víctimas, pero los jefes de Estado y de Gobierno han logrado salvar los muebles con un acuerdo que reduce mucho el nivel original de transferencias.

[ÁLBUM | Así ha sido la cumbre para lograr el fondo de recuperación]

La UE busca con este Fondo reactivar la economía tras el shock del coronavirus a través de la financiación de una serie de reformas e inversiones que los distintos Estados miembros tienen que proponer y que deben estar dirigidos a cumplir con las recomendaciones específicas por país (CSR, por sus siglas en inglés) de la Comisión Europea. En el caso español las CSR suelen hacer referencia a la sostenibilidad de las pensiones, inversiones sociales, reforma de la educación o la inversión en transición verde y digital.

El acuerdo es histórico porque nunca antes la UE había planteado una gran emisión de deuda conjunta para financiar la recuperación ante una crisis, y pone la primera piedra de una posible futura mejor gestión europea de las crisis. Si cuaja, la lógica con la que Europa afrontará futuros shocks cambiará y la UE será más fuerte para gestionar crisis. Pero el precio que los líderes han pagado ha sido alto: importantes recortes en partidas clave para el futuro de Europa y premios tanto para los Estados miembros que han bloqueado parte de las negociaciones como para algunas capitales del este que han logrado eliminar la vinculación de la financiación de la UE con el cumplimiento de las normas del Estado de derecho.

La UE acuerda un fondo histórico de 750.000 millones para reactivar la economía

Los líderes europeos han celebrado el pacto alcanzado este martes por la mañana como un acontecimiento "histórico". "La magia de la Unión Europea funciona", ha asegurado Michel. "La UE sigue teniendo la imaginación para pensar en grande", ha celebrado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que ha celebrado que se trata de "un gran paso hacia delante en la recuperación". "Un momento histórico para Europa", ha celebrado la alemana. Uno de los principales protagonistas ha sido Michel, que comenzó la cumbre el pasado viernes por la mañana con la sensación general de que fracasaría y haría falta otro encuentro, pero que ha sido capaz de mantener a los líderes durante cuatro días y cuatro noches negociando hasta que se ha alcanzado una solución de compromiso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado al finalizar el encuentro que “hoy se ha escrito una de las páginas más brillantes de la Unión Europea” y ha pedido comparecer en el Congreso de los Diputados para informar del acuerdo alcanzado y de los últimos tres Consejos Europeos.

Tejiendo un acuerdo

La propuesta que logró romper el bloqueo entre los Veintisiete llegó este lunes por la tarde, cuando Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, planteó que el Fondo de Recuperación siguiera siendo de 750.000 millones de euros como el propuesto por la Comisión Europea, pero cambiando el equilibrio entre transferencias a fondo perdido, y créditos. El belga propuso que estuviera compuesto por 390.000 millones de euros en subvenciones y 360.000 millones en préstamos.

Los números acabaron de convencer a los líderes, que durante los últimos cuatro días y cuatro noches habían estado comprobando cuáles eran sus límites reales y hasta qué punto estaban dispuestos a ceder. El alto contenido de teatro político pensado en el público nacional hizo que los progresos fueran limitados y difíciles durante buena parte de la cumbre.

Los socios se dividieron fundamentalmente en dos grupos: los llamados frugales, liderados por Países Bajos y entre los que se encuentran Dinamarca, Suecia, Austria y también Finlandia, que exigían un Fondo mucho más pequeño, con menos proporción de transferencias; y otro grupo liderado por Francia y Alemania, apoyados por España e Italia, que exigían una propuesta lo más parecida posible a la del Ejecutivo comunitario, que se basaba, de hecho, en una primera idea francoalemana de medio billón de euros en transferencias a fondo perdido hecha pública a mediados de mayo.

Los frugales han mantenido un pulso duro y durante el sábado, después de que Michel ya propusiera recortar en 50.000 millones el tamaño de las transferencias, llegaron a proponer una reducción de 300.000 millones de euros más, dejando las subvenciones en unos 150.000 millones, un movimiento provocador que buscaba desconcertar a los líderes y diplomáticos del otro lado de la mesa negociadora.

A lo largo de una maratoniana jornada de domingo, con un ambiente tenso y con roces ya entre distintos líderes, un aumento del juego sucio y golpes bajos desde todas las direcciones, los frugales pusieron sobre la mesa una cifra que estaban dispuestos a aceptar: 350.000 millones de euros en transferencias y otro tanto en créditos. Emmanuel Macron, presidente francés, dijo que nada por debajo de 400.000 millones en transferencias sería válido. Y Michel olió el posible espacio para el acuerdo: entre los 375.000 millones que los frugales empezaban a aceptar y los 400.000 que mantenía Francia el belga logró colocar la cifra de 390.000 millones.

