Los líderes buscan acercarse a un acuerdo de mínimos en el cuarto día de cumbre
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TRAS UNA NOCHE DE NEGOCIACIONES

Los líderes buscan acercarse a un acuerdo de mínimos en el cuarto día de cumbre

La jornada del domingo ha vuelto a estar cargada de reuniones bilaterales, encuentros en los márgenes y negociación continua en un ambiente más complicado

Foto: Reunión entre algunos de los principales líderes durante el Consejo Europeo. (Reuters)
Reunión entre algunos de los principales líderes durante el Consejo Europeo. (Reuters)

Después de tres días completos de negociación en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE fueron incapaces de cerrar un acuerdo en la madrugada de este lunes. Volverán a reunirse a las 16:00, con el presidente del Consejo Europeo poniendo sobre la mesa una nueva propuesta que espera que rompa el bloqueo. Y el objetivo es que, ahora sí, sea posible alcanzar un pacto, aunque sea de mínimos: el acuerdo deberá estar muy cerca de los 400.000 millones de euros en transferencias que París considera mínimos. Tras interminables jornadas de "tira y afloja", que han tenido parte de teatro político de cara al público nacional, las distintas facciones que han chocado comienzan a parecer contentas con lo que hay sobre la mesa.

En 1583, Justus Lipsius publicó 'De Constantia in publicis malis' ('Sobre la constancia en tiempos de maldad pública'), obra con la que intentaba acomodar el cristianismo y el estoicismo. Su lectura podría ser de utilidad para los líderes que llevan ya cuatro días enfrascados en unas difíciles negociaciones que serán claves para el futuro de Europa y en el que saber controlar las emociones forma parte crucial de la receta del éxito. Aunque en 2017 las reuniones de los líderes se trasladaron al Edificio Europa, esta cumbre habría tenido más sentido en el edificio que fue la casa del Consejo Europeo entre 2002 y 2017: el edificio Justus Lipsius.

Durante los primeros meses de la pandemia, cuando España o Italia acumulaban cientos y cientos de muertos al día y sus sistemas sanitarios crujían por todas sus costuras, a punto de romperse, los líderes europeos y sus técnicos comenzaban a dar forma a una respuesta económica a nivel comunitario. En juego estaba la viabilidad del proyecto común. París y Berlín trabajaban a toda máquina buscando ideas que pudieran funcionar, pero otras capitales no compartían ese entusiasmo. Diversas fuentes diplomáticas insistían una y otra vez: para lograr una respuesta económica europea definitiva a la crisis hará falta un encuentro presencial.

La canciller alemana y el presidente francés charlan durante el Consejo Europeo. (Reuters)
La canciller alemana y el presidente francés charlan durante el Consejo Europeo. (Reuters)

Negociación difícil

Y la demostración se está viendo estos días en Bruselas, en las habitaciones de las delegaciones nacionales en el Edificio Europa y en la terraza de la oficina del presidente del Consejo Europeo, que están siendo escenarios de una ardua y difícil negociación. En una reunión digital, en la que cada líder habla desde su despacho, es fácil pulsar el botón rojo. Mucho más sencillo que huir de la capital comunitaria. Por eso los jefes de Estado y de Gobierno llevan desde el pasado viernes a las diez de la mañana enfrascados en una de las negociaciones más largas de la reciente historia de la Unión Europea.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, en declaraciones a los periodistas a su salida de la reunión esta madrugada, declaró que "hay algún progreso" en las negociaciones, aunque no descarta que la cumbre "aún pueda fracasar", porque insiste en que los subsidios que se autoricen deben ir con reformas vigiladas por el Consejo Europeo.

"Creo que hay algún progreso en el asunto. Ya sabes, para Países Bajos es muy importante mantener los reembolsos (por ser contribuyente neto al presupuesto europeo), hacer cumplir las reformas a cambio de préstamos, y si estos se convierten en subsidios, las reformas deben ser impuestas dando al Consejo Europeo un rol decisivo", advirtió antes de prometer "luchar duro" para conseguir las condiciones que exige en nombre de Países Bajos.

"Todavía no estamos seguros de que (la cumbre) no pueda fracasar, pero parece un poco más esperanzador de cuando pensé anoche que se acabó", recordó al asegurar que la cumbre estaba "muy cerca" de llegar a un punto muerto este domingo.

