¿Serpiente de verano? Calviño y el BdE prevén un fuerte recorte del IPC en 2022
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ESTARÁ YA POR DEBAJO DEL 2%

¿Serpiente de verano? Calviño y el BdE prevén un fuerte recorte del IPC en 2022

El año 2021 ha sido el de la vuelta de la inflación. Pero en 2022 se dará la vuelta. Esto, al menos, es lo que prevén el Banco de España y la vicepresidenta Calviño. El IPC estará ya por debajo del 2%

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

No ha sido una serpiente de verano, y, de hecho, es probable que la inflación, según Funcas, acabe el año muy cerca del 4% (un 4,4% en octubre), pero lo que indican las últimas proyecciones oficiales —tanto del Banco de España como del Gobierno— es que se trata de un fenómeno transitorio. Por el momento, parece quedar descartado que la economía española, como la europea, esté registrando lo que los economistas llaman ‘efecto de segunda ronda’, que se produce cuando una tensión de precios temporal se traslada al núcleo duro del IPC. Es decir, a la inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles, la energía y los alimentos no elaborados.

El Banco de España, en concreto, estima un crecimiento del 1,7%, en media anual, para 2022, mientras que para 2023 lo previsto es el 1,3%. Por lo tanto, todavía muy lejos del nuevo objetivo de inflación del BCE: un 2% en el medio plazo y no de carácter temporal. Sus previsiones están en línea con las de Economía, que prevé un incremento del deflactor del consumo privado (equivalente al IPC) del 1,3% el año próximo, seis décimas menos que en 2021.

Los supuestos en que se apoya el Gobierno para hacer esas previsiones se basan en una contención del precio del petróleo

Los supuestos en que se apoya el Gobierno para hacer esas previsiones se basan, fundamentalmente, en una contención del precio del petróleo, que este año, tras el desplome a causa de la pandemia, ha crecido un 70% respecto a 2020. En 2022, sin embargo, según los técnicos de Economía, el precio del barril de crudo (159 litros) del tipo Brent se situará en 60,4 dólares, 11 dólares por debajo del año anterior. El otro supuesto que influye en el coste del petróleo es el tipo de cambio, ya que los mercados operan con dólares, y lo que estima el Gobierno es que se mantenga en los niveles actuales, en torno a 1,2 dólares por euro.

Globalización y avances tecnológicos

Lo singular es que esa moderación de la tasa de inflación coincidirá con un fuerte repunte del consumo privado (7% en 2022) y con una explosión de las inversiones en bienes de equipo (18,3%), lo que parece indicar que existen importantes fuerzas deflacionistas en la economía de carácter estructural. Por ejemplo, los salarios, que están creciendo un 1,5%, la mitad que los precios, pero también la globalización (se importan productos más baratos) y los avances tecnológicos, que en muchos casos deprimen los precios de determinados productos.

Aun así, como recuerda el Banco de España, la economía sufre un fuerte repunte de la inflación derivado de las alzas de los precios de los bienes energéticos debido a las dificultades en el suministro de algunas materias primas, que son especialmente relevantes en el mercado del gas, y al fuerte aumento de la demanda global tras la reapertura de las economías, una vez retiradas las medidas más severas de contención de la pandemia.

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Detrás de la subida de la electricidad, como se sabe, están el aumento del gas y la especulación en el mercado de los derechos de emisión de CO₂. Aunque los economistas del banco central creen que se trata de fenómenos transitorios, sin embargo, se curan en salud y creen que “no se puede descartar que esa transmisión acabe siendo más elevada”. En todo caso, estiman que el aumento de la inflación subyacente en 2022, que es la que tiene un carácter estructural, se podrá compensar con la bajada de la que tiene en cuenta la energía y los alimentos no elaborados, lo que en definitiva dejará los niveles de precios todavía muy por debajo del 2%.

Pronóstico

Si se cumplen estas previsiones, esto significa que el Banco Central Europeo (BCE) no tendrá argumentos para endurecer su política monetaria más allá de reducir de forma moderada, como dijo su presidenta, Christine Lagarde, el programa de compra de activos públicos y privados. De hecho, el Banco de España estima que la inflación subyacente se mantendría, a pesar de su esperado repunte, en niveles moderados a lo largo de todo el horizonte de proyección, hasta alcanzar, en promedio, el 1,4% en 2023. En todo caso, un nivel muy similar al de la eurozona, según las últimas previsiones del propio BCE.

Foto:  El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

También la OCDE hace pronósticos muy similares y prevé que la inflación se sitúe en el área del euro en el 1,9% en 2022, tasa similar a la de España; mientras que en Alemania, con mucha influencia sobre el BCE, sería del 2,1%. Los dos casos más singulares son los de Estados Unidos, con una inflación que llegaría al 3,1%, lo que hará reaccionar a la Reserva Federal, y Japón, que en 2021, el año del repunte de los precios en todo el mundo, tendrá un IPC en negativo (-0,4%), mientras que para 2022 prevé un 0,5%.

Recientemente, el 'Financial Times' publicó que Philip Lane, economista jefe del banco central, había dicho en privado que el BCE esperaba llegar al objetivo de inflación —el 2%— en 2025, aunque posteriormente desmintió que eso fuera cierto. Si eso fuera así, parece descartado un aumento de los tipos de interés hasta al menos 2023, tal y como ha avanzado en alguna ocasión el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

El año 2023 es importante porque para entonces, si no se cruzan nuevos cisnes negros, deben volver a estar en funcionamiento las reglas fiscales, que, probablemente, tengan un sesgo contractivo para reducir los abultados déficits públicos que han cosechado algunos países, entre ellos España. Es decir, a partir de ese año deberían convivir políticas fiscales y monetarias menos expansivas, con lo que ello supone para países altamente endeudados.

No ha sido una serpiente de verano, y, de hecho, es probable que la inflación, según Funcas, acabe el año muy cerca del 4% (un 4,4% en octubre), pero lo que indican las últimas proyecciones oficiales —tanto del Banco de España como del Gobierno— es que se trata de un fenómeno transitorio. Por el momento, parece quedar descartado que la economía española, como la europea, esté registrando lo que los economistas llaman ‘efecto de segunda ronda’, que se produce cuando una tensión de precios temporal se traslada al núcleo duro del IPC. Es decir, a la inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles, la energía y los alimentos no elaborados.

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