El equilibrio entre créditos y transferencias, así como su tamaño final, eran claves. La idea de crear un Fondo era ayudar a los países más golpeados por el covid-19, que son también algunos de los más endeudados. A través de transferencias estos Estados miembros podían tener acceso a financiación sin que fueran créditos que acabarían sumándose a su gran montaña de deuda pública que va lastrando cada vez más su crecimiento. Aunque los créditos del Fondo también tienen una utilidad, ya que los Estados miembros se benefician de la alta calificación que pueda tener una emisión así por parte de la Eurozona, estos sí contabilizan en el ratio deuda pública/PIB.

La idea de crear un Fondo era ayudar a los países más golpeados por el covid-19, que son también algunos de los más endeudados

Aunque el valor político del paso que se ha dado es compartido por la inmensa mayoría de políticos, analistas y observadores, la efectividad de la medida solo se conocerá con el tiempo. Los fondos no encontrarán una vía rápida a la economía real, y, por ejemplo, solo el 10% del total del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), el núcleo duro del Fondo, serán ejecutados en 2021, menos de 70.000 millones a repartir entre Veintisiete Estados miembros.Ahora los analistas esperan que el tamaño sea suficientemente grande para lidiar con los efectos de los estragos económicos generados por el covid-19.

Los líderes europeos han tenido que hacer equilibrios para obtener un acuerdo y entre otras cosas han tenido que hacer muchas cesiones. Algunas de ellas se refieren a la gobernanza del Fondo, que da a los Estados miembros el poder de activar el "freno de emergencia", una cláusula que permite que una o más capitales que consideren que un país se está desviando de sus compromisos adquiridos podrá hacer que los líderes tengan que abordar el asunto en el Consejo Europeo. Aunque muchos defienden que este mecanismo es solo cosmético y que no tendrá efecto real, lo cierto es que da a los Estados miembros la capacidad de politizar el proceso y de generar turbulencias en un mecanismo que necesita ser ejecutado de forma flexible y rápida.

El precio del acuerdo

El acuerdo no ha llegado gratis. Los 'frugales' han vendido caro su voto positivo, y por el camino la Unión Europea ha asumido importantes riesgos en el medio y largo plazo. Eso ha sido resultado, en parte, de que se haya producido una negociación paralela sobre el Fondo y sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) del próximo periodo 2021 – 2027. Aunque algunos diplomáticos y técnicos creían que eso daba algo más de espacio para asegurar el éxito de la negociación, lo cierto es que tiene efectos secundarios.

Por ejemplo, los' frugales' han ido cediendo en su negativa a un alto nivel de transferencias solo cuando dentro del MFP se les han ido garantizando rebates más altos. Esto son cheques, creados inicialmente para el Reino Unido, por el que los principales contribuyentes reciben de vuelta parte de lo que han aportado a los presupuestos europeos.

En la primera propuesta de Michel el belga ya decidió utilizar los rebates como una herramienta para lograr ablandar a los nórdicos, a pesar de que España, Francia o Italia insistieron en la necesidad de eliminarlos con la salida del Reino Unido de la Unión Europea al considerarlos “regresivos”. Sin embargo, la negociación ha acabado engordando todavía más esos rebates. Dinamarca obtendrá 322 millones de vuelta, Países Bajaos 1.921 millones, Austria 565 millones y Suecia 1.069 millones por sus contribuciones al MFP, mientras Alemania obtendrá 3.671 millones en relación con el Fondo de Recuperación.

Además, Hungría es otra de las grandes ganadoras de los últimos días. Durante los últimos años se ha estado debatiendo la necesidad de utilizar los fondos europeos para presionar a algunos países del este, muy dependientes de esta financiación, que han iniciado en la última década una deriva autoritaria dañando profundamente el Estado de derecho. Y siempre se habla de esto se mira a Varsovia y Budapest.

La UE acuerda un fondo histórico de 750.000 millones para reactivar la economía

El próximo MFP era el momento de incluir una condicionalidad sobre el Estado de derecho que permitiera cortar el grifo a aquellos países que, por ejemplo, decidieran desmontar su sistema judicial. Sin embargo Viktor Orbán, primer ministro húngaro, ha logrado primero que esta idea permaneciera sin dientes ni capacidad real de presionar a su Gobierno, y después que directamente haya desaparecido.

También se han hecho cesiones, recortes y sacrificios en el Fondo de Recuperación que significan un alto precio para la UE. Por ejemplo, del documento finalmente aprobado ha desaparecido un instrumento para la solvencia que buscaba ayudar a las empresas europeas para intentar garantizar un 'level-playing field', un terreno de juego igualado, una medida especialmente imoporte tras las masivas ayudas públicas dadas por Alemania. También ha provocado el recorte sobre partidas dedicadas a la innovación, cuya financiación desde el Fondo se ha visto reducido a la mitad, y la transición verde, algo que Von der Leyen ha calificado de "lamentable".

Álbum | Cumbre europea para lograr un fondo de recuperación poscoronavirus, en imágenes

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