Lo cierto es que el acuerdo es complicado porque se está hablando de grandes sumas de dinero y de instrumentos totalmente novedosos. Además de abordar los presupuestos plurianuales de la Unión para el periodo 2021-2027, que en la última propuesta del presidente del Consejo Europeo se veían reducidos hasta los 1,074 billones de euros, los jefes de Estado y de Gobierno debían abordar el núcleo duro de la respuesta europea a la crisis económica provocada por el covid-19: un fondo de recuperación de unos 750.000 millones de euros divididos en créditos y transferencias. Los debates sobre el tamaño total del Fondo, su arquitectura interna, gobernanza, y reparto entre préstamos y subvenciones ha acumulado buena parte del debate.

Foto: El acuerdo franco-alemán: ¿la llegada silenciosa de los bonos europeos?

El sábado no fue un día fácil para los líderes. Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, presentó una nueva propuesta de negociación recortando 50.000 millones de euros en transferencias el fondo de recuperación, dándoles más poder a los Estados miembros para que la aprobación de los Planes Nacionales de Reformas por el que las capitales recibirían dinero pueda ser abordada a nivel político por ministros o incluso por los líderes, y añadiendo más dinero en los rebates para los principales contribuyentes.

El choque frontal se ha producido fundamentalmente entre los llamados frugales, un grupo de Estados miembros liderado por Países Bajos y en el que se encuentran Dinamarca, Suecia, Austria y Finlandia, y otro grupo liderado por Alemania y Francia pero en el que también se encuentran España e Italia especialmente interesados por un resultado positivo. Los frugales se han negado hasta ahora a ceder en su negativa a que el fondo tenga una gran cantidad de transferencias. Tras el recorte que Michel propuso el sábado, dejando las subvenciones en 450.000 millones, los nórdicos exigieron un recorte de otros 300.000 millones que provocó fuertes tensiones.

Foto: Michel propone recortar 50.000M en transferencia y dar más poder a los frugales

El domingo la atmósfera no fue mucho mejor. Y es ahí donde está la clave de que la negociación se celebre físicamente. Huir no es sencillo, y el ambiente se hace cada vez más denso y más difícil de gestionar. Las tensiones comienzan a subir. A mediodía del domingo Giuseppe Conte, primer ministro italiano, atacaba frontalmente a los frugales, acusándolos de estar trabajando contra la integración europea: “La negociación continúa. Por un lado, la gran mayoría de los países, incluidos los más grandes como Alemania, Francia, España e Italia, que defienden las instituciones europeas y el proyecto europeo y, por otro, unos pocos países, llamados frugales”.

La lógica de las reuniones del domingo durante el día fue distinta a la del sábado. Tras la tensa jornada del sábado, manejando cifras y números, el tercer día de la cumbe consistió en saber si el acuerdo era posible, si había algún escenario realista en el que una misma propuesta pudiera contentar a los nórdicos, con líneas rojas muy duras y con exigencias difíciles de digerir para los demás, y al mismo tiempo que fuera aceptable para los sureños, que durante todo el encuentro se han mostrado más proclives a ceder.

A la hora de la cena llegó el momento de volver a aterrizar las ideas, con los frugales proponiendo un “punto intermedio” con un reparto en partes iguales de créditos y transferencias: 350.000 millones de cada uno de ellos. Para el eje franco-alemán y los sureños hay una línea roja simbólica de los 400.000 millones en subvenciones. Además los nórdicos piden un importante aumento en los rebates, los ‘cheques’ de devolución de fondo invertidos en los presupuestos plurianuales de la UE que obtienen algunos de los Estados miembros más relevantes. Al final de la noche los frugales ofrecían algo más cercano a lo mínimo exigible para París, pero sin ser todavía suficiente.

El equilibrio es complicado y el tiempo empieza a menguar. Después de tres días de negociaciones el eje franco-alemán comienza a estar cansado de los rechazos del grupo de los frugales a las propuestas de consenso. Mantienen sus exigencias a cualquier precio y eso complica la negociación, pero al mismo tiempo los líderes no quieren terminar de desmantelar la cumbre, porque aunque se den varios días de margen las posturas no van a cambiar. En parte ahora es el momento de Michel: elegido en julio, el antiguo primer ministro de Bélgica tiene como principal característica el ser un negociador incansable y no tener prisa en lograr que todos los interesados acaben cediendo a un acuerdo, aunque solo sea por cansancio.